Martes, 03 de mayo de 2011
El art?culo de Jos? Mart?n Brocos introduce en la influencia del Soft Power en el dirigismo cultural, descubre las t?cticas operativas del dirigismo cultural en los medios de comunicaci?n y da algunas notas sobre los focos de resistencia.
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El dirigismo cultural de los Medios de Comunicaci?n como conformador de una ?nueva cultura?.
El dirigismo cultural de los Medios de Comunicaci?n como conformador de una ?nueva cultura?.
Los medios de comunicaci?n de masas, perfectamente imbricados y a la vez fieles servidores de los centros del poder pol?tico y econ?mico, est?n inculcando una nueva cultura.

La inculcaci?n de una nueva cultura.
Entendemos por aut?ntica cultura, aquellas manifestaciones por las que el hombre ?se hace m?s hombre, accede m?s al ser? y es la expresi?n del pensamiento y sentimiento de un pueblo. Son ?el cultivo de lo espiritual [el horizonte de lo divino permite desplegar al m?ximo las potencialidades de la cultura] y el desarrollo de lo material (?) los dos grandes ?mbitos culturales? (Guti?rrez Garc?a, 2001:215-216).

Los medios de comunicaci?n de masas, perfectamente imbricados y a la vez fieles servidores de los centros del poder pol?tico y econ?mico, est?n inculcando una nueva cultura (Schiller, 1976a, 1976b, 1979, 1983), que refleja ?la situaci?n posmoderna del esp?ritu humano, encerrado `dentro de los l?mites de la propia inmanencia, sin ninguna referencia a lo trascendente? (Fides et ratio, 81)? (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:357). Un adoctrinamiento continuo, sin pausa ni retroceso, de las conciencias y los corazones, que persigue un objetivo deliberado acorde con los intereses de control y dominio a nivel mundial.

Estamos asistiendo a nivel internacional al surgimiento de una nueva civilizaci?n global troquelada de complejos at?vicos y aliada con el racionalismo inmanentista de reivindicaciones maximalistas jalonado de una nueva religiosidad subjetiva gn?stica, de b?squeda del superhombre por un proceso de interiorizaci?n en radical autonom?a, transido de estados mentales, an?micos y afectivos que no tienen que ver con la transformaci?n radical de la persona, y de esclarecimiento de arcanos de felicidad y de salvaci?n que las instituciones tradicionales han velado durante siglos.

En esta nueva cultura Dios sobra de la vida humana. El culmen de la civilizaci?n es el hombre, como nuevo ?dolo y dios de s? mismo. El inmanentismo se camufla con una espiritualidad que deifica el propio yo intramundano; desligado de la creencia en realidades supremas que impliquen un cambio de conducta moral humana y la consideraci?n del hombre como portador de valores eternos, de la aceptaci?n de una moral objetiva y unos valores permanentes, y de la asunci?n de una tradici?n secular ligada a la propia identidad hist?rica.

El oscurecimiento de la realidad ontol?gica de la persona humana deriva y conduce a la decadencia y degradaci?n en los planos personal y social como fen?meno multifac?tico: totalitarismo pol?tico camuflado en defensa de ?nuevas? libertades y salvaguarda de los ?nuevos? derechos anclados en el positivismo jur?dico (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:704-705), positivismo cient?fico, irracionalismo filos?fico, escepticismo gnoseol?gico, relativismo ?tico con primac?a de la consideraci?n de la propia conciencia como fuente objetiva de moralidad, explotaci?n imperialista econ?mica, y el dirigismo cultural, que canaliza, capitaliza, propaga, arraiga y ensambla en proceso coadyuvante y sincr?nico, las mencionadas consecuencias de reducir el papel del esp?ritu en la historia humana, de la ?traici?n de la humanidad al esp?ritu? (Wagner de Reyna, 2001:92).

El dirigismo cultural es entendido como la imposici?n de la dictadura hegem?nica de la ?cultura de la muerte? cimentada en el imperio de la esfera de subjetividad y en la manipulaci?n teledirigida de los signos y los s?mbolos de la comunicaci?n a un grupo heterog?neo, grande y disperso, con el prop?sito de preparar, crear, promover y consolidar un nuevo hombre, un nuevo estilo de vida y una nueva sociedad de signo laicista, permisivo e individualista como principales caracter?sticas [1] . Trata el dirigismo con la transmisi?n de mensajes y opiniones unilaterales, de desarraigar la persona de la cultura de sus ancestros, de su tradici?n, de su historia, de su religi?n, y de su propia realidad trascendente (Budziszewski, 2005:218-221).

