Martes, 03 de mayo de 2011
Discurso del Papa Juan Pablo II, dedicado al poder de la comunicaci?n para enriquecer y acercar a las culturas y con ello, globalizr la paz y la solidaridad.
?
A la delegaci?n de una editora austriaca
A la delegaci?n de una editora austriaca
DISCURSO
JUAN PABLO II
28 DE MARZO DE 2001

A LA DELEGACI?N DE UNA EDITORA AUSTRIACA


Ilustre se?or nuncio;
queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
amados hermanos y hermanas:

1. "Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Se?or Jesucristo" (Flp 1, 2). Con este deseo de san Pablo, el Ap?stol de los gentiles, os doy cordialmente la bienvenida al palacio apost?lico, donde hemos tenido la oportunidad de celebrar juntos la Eucarist?a e intercambiarnos el saludo de la paz.

Acepto de buen grado las amables palabras que el nuncio apost?lico, arzobispo Donato Squicciarini, me ha dirigido en nombre de todos vosotros. Refiri?ndose a este encuentro, ha dicho que es un gran honor; tambi?n yo deseo expresar la profunda alegr?a que me produce esta ocasi?n: la entrega del tercer volumen de mis mensajes para la Jornada mundial de la paz desde 1993 hasta 2000.

2. Agradezco a mi representante en Austria el esfuerzo que ha realizado como promotor de esta importante obra, y la valiosa contribuci?n que ha dado con ella a la difusi?n de los mensajes de paz. Tambi?n doy las gracias a todos los que han estudiado a fondo mi pensamiento sobre la paz, y as? se han convertido en int?rpretes competentes del mismo. Igualmente, expreso mis sentimientos de estima a quienes con gran esmero han editado y realizado t?cnicamente este libro tan ?til.

3. El mensaje de paz es m?s actual que nunca en un tiempo en el que los pueblos se acercan cada vez m?s entre s?, y se tiene la impresi?n de que la tierra se convierte progresivamente en una "aldea global". A pesar de todos los riesgos y peligros que sin duda alguna entra?a el proceso de globalizaci?n, no se debe ignorar un fen?meno que constituye un signo de esperanza: la conciencia cada vez mayor de la dependencia mutua entre las personas, los pueblos y las naciones.

El hecho de que los hombres y las mujeres en diferentes partes del mundo sienten las injusticias y las ofensas contra los derechos del hombre -aunque se perpetren en pa?ses lejanos- como si las sufrieran ellos mismos, muestra una creciente sensibilidad de los corazones. Pero, al mismo tiempo, hay tambi?n un motivo de preocupaci?n: destacar demasiado los intereses nacionales, hasta el punto de que el encuentro entre las culturas no se percibe como enriquecimiento, sino como amenaza. Por eso, los avances logrados gracias a la globalizaci?n deben repercutir en las conciencias. De este modo, el mensaje de paz adquiere una resonancia nueva.

4. El creciente entramado de las relaciones entre los hombres, tanto en las cosas grandes como en las peque?as, exige decididamente la solidaridad. En efecto, la paz s?lo es posible si la dependencia rec?proca fomenta la superaci?n de toda marginaci?n, la renuncia a cualquier forma de imperialismo econ?mico, militar o nacional, y la transformaci?n de la desconfianza rec?proca en colaboraci?n amistosa.

Precisamente aqu? reside el gesto innato de solidaridad entre las personas y los pueblos.

A este respecto, quisiera citar el lema que mi venerado predecesor, de feliz memoria, el Papa P?o XII, escogi? para su pontificado: Opus iustitiae pax. La paz es fruto de la justicia. Hoy se puede reformular este lema tambi?n desde la perspectiva b?blica (cf. Is 32, 17; St 3, 18): Opus solidarietatis pax. La paz es fruto de la solidaridad.

Para que la "paz de las armas" pueda aumentar y perdurar, el hombre debe confiar en las "armas de la paz"; entre ellas est?n tanto el respeto a la dignidad humana como la pr?ctica de la justicia y de la solidaridad. No se utilizan estas "armas de la paz" cuando se desprecia la dignidad de la persona humana, se somete al d?bil y se oprime al pobre.

5. Quiera Dios que esta obra ayude a muchos lectores a comprender cada vez m?s profundamente el mensaje de paz y a actuarlo en su vida. La paz no puede quedarse s?lo en palabras; debe hacerse realidad. Albergo en mi coraz?n la esperanza de que la "cultura de la paz" se difunda cada vez m?s, para que la tierra sea envuelta finalmente por una "red de paz", tejida con la "globalizaci?n de la solidaridad". No cabe duda de que el volumen que hab?is preparado y que public?is ahora contribuir? a lograr ese objetivo.

Como signo de mi reconocimiento y mi gratitud por la realizaci?n del proyecto de este libro, os imparto de buen grado la bendici?n apost?lica.

Publicado por mario.web @ 19:08
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios