Martes, 03 de mayo de 2011
Hay que tener fe en que Dios sigue llamando.
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Si tuvieras fe
Si tuvieras fe

Lo he repetido y lo repetir? mientras pueda: no por casualidad, sino por gracia de Dios a nosotros nos toca, de nosotros depende el futuro de la vida consagrada en el tercer Milenio. Nacimos en circunstancias muy especiales: somos hijos del post-concilio, hemos vivido los eventos convulsivos del a?o 1968, nos ha tocado ver de todo y ya nada puede espantarnos. Y junto con estos eventos mundiales que de alguna manera han dado nacimiento a una nueva cultura (y de esto no nos cabe la menor duda), est? tambi?n la contestaci?n post-conciliar que ha sufrido la Iglesia de parte de no pocas personas: te?logos, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas que de alguna manera comenzaron a cuestionar los cimientos de la fe cat?lica, de la Tradici?n y del Magisterio, aval?ndose en una lectura equ?voca y unidireccional del Concilio Vaticano II. Y de alguna forma, la vida consagrada ha sido salpicada por esta concepci?n del Concilio.1 Muchos concibieron el Concilio Vaticano II como una mera oportunidad para ensayar, experimentar y buscar nuevas formas de vida consagrada, con el pretexto de adaptarse a los tiempos modernos. Y sobre esta concepci?n, yo dir?a incompleta sino err?nea, comenzaron a construir (?destruir?) nuevos modelos de la vida religiosa. El problema no es la adaptaci?n a los tiempos, sino el autoproclamarse poseedor y conocedor de la verdad ?ltima, dejando a un lado el juicio de Cristo, de sus representantes, de la Iglesia, la Tradici?n y el Magisterio. Defensores del "subjetivismo a ultranza" ca?an en el sofisma de pensar que s?lo ellos ten?an la verdad ?ltima. Y sus pensamientos, convicciones e ideas, de alguna manera fueron penetrando diversas instituciones religiosas que, bajo su juicio, "la Iglesia hab?a domesticado".2 De ah? que la vida religiosa tendr?a que ser adaptada a los nuevos tiempos, antiguas instituciones y estructuras ten?an que ceder el paso a las nuevas culturas, el feminismo a ultranza deb?a impregnar los monasterios y las congregaciones femeninas, la autoridad deb?a ser revisada para que seg?n ellos, no se cayera en autoritarismo, los votos religiosos deb?an ser revisado bajo un enfoque m?s humano, m?s social, m?s potenciador de la integridad humana para liberarlo de la denigraci?n y la humillaci?n a la que tantos monjes y monjas se ve?an sometidos. La psicolog?a ser?a la panacea resu?lvelo-todo, orillando y dejando como anacr?nico e in?til la direcci?n espiritual y, hasta en algunos casos, la confesi?n.

No quiero ni es mi prop?sito en este art?culo hacer un cat?logo pormenorizado de lo que estos movimientos han causado a la vida religiosa femenina. Simplemente quiero traer a colaci?n que todas esas ideas, prop?sitos, pensamientos han influido y diseminado el pensamiento de que la vida religiosa femenina est? en crisis. Y c?mo est? en crisis no podemos pensar ni siquiera en la b?squeda de vocaciones. ?Para que traer a los monasterios, a las comunidades a mujeres j?venes e imponerles un estado de vida del que ni siquiera nosotros estamos convencidas? Y por otra parte, ?c?mo imponer un estilo de vida a alguien cuando ahora se ha "re-descubierto" la libertad como el valor fundamental y fundante de la persona humana? Habr?a, en primer lugar que definir muy bien el concepto de libertad3,4 y despu?s ponernos a discutir sobre el respeto a la libertad y la posibilidad de invitar a una persona a vivir su felicidad eterna.5

