Martes, 03 de mayo de 2011
La Iglesia venera, entre sus santos, a hombres que han servido a Dios en las actividades pol?ticas y de gobierno; santo Tom?s Moro es un ejemplo de ello.
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La Iglesia y los pol?ticos cat?licos
La Iglesia y los pol?ticos cat?licos




Apuntes sobre lo que la Iglesia ense?a a los pol?ticos cat?licos


Congregaci?n para la Doctrina de la Fe: Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y a la conducta de los cat?licos en la vida p?blica


Introducci?n

La Nota se dirige a los pol?ticos y a los laicos llamados a la participaci?n en la vida pol?tica de las sociedades democr?ticas.

I. Esta nota doctrinal se inserta dentro la cauce de una ense?anza constante de la Iglesia


1. a) Los cristianos "cumplen todos sus deberes ciudadanos" (Carta a Diognet , 5,5).

b) La Iglesia venera, entre sus santos, a hombres que han servido a Dios en las actividades pol?ticas y de gobierno; santo Tom?s Moro es un ejemplo de ello.

c) Las sociedades democr?ticas exigen nuevas y m?s amplias formas de participaci?n (votos, "modas", todos).

d) Cumpliendo los deberes civiles comunes, los laicos desarrollan sus tareas propias de animaci?n del orden temporal.

e) Consecuencia: los laicos no pueden abdicar de la participaci?n en la "pol?tica".

f) La Nota s?lo quiere recordar unos principios de la conciencia cristiana que inspiran el compromiso social y pol?tico de los cat?licos en las sociedades democr?ticas, frente a orientaciones ambiguas y de posiciones discutibles.



II. En el actual debate cultural y pol?tico, se ponen de relieve algunos puntos cr?ticos

2. a) el actual proceso cultural, complejo, patentiza a la vez un camino positivo y peligros graves (hacia los cuales algunas tendencias culturales intentan orientar las legislaciones), entre ellos uno ideol?gico (el relativismo) y otro f?ctico (determinados intentos legislativos). Ve?moslo.



A. Relativismo cultural y pluralismo ?tico

b) Hay un cierto relativismo cultural que teoriza y defiende el pluralismo ?tico frente a la raz?n y la ley moral natural y como condici?n de posibilidad de la democracia.

c) Esto se patentiza en la medida en que:
- los ciudadanos reivindican completa autonom?a moral;
- los legisladores formulan leyes condescendientes;
- se invoca con enga?o la tolerancia (los cat?licos tienen que renunciar a contribuir a la vida pol?tica en funci?n de su concepci?n de la persona y del bien).

d) La historia del siglo XX ha evidenciado la falsedad de la tesis relativista, que niega la existencia de una norma moral arraigada en la naturaleza del ser humano.

3. a) Esta concepci?n relativista del pluralismo no tiene nada que ver con la leg?tima libertad de los ciudadanos cat?licos.

b) La libertad pol?tica no se basa en la idea relativista ("todas las antropovisiones tienen el mismo valor"), sino en el hecho de que todas las actividades pol?ticas contemplan la realizaci?n concreta del verdadero bien humano y social en un contexto humano determinado.

c) La pluralidad surge de la mencionada concreci?n y, ante ella, es tarea de la Iglesia no formular soluciones concretas sino juzgarlas moralmente cuando lo exige la fe o la moral.

d) El cristiano tiene que disentir de una concepci?n del pluralismo en clave de relativismo moral, que es da?ina para la misma vida democr?tica, la cual necesita principios ?ticos.

e) La pluralidad de los partidos en los que pueden militar los cat?licos reside en:
- el car?cter contingente de ciertas opciones sociales;
- la pluralidad de estrategias para garantizar un mismo valor moral fundamental;
- la diferente interpretaci?n de algunos principios b?sicos de la teor?a pol?tica;
- la complejidad t?cnica de una buena parte de los problemas pol?ticos.

f) Esto no es ning?n pluralismo indistinto en la elecci?n de los principios morales y de los valores sustanciales; los laicos cat?licos se tienen que confrontar siempre con la doctrina moral y social cristiana.

g) La v?a democr?tica llega a ser posible en la medida en que se fundamenta sobre una recta concepci?n de la persona, y pasa a ser del todo fr?gil si no se fundamenta. El respeto a la persona posibilita la participaci?n democr?tica. Es condici?n necesaria de la participaci?n ciudadana.



B. Determinados intentos legislativos ante la compleja red de los problemas actuales

4. Ahora la Nota pasa a tratar de "la red compleja de los problemas actuales":

a) Por un lado, la conquista cient?fica exige encontrar soluciones que respeten los principios ?ticos.

b) Por otro lado, hay intentos legislativos que se proponen destruir el principio de la intangibilidad de la vida humana.

c) Los cat?licos tienen el derecho y el deber de intervenir para recordar el sentido m?s pregono de la vida y la universal corresponsabilidad ante ella.

- Los legisladores tienen la obligaci?n de oponerse a toda ley que atenta contra la vida humana; no pueden participar en campa?as que tengan este sentido y no pueden apoyarlas con el voto. Los parlamentarios pueden, sin embargo, apoyar propuestas limitadoras del da?o de una determinada ley, si al mismo tiempo queda muy claro que son absolutamente contrarios al aborto.

- La conciencia cristiana no puede votar la realizaci?n de un programa pol?tico o la aprobaci?n de una ley particular si son alternativos o contrarios a los contenidos fundamentales de la ley moral. No pueden aislarlos. Comprometerse con un punto aislado de la Doctrina Social de la Iglesia no es tampoco suficiente. Tampoco pueden delegar el compromiso cristiano.

- El empe?o de los cat?licos se hace m?s evidente cuando incluye principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromisos; es decir, cuando entra la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Ejemplos: las leyes civiles referentes al aborto y la eutanasia; la protecci?n del embri?n humano; la familia (matrimonio monog?mico, entre personas de distinto sexo, y estable, frente al divorcio: otras formas de convivencia no pueden ser equiparadas); libertad de los padres en la educaci?n de los hijos; tutela social de los menores; liberaci?n de las modernas formas de esclavitud (droga, explotaci?n de la prostituci?n); el derecho a la libertad religiosa; la econom?a al servicio de la persona y del bien com?n (justicia social, solidaridad, subsidiariedad); paz; rechazo absoluto de la violencia y del terrorismo.




III Algunos principios de la doctrina cat?lica sobre el laicismo y el pluralismo

5. Ante los anteriores problemas, hay que decir "s?" a una pluralidad de metodolog?as y hay que decir "no" a soluciones que comprometan o desprecien las exigencias ?ticas fundamentales, las cuales no son, por s? mismas, "valores confesionales", ya que arraigan en el ser humano y pertenecen a la ley moral natural. No exigen propiamente una profesi?n de fe cristiana. La doctrina de la Iglesia las confirma y tutela como servicio desinteresado a la verdad sobre el hombre y el bien com?n. Tambi?n la pol?tica tiene que hacer referencia a principios de valor absoluto. Todo ello requiere tener ideas claras sobre la laicidad y el Magisterio.

A. La laicidad

6. La laicidad (la autonom?a de la esfera civil y pol?tica en relaci?n con la religiosa y eclesi?stica, no con la esfera moral) es reconocida por la Iglesia y pertenece al patrimonio de la civilizaci?n ya logrado. No se deben confundir ambas esferas. Juan Pablo II afirma que identificar la ley religiosa con la sociedad civil puede ahogar la libertad religiosa e incluso limitar o negar otros derechos humanos inalienables. Los actos espec?ficamente religiosos quedan fuera de la competencia del Estado. El reconocimiento de los derechos civiles y pol?ticos y la administraci?n de los servicios p?blicos no pueden ser condicionados por convicciones o prestaciones de naturaleza religiosa de parte de los ciudadanos.

