Martes, 03 de mayo de 2011
Ella puede ser una profesional s?, responsable, inteligente, despierta, eficiente, pero como mujer.
?
La mujer en el mundo de la empresa
La mujer en el mundo de la empresa



Hoy en d?a son muchas las mujeres que trabajan. Hay mujeres para todos los trabajos, y para todas las profesiones. Y la mujer ha demostrado ser capaz de desempe?arlos todos, o ?casi? todos. Claro que cada una destaca y se desarrolla en un determinado trabajo, aquel para el que posee m?s talentos, cualidades y preparaci?n. La mujer, hoy en d?a, elige carrera y profesi?n como lo hace el var?n. Escoge determinados estudios seg?n sus intereses, sean acad?micos o econ?micos. As? hay mujeres en la banca y en la bolsa de valores. Mujeres ingenieras qu?micas, t?cnicas de telecomunicaciones o especialistas en inform?tica. Mujeres en el mundo de las finanzas y en el de los servicios p?blicos. Mujeres arquitectas y dise?adoras, etc. Actualmente es dif?cil encontrar una profesi?n que no sea mixta.

Sin embargo, la mujer muchas veces llega al mundo del trabajo por necesidad, pero sin estar segura si, adem?s de recibir dinero, ella tiene algo que aportar a ese trabajo, no como una simple empleada de una empresa sino como ?mujer?. Muchas mujeres acaban experimentando que su trabajo no les realiza. Con frecuencia le ?echan la culpa? a los varones, al sistema, al estado, pues no han logrado todav?a las oportunidades que desean para su propia realizaci?n. En algunos aspectos que analizaremos despu?s, tienen raz?n. Sin embargo, tambi?n puede ser que la mujer no se realice en su trabajo porque no lo desempe?a con toda su persona, es decir, no lo desempe?a ?seg?n su feminidad?, no es en el trabajo ?ella misma?. La mujer se presiona, se tensa, en un terreno nuevo para ella, tantas veces tan exigente y hostil. Piensa entonces que debe comportarse como los que tienen ?xito, como los que se sienten ?a sus anchas? en ese medio. Piensa que debe imitar el modo de trabajar de los varones.

La clave de su ?xito est? en que descubra que ella no necesita cambiar, no necesita renunciar a s? misma. Ella puede ser una profesional s?, responsable, inteligente, despierta, eficiente, pero como mujer. Y su empresa, su equipo de trabajo, se enriquecer? por un lado con lo que hace, su ?obra bien hecha?, pero, sobre todo con su persona, ese ?c?mo? hace las cosas que es su modo ?femenino?.

Hoy en d?a circulan en abundancia libros sobre la eficacia profesional, el liderazgo empresarial, la excelencia y el ?xito directivo. Normalmente estos libros destacan unas cuantas virtudes y modos de ser de la persona que hacen que la empresa tenga m?s ?xito, y suelen poder aplicarse a todas las profesiones. Tambi?n se habla mucho de la ?inteligencia emocional?, esa ?parte? de la persona hecha de emotividad encauzada, entusiasmo, fortaleza, seguridad personal y que apoya grandemente a la raz?n en la consecuci?n de los propios objetivos. En esta l?nea, queremos destacar algunos rasgos femeninos que pueden constituir su aportaci?n enriquecedora y eficaz en el campo profesional si la mujer los sabe vivir y aprovechar con libertad, seguridad personal e iniciativa.

Tendremos en mente una situaci?n profesional ?tipo? en la que la mujer desarrolla su trabajo: una empresa en la que la mujer tiene una serie de empleados a su cargo, un equipo de trabajo a su mismo nivel, y una serie de directivos de quienes depende, aunque lo dicho se aplicar?a igualmente en caso de no tener empleados a su cargo, y, con mayor raz?n si es un alto directivo de la empresa.

1. Motivaci?n y entusiasmo por un ideal

La mujer, con facilidad, se entrega generosamente, incondicionalmente a un proyecto si le convence. Ella cuenta con grandes recursos de motivaci?n y, por lo tanto, es capaz de vivir de manera espont?nea este entusiasmo por el ideal.

