Martes, 03 de mayo de 2011
Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los profesionales de la informaci?n durante su viaje apost?lico a los Estados Unidos de Am?rica, 7 de octubre de 1979. Habla de la importancia de formar la opini?n p?blica con conciencia y responsabilidad.
?
Discurso a los Profesionales de la Informaci?n
Discurso a los Profesionales de la Informaci?n
VIAJE APOST?LICO A LOS ESTADOS UNIDOS DE AM?RICA

DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS PROFESIONALES DE LA INFORMACI?N

Washington
Domingo 7 de octubre de 1979



Queridos amigos de los medios de comunicaci?n:


Una vez m?s nos reunimos al final de otro viaje, un viaje que, en esta ocasi?n, me ha llevado a Irlanda, a las Naciones Unidas y a los Estados Unidos de Am?rica. El prop?sito de este viaje ha sido el de permitir al Papa ejercer su misi?n de heraldo de la paz, en nombre de Cristo, a quien se llam? Pr?ncipe de la Paz. Este mensaje de paz fue anunciado especialmente en aquellos lugares y ante aquellas audiencias donde el problema de la guerra y de la paz se percibe con una sensibilidad especial, y donde se dan las condiciones de comprensi?n, de buena voluntad, y los medios necesarios para construir la paz y la cooperaci?n entre todas las naciones y entre todos los pueblos.

La palabra "paz" es una s?ntesis. Tiene muchos componentes. Ya he mencionado varios de ellos a lo largo de este viaje; y vosotros os hab?is encargado de informar con diligencia sobre las reflexiones en torno a la paz. Las hab?is comentado; las hab?is interpretado; hab?is cumplido con el servicio de estimular a la gente a pensar en el modo en que ellos pueden contribuir a la firme consolidaci?n de la paz, a la cooperaci?n y a la justicia entre todas las personas.

Ahora nos encontramos, en el momento de mi partida, en la capital de una de las naciones m?s poderosas del mundo. Creo que el poder de este pa?s no proviene solamente de su bienestar material, sino de su riqueza de esp?ritu.

De hecho, el nombre de esta ciudad y, del vistoso monumento que la domina recuerda el esp?ritu de George Washington, primer Presidente de la naci?n, quien (con Thomas Jefferson, de quien tambi?n aqu? existe un imponente monumento conmemorativo, y otras brillantes personalidades) edific? este pa?s sobre una base no s?lo humana, sino tambi?n profundamente religiosa.

Por eso, la Iglesia cat?lica ha podido florecer aqu?. Los millones de fieles pertenecientes a la Iglesia testimonian esa realidad, al poder ejercitar los derechos y deberes que se desprenden de su fe. El gran santuario nacional de la Inmaculada Concepci?n de esta ciudad testifica en favor de esa realidad. Lo mismo puede decirse de la existencia, en esta capital, de dos Universidades Cat?licas (Georgetown y la Universidad Cat?lica de Am?rica). He podido observar que el pueblo de los Estados Unidos de. Am?rica rinde lealtad a su Rep?blica como a "una naci?n sometida a Dios"

Esta naci?n se compone de muchos miembros (miembros de todas las razas, de todas las religiones, de todas las condiciones de vida), de tal modo que forma una especie de microcosmos de la comunidad mundial y constituye un reflejo preciso del lema E pluribus unum. Que este pa?s, de igual modo que aboli? con valent?a la plaga de le esclavitud bajo la presidencia de Abraham Lincoln, no deje nunca de luchar por el bien efectivo de todos los habitantes de esta naci?n y por la unidad que refleja su lema nacional. Por esta raz?n, los Estados Unidos de Am?rica proporcionan a todos la ocasi?n de reflexionar en una disposici?n de ?nimo que, bien aplicada, puede proporcionar resultados beneficiosos para la paz de la comunidad mundial.

Sinceramente espero que todos vosotros hay?is podido aprovechar este viaje, y que hay?is tenido la oportunidad de reflexionar una vez m?s sobre los valores que el cristianismo aport? a la civilizaci?n de este nuevo continente. Pero es, sobre todo, el ejemplo de personas de todas las razas, de todas las nacionalidades y de todas las religiones, que son capaces de vivir juntas en paz y unidad, lo que puede proporcionarnos la esperanza en una comunidad mundial en paz.

Ahora que nos preparamos para marchar, queridos amigos, me consuela el hecho de que continuar?is informando y formando la opini?n p?blica mundial con una profunda conciencia de vuestra responsabilidad, y advirtiendo que muchas personas dependen de vosotros.

Para terminar, os digo adi?s a vosotros y a Am?rica. Os doy las gracias de nuevo, y pido a Dios de todo coraz?n que os bendiga a vosotros y a vuestras familias.

Publicado por mario.web @ 16:33
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios