Martes, 03 de mayo de 2011
El esc?ndalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador de su pr?jimo.
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II El respeto de la dignidad de las personas
II El respeto de la dignidad de las personas


El respeto del alma del pr?jimo: el esc?ndalo

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2284 El esc?ndalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador de su pr?jimo. Atenta contra la virtud y el derecho; puede ocasionar a su hermano la muerte espiritual. El esc?ndalo constituye una falta grave, si por acci?n u omisi?n, arrastra deliberadamente a otro a una falta grave.

2285 El esc?ndalo adquiere una gravedad particular seg?n la autoridad de quienes lo causan o la debilidad de quienes lo padecen. Inspir? a nuestro Se?or esta maldici?n: ?Al que escandalice a uno de estos peque?os que creen en m?, m?s le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar? (Mt 18, 6; cf 1 Co 8, 10-13). El esc?ndalo es grave cuando es causado por quienes, por naturaleza o por funci?n, est?n obligados a ense?ar y educar a otros. Jes?s, en efecto, lo reprocha a los escribas y fariseos: los compara a lobos disfrazados de corderos (cf Mt 7, 15).

2286 El esc?ndalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opini?n.

As? se hacen culpables de esc?ndalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradaci?n de las costumbres y a la corrupci?n de la vida religiosa, o a ?condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente, hacen ardua y pr?cticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos? (P?o XII, discurso 1 junio 1941). Lo mismo ha de decirse de los empresarios que imponen procedimientos que incitan al fraude, de los educadores que ?exasperan? a sus alumnos (cf Ef 6, 4; Col 3, 21), o de los que, manipulando la opini?n p?blica, la desv?an de los valores morales.

2287 El que usa los poderes de que dispone en condiciones que arrastren a hacer el mal se hace culpable de esc?ndalo y responsable del mal que directa o indirectamente ha favorecido. ?Es imposible que no vengan esc?ndalos; pero, ?ay de aquel por quien vienen!? (Lc 17, 1).




El respeto de la salud
2288 La vida y la salud f?sica son bienes preciosos confiados por Dios. Debemos cuidar de ellos racionalmente teniendo en cuenta las necesidades de los dem?s y el bien com?n.

El cuidado de la salud de los ciudadanos requiere la ayuda de la sociedad para lograr las condiciones de existencia que permiten crecer y llegar a la madurez: alimento y vestido, vivienda, cuidados de la salud, ense?anza b?sica, empleo y asistencia social.

2289 La moral exige el respeto de la vida corporal, pero no hace de ella un valor absoluto. Se opone a una concepci?n neopagana que tiende a promover el culto del cuerpo , a sacrificar todo a ?l, a idolatrar la perfecci?n f?sica y el ?xito deportivo. Semejante concepci?n, por la selecci?n que opera entre los fuertes y los d?biles, puede conducir a la perversi?n de las relaciones humanas.

2290 La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de excesos , el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas. Quienes en estado de embriaguez, o por afici?n inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los dem?s y la suya propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables.

2291 El uso de la droga inflige muy graves da?os a la salud y a la vida humana. Fuera de los casos en que se recurre a ello por prescripciones estrictamente terap?uticas, es una falta grave. La producci?n clandestina y el tr?fico de drogas son pr?cticas escandalosas; constituyen una cooperaci?n directa, porque incitan a ellas, a pr?cticas gravemente contrarias a la ley moral.




El respeto de la persona y la investigaci?n cient?fica
2292 Los experimentos cient?ficos, m?dicos o psicol?gicos, en personas o grupos humanos, pueden contribuir a la curaci?n de los enfermos y al progreso de la salud p?blica.

2293 Tanto la investigaci?n cient?fica de base como la investigaci?n aplicada constituyen una expresi?n significativa del dominio del hombre sobre la creaci?n. La ciencia y la t?cnica son recursos preciosos cuando son puestos al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral en beneficio de todos; sin embargo, por s? solas no pueden indicar el sentido de la existencia y del progreso humano. La ciencia y la t?cnica est?n ordenadas al hombre que les ha dado origen y crecimiento; tienen por tanto en la persona y en sus valores morales el sentido de su finalidad y la conciencia de sus l?mites.