Los ciudadanos cat?licos tienen el derecho/deber, como todo el mundo, de buscar sinceramente la verdad y de defender las verdades morales sociales. Que tambi?n las ense?e la Iglesia no reduce la legitimidad civil y la "laicidad" del compromiso de quien se identifica con ella, independientemente del papel que la b?squeda racional y la confirmaci?n de la fe hayan tenido en su adquisici?n. La laicidad es la actitud de aqu?l que respeta las verdades que brotan del conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad. Autonom?a no equivale a prescindir de la ense?anza moral y social de la Iglesia.



B. El Magisterio

El Magisterio no ejerce un poder pol?tico ni elimina la libre opini?n de los cat?licos sobre cuestiones contingentes. Instruye e ilumina la conciencia de los fieles. No es una intromisi?n en el Gobierno de los diferentes pa?ses. Plantea un deber moral de coherencia. Juan Pablo II recuerda el "no" cristiano a dos vidas paralelas -la espiritual y la secular-. Unida a la cabeza (Cristo), la sarmiento fructifica en cada sector de la acci?n de la existencia. Todos los campos de la vida laical entran en el designio de Dios. Toda actividad concreta es una ocasi?n providencial para un continuo ejercicio de la fe, de la esperanza y de la caridad. Actuar pol?ticamente en conformidad con la propia conciencia no es extra?o al compromiso pol?tico ni a una forma de confesionalidad, sino expresi?n de la aportaci?n de los cristianos a fin de que, por la v?a de la pol?tica, se instaure un orden social m?s justo.

Dentro de las sociedades democr?ticas, incurren en una forma de laicismo intolerante aquellos que descalifican pol?ticamente a los cristianos por ser coherentes con su conciencia, En efecto, uno niega, as?, tanto la relevancia pol?tica y cultural de la fe cristiana como la misma posibilidad de una ?tica natural. De este modo, se abre el camino a una anarqu?a moral y al abuso del m?s fuerte. Marginando al cristianismo, se ponen en peligro los fundamentos espirituales y culturales de la civilizaci?n.



IV Consideraciones sobre aspectos particulares

7. Algunas asociaciones y organizaciones de inspiraci?n cat?lica han apoyado a fuerzas y movimientos pol?ticos que han expresado posiciones contrar?as a la ense?anza moral y social de la Iglesia en cuestiones ?ticas fundamentales. Estas opciones y posiciones son incompatibles con la pertenencia a asociaciones u organizaciones que se definen como cat?licas. An?logamente hay que pensar con respecto a algunas revistas y peri?dicos cat?licos.

Es preciso que los cristianos se entreguen a la construcci?n de una cultura inspirada en el Evangelio. Es necesario presentar con lenguaje cultural moderno el fruto de la herencia espiritual del catolicismo. Por otro lado, el grueso cultural y la madura experiencia del compromiso de los cat?licos tras la Segunda Guerra Mundial no tienen que provocar ning?n complejo de inferioridad ante propuestas recientes d?biles o fallidas. No basta con la transformaci?n de las estructuras.

La fe nunca ha pretendido cerrar los contenidos sociopol?ticos en un esquema r?gido, puesto que la dimensi?n hist?rica del hombre conlleva situaciones imperfectos y mudables. Hay que rehusar posiciones pol?ticas inspiradas en una visi?n ut?pica que cambie la tradici?n de la fe b?blica en un profetismo sin Dios y oriente hacia una esperanza s?lo terrenal. Verdad y libertad o bien andan juntas o bien se disuelven miserablemente, afirma Juan Pablo II; separarlas lleva al libertinaje y al individualismo.

8. El derecho de libertad de conciencia y de libertad religiosa se fundamenta en la dignidad ontol?gica de la persona humana y no en una inexistente igualdad entre las religiones y los sistemas culturales; y no anula la condenaci?n de la indiferentismo y del relativismo religioso.



V Conclusi?n

Dos textos afirmativos de la coherencia (GS 43): la fe obliga a un cumplimiento m?s perfecto de las labores temporales; los cristianos han de experimentar la joya de la s?ntesis vital entre el esfuerzo humano y los valores religiosos, para la gloria de Dios.


Publicado por mario.web @ 16:59
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