Martes, 03 de mayo de 2011
El trabajo como excusa ha afectado el modelo familiar; incluso algunos lo culpan de su fracaso matrimonial. ?Qu? hacer al respecto? Antonio del Cano nos ofrece una alternativa para ser emprendedores desde la familia.
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El papel del padre hoy
El papel del padre hoy

LA REVALORIZACION DE LA PATERNIDAD


Una proporci?n nunca vista de ni?os crece hoy en familias sin?padre, a causa del divorcio, la maternidad en solitario, los cambios de? pareja... De modo que no tendr?n la oportunidad desconocer un?modelo masculino y un estilo de conducta paterna. Al mismo tiempo, la? psicolog?a subraya que el padre no es un elemento pasivo en el? desarrollo del ni?o, sino que desempe?a un papel espec?fico y? esencial en el proceso educativo de los hijos. Algunos libros recientes? ofrecen sugerencias pr?cticas para ayudar al padre en esta tarea.

Aaron Hass es profesor de Psicolog?a y Psiquiatr?a en la?Universidad de Los ?ngeles, dedicado a la terapia familiar durante? m?s de dos d?cadas, y padre de dos hijas. Su experiencia profesional?y familiar se condensa en El don de ser padre (1), un libro muy? sencillo, en el que muestra con muchos ejemplos c?mo el padre?puede establecer una relaci?n abierta y cordial con los hijos. De lo? contrario, advierte, "cuanto m?s crezca el ni?o sin que usted haya? creado un v?nculo con ?l, m?s inc?modos se sentir?n los dos cuando?est?n juntos, y cuanto m?s inc?modos se sientan, menos deseos? tendr?n de pasar tiempo juntos". Para conseguir la confianza entre? padre e hijos, Hass subraya la importancia del refuerzo positivo; la? inutilidad de los largos sermones; la necesidad de abrirse a los hijos? cont?ndoles las cosas que nos ocupan y nos preocupan; el error de? los "nunca haces bien", etc.


El trabajo como excusa
Espl?ndido el cap?tulo sobre la adicci?n al trabajo, donde describe a? esos hombres que disfrutan m?s de su trabajo que de su familia o de? su ocio, con un tremendo miedo al fracaso, a la incertidumbre? econ?mica o a no ser debidamente considerados. por sus iguales.? Hombres inseguros que se quedan horas y horas en la oficina (o en la? cafeter?a con los amigos) huyendo de su casa, evitando la intimidad o? los conflictos con su esposa. Hombres cuyo trabajo es en su vida la? ?nica fuente de autoestima, pero que sin embargo le dicen a su? familia: "hago todo esto por vosotros".

Frente a este abandono de la responsabilidad paterna, el autor? explica la necesidad de organizarse, y de "robar tiempo para la? familia". Un ejemplo: "durante la cena apague el televisor, y no? malgaste sus energ?as distray?ndose en una batalla con su hijo? acerca de los guisantes y las zanahorias".

Aunque no lo dijera Haas, cualquier padre intuir?a que no es posible? una familia coherente y una educaci?n eficaz si no hay esfuerzo por? mejorar cada d?a el matrimonio. Pero no todos los padres son? consecuentes con esta convicci?n. Cu?ntos matrimonios, cuando?empiezan a tener hijos, ponen el "piloto autom?tico", reduciendo casi? todos sus intercambios a cuestiones de orden pr?ctico: "?Llevaste a? los ni?os?, ?llamaste al fontanero? ?Te acordaste de avisar a tus? padres? ?Puedes llegar hoy antes?". Y es que el afecto y la? aceptaci?n no bastan; los hijos necesitan orientaci?n, ejemplo, apoyo.?

Y eso requiere esfuerzo por parte de los padres. As?, por ejemplo, no? es f?cil ser un padre con autoridad, con hijos seguros de s? mismos,? lejos del padre autoritario, con hijos temerosos y ansiosos, o del permisivo, cuyos hijos tender?n a ser blandos y manipuladores.


Prevenir y curar
Al ser Haas experto en recomponer situaciones deterioradas en la? familia, es f?cil que olvide cu?nto mejor y m?s sencillo es prevenir que? curar. Y de ah? las limitaciones del libro. Se trata mucho de?autoestima, de relaci?n, de compensaciones, etc., y muy poco de? educar, de trasmitir valores. Se detallan las t?cnicas para establecer? una relaci?n abierta y cordial con los hijos, pero sin que se sepa muy?
bien con qu? objetivo. M?s bien da la impresi?n, tan generalizada hoy? en d?a, de que se trata s?lo de lograr una vida familiar con los menos? disgustos y frustraciones posibles. Sin m?s. Tambi?n llama la atenci?n? que no se mencione el papel del ejemplo en la educaci?n, aunque se? trate al padre como un "proveedor de valores".

