Martes, 03 de mayo de 2011
Jos? Mart?n Brocos nos habla sobre "el poder blando" esta capacidad de obtener lo que uno desea, atrayendo a los dem?s en lugar de amenazarlos o pagarles.
?
?Soft Power? como estrategia de dominio e imposici?n cultural.
?Soft Power? como estrategia de dominio e imposici?n cultural.
El poder blando se basa en la cultura, en ideales pol?ticos y en pol?ticas. Cuando se persuade a los dem?s a querer lo que uno quiere, no es necesario gastar tanto en zanahorias [poder econ?mico] y garrotes [poder militar] para hacer que avancen en la direcci?n adecuada. Y esto se est? haciendo en la l?nea globalizadora que Schooyans (2001, 2002) denuncia como proyecto de instauraci?n de un Nuevo Orden Mundial.

Joseph Nye (1990, 90(4):2-7) constata la interdependencia cada vez mayor de las naciones, y manifiesta que la pol?tica USA tiene que ser interdependiente, y que esa interdependencia debe utilizarse provechosamente para alcanzar las metas fijadas. Sin el concurso de otras naciones, por un lado no se podr?an solucionar problemas globales, y por otro los objetivos de Estados Unidos se ver?an debilitados o incluso enquistados (Nye, 2003). Huntington (2004:413) realiza id?ntica constataci?n:

Ni en el supuesto de la supremac?a ni en el supuesto universalista relejan correctamente el estado del mundo de comienzos del siglo XXI. Estados Unidos es la ?nica superpotencia, pero hay otras grandes potencias: Gran Breta?a, Alemania, Francia, Rusia, China y Jap?n a nivel global, y Brasil, India, Nigeria, Ir?n Sud?frica e Indonesia en sus respectivas regiones. Estados Unidos no puede alcanzar ning?n objetivo significativo en el mundo sin la cooperaci?n de, al menos, alguno de esos pa?ses.

Nye (2003, 2004) incide en la necesidad de impulsar en acci?n conjunta el multilateralismo y la democratizaci?n del sistema internacional. En igual l?nea Fukuyama (2000) incide en que la cooperaci?n mundial es un requisito imprescindible para el desarrollo de la democracia.

Escribe Joseph S. Nye (1990, 90(4)Bastardo Kitty ?Hoy, la principal fuente de poder en los asuntos internacionales puede encontrarse en persuadir a otras naciones a que consideren como propios nuestros intereses?. ?Nuestros intereses? son los intereses de Estados Unidos, y por consiguiente, desde el punto de vista de la interdependencia, los intereses de los dem?s deben ser los intereses que Estados Unidos tenga (Nye, 2003). ?Si yo consigo que t? quieras hacer lo que yo quiero, entonces no tengo que obligarte a hacer lo que t? no quieres hacer? (Nye, 2003:30). Los Estados Unidos persiguen sus propios intereses y tienen que definir sus intereses nacionales de forma congruente con otras naciones[1]. Es por ello que ?los Estados Unidos deben aprender a alcanzar sus metas a trav?s de nuevas fuentes de poder: la manipulaci?n de la interdependencia, la estructura del sistema internacional, el atractivo de los valores culturales comunes? (Nye, 1990, 90(4)Bastardo Kitty.

Para Nye es importante el cambio de ?ptica para catalogarse como superpotencia, pues el fijarse s?lo en los recursos tradicionales no es enfocar la cuesti?n de forma adecuada [2] . La prueba del poder, escribe, ?se halla en el cambio de proceder, no en los recursos? (1990, 90(4)Corazon. En relaci?n a la cuesti?n decisiva para los Estados Unidos, subordina la primac?a militar a una redefinici?n de seguridad, en el sentido de ?lograr que otros hagan lo que desea? (1990, 90(4)Bastardo Kitty, dando m?s importancia a las cuestiones econ?micas y ecol?gicas. La interdependencia financiera y comercial, con balance econ?mico positivo, el crecimiento tecnol?gico, la capacidad de comunicaci?n efectiva y de creaci?n y uso de instituciones multilaterales, deben ser tenidas en alta consideraci?n en la pol?tica exterior de los Estados Unidos.