Este rasgo es indispensable para una persona que quiere alcanzar con ?xito sus objetivos. Si la mujer est? polarizada en toda su persona por un objetivo, esto le proporciona un gran liderazgo y seguridad personal. Su sensibilidad, percepci?n, intuici?n la lleva a captar la importancia y conveniencia del proyecto que la empresa trae entre manos. Esta percepci?n, no s?lo la llevar? ?en la cabeza? cuando trabaje sino que la trasladar? al coraz?n y a toda su persona.

Un grupo humano necesita fortalecerse con el entusiasmo y el empe?o de cada uno de sus miembros. La mujer podr? ayudar de manera especial a incrementar esta fuerza del grupo pues ser? capaz de contagiar con facilidad a los dem?s compa?eros este entusiasmo por el objetivo com?n.

2. Trabajo en equipo

La mujer est? especialmente dotada para aprovechar las energ?as de un equipo de trabajo en vistas a un objetivo com?n. Esto, siempre y cuando se encuentre en una actitud madura y positiva de buscar no s?lo recibir su salario o lanzarse a una carrera competitiva contra otros compa?eros. La mujer puede ayudar a unir esfuerzos, tender puentes, crear lazos, lograr una relaci?n estrecha entre los miembros de un equipo que facilite la consecuci?n de los objetivos comunes. Esto es necesario en el ambiente de empresa dadas las dificultades naturales que se dan en las relaciones humanas.

Todos somos conscientes de los mil frenos y problemas que se dan en los equipos de trabajo. En un mundo individualista como el nuestro, cada cual quiere vivir tranquilo haciendo lo suyo sin que los otros le invadan, le molesten o le comprometan m?s de la cuenta. As?, se vive a la defensiva, desconfiando con facilidad de aquellos que trabajan con uno, guardando distancia prudencial para evitar perder los propios ?xitos y logros o verse comprometido. En otros casos, este individualismo hace que el que trabaja se lance en solitario en busca de su ?xito profesional al precio que sea, incluso si eso supone da?ar a los dem?s compa?eros de trabajo. Falta trabajo en equipo, falta un ambiente de colaboraci?n y ayuda, falta coordinar esfuerzos para lograr un objetivo com?n.

Pero esto no quita que la mujer pueda esforzarse por hacer que las cosas mejoren. De hecho, no pueden mejorar si alguien no toma la iniciativa. Si se trata de ?romper estructuras? y ?cambiar sistemas?, hay que comenzar con los propios compa?eros de trabajo. ?Qu? puede aportar una mujer, entonces, a un equipo de trabajo?

a) Conocer a las personas

La mujer tiene una especial capacidad de influir ?persona a persona? y desde dentro. De ah? el dicho tan conocido ?detr?s de un gran hombre, hay una gran mujer?. Detr?s de muchas decisiones pol?ticas, profesionales, diplom?ticas, tomadas por varones, hubo la labor paciente, constante, persuasiva de una mujer.

Tiene una buena capacidad de observaci?n y perspicacia para conocer a su equipo. Puede conocer muy bien los puntos fuertes, las debilidades, los m?viles y motivaciones de cada uno. Es capaz de entablar una relaci?n de amistad con cada uno, interesarse por su familia, sus aficiones. La mujer entra en el mundo de sus compa?eros de trabajo y sabe comprenderlos en su realidad (aqu? hablamos de un equipo mixto, no s?lo de varones). En la medida que sus compa?eros perciban esto, se sentir?n en un clima de confianza para trabajar y la mujer adquirir? un ascendiente positivo sobre ellos que le permitir? influirles.



b) Saber escuchar

Pero la clave de la relaci?n personal est? en su capacidad de escucha. Una escucha que no consiste ?nicamente en hacer preguntas y que el otro hable. Es una escucha del coraz?n por la que se va ?recibiendo? a la otra persona y se logra comprenderla y aceptarla tal como es.