Estos dos pensamientos base, la no-identidad de la vida religiosa y el mal-entendido respeto a rajatabla a la libertad humana, han originado un apocamiento en no pocas ?rdenes religiosas femeninas sobre la b?squeda de las vocaciones. Aunado a este hecho muchas congregaciones que hasta antes del Concilio se ve?an imposibilitadas a aceptar el n?mero alt?simo de chicas que tocaban a sus puertas, ha dado como respuesta poco feliz, poco elaborada, poco razonada y poco sostenida por s? misma: crisis. Vivimos en una crisis de vocaciones. Y digo poco feliz, poco elaborada, poco razonada y poco sostenida por s? misma porque es una conclusi?n nacida de premisas falsas: como la vida religiosa est? en crisis, entonces no hay vocaciones. Pero, ?es verdad que la vida religiosa est? en crisis? Y la siguiente premisa "no hay que forzar la libertad" se contrapone al anuncio que debe hacerse de la Buena nueva. Se ha mal entendido el respeto a la libertad de la persona con el renunciar a anunciar la buena nueva. ?C?mo voy yo a proponer en un colegio, en un grupo parroquial, en un grupo juvenil la invitaci?n de "ven y s?gueme"? Para muchos eso es peor que un crimen, es forzar la libertad humana. Y yo me pregunto ?anunciar es forzar?, ?invitar es presionar?, ?proponer es manipular?

Frente a estas posturas las palabras del evangelio a?n resuenan con la misma frescura de siempre: "Rogad al due?o de la mies para que mande operarios a la mies". Y en nuestros tiempos Juan Pablo II no deja de profetizar "una primavera vocacional". Y estas dos invitaciones quedan de alguna manera confirmadas con el hecho de que muchas congregaciones religiosas a?n reciben vocaciones... y no s?lo en Am?rica Latina, ?frica o Filipinas, como muchos detractores de la vida religiosa se complacen en constatar. Tambi?n en Europa surgen vocaciones tanto para las ?rdenes de vida contemplativa, como para las de vida activa. Tanto para las ?rdenes multiseculares como para las de nuevo origen.

Hay que tener fe en que Dios sigue llamando. Hay que tener fe en que Cristo a?n puede ser tan atractivo como siempre6 y que puede seguir ejerciendo esa seducci?n sobre las almas juveniles. Lo importante es tener fe en que ?l sigue llamando...

NOTAS
1 B?stenos citar aqu? esta frase: "La clausura del Concilio Vaticano II marc? el comienzo de m?s de veinticinco a?os de experimentaci?n y adaptaci?n social de antiqu?simos grupos de religiosos (especialmente mujeres), tanto mon?sticos como de vida apost?lica, lamentablemente fuera de sinton?a durante cientos de a?os. Hay datos hist?ricos y acad?micos m?s que suficientes para justificar la pregunta de si una reestructuraci?n tan importante en instituciones tan establecidas -o en cualquier instituci?n- es siquiera posible". En: Joan Chittister, OSB, El fuego en estas cenizas, Sal Terrae, Bilbao, 1998 p.20
2 Joan Chittister, OSB, op. cit, p. 49
3 Mondin, Battista, Manuale di filosofia sistematica. Volume 5 "Antropologia filosofica". Edizioni Studio Domenicano, Bologna. 2000.
4 Lucas Lucas, Ram?n, "L?uomo. Spirito incarnato", Edizioni Paoline, Roma 1993
5 Ya Paulo VI notaba algo en el ambiente de la Iglesia, cuando escrib?a en 1964: "El naturalismo amenaza vaciar la concepci?n original del cristianismo; el relativismo, que todo lo justifica y todo lo califica como de igual valor, atenta al car?cter absoluto de los principios cristianos; la costumbre de suprimir, la costumbre de excluir todo esfuerzo, toda molestia de la pr?ctica ordinaria de la vida, acusa de inutilidad fastidiosa a la disciplina y a la ascesis cristiana; ..." En: Paulo VI, Ecclesiam suam, EV, 1964
6 Cabra, Una lectura detenida, pausada y meditada de este magn?fico libro es recomendada para la asimilaci?n del concepto de vocaci?n como don de Dios para comprender el misterio de la vida de Cristo y as? estar dispuesto a seguirlo a trav?s de la pobreza, la castidad y la obediencia.


Publicado por mario.web @ 23:13
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