La ?poca presente nos ha tra?do una nueva interdependencia, y ello por ?la naturaleza cambiante de la pol?tica mundial? (Nye, 1990, 90(4)Bastardo Kitty. Nye habla de cuatro tendencias nuevas que en estos a?os han ido surgiendo, y que hay que tener en cuenta. Por un lado tenemos un aumento de la interdependencia econ?mica; constata igualmente que empresas transnacionales privadas disponen de enormes recursos, y estos participantes no estatales deben ser tenidos en cuenta en la pol?tica de la interdependencia; el fortalecimiento militar de los estados d?biles, con lo que cualquier intervenci?n armada tendr? siempre un mayor costo; y la realidad de que disminuye la capacidad de las grandes potencias para controlar su ambiente (1990, 90(4):5-6).

Los fen?menos internacionales contempor?neos han obligado a redefinir objetivos en base a los nuevos problemas o conflictos aparecidos. Al enfrentarse con estas cuestiones, escribe Nye (1990, 90(4)Avergonzado que

aunque la fuerza puede a veces representar un papel, los instrumentos tradicionales de poder s?lo en raras ocasiones bastan [3] . [As?, escribe m?s adelante] los nuevos recursos de poder -como la capacidad para contar con buenas comunicaciones o para emplear y desarrollar las instituciones multilaterales- puede ser m?s relevante.

La comprensi?n global de la pol?tica del soft power.

Postula Nye (2003) el tratar de involucrar al mayor n?mero de naciones en la soluci?n de problemas globales como el cambio clim?tico, la estabilidad financiera internacional, el narcotr?fico, o (Nye, 2004) la supresi?n del terrorismo [4] y la expansi?n de la democracia. Pero esta buscada y leg?tima cooperaci?n internacional en la soluci?n de problemas que quedan fuera del ?mbito nacional, es ampliada globalmente por Estados Unidos a todos los campos de la convivencia, e impuesta por la totalidad de los organismos de la ONU, con estrategias y objetivos comunes en sus programas, a todas las parcelas de la vida social, tratando de buscar una homogeneidad global socio-cultural-ideol?gica acorde con el despliegue y erecci?n de un Nuevo Orden Mundial hegem?nico (Schooyans, 2001, 2002). As? se ha asumido universalmente en pol?tica la tesis de la democracia liberal como la forma ideal de gobierno (Fukuyama, 1992), de una econom?a de mercado globalizada y de un derecho eminentemente kelseniano. El propio Fukuyama (1992) establece la correlaci?n democracia liberal estable con desarrollo econ?mico de la naci?n, haciendo de la propia democracia el basamento y el trampol?n del dinamismo humano y social.

La consecuencia de tal imposici?n es la subversi?n de la civilizaci?n cristiana asentada en creencias religiosas ligadas a una norma moral objetiva fundada en la perennidad de las leyes divinas; el aperturismo, o el intento de democratizar las renuentes teocracias isl?micas con una cultura herm?tica y dogm?tica, con lo que lleva inherente de asunci?n de una nueva cosmovisi?n social y vital en los planos familiar, cultural, pol?tico, econ?mico, jur?dico, ?tico y moral, pues el liberalismo como totalitarismo de ideas es excluyente de otros pensamientos fuertes en arm?nica coexistencia; la disoluci?n de los valores orientales, culturas m?s permeables a los cambios; en definitiva, la transmutaci?n de la identidad hist?rico-cultural de los pueblos, la supresi?n de ?la fidelidad viva a la herencia de las tradiciones? (Guti?rrez Garc?a, 2001:221), la tendencia al mimetismo de nuevas costumbres sociales fruto del dirigismo cultural [5] y del positivismo jur?dico que crea nuevos derechos y valores sociales, otrora considerados como disvalores, y la alienaci?n de la conciencia en la inmanencia [6] .