La escucha es siempre una fuente de beneficio para un equipo de trabajo porque permite captar los puntos de vista de los dem?s y entender sus modos de ser y de trabajar. La apertura y la escucha permiten que se superen muchos peque?os contrastes. Hay personas que tienden a pensar que siempre es el otro el que est? equivocado. Cuando se fomenta un ambiente y una actitud de escucha, se es capaz de comprender que el otro no est? necesariamente ?mal? sino que, simplemente, es diferente, y ve las cosas de distinto modo.

c) Coordinar esfuerzos

Un equipo tendr? ?xito en la medida que logre coordinar todos los esfuerzos en pro del objetivo com?n. Se dice que la fuerza de una cadena se mide por su eslab?n m?s d?bil. Cada persona dar? fuerza a su equipo en la medida que aporte lo mejor de s?, su entusiasmo, su dedicaci?n, su iniciativa. Para esto es necesario que cada uno se haga ?til al equipo desarrollando al m?ximo sus cualidades. Y que cada uno a su vez potencie la fuerza de los dem?s apoy?ndolos, valor?ndolos, dej?ndoles margen para que florezcan sus cualidades en bien de la empresa com?n.

Aqu? la mujer puede aportar su capacidad de relaci?n y de atenci?n a la persona para valorar positivamente a cada uno en lo que es capaz de hacer y buscar que realice aquello que mejor se le da seg?n sus cualidades. A veces la falta de coordinaci?n de esfuerzos proviene de la falta de flexibilidad. Predomina en las oficinas el apego r?gido a la burocracia, los sistemas, lo que dicen ?los papeles? y los contratos, las reglas. Y se desperdician muchas oportunidades y energ?as que aportar?an los empleados ofreciendo, si tuvieran m?s espacio para ofrecer, su colaboraci?n, o si se tuviera flexibilidad para realizar los oportunos cambios de funciones que beneficiar?an a la empresa en su conjunto. Algo como lo que sucede en el mundo del deporte en equipo: en el transcurso de un partido se cambian cuadros, entran y salen jugadores, se introducen cambios de posiciones y nuevas jugadas para conseguir la victoria. Para esto se echa mano de una gran flexibilidad, apertura, lo que podr?amos llamar ?esp?ritu de cuerpo?.

En este sentido, la verdadera aportaci?n de la mujer ser? crear un clima de autoestima y de confianza que facilite la iniciativa y la disponibilidad en los compa?eros de trabajo de manera que, m?s all? de los m?rgenes de lo encomendado, o de lo que ?les toca? sepan aprovechar oportunidades para proponer soluciones, ideas, colaboraci?n con los dem?s en bien del objetivo de todos. La mujer contribuir? tambi?n a crear toda una corriente positiva de estima entre los miembros del grupo que los lleve a valorarse y estimularse unos a otros.

Por otro lado, es importante que capte tambi?n la calidad de relaciones que hay entre los miembros del equipo, percibiendo los frenos, prejuicios, actitudes a la defensiva de unos para con otros. Las afinidades, la complementariedad de unos con otros, las actitudes de cara a la empresa, la satisfacci?n o insatisfacci?n en el trabajo. De esta manera, ella podr? tener en su mano ?los hilos? para organizar el equipo de manera que, en la medida de lo posible, todos se sientan a gusto trabajando y esto les ayude a rendir al m?ximo como conjunto.

El resultado que puede lograr es un ambiente de trabajo positivo, en confianza, abierto, donde haya mayor transparencia, colaboraci?n, ayuda mutua. Una cierta identificaci?n y uni?n del equipo de trabajo que da fuerza para la consecuci?n de los objetivos comunes. As? colabora a la sinergia, y se obtienen resultados en una medida que supera con mucho la suma de las posibilidades de cada miembro.

Pero la mujer deber? cuidar el usar estas mismas capacidades en sentido negativo. Si no est? satisfecha, puede influir negativamente en el resto de los empleados, desanimar, desmotivar y darse a ese vicio femenino tan com?n: la intriga. Por eso es necesario que su opci?n por el trabajo sea madura, tanto si ella escoge trabajar como si se ve obligada a hacerlo, para sacar, tanto para ella como para los dem?s, el mayor bien de la experiencia.

3. Observaci?n, intuici?n, comunicaci?n, iniciativa

La mujer es capaz de percibir los detalles humanos del entorno que le rodea e intuir con facilidad y penetraci?n lo que ?funciona? y lo que ?no funciona? en las personas . Ella puede ser una gran ayuda en su puesto de trabajo, siempre y cuando ponga esta cualidad al servicio del bien de la empresa y de las personas que la componen.

