Martes, 03 de mayo de 2011
El compendio re?ne, por primera vez en la historia de la Iglesia, las ense?anzas del magisterio sobre temas sociales.
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Compendio de sabidur?a social
Compendio de sabidur?a social
CIUDAD DEL VATICANO, s?bado, 6 noviembre 2004 (ZENIT.org).- A pesar de la escasa cobertura dada por los medios a la publicaci?n el 25 de octubre del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, se ha tratado de un importante evento. El compendio re?ne, por primera vez en la historia de la Iglesia, las ense?anzas del magisterio sobre temas sociales.

La introducci?n del volumen explica que el texto intenta ser ?un instrumento para el discernimiento moral y pastoral de los complejos acontecimientos que marcan nuestro tiempo? (No. 10). Intenta ser una ayuda que inspire las actitudes y elecciones de los individuos y organizaciones de forma que les permita ?mirar hacia el futuro con una mayor confianza y esperanza?.

El texto comienza explicando el fundamento del inter?s de la Iglesia por los temas sociales. Al comienzo del tercer milenio, la Iglesia contin?a predicando el nombre de Cristo como camino de salvaci?n.

Tal salvaci?n no se alcanza s?lo en la nueva vida tras la muerte, ?sino que afecta tambi?n a este mundo en las realidades de la econom?a y el trabajo, de la tecnolog?a y las comunicaciones, de la sociedad y la pol?tica, de la comunidad internacional y las relaciones entre las culturas y los pueblos?, dice el compendio en el No. 1.

La salvaci?n ofrecida por Cristo es para la persona en todas sus dimensiones, personales, sociales, espirituales y corp?reas. Esta salvaci?n tambi?n es universal. De este modo, se da un lazo ?entre la relaci?n que la persona est? llamada a tener con Dios y la responsabilidad que tiene hacia su pr?jimo en las circunstancias concretas de la historia? (No. 40).

Orientaciones fundamentales

La secci?n introductoria del compendio trata algunos de los temas fundamentales que est?n en la base de la ense?anza social cat?lica. Para comenzar el texto apunta que los esfuerzos en temas sociales no s?lo est?n motivados por mera preocupaci?n filantr?pica o intereses pol?ticos. ?Al descubrir que Dios los ama, los seres humanos llegan a comprender su propia dignidad trascendente, aprenden a no estar satisfechos consigo mismos sino a encontrar a su pr?jimo en una red de relaciones que son m?s que nunca aut?nticamente humanas? (No. 4).

El amor cristiano que deber?a transformar las relaciones humanas estimula a las personas a interesarse por los problemas que les rodean, explica el texto. Este amor tiene su fuente en la Trinidad, y fue el amor lo que inspir? el ministerio de Jes?s. El mandamiento del amor contenido en los Evangelios ?debe inspirar, purificar y elevar toda relaci?n humana en la sociedad y en la pol?tica? (No. 33).

Otro importante fundamento espiritual de la acci?n social cristiana es el deber de superar el pecado a trav?s de la transformaci?n de la persona humana. La vida personal y social, observa el m?mero 41, est? amenazada por el pecado, pero Cristo nos dio un ejemplo que podemos seguir. Transformarnos a nosotros mismos siguiendo el modelo dado a la humanidad por Cristo ?es el requisito necesario? para transformar nuestras relaciones con los dem?s (No. 41).

Encontrar el equilibrio correcto entre las realidades espirituales y temporales es otro tema tratado en la primera parte del compendio. El texto, en el n?mero 45, cita la constituci?n del Vaticano II ?Gaudium et Spes? que reconoce la autonom?a de los asuntos terrenales en sus propias leyes y valores. Al mismo tiempo, esta autonom?a deber?a conducirnos a pensar que la creaci?n puede utilizarse sin referencia alguna a Dios.

Si la humanidad insiste en limitarse a una visi?n exclusivamente terrenal, este rechazo de la trascendencia nos conducir? a una alienaci?n que tambi?n da?a la solidaridad entre las personas, nota el compendio, citando la enc?clica de Juan Pablo II ?Centessimus Annus?.