En esta guerra de ideas se produce el choque de civilizaciones constatado por Samuel Huntington (1997:112, 2002:15-16.23) en lo que el denomina ?resurgimiento cultural en pa?ses asi?ticos e isl?micos?. Pero es en el Islam propiamente, -pues las civilizaciones orientales, china, japonesa o hind?, y la africana son m?s receptivas e influenciables [7] a influjos exteriores ya que su concepci?n religiosa no implica una determinada cosmovisi?n unificadora pol?tico-social,- donde muchos pa?ses encuentran su identidad (Kepel, 1995 [8] , 1991/2005), que se ve amenazada, juntamente con el resto de civilizaciones, por el proyecto hegem?nico auspiciado visiblemente [9] por las agencias de la ONU (Schooyans 2001, 2002), en la que la pol?tica del soft power no es m?s que uno de los instrumentos de imperialismo cultural utilizados; proyecto que va en paralelo a la difusi?n e implantaci?n de unos valores [10] , inherentes a la democracia liberal (Fukuyama, 1992, 2000), y que chocan con la cosmovisi?n fuerte isl?mica que considera sus valores morales m?s aut?nticos (Kepel, 1995).

La armonizaci?n y coexistencia no es posible, pues ambas cosmovisiones, la isl?mica y la democracia liberal laicizada propugnada y postulada en este proyecto hegem?nico de dominio mundial, implican una determinada concepci?n de la persona y conformaci?n de lo social que es excluyente [11] . Y ambas tienen intr?nseco la exigencia de expansi?n y la intolerancia enraizada [12] . De ah?, que tanto en mirada retrospectiva de la historia, como prospectiva, no parezca ejecutable, por lo menos con eficacia real socio-jur?dica, que trascienda la mera declaraci?n nominal de principios, como si defiende Huntington (1997), la b?squeda de una moralidad m?nima com?n a las civilizaciones y derivada de la com?n condici?n humana con el fin de evitar conflictos. En esta l?nea escribe Huntington (1997:382) que:

De la com?n condici?n humana se deriva una moralidad m?nima `tenue?, y `las disposiciones universales? se encuentran en todas las culturas. En vez de promover las caracter?sticas supuestamente universales de una civilizaci?n, los requisitos de la convivencia cultural exigen investigar lo que es com?n a la mayor?a de las civilizaciones. En un mundo de m?ltiples civilizaciones, la v?a constructiva es renunciar al universalismo, aceptar la diversidad y buscar atributos comunes.

Lo nuclear de la Antropolog?a isl?mica es su concepci?n del hombre como el representante de Allah. La vinculaci?n con Allah es el marco fundamental de su desarrollo, por ello el criterio de conducta pr?ctico se concreta en la conducta, la pr?ctica, la costumbre y la tradici?n del profeta recogida en el Coran y la Sunnah. El desarrollo y establecimiento de relaciones con los semejantes, y en este sentido, la creaci?n de un c?digo de atributos comunes con otras civilizaciones, estar?a siempre ligado y fundado en la relaci?n con Allah y con nuestra propia alma orientada al conocimiento, de ah? que tampoco quepa, como sostiene Samuel Huntington una especie de pax americana occidentalizada con fuerza real de sometimiento interior que sea aceptada como dirimente de conflictos.

M?s temeraria es la opini?n presente de Fukuyama (2004, Diciembre, p?rrafo 5) en el sentido que hay compatibilidad absoluta de la religi?n isl?mica con la democracia, dado que las doctrinas religiosas siempre est?n sujetas a una interpretaci?n pol?tica. Sigue fielmente sin enmienda, su tesis expuesta de que ning?n movimiento religioso en la pol?tica constituye un peligro, una alternativa viable a la democracia liberal. La religi?n nunca ser?a generalizable a la pol?tica (Fukuyama, 1992). Pero en el Islam esto no ocurre. Es una religi?n pol?tica, que vertebra la vida social (Kepel, 1988:13.243, 1991/2005; Khalil, 2001/2003:38) y est? pensada para el control social, cultural, pol?tico y econ?mico.

Fukuyama no ve m?s que una tendencia hist?rica irrefrenable en el devenir hist?rico hacia la democracia liberal (2004, Diciembre, p?rrafo 10), ya que al fin la democracia liberal ser? en el futuro la forma de gobierno que se generalice por ser el mejor sistema y r?gimen posibles, por lo que si podemos hablar de ?una historia direccional, orientada y coherente, que posiblemente conducir? a la mayor parte de la humanidad hacia la democracia liberal? (Fukuyama, 1992).