El ataque es bifronte: a la mente y al coraz?n de los pueblos. Intenta sucesivamente neutralizarlos, seducirlos y convertirlos en un nuevo modelo de siervos de gleba. Las armas preferidas de conquista mundial en este embate, verdadero combate de supervivencia de las civilizaciones arraigadas al orden natural, son el dominio sem?ntico de los medios masivos de comunicaci?n (Schiller, 1976a), y el control de la educaci?n [2] en todos los niveles, con especial atenci?n a la apropiaci?n y distorsi?n de la historia como parcela acad?mica (Guti?rrez Garc?a, 2001:243-247), y a la ?manipulaci?n del lenguaje como principal herramienta operativa? (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:697) para ?cambiar las actitudes sociales (?) [y] oscurecer la realidad? (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:700) [3] .

Por la influencia, dominio y control de los mecanismos, medios y canales de comunicaci?n, -agencias de noticias, agencias de publicidad, prensa, radio y televisi?n,- se imbuye una nueva ideolog?a preponderante totalitaria en la l?nea rupturista galvanizada por los rectores del dirigismo cultural, que debilita y corroe el tejido y el vigor social, introduciendo ?cambios en el comportamiento de las personas? (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:698), imponiendo ?la herramienta relativista de `construcci?n del consenso? que sirve para construir una aceptaci?n aparente en la sociedad? (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:699-700), denigrando las tradiciones del pasado y mermando o falseando los principios de solidaridad, convergencia en el bien com?n y justicia social. L?pez Quint?s (1998:80-81) nos describe el adoctrinamiento cultural.



El pueblo masificado a causa de la p?rdida de su tradici?n, de la creatividad y de su veh?culo viviente que es el lenguaje est? abierto a toda innovaci?n que sea coherente con los nuevos mitos que los demagogos ?convertidos ya en gu?as poderosos- han empezado a inocular en su esp?ritu a fin de troquelar su mente. Esta apertura y docilidad permite al demagogo prolongar y asentar su tarea de remitificaci?n sin la menor resistencia.


Una vez modelado el estilo de pensar, sentir y querer de las gentes, el demagogo (?) consolidar su conquista. Los esp?ritus dome?ados por las t?cticas manipuladoras movilizadas en la primera fase se muestran permeables y sumisos a esta labor de ajuste cultural (?) Es la hora del adoctrinamiento sistem?tico en todas las ramas del saber.


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Los medios de comunicaci?n pasan as? a conformar una nueva mentalidad, a crear una nueva historia ex nihilo, una nueva cosmovisi?n vital ?funcional? (L?pez Quint?s, 2001:81) desenraizada y acorde con los objetivos ideol?gicos y de dominaci?n postulados por el dirigismo cultural. Una vez establecidos los nuevos modelos culturales ?son indefinidamente persistentes y resulta una oportunidad hist?rica moldear los conceptos culturales y el comportamiento social? (Cervera Ba?uls, 1992:315). Surge as? un nuevo hombre masa, que entierra todo el rico legado cultural, recibido y trasmitido de generaci?n a generaci?n. Masas reprimidas y enajenadas que se convierten en amenazantes para la aut?ntica libertad y el desarrollo de la cultura >[4] .

La crisis es global y ?atraviesa todos los niveles (pol?tico, social, econ?mico, de recursos, intelectual, etc.)? (Wagner de Reina, 2001:91). La consecuencia: el advenimiento de un Nuevo Orden Mundial bajo la bandera internacionalista de la ONU (Schooyans, 2002).

La influencia del Soft Power en el dirigismo cultural.

No es ajeno el imperialismo cultural desplegado por Estados Unidos al fen?meno del dirigismo cultural. Nye muestra que la energ?a suave se centra en la atracci?n de cultura y valores compartidos, a menudo previamente imbuidos, y en la b?squeda de una cooperaci?n [5] . Este poder suave inspira los sue?os y deseos de los otros (Nye, 2004) y la asimilaci?n de la cultura predominante, en la l?nea del pensamiento ?nico, se realiza por ?smosis. El pensamiento alternativo apenas tiene canales de expresi?n, pues el oligopolio de la comunicaci?n [6] impone su dictadura informativa.

La cultura global, en cuanto influencia, comercializaci?n y dominio mundial, fluye fundamentalmente de los Estados Unidos (Nye, 2004) y transmite los valores americanos [7] , imbricados ?stos en una cosmovisi?n liberal. Los productos ?locales y regionales (?) se inspiran invariablemente en el modelo estadounidense y cumplen id?nticos objetivos que el original? (Schiller, 1996:79). La consecuencia es una nivelaci?n cultural, una tendencia a la homogenizaci?n por debilitamiento de culturas aut?ctonas (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:355; Schiller 1976a, 1976b) y aceptaci?n cuasi-universal de una serie valores e ideas dominantes con el objeto de lograr que la poblaci?n se encuentre en armoniosa coincidencia con el status quo dominante (Schiller, 1976a). Entre los valores dominantes que se preconizan y postulan est?n los ?nuevos derechos humanos? y la deificaci?n de la democracia liberal como ?nico r?gimen que garantiza las libertades b?sicas. El propio sistema democr?tico, el nuevo dogma laico, es presentado como la intemerata de la civilizaci?n y del desarrollo humano y la globalizaci?n como la forma novedosa y m?s avanzada de desarrollo socioecon?mico. Dir? Nye (2004) ?es m?s f?cil atraer a la gente a la democracia que forzarla a ser dem?crata? [8] .