Ella enseguida se dar? cuenta si los clientes se est?n alejando porque un empleado no los trata bien, o porque hay un simple detalle decorativo que les causa mala impresi?n. Su facilidad para captar al vuelo estos detalles humanos puede aportar un gran beneficio si ella va recogiendo ideas e iniciativas que se conviertan en propuestas enriquecedoras.

La mujer puede utilizar su capacidad de comunicaci?n para entablar una amplia red de relaciones interpersonales que potencien a la empresa, ya sea entre las distintas ?reas de la misma o en la relaci?n con otras empresas. Ah? la mujer se puede lanzar con grandes posibilidades y puede ofrecer una ayuda y consejo muy ?til a los varones. Es un hecho que hoy en d?a se valoran de modo especial, en el mundo profesional, las cualidades humanas de los empleados. Dada la falta de valores en la que vivimos, muchas empresas est?n buscando contar con un personal formado en las relaciones sociales, la calidad en el trato, el protocolo. Necesitan este estilo de ser para abrirse puertas tanto en grandes grupos empresariales como para lograr negociaciones exitosas y positivas para ambas partes con los clientes competidores. Estas cualidades son comunes a la mayor?a de las mujeres.

Las empresas podr?n recurrir a la mujer para colaborar en la formaci?n del personal a estos niveles, preparar y supervisar el protocolo de los eventos p?blicos y velar por la calidad del trato que ofrezca el personal a los clientes.

4. Delegar y saber potenciar a las personas

Ya hemos visto c?mo la mujer tiende a tomar en cuenta primero a la persona pasando las cosas a un segundo plano. Quiz?s puede ser una tendencia masculina en el campo de la empresa el buscar los resultados a toda costa y exigir el producto bien hecho aunque los empleados sufran a veces peor trato. La mujer puede actuar ah? de ?amortiguador? y, sin disminuir la eficacia en el trabajo, a?adir el necesario trato humano para que los empleados no se sientan desvalorados como personas. Es cierto que tambi?n la mujer, si su actitud es individualista, puede herir mucho a las personas. Para cuidar su imagen es capaz de deshacer la ajena por la cr?tica, divulgando sus errores sean reales o no, y disminuyendo sus ?xitos. Pero si la mujer est? en una actitud constructiva, es ella la que puede levantar y motivar mucho a aquellos con quienes trabaja.

La mujer es muy sensible al trato que se le da y f?cilmente se siente utilizada. Por eso tambi?n es m?s consciente del trato que se ofrece a los dem?s y percibe con finura cuando pueden sentirse utilizados. A veces es necesario pedir a un empleado que haga determinado trabajo que no le va a gustar. Otras veces, es necesario decirle que haga de nuevo una cosa pues no qued? bien. O indicarle que otro har? lo que se le hab?a pedido a ?l. En ocasiones hay que solicitar una inversi?n extra de esfuerzo o de trabajo. O es necesario corregir lo que no se hizo bien. Se puede ignorar la sensibilidad humana, decir las cosas tal como son y adelante. Total, est? uno en ambiente de trabajo y para algo se paga.

Sin embargo, este camino es muchas veces c?modo para el que act?a como ?jefe? pero hiriente, humillante y hasta inhumano de cara a los que reciben las indicaciones, adem?s de que a la larga no produce resultados positivos. Ah? la mujer puede hacer mucho. Tanto si es ella la que directamente se va a encargar de decir a los interesados este tipo de cosas como si puede, indirectamente, aconsejar a un var?n la forma de decirlo para que sea bien recibido. El jefe puede decir que ?no est? para perder el tiempo en susceptibilidades?. Quiz?s tenga raz?n, pero somos humanos. A veces, la forma como se dice algo no agradable puede cambiar totalmente la actitud del que lo recibe. Si percibe que se le ha dicho con respeto, con comprensi?n, con confianza y aprecio, seguramente ser? capaz de agradecer la indicaci?n y resolver? la situaci?n positivamente. Eso traer? a la larga grandes beneficios para la empresa ya que el empleado no s?lo mejorar? el detalle que se le ha hecho notar, sino que se sentir? m?s motivado a superarse en todo su trabajo por haberse sentido importante, tratado como persona, valorado por quien es.

El mejor ?jefe? es aquel que sabe sacar lo mejor de sus s?bditos haciendo que se sientan valorados como personas, capaces de aportar con libertad lo mejor de ellos mismos. La mujer puede colaborar en este ?mbito descubriendo en cada empleado aquella riqueza que puede desarrollar como persona en su campo laboral.