Por otro lado, como muy bien apunta Huntington (1997) los supuestos valores universales como la democracia o la misma Declaraci?n Universal de Derechos Humanos, para el mundo musulm?n no deja de ser una creaci?n artificiosa consensual de la decadente cultura occidental. Y la apreciaci?n estimativa de corrupci?n y depravaci?n del mundo democr?tico occidental, que el propio Fukuyama (2000) constata como consecuencia de la ?quiebra de valores? y del compromiso social, parece corroborarles, aunque falazmente tanto en ponderaci?n global, como en injusta correspondencia rec?proca y en la propia realidad objetiva, la superioridad, justicia y moralidad de su religi?n y causa (Kepel, 1995).

Utilizaci?n del poder blando (Soft Power [13] ).

Nye es un te?rico del ?Soft Power?, consistente en una penetraci?n ideol?gica a trav?s de organismos de tipo cultural. La persuasi?n cultural como forma de penetraci?n: las ideas, los ideales, el cine, la TV, la gastronom?a, las modas. De este modo (1990, 90(4)Helloween , los adolescentes sovi?ticos utilizan vaqueros y compran m?sica americana, o los j?venes japoneses que nunca se han desplazado fuera de su naci?n llevan chaquetas con nombres de instituciones superiores norteamericanas. Este poder blando sutil y paulatinamente se va apoderando de parcelas de dominio uniformando el mundo en los moldes de la cultura y del estilo de vida americano. As? escribe Nye (1990, 90(4)Helloween que

un aspecto importante del poder es la capacidad para estructurar una situaci?n de manera que otras naciones desarrollen preferencias o definan sus intereses con los de la naci?n estructurante. Este poder tiende a surgir de la atracci?n cultural e ideol?gica y tambi?n de los reglamentos e instituciones de reg?menes tradicionales.

As?, siguiendo el ejemplo que Nye nos da, los Estados Unidos tienen m?s poder de incorporaci?n en el concierto internacional que otros pa?ses, pues las instituciones que gobiernan la econom?a internacional, como el Fondo Monetario Internacional o el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, tienden a incluir los principios liberales del libre mercado y un conjunto de pol?ticas que coinciden en gran parte con la sociedad y la ideolog?a norteamericanas (1990, 90(4)Helloween, con lo que se incrementa el influjo estadounidense en el mundo (Nye, 2003:32). Fukuyama apunta m?s directamente a la estrategia de penetraci?n, dominio e imposici?n ideol?gica, concomitante al fen?meno del dirigismo cultural, como partes integrantes de un proceso gradual de imposici?n de un nuevo orden globalizador. Escribe Fukuyama (2004:157) que

el internacionalismo liberal, al fin y al cabo, ocupa un lugar de honor en la pol?tica exterior estadounidense. Estados Unidos fue el pa?s que foment? la Liga de las Naciones, las Naciones Unidas, las instituciones de Bret?n Woods, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, la Organizaci?n Mundial del Comercio (OMC) y muchas organizaciones internacionales. [14]

En la misma l?nea estar?an la ayuda humanitaria estadounidense en el extranjero y las donaciones internacionales, p?blicas y privadas, de diversas fundaciones (Nye, 2003), o el aumento de ?las aportaciones a las organizaciones internacionales, a la Cuenta del Desaf?o del Milenio para proporcionar ayuda a los pa?ses que se comprometan a hacer progresos en la reducci?n de la pobreza, y a la iniciativa Global VIH/sida? (Nye, 2005, Marzo 04). Fukuyama (2000) es coincidente en la apreciaci?n de la econom?a como creadora de valores determinados. En el proceso de creaci?n de estos nuevos valores, siempre de car?cter funcional respecto a la actividad econ?mica empresarial, las empresas privadas son protagonistas importantes.

Fukuyama parece situar la econom?a de mercado tambi?n como arma de penetraci?n y como preludio de una democracia liberal, m?s permeable a pol?ticas globalizadoras influenciables socialmente y homogenizadores en lo cultural. Escribe Fukuyama (1992) que

los principios liberales en econom?a se han extendido y han conseguido producir niveles sin precedentes de prosperidad material. Una sociedad liberal en econom?a ha precedido a veces y a veces ha seguido la marcha hacia la libertad pol?tica en todo el mundo.

