Martes, 03 de mayo de 2011
Al emplear la palabra ?impotencia? alguien podr?a pensar que estamos invadiendo el terreno de la ciencia m?dica o de las relaciones de pareja. Pero, evidentemente, no van por ah? los tiros
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?Impotencia?
?Impotencia?


Al emplear la palabra ?impotencia? alguien podr?a pensar que estamos invadiendo el terreno de la ciencia m?dica o de las relaciones de pareja. Pero, evidentemente, no van por ah? los tiros.


Lo que ocurre es que no encontramos otra palabra mejor para describir nuestra sensaci?n ante muchos de los graves problemas que afectan a la humanidad y a millones de personas (hambre, droga, miseria, guerra...).

Todos somos conscientes de la gravedad de los hechos, queremos que se arreglen las cosas, nos gustar?a hacer algo eficaz, pero tenemos la impresi?n de no poder hacer nada, nos sentimos impotentes. As?, por ejemplo, estos d?as se nos habla de la hambruna de muchos lugares y se nos conmueven las entra?as pensando en la tortura que est?n sufriendo esos seres inocentes. Comparamos con nuestro nivel de vida y con todo lo que nos sobra, con lo que gastamos innecesariamente y no nos queda otro remedio que reconocer que las diferencias son escandalosas, pero como nos parece que no podemos hacer nada, seguimos igual, procurando olvidar y deseando para ellos la resignaci?n que ser?amos incapaces de tener si estuvi?ramos en parecidas circunstancias.

Es verdad que los grandes responsables de la econom?a y la pol?tica en el mundo, y en esos pa?ses, tienen mucha culpa; que miran a otros intereses creados, poniendo las bases del desorden existente. Tambi?n es cierto que si quieren es mucho lo que pueden hacer, si ponen todos los medios a su alcance.

A pesar de ellos, ?nosotros no podremos hacer nada?. Sin duda hay mucha gente buena, mucho personal voluntario que est? entregando su vida en favor de los m?s necesitados de la tierra y no se puede perder de vista el valor incalculable de su labor, aunque aun quede mucho por hacer. Suponiendo que nos falta generosidad para imitarles, podemos apoyarles, colaborar con ellos desde aqu? en la medida de nuestras posibilidades, que son muchas. Tal vez no se consiga otra cosa que poner peque?os parches aqu? y all?, mientras no se produzca un cambio global y estructural que elimine tantas injusticias y sufrimientos in?tiles. Pero tambi?n esos parches son importantes.

Cada d?a es mayor el n?mero de organizaciones no gubernamentales que solicitan nuestra cooperaci?n. Es cierto que a veces no colaboramos m?s por desconfianza que por falta de inter?s. Y siempre viene la pregunta, ?llegar? ese dinero, llegar? esa ayuda? Es posible que haya organizaciones que no son trigo limpio. Pero me atrevo a poner la mano el fuego por algunas que tienen que ver bastante con la Iglesia, como Manos Unidas y C?ritas. Creo que son serias.

Lo que s? es completamente seguro es que nunca va a llegar lo que nosotros no damos. Por eso merece la pena arriesgarse, pues siempre habr? m?s posibilidades de que llegue nuestra ayuda cuando se da que cuando no se da nada.

Baste con entrar en cualquier restaurante o hipermercado para comprobar cu?nto se gasta cada d?a. Hasta para nuestra propia salud ser?a mejor que comi?ramos un poco menos. Reconozcamos que se despilfarra mucho, que hacemos por los dem?s bastante menos de lo que podemos.

Por eso lo de la impotencia, s?lo es verdad hasta cierto punto. Porque si entre todos hacemos lo poco que est? a nuestro alcance, grano a grano, iremos haciendo un gran mont?n. El hecho de cambiar nuestra mentalidad consumista ser?a ya un logro muy importante, una buena base para cambiar el mundo.


Publicado por mario.web @ 16:29
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