5. Cuidar las relaciones humanas: delicadeza, cordialidad, buen trato

Adem?s de lo dicho, baste a?adir que la mujer, en la oficina, en el ambiente de trabajo, puede elevar mucho la calidad de las relaciones humanas, no s?lo por lo que ve a la correcci?n, educaci?n, cortes?a, ?diplomacia?, sino a nivel de amistad y aprecio real. Esto ella lo vive en su familia y sabe que, para mantener la intimidad y buena comunicaci?n con su marido, tiene que cuidar mucho los ?detalles?: un gesto de escucha, un favor hecho antes de que se lo pidan, un preparar las cosas como al otro le gusta. Todo esto cultiva el amor y la uni?n.

Igualmente sucede con los hijos. Ella debe procurar no desahogar con ellos las tensiones a base de gritos y rega?os, escuchar sus interminables historias y aventuras y, sin dejar de educar, debe tener paciencia y flexibilidad para ?tapar los agujeros? cuando sea necesario: sus des?rdenes, estropicios, errores.

La mujer puede trasladar esto a su equipo de trabajo. En cierto sentido es tambi?n como ?su? familia. A sus compa?eros de trabajo, ella los ve todos los d?as, comparte la jornada entera. Se ven en los d?as buenos y en los d?as malos; cuando la empresa funciona y cuando hay problemas. Cuando, por el ?xito de uno, todos han tenido ?xito. O cuando, por el fracaso de uno, todos se han visto afectados. Cuando hay cansancio y cuando llega el d?a de la paga.

Ella, en la oficina, sigue siendo aquella llamada al ?don sincero de s??. Puede ver a su equipo de trabajo, tambi?n, desde su condici?n materna, como personas, en medio de su eficiencia, llenos de necesidades humanas, de seguridad, de afecto, de aprecio, de acompa?amiento. En cierto modo, ellos tambi?n le han sido confiados a la mujer para que, en el trabajo diario, crezcan y sean felices. As?, la mujer podr? ofrecerles a lo largo del d?a, detalles de atenci?n o de ayuda. Se interesar? por sus tareas, celebrar? sus ?xitos, disimular? sus fracasos o, m?s bien, en esos casos podr? ofrecer motivaci?n y aliento porque, m?s all? de la materialidad de las cosas, sabr? descubrir el valor de una persona.

6. Humanizar el ambiente laboral

En el ambiente laboral, la mujer est? llamada a ser como la levadura en la masa; esto es, un fermento de valores aut?nticamente humanos. Esto lo har? a partir de las relaciones que entable con los compa?eros de trabajo, tal como las hemos descrito. As?, al conocer personalmente a cada uno, sabr? si est?n casados o no, si tienen hijos. Sabr? si tienen dificultades en su matrimonio, si lo aprecian como opci?n de vida, si est?n abiertos a la vida y a formar una familia o ven a la familia como una carga y una responsabilidad penosa. Si ella misma vive en plenitud su entrega esponsal y con su marido est? construyendo una vida de pareja en la que se apoyan y dan fuerza el uno al otro, ella podr? comunicar esta fuerza en su lugar de trabajo. La estabilidad contagia estabilidad.

As? mismo, si ella va sacando adelante a sus hijos, con gozo, con sencillez, en medio de las dificultades, y se siente plena y entregada en su maternidad, contagiar? esta plenitud en su trabajo. La plenitud de entrega en su matrimonio y familia se convierte en su ambiente de trabajo en un elemento de fuerza para ella. Adquiere ascendiente y liderazgo sobre los dem?s. Ahora, este influjo no es exclusivo de la mujer, igualmente lo puede ejercer su marido en su profesi?n, aunque con un lenguaje ?masculino?, si vive la misma experiencia de plenitud en su matrimonio y en su labor de padre.

Con estas actitudes y comportamientos la mujer colabora a que el trabajo no se viva solamente en un plano de eficiencia y productividad sino que cada uno de los trabajadores, como nos ense?a la doctrina social de la Iglesia, en su lugar de trabajo ?se haga m?s hombre? (Laborem Excercens No. 9).


Publicado por mario.web @ 20:57
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios