Martes, 03 de mayo de 2011
?Qu? dice la Iglesia de las armas?
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De las Armas
De las Armas


334. En sentido opuesto vemos, con gran dolor, c?mo en las naciones econ?micamente m?s desarrolladas se han estado fabricando, y se fabrican todav?a, enormes armamentos, dedicando a su construcci?n una suma inmensa de energ?as espirituales y materiales. Con esta pol?tica resulta que, mientras los ciudadanos de tales naciones se ven obligados a soportar sacrificios muy graves, otros pueblos, en cambio, quedan sin las ayudas necesarias para su progreso econ?mico y social.
(Pacem in Terris, n. 109)

335. "Tuve hambre, y no me disteis de comer ... estuve desnudo y no me vestisteis ... en la c?rcel, y no me visitasteis" (Mt 25, 42). Estas palabras adquieren una mayor carga amonestadora, si pensamos que, en vez del pan y de la ayuda cultural de los nuevos estados y naciones que se est?n despertando a la vida independiente, se le ofrece a veces en abundancia armas modernas y medios de destrucci?n, puestos al servicio de conflictos armados y de guerras que no son tanto una exigencia de la defensa de sus justos derechos y de sus soberan?a, sino m?s bien una forma de "patrioter?a", de imperialismo, de neocolonialismo de distinto tipo.
(Redemptor Hominis, n. 16)

336. La ense?anza de la Iglesia cat?lica es, pues, clara y coherente. Deplora la carrera de armamentos, pide, al menos, una progresiva reducci?n mutua y comprobable, as? como mayores precauciones contra los posibles errores en el uso de las armas nucleares. Al mismo tiempo, la Iglesia reclama para cada naci?n el respeto a su independencia, libertad y legitima seguridad.
(Mensaje a la II Sesi?n especial de las Naciones Unidas sobre el Desarme, n. 5)

337. Una carrera desenfrenada a los armamentos absorbe los recursos necesarios para el desarrollo de las econom?as internas y para ayudar a las naciones menos favorecidas. El progreso cient?fico y tecnol?gico, que debiera contribuir al bienestar del hombre, se transforma en instrumento de guerra: ciencia y t?cnica son utilizadas para producir armas cada vez m?s perfeccionadas y destructivas.
(Centesimus Annus, n. 18)


Publicado por mario.web @ 18:10
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