Y, en algunos casos, aspectos importantes resultan desvalorizados? en el an?lisis de Haas. As?, las p?ginas dedicadas a la formaci?n? sexual est?n ancladas en un relativismo naturalista que puede resultar? hasta chocante: as?, la recomendaci?n de andar desnudos por la casa? si eso nos resulta "natural y c?modo", o la falta de valoraci?n ?tica de? la masturbaci?n.

El libro dedica dos cap?tulos a los efectos del divorcio en las? relaciones paternofiliales. Aqu? tambi?n el terapeuta se olvida de lo? m?s b?sico. "Por el bien de los hijos -afirma-, los padres que se? separan tienen que cooperar". Lo parad?jico es que se anime a los?
padres divorciados a sacrificarse por el bien de los hijos, coordinando? su actuaci?n, apoy?ndose mutuamente, aguant?ndose, pero no se? haga la misma insistencia en el esfuerzo para evitar la ruptura.

Con la? aceptaci?n cultural del divorcio como un fen?meno normal, parece? tambi?n normal que en este libro se analicen con extraordinario? detalle la situaci?n posterior al divorcio (custodia, visitas, dineros,? etc.), pero no la anterior, aceptando sin m?s la cat?strofe.


Educar la voluntad
Una sensaci?n distinta nos dejan otros dos libros, que abordan las? mismas situaciones, pero con un enfoque radicalmente diferente.? C?mo educar a tus hijos y C?mo educar la voluntad (2), escritos? ambos por Fernando Corominas, son obras de lectura f?cil y amena,? con abundantes casos pr?cticos, que trasmiten al lector la estimulante? responsabilidad de involucrarse de verdad en la educaci?n de sus?
hijos.

De un modo optimista se hace ver que los hijos no "tocan" en alg?n? ignoto sorteo: si los padres ponen esfuerzo e inter?s, lo normal ser?que logren hijos bien educados, alegres, trabajadores y generosos.
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Pero si por desidia se desentienden, si por falta de formaci?n no? saben c?mo educarlos, es posible que alg?n d?a acaben? pregunt?ndose c?mo ha sido posible que su angelito se haya? trasformado en ese ser ego?sta, grosero y maleducado.

Fernando Corominas insiste en ideas muy sencillas y concretas,? pero extraordinariamente eficaces: no se trata de conseguir sin m?s? que nuestro hijo sea ordenado, sincero o estudioso, sino de lograr? que ?l quiera ser ordenado, sincero y trabajador. Y esto supone? educar la voluntad. Trasplantado al campo de los estudios, se trata de? que quieran estudiar, y de que sean constantes y ordenados. Si esto? se consigue, no habr? problemas con el saber: "si quieren estudiar y?
tienen h?bitos de orden, constancia y responsabilidad, las buenas? notas ser?n una consecuencia y los t?tulos acad?micos otra". La? persona quiere por medio de la voluntad, que es educada? b?sicamente en el seno de la familia.

?Y c?mo se educa la voluntad? Con el ejemplo, y de un modo? personalizado y motivado, con premios y castigos que se? correspondan con lo que queremos premiar y castigar: "Premiar con? algo material -dinero o cosas- una buena acci?n, un buen? comportamiento, produce en el hijo deseo de ganar m?s dinero en vez?
de ganas de ser mejor". Y por medio de la educaci?n temprana,? basada en el conocimiento de los denominados "per?odos sensitivos",? que en los primeros a?os de la vida de nuestros hijos les facultan?
para aprender de un modo f?cil y atractivo: "En los ocho primeros? a?os se desarrolla el 90% del cerebro, y en esos a?os quedan? definidos los cimientos sobre los que crecer? la persona". Y tambi?n? la educaci?n efectiva, que se apoya en la actitud positiva del? educando, la sinergia positiva, que potencia los resultados obtenidos:?

"No basta que los hijos sepan que deben ser ordenados: hace falta? que ordenen su cuarto, que lo ordenen bien y adem?s que lo hagan? porque quieran hacerlo. Solamente as? empezar?n a mejorar como?
personas".


Llegar antes
Pero quiz?s las p?ginas m?s ilustrativas de estas dos obras sean? aquellas en las que el autor habla de la educaci?n preventiva:? "Educar en futuro es adelantarse en el bien, es llegar antes con el? h?bito bueno, es, en una palabra, prevenir. Es triste adquirir un mal? h?bito por ignorancia, empezar a hacer el mal sin saberlo". Es? preferible llegar antes, aunque sea un a?o antes, que un d?a? despu?s.

Antes de los diez a?os es f?cil hablar con los hijos y ser escuchado;? a partir de los doce, si no se han creado los canales adecuados, si no? se ha establecido un clima de confianza y comunicaci?n, es mucho?
m?s dif?cil. Si, por ejemplo, queremos que nuestros hijos sean? sinceros, y nos esforzamos por trasmit?rselo en el momento adecuado,? lo lograremos con bastante facilidad. Pero si nos encontramos con un? h?bito ya establecido de mentir, tendremos doble trabajo: desarraigar? el vicio y trasmitir el valor.

Las t?cnicas descritas no son muy distintas de las que?
recomendaba el Dr. Hass; pero el tono, el trasfondo y los objetivos? son muy diferentes. Apenas se nos habla de autoestima, de? relaciones gratificantes o de compensaciones adecuadas. Pero? mucho de optimismo, de educar en futuro, de formar personas con? capacidad para ser felices, libres y responsables.

Algo muy similar aparece en el peque?o volumen (3) que recoge los? trabajos del X Congreso Nacional de Orientaci?n Familiar. Este? congreso, que reuni? a orientadores familiares de toda Espa?a,? estuvo centrado en la Familia y la Educaci?n Permanente. Los centros? de Orientaci?n Familiar, diseminados por toda Espa?a desde hace ya? m?s de dos d?cadas, centran su esfuerzo en ayudar a los? matrimonios a descubrir el lado positivo y eficaz de sus? responsabilidades como esposos y educadores. Tras unos a?os en la? d?cada de los ochenta de cierto declive, en parte por la l?gica?
jubilaci?n de sus primeros promotores, han vuelto a renacer con? renovados br?os en los ?ltimos a?os, centrados sobre todo en? cuestiones de relaciones conyugales y educaci?n temprana.


Primeros Pasos
Destaca en este sentido la ponencia de Javier Vidal Cuadras,? director del programa "Primeros Pasos". Este programa, dirigido a? padres con hijos entre cero y tres a?os, ha sido desarrollado hace? apenas cinco a?os por el FERT, el centro de Orientaci?n Familiar de? Barcelona. Impartido ya, adem?s del FERT, por otros centros de? Orientaci?n Familiar, como por ejemplo ITEFA en el norte de Espa?a,? se ha demostrado muy eficaz para ayudar a miles de j?venes? matrimonios a descubrir en los beb?s grandes capacidades de? est?mulos y afectos.

Los progresos de las investigaciones pedag?gicas y neurol?gicas? han dejado ya suficientemente asentado que la etapa infantil es? extraordinariamente pr?diga en recursos. Parece ya algo fuera de? discusi?n que cuanto m?s y mejor estimulaci?n reciba el ni?o en sus?
primeros a?os, m?s r?pida y m?s completa ser? su organizaci?n? neurol?gica y por tanto mayores ser?n sus capacidades.

El reto actual, que asumen el FERT, ITEFA y tantos otros, est? en? llevar a los padres el convencimiento de que s?lo en el ?mbito familiar? esta educaci?n es eficaz y respetuosa. Porque posiblemente la? prioridad de muchos padres no estriba en que sus hijos interpreten al? viol?n a Mozart a los cuatro a?os (lo que ya sucede en colegios en los? que se han desarrollado proyectos siguiendo estas tendencias), sino? en conseguir que sus hijos adquieran, ya desde estas edades? tempranas, aquellos h?bitos y valores b?sicos que m?s adelante les? faciliten ser personas maduras, libres y responsables.


Notas bibliogr?ficas
(1) Aaron Hass. El don de ser padre. El verdadero significado del? amor paterno. Javier Vergara Editor. Buenos Aires (1 995). 209 p?gs.? T.o. The Gift of Fatherhood.

(2) Fer?ando Corominas. C?mo educar a tus hijos. Palabra. Madrid? (1 996). 5? edici?n. 256 p?gs. C?mo educar la voluntad. Palabra.? Madrid (1993). 4? edici?n. 248 p?gs.

(3) Familia y Educaci?n Permanente. X Congreso Nacional de? Orientaci?n Familiar. Asociaci?n FERT. Barcelona (1997).



Meditaci?n
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EL PADRE BUENO Y EL BUEN PADRE


Padres buenos hay muchos, buenos padres hay pocos. No creo? que haya cosa m?s dif?cil que ser un buen padre. En cambio no es? dif?cil ser un padre bueno. Un coraz?n blando basta para ser un padre?
bueno; en cambio la voluntad m?s fuerte y la cabeza m?s clara son? todav?a poco para ser un buen padre.

El padre bueno quiere sin pensar, el buen padre piensa para? querer. El buen padre dice que s? cuando es s?, y no cuando es no; el? padre bueno s?lo sabe decir que s?. El padre bueno hace del ni?o un?peque?o dios que acaba en un peque?o demonio. El buen padre no? hace ?dolos; vive la presencia del ?nico Dios.

El buen padre echa a volar la fantas?a de su hijo dej?ndole crear un? aeroplano con dos maderas viejas. El padre bueno amanteca la? voluntad de su hijo ahorr?ndole esfuerzos y responsabilidades.

El buen padre templa el car?cter del hijo llev?ndolo por el camino? del deber y del trabajo.

Y as?, el padre bueno llega a la vejez decepcionado y tard?amente? arrepentido, mientras el buen padre crece en a?os respetado,? querido, y a la larga, comprendido.


Publicado por mario.web @ 17:01
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