2294 Es ilusorio reivindicar la neutralidad moral de la investigaci?n cient?fica y de sus aplicaciones. Por otra parte, los criterios de orientaci?n no pueden ser deducidos ni de la simple eficacia t?cnica, ni de la utilidad que puede resultar de ella para unos con detrimento de otros, y, menos a?n, de las ideolog?as dominantes. La ciencia y la t?cnica requieren por su significaci?n intr?nseca el respeto incondicionado de los criterios fundamentales de la moralidad; deben estar al servicio de la persona humana, de sus derechos inalienables, de su bien verdadero e integral, conforme al designio y la voluntad de Dios.

2295 Las investigaciones o experimentos en el ser humano no pueden legitimar actos que en s? mismos son contrarios a la dignidad de las personas y a la ley moral. El eventual consentimiento de los sujetos no justifica tales actos. La experimentaci?n en el ser humano no es moralmente leg?tima si hace correr riesgos desproporcionados o evitables a la vida o a la integridad f?sica o ps?quica del sujeto. La experimentaci?n en seres humanos no es conforme a la dignidad de la persona si, por a?adidura, se hace sin el consentimiento consciente del sujeto o de quienes tienen derecho sobre ?l.

2296 El trasplante de ?rganos no es moralmente aceptable si el donante o sus representantes no han dado su consentimiento consciente. El trasplante de ?rganos es conforme a la ley moral y puede ser meritorio si los peligros y riesgos f?sicos o ps?quicos sobrevenidos al donante son proporcionados al bien que se busca en el destinatario. Es moralmente inadmisible provocar directamente para el ser humano bien la mutilaci?n que le deja inv?lido o bien su muerte, aunque sea para retardar el fallecimiento de otras personas.




El respeto de la integridad corporal
2297 Los secuestros y el tomar rehenes hacen que impere el terror y, mediante la amenaza, ejercen intolerables presiones sobre las v?ctimas. Son moralmente ileg?timos. El terrorismo , que amenaza, hiere y mata sin discriminaci?n es gravemente contrario a la justicia y a la caridad. La tortura , que usa de violencia f?sica o moral, para arrancar confesiones, para castigar a los culpables, intimidar a los que se oponen, satisfacer el odio, es contraria al respeto de la persona y de la dignidad humana. Exceptuados los casos de prescripciones m?dicas de orden estrictamente terap?utico, las amputaciones ,mutilaciones o esterilizaciones directamente voluntarias de personas inocentes son contrarias a la ley moral (cf DS 3722).

2298 En tiempos pasados, se recurri? de modo ordinario a pr?cticas crueles por parte de autoridades leg?timas para mantener la ley y el orden, con frecuencia sin protesta de los pastores de la Iglesia, que incluso adoptaron, en sus propios tribunales las prescripciones del derecho romano sobre la tortura. Junto a estos hechos lamentables, la Iglesia ha ense?ado siempre el deber de clemencia y misericordia; prohibi? a los cl?rigos derramar sangre. En tiempos recientes se ha hecho evidente que estas pr?cticas crueles no eran ni necesarias para el orden p?blico ni conformes a los derechos leg?timos de la persona humana. Al contrario, estas pr?cticas conducen a las peores degradaciones. Es preciso esforzarse por su abolici?n, y orar por las v?ctimas y sus verdugos.




El respeto a los muertos
2299 A los moribundos se han de prestar todas las atenciones necesarias para ayudarles a vivir sus ?ltimos momentos en la dignidad y la paz. Deben ser ayudados por la oraci?n de sus parientes, los cuales cuidar?n que los enfermos reciban a tiempo los sacramentos que preparan para el encuentro con el Dios vivo.

2300 Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad en la fe y la esperanza de la resurrecci?n. Enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal (cf Tb 1, 16-18), que honra a los hijos de Dios, templos del Esp?ritu Santo.

2301 La autopsia de los cad?veres es moralmente admisible cuando hay razones de orden legal o de investigaci?n cient?fica. El don gratuito de ?rganos despu?s de la muerte es leg?timo y puede ser meritorio.

La Iglesia permite la incineraci?n cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrecci?n del cuerpo (cf CIC can. 1176, 3).


Publicado por mario.web @ 23:37
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