Incide Nye en la importancia de formar la opini?n p?blica en las nuevas democracias [9] . La realidad de la existencia de una opini?n p?blica es una tremenda falacia. Los medios de comunicaci?n dominan la formaci?n de la opini?n p?blica. Es dirigida ideol?gica y h?bilmente a que la masa asuma acr?ticamente, -pues hay una creencia subconsciente individual en que controlamos el medio y somos invulnerables a las manipulaciones, que s? afectan a otros, pero nunca sobre nosotros mismos (Perloff, 2002),- lo que interesa en ese momento determinado a los detentadores del poder global (Gutierrez Garc?a 2001:503-504).

Los avances en tecnolog?a de la informaci?n, que sirven al poder existente [10] (Nye, 2003; Schiller, 1996), y la extensi?n de la democracia son coadyuvantes del soft power (Nye, 2003) en el proceso de gregarizaci?n intelectual impuesto por el dirigismo cultural desde los centros de poder, y en el que los organismos internacionales, las agencias de la ONU [11] , promotores, ep?gonos o adl?teres de esos otros grupos m?s o menos ocultos [12] , comparten los objetivos generales culturales paralelos con la concepci?n eminentemente anticristiana de imposici?n de un nuevo orden global totalitario (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:700; Hardt & Negri, 2002; Schooyans, 2002), con lo que se refuerza la acci?n de penetraci?n y asimilaci?n social.

Esta uniformidad mental y social en el ?mbito cultural, aut?ntico ?imperialismo cultural? (Schiller, 1976a) impuesto con sibilina astucia, constituye el nuevo fen?meno de proletarizaci?n de la sociedad.

T?cticas operativas del dirigismo cultural en los medios de comunicaci?n.


El dirigismo cultural, fiel a su consigna de dominio de almas y cuerpos ?que las ideolog?as y el dinero pretenden? (Guti?rrez Garc?a, 2001:513), asentado en el inmanentismo antropoc?ntrico se apoya en la desinformaci?n [13] y en la desculturaci?n informativa [14] en su proceso de transmutaci?n social y de creaci?n de una nueva sociedad desvertebrada, insolidaria, d?cil y aborregada, y de un nuevo hombre voluble, inconstante, superficial, envilecido moralmente, sin historia, teledirigido en su comportamiento y en la creaci?n y modelaci?n de valores por ?imposici?n de normas sociales? (Lazarsfeld & Merton); un nuevo ej?rcito de zombis par?sitos alienados vertidos hacia la satisfacci?n inmediata de placeres y dependientes de los est?mulos del mundo exterior que determinan su conducta.

No entender?amos en su plenitud el fen?meno del dirigismo cultural sin referirnos al car?cter pol?tico-empresarial, financiero-econ?mico de los medios de comunicaci?n con lo que lleva impl?cito de lacayas servidumbres.

Servidumbre a poderes pol?ticos, pues muchas empresas reciben ayudas estatales bien de modo directo, con inserci?n de publicidad institucional, o de modo indirecto, con reducciones econ?micas en gastos internos y desgravaciones fiscales. Esta sujeci?n resta independencia real a los medios de comunicaci?n y facilita al poder pol?tico utilizar el medio como instrumento ideol?gico y a efectos propagand?sticos para fijar o promover cambios en la sociedad. Es as? que ?los pol?ticos intentan e intentar?n siempre que los medios de comunicaci?n les sean favorables, conscientes de que de eso depende (?) [el] poder? (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:355).

Servidumbre a los intereses de los poderes econ?micos (Schiller, 1976b), a menudo imbricados en la pol?tica, como las transnacionales, que pueden ejercer un papel directo por accionariado o consejo de administraci?n en el funcionamiento y contenidos difundidos del propio medio de comunicaci?n (Schiller, 1996), o indirecto, por el montante econ?mico de publicidad insertado [15] , cre?ndose as? una doble dependencia, una visible y otra soterrada. Dependencia financiera visible de una serie de empresas que constituyen la principal cartera de clientes, que son los que realmente mantienen econ?micamente al medio, y dependencia soterrada, bien del conglomerado de m?ltiples negocios en los que est? inserta esa empresa que se publicita, o bien del accionariado mayoritario de esa empresa, que a su vez posee negocios en otros sectores. Siendo ya intrincada esta realidad, puede complicarse. Es frecuente que el medio de comunicaci?n forme parte de un grupo medi?tico mayor, y que a su vez esta empresa est? diversificada en m?ltiples sectores, con lo que las ataduras y posibilidades de influencias o presiones son ya dif?cilmente visibles. Schiller (1983) ha se?alado con acierto que el control directo o indirecto de la industria de la comunicaci?n ayuda a consolidar el sistema empresarial de las propias transnacionales.

Publicado por mario.web @ 21:52
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