Religi?n y pol?tica

Establecer la correcta visi?n de cu?l es el papel de la Iglesia en los temas sociales es otro de los puntos introductorios tratados por el compendio. La Iglesia sirve al Reino de Dios a trav?s de la proclamaci?n de los valores evang?licos. Sin embargo, ?esta dimensi?n temporal del Reino queda incompleta si no se relaciona con el Reino de Cristo presente en la Iglesia y orientado hacia su plenitud escatol?gica? (No. 50).

Por lo tanto, la Iglesia no se debe confundir con una comunidad pol?tica y no est? limitada a ning?n sistema pol?tico. ?De hecho, puede afirmarse que la distinci?n entre religi?n y pol?tica y el principio de libertad religiosa constituyen un logro espec?fico del cristianismo y una de sus contribuciones hist?ricas y culturales fundamentales? (No. 50).

La venida del Reino de Dios, explica el siguiente n?mero, no puede encontrarse en una organizaci?n particular social, pol?tica o econ?mica. ?M?s bien, se testimonia con el desarrollo de un sentido humano social que para los hombres es levadura de realizaci?n integral, de justicia y de solidaridad, en la apertura a lo trascendente como punto de referencia para su propio cumplimiento personal definitivo?.

Parte de la misi?n de la Iglesia

La Iglesia est? implicada en temas sociales como parte de su papel de compartir las alegr?as y esperanzas, ansiedades y tristezas de hombres y mujeres de todo lugar y tiempo (No. 60). En este contexto la Iglesia busca proclamar el Evangelio, pues la sociedad est? compuesta de hombres y mujeres que son el camino de la Iglesia (No. 62).

Esta preocupaci?n por los temas sociales no significa que la Iglesia se est? desviando de su misi?n. La redenci?n que es parte de la misi?n salv?fica de la Iglesia es ciertamente de orden sobrenatural, observa el Compendio. Sin embargo, lo sobrenatural no es algo que comience donde termina lo natural, sino que es una ascensi?n de lo natural a un orden superior. ?De esta manera nada de lo creado o del orden humano es extra?o o se excluye del orden sobrenatural o teol?gico de la fe o la gracia, m?s bien se encuentran dentro de ?l, asumido y elevado por ?l? (No. 64).

Por eso, observa el n?mero 66, la doctrina social forma parte integral de la evangelizaci?n de la Iglesia. De hecho, el plan de redenci?n toca cuestiones de justicia y caridad. Sin embargo, hay l?mites a la doctrina social. La Iglesia, observa el n?mero, no interviene en ?cuestiones t?cnicas?, no propone sistemas o modelos de organizaci?n social.

El compendio tambi?n defiende el derecho de la Iglesia a proclamar su ense?anza sobre temas sociales. Esta proclamaci?n es parte del papel de la Iglesia como maestra y las verdades de su contenido provienen de la naturaleza humana misma y del Evangelio. La Iglesia tiene un derecho, y un deber, de proclamar ?la palabra liberadora del Evangelio? (n?mero 70), al mundo.

Una labor en marcha

El compendio observa que la doctrina social de la Iglesia se ha formado gradualmente a lo largo del tiempo, a trav?s de una serie de declaraciones sobre diversos temas. Esto ayuda a entender que a lo largo del tiempo han tenido lugar algunos cambios respecto a su naturaleza y estructura.

Este proceso todav?a est? en marcha. En el n?mero 86 el compendio hace referencia a la doctrina social como un ?lugar de trabajo?, en el que ?la verdad perenne penetra y permea nuevas circunstancias, indicando caminos de justicia y paz?.

Pero esta ense?anza no puede reducirse a un ?mbito socioecon?mico. La doctrina social es teol?gica en naturaleza y tiene su fundamento en la revelaci?n b?blica y en la tradici?n de la Iglesia (Nos. 72-4). En este sentido la fe interact?a con la raz?n en un proceso en el que ?el misterio de Cristo ilumina el misterio del hombre? (No. 75). Junto con la revelaci?n y la tradici?n, la doctrina social se enriquece tambi?n con la filosof?a y las ciencias sociales.

En su presentaci?n del compendio el 25 de octubre, el cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, indicaba que el documento ?est? ahora disponible para todos --cat?licos, otros cristianos, personas de buena voluntad-- que buscan signos seguros de verdad en orden a promover mejor el bien social de las personas y de las sociedades?.

Una tarea m?s necesaria que nunca.

Publicado por mario.web @ 12:46
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