Martes, 03 de mayo de 2011
Los derechos y obligaciones son iguales para todos los seres humanos, no ?nicamente para los sanos. La sociedad debe ayudar a las personas con discapacidad para que puedan desarrollar todos sus dones; esa es la base de las sociedades justas y solidarias.
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La atenci?n a los discapacitados, term?metro de la calidad de vida
La atenci?n a los discapacitados, term?metro de la calidad de vida


La calidad de vida de una comunidad se mide por la asistencia que ofrece a los m?s d?biles, en particular a los discapacitados, afirma Juan Pablo II.


El pont?fice ha dedicado a este argumento el mensaje que ha enviado a los participantes en el Simposio Internacional sobre ?Dignidad de la persona con discapacidades mentales? que se est? celebrando en el Vaticano del 7 al 9 de enero por iniciativa de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe.

La iniciativa tiene lugar al concluir el ?A?o europeo de las personas discapacitadas?.

En el texto, el Papa comienza ilustrando las visi?n cristiana sobre el argumento: ?la persona discapacitada, incluso cuando est? herida en la mente o en sus capacidades sensoriales e intelectivas, es un sujeto plenamente humano, con los derechos sagrados e inalienables propios de toda criatura?.

?El ser humano, de hecho, independientemente de las condiciones en que desarrolla su vida y de las capacidades que puede manifestar, posee una dignidad ?nica y un valor singular a partir del inicio de su existencia hasta el momento de la muerte natural?, aclara el amplio mensaje.

?La persona del discapacitado, con todas sus limitaciones y sufrimientos, nos obliga a preguntarnos, con respeto y sabidur?a sobre el misterio del hombre?, reconoce el obispo de Roma.

?Cuando m?s nos adentramos en las zonas obscuras y desconocidas de la realidad humana, m?s se puede comprender que precisamente en las situaciones m?s dif?ciles e inquietantes emerge la dignidad y la grandeza del ser humano?, subraya.

?La humanidad herida del discapacitado nos desaf?a a reconocer, acoger y promover en cada uno de estos hermanos nuestros el valor incomparable del ser humano creado por Dios?, explica el texto pontificio.

?La calidad de la vida dentro de una comunidad se mide, en buena parte, por el compromiso en la asistencia a los m?s d?biles y a los m?s necesitados y en el respeto de su dignidad de hombres y de mujeres?, aclara.

?El mundo de los derechos no puede ser s?lo prerrogativa de los sanos --insiste--. Se deber? facilitar la participaci?n de la persona con discapacidad, en la medida de lo posible, en la vida de la sociedad y ser ayudada a desarrollar todas sus potencialidades de orden f?sico, ps?quico y espiritual?.

?Una sociedad que diera ?nicamente espacio a los miembros plenamente funcionales, totalmente aut?nomos e independientes, no ser?a una sociedad digna del ser humano?, afirma tajantemente.

?La discriminaci?n en virtud de la eficiencia no es menos condenable que la que se realiza en virtud de la raza o el sexo o la religi?n?, explica.

Al mismo tiempo reconoce que ?se da una forma sutil de discriminaci?n en las pol?ticas y en los proyectos educativos que tratan de ocultar o negar las deficiencias de la persona discapacitada, proponiendo estilos de vida y objetivos que no corresponden a su realidad y que al final son frustrantes e injustos?.

?Al reconocimiento de los derechos le debe seguir, por tanto, el compromiso sincero de todos para crear condiciones concretas de vida, estructuras de apoyo, garant?as jur?dicas capaces de responder a las necesidades y a las din?micas de crecimiento de la persona discapacitada y de aquellos que comparten su situaci?n, a partir de sus familiares?, pide el documento papal.

?Las personas con retraso mental tienen quiz? m?s necesidad de atenci?n, de cari?o, de comprensi?n y de amor --constata--: no se les puede dejar solos, inermes o desprotegidos, en la dif?cil tarea de afrontar la vida?.


Publicado por mario.web @ 12:46
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