Las corporaciones multinacionales son igualmente otra fuente de poder de incorporaci?n. Seg?n Susan Strange, en cita recogida por Nye (1990, 90(4):6-7),

el poder estadounidense en la econom?a mundial ha aumentado debido a la producci?n transnacional. [Continua Strange, texto tambi?n recogido por Nye] el lenguaje norteamericano se ha convertido en lengua franca de la econom?a mundial y de los grupos transnacionales tanto sociales como profesionales. Las universidades estadounidenses han llegado a dominar en el campo del estudio [15] y de las profesiones m?s importantes, no s?lo por el n?mero de sus estudiantes, por sus bibliotecas y recursos financieros, sino tambi?n porque realizan su labor en ingl?s [16] . Comparada con este predominio en la estructura del saber, cualquier p?rdida de capacidad en la industria manufacturera norteamericana resulta una verdad insignificante.

Buscando una definici?n m?s precisa en orden a lo que Nye nos propone, podemos decir que el ?poder blando? consiste en la capacidad o habilidad de estructurar una influencia internacional que no dependa de los factores tradicionales de poder, como pueden ser la fortaleza econ?mica o militar, la dimensi?n geogr?fica o de poblaci?n, sino del adecuado manejo de sistemas simb?licos, de valores [17] , incluso de mitos, que otorgan un poder desproporcionado en relaci?n con los de los factores tangibles.?La capacidad de influencia se apoya en lo atractivo de la cultura, ideolog?a y sistema pol?tico y depende de la credibilidad del sistema pol?tico de ese pa?s (Nye, 2003, Enero, 10, p?rrafo 3, 2004). Escribe Nye (2004, Abril, 28) que

El poder blando es la capacidad de obtener lo que uno desea, atrayendo a los dem?s en lugar de amenazarlos o pagarles. Se basa en la cultura, en ideales pol?ticos y en pol?ticas. Cuando se persuade a los dem?s a querer lo que uno quiere, no es necesario gastar tanto en zanahorias [poder econ?mico] y garrotes [poder militar] para hacer que avancen en la direcci?n adecuada.

Este desarrollo del ?poder blando? en las relaciones internacionales no responde necesariamente a un intento deliberado por desarrollarlo. Muchas veces surge naturalmente de la conexi?n entre los valores aceptados o enaltecidos por la ret?rica de las relaciones internacionales y por la opini?n p?blica internacional, y la pr?ctica de esos valores en la pol?tica interna y externa de un pa?s determinado. As?, afirma Nye (2005, Marzo 04)

El atractivo de un pa?s, o poder blando, se deriva en parte de su cultura y sus valores (siempre que resulten atractivos para otros), pero tambi?n nace de las pol?ticas de un pa?s que se contemplan como leg?timas y consultivas y tienen en cuenta los intereses de los otros. A no ser que las pol?ticas se adecuen a los valores, la discrepancia dar? lugar a acusaciones de hipocres?a.

Aunque la aceptaci?n de esos valores sea libre y se consiga sutilmente, por atracci?n [18] , seducci?n o persuasi?n, que otros pa?ses asuman como suyos los postulados que uno quiere y adopten nuestros objetivos consider?ndolos leg?timos [19] , y esto contribuya a mantener la supremac?a estadounidense, no debemos obviar que este proceso es parte de un proceso de acci?n gradual de mayor envergadura con la voluntad de implantaci?n de un imperio universal hegem?nico y homogenizador de todos los sectores de la convivencia, controlado por organismos supranacionales [20] , y en el que tambi?n jugar?an sus bazas, en el debido momento y situaci?n para afianzar el sistema, el poder punzante ?sharp power- y el poder econ?mico ?sticky power- [21] . Es la vinculaci?n del soft power con el poder econ?mico, por su mundializaci?n en organismos universalmente reconocidos, con el conjunto de pol?ticas unilaterales institucionales [22] el que parece estar entrando como importante influjo en culturas herm?ticas como la isl?mica [23] .

Publicado por mario.web @ 23:21
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios