Martes, 03 de mayo de 2011
La elegancia est? relacionada con la belleza. A los requerimientos ?ticos -que realzan lo espec?ficamente humano, el buen gusto y el estilo propio a?aden atractivo a lo ya realmente valioso. Ser ?tico no basta: hay muchos modos de hacer el bien.
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Antropolog?a de la elegancia
Antropolog?a de la elegancia

Un estudio completo sobre el pudor

I. La elegancia y la antropolog?a


La elegancia abarca todos los modos de presentarse y comportarse la persona. Se extiende tambi?n a los objetos humanos de uso m?s directo y de un modo amplio se puede hablar de una arquitectura o de una ciudad elegante. El arte, como creaci?n humana, puede extenderse a todo el ?mbito de la vida y el actuar humano resaltando la belleza que se advierte sensiblemente. Sin embargo, hay un sentido m?s estricto de la elegancia que se refiere al vestido. El modo de vestir, teniendo m?s o menos en cuenta los dictados de la moda, en definitiva tendr?a que ser la expresi?n de la personalidad de quien se viste. En este sentido, y teniendo en cuenta que cada persona es ?nica e irrepetible habr?a que concluir que cada persona requerir?a un dise?o exclusivo. Algo de eso puede haber en el anhelo de exclusividad. Lo cierto es que un modo de vestirse aut?ntico ha de llevar el sello del estilo propio.

La elegancia est? relacionada con la belleza. A los requerimientos ?ticos -que realzan lo espec?ficamente humano, el buen gusto y el estilo propio a?aden atractivo a lo ya realmente valioso. Ser ?tico no basta: hay muchos modos de hacer el bien. Lo est?tico aumenta y realza lo bueno que hay en cada persona. Sin embargo, aqu?, no voy a referirme directamente a los aspectos ?ticos. Voy a detenerme en el significado antropol?gico que tiene el modo de comportarse. Voy a descender al por qu? de las actitudes, que los fil?sofos han explicado desde hace tiempo. Voy a tratar de profundizar en algo que los cl?sicos llamaron verg?enza y m?s adelante se llam? pudor, porque al profundizar en esa actitud humana se encuentra lo m?s noble del ser humano que se denomina con el t?rmino persona.

1. Modos de presentar el pudor

Hay varias maneras de enfocar el pudor:

a) Una cl?sica, que lo presenta no tanto como una virtud sino como un sentimiento, vinculado a cierto tipo de manifestaciones. Es un sentimiento que se confunde con el de la verg?enza. Cuando falta se habla de desverg?enza.

b) Otro modo de afrontar el pudor es el de los fil?sofos llamados personalistas. Sostienen que es caracter?stico de la persona ser pudorosa. El pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia meramente p?blica. El pudor acompa?a siempre a la persona y su desaparici?n comporta una disminuci?n de la personalidad.

c) Para otros el pudor es un prejuicio injustificado, que va en contra de lo natural y del que conviene librarse. Se destaca su car?cter convencional, en dependencia con las diversas culturas, por lo que no se puede decir exactamente en qu? consiste.

Ante estos planteamientos hay que decir que el pudor es un sentimiento, pero es m?s que un sentimiento. Tiene un profundo significado antropol?gico. Por eso el planteamiento personalista es el m?s profundo. Y frente a quienes propugnan librarse de ?l como algo antinatural hay que decir que ciertamente el pudor ofrece muchas variantes y que no tiene, por as? decir, reglas fijas, pero tambi?n es claro que aparece en todas las culturas. La clave del pudor es que el hombre es un ser personal; se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalizaci?n y la masificaci?n.

El car?cter personal del hombre explica el pudor; los animales tienen miedo y temor pero no son pudorosos ni imp?dicos, se comportan de manera instintiva. El ser humano, en cambio, es personal y en ?l aparece el pudor o la verg?enza, ante determinadas cosas que aparecen p?blicamente y que deber?an haberse conservado en la intimidad. La desverg?enza obedece a una p?rdida de la intimidad.

2. El fen?meno del pudor

a) El pudor como sentimiento[1]


Descrito como sentimiento dice Arist?teles que la verg?enza se produce cuando el ser humano cae en la cuenta de que no controla con su raz?n su expresi?n corp?rea, sus movimientos, sus actividades. Entonces se siente inh?bil, culpable o incapaz. Este sentimiento tiene una manifestaci?n psico-fisiol?gica que es ruborizarse.

La verg?enza est? relacionada con el af?n de ?xito o con la conciencia del propio valor. Tiene que ver con el temor a fracasar, a fallar, a hacer el rid?culo, a que no hagan caso de uno o no le aprecien. La verg?enza tiene que ver con el peligro de no ser aceptado. Por lo tanto se refiere a los dem?s. Su car?cter social es patente.

b) Experiencia del pudor[2]

A primera vista el pudor es una tendencia a disimular hechos exteriores y estados interiores. No se siente verg?enza s?lo de las cosas malas. A veces se tiene tambi?n verg?enza de una acci?n buena (a eso se le llaman respetos humanos). El pudor se refiere al hecho de exteriorizar. La exteriorizaci?n es lo que se experimenta como mal.

El pudor tiene que ver con el miedo aunque se distingue de ?l. Miedo es el sentimiento negativo ante un mal inminente. Sin embargo, la verg?enza se produce ante el miedo a que otros lleguen a saber algo que deber?a permanecer oculto. Pudor es m?s que miedo. S?lo puede aprehenderse advirtiendo que la persona posee una interioridad que es propia s?lo de ella, y que siente la necesidad de ocultar ciertos valores o hechos.

c) El pudor y la vanidad[3]

Lo contrario del pudor est? relacionado con la vanidad, con el af?n de llamar
la atenci?n. El vanidoso pretende que se le aprecie, pero ese deseo puede hacerse irracional. Entonces se puede llegar a la impudicia que es la magnificaci?n de alg?n rasgo humano aislado, que se considera atractivo. El vanidoso se averg?enza cuando fracasa pero, como el motivo por el cual quiere que le aprecien es superficial, est? expuesto a que no le tomen en serio, o a que se burlen de ?l.

Hay una relaci?n entre la verg?enza y vanidad. Si se trata de llamar la atenci?n a toda costa se cae en el exhibicionismo. Entonces la persona se convierte el mero objeto para llamar la atenci?n, se transforma en cosa. Esto es la cosificaci?n del hombre. El ser humano, que es persona, se presenta a s? mismo como cosa. Esta cosificaci?n es degradante por contagio: estropea las relaciones humanas, porque los que se sienten atra?dos por el exhibicionismo se cosifican tambi?n.

Este es el r?gimen de la publicidad presente en la sociedad de consumo. Todo se entiende desde la idea de tr?fico, de lo que se vende. As? se desencadena la exhibici?n de excelencias aparentes, reforzadas por asociaciones f?ciles que sugieren otras satisfacciones. Con tal de llamar la atenci?n se acude a lo procaz.

Cuando la necesidad de llamar la atenci?n se transforma en una necesidad sin control se emplea cualquier medio para lograrlo. Entonces lo m?s f?cil es apelar a los malos instintos de la gente. De ah? se llega al esc?ndalo p?blico. Escandalizar provocando un deseo carnal puramente fisiol?gico. Inventarse utop?as, mundos imaginarios, personajes est?pidamente brillantes (telenovelas).

d) El pudor del cuerpo

Cuando se habla de pudor, aunque salvaguarda todos los aspectos de la intimidad, se suele entender generalmente pudor sexual, que es quiz? su sentido m?s caracter?stico o el m?s atacado. Se trata de una actitud de disimular u ocultar los ?rganos que determinan el sexo, sobre todo, frente al otro sexo.

El pudor del cuerpo se manifiesta cubriendo la desnudez. El modo de cubrirlo obedece a criterios culturales. A veces el vestido puede ponerlos m?s en evidencia. Lo com?n a todas las culturas es la tendencia a ocultar los valores sexuales, en la medida en que constituyen en la conciencia un "objeto de placer" .

II. La elegancia y el pudor

La elegancia, entendida como el buen gusto y el estilo propio en el modo de presentarse, est? articulada con el pudor, actitud humana que defiende la intimidad personal. En este sentido se puede hacer una distinci?n entre lo que es atraer, seducir y provocar. Estos tres vocablos designan actitudes diversas. La atracci?n, caracter?stica propia de la belleza, potencia la libertad del que es atra?do porque le reclama una respuesta ante una realidad que no defrauda. La seducci?n tiene un significado menos positivo pues se refiere al modo de atraer no tanto al contenido de la realidad atractiva. Por su parte la provocaci?n es la apelaci?n directa a las fuerzas que esclavizan a la persona: la persona provocada es cosificada, como se ha visto antes, lo que significada el deterioro de sus m?s nobles energ?as.

Ahora bien, por qu? y desde cuando, las mismas realidades pueden ser bien o mal vistas. Esto lleva a la pregunta por el origen del pudor, es decir, por el origen de la necesidad de defender la intimidad personal que se manifiesta a trav?s del cuerpo.

3. Origen del pudor

En este punto no es suficiente la antropolog?a filos?fica. Por ello recurro a la antropolog?a teol?gica que subyace a la cultura europea.

La Sagrada Escritura narra que cuando Dios cre? al ser humano, ?estaban ambos desnudos, el var?n y su mujer, sin avergonzarse de ello? (Gen 2, 25). La experiencia de la desnudez es una de las experiencias originarias, cuando el ser humano saliendo directamente de las manos del creador, era perfecto y con una conciencia inocente.

?Qu? quiere decir que no ten?an verg?enza de su desnudez? No se trata de una carencia de la misma, ni de un subdesarrollo de la misma, sino de una real no presencia de la verg?enza. Esa falta de verg?enza no era una desverg?enza. Simplemente no la necesitaban. ?Por qu?? Por el estado inocente de su conciencia. Porque no ten?an desorden en su intimidad. Esto lo sabemos porque el mismo texto b?blico, un poco m?s adelante, despu?s de la desobediencia de nuestros primeros padres, describe que ?Abri?ronse los ojos de ambos, y entonces, viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos cinturones? (Gen 3, 7). Y poco m?s adelante el var?n dice a Dios: ?Te he o?do en el jard?n, y temeroso, porque estaba desnudo, me escond?? (Gen 3, 10).

Estos dos textos relatan un cambio de situaci?n. ?Es que antes del pecado no estaban tambi?n desnudos? Sin embargo antes no ten?an verg?enza y despu?s s?. Hay un cambio radical del significado de la desnudez originaria de la mujer frente al var?n y del var?n frente a la mujer.

En la primera experiencia ten?an una especial plenitud de conciencia y se ve?an entre ellos como los ve?a Dios. La ?desnudez? significa, en el primer momento, el bien originario de la visi?n divina, cuando a medida que Dios iba creando las cosas, y sobre todo al ser humano, se afirma ?Y vio Dios ser muy bueno lo que hab?a hecho? (Gen 1, 31). Significa toda la sencillez y plenitud de la visi?n a trav?s de la cual se manifiesta el valor "puro" del hombre como var?n y mujer, el valor "puro" del cuerpo y del sexo. Al no tener ruptura interior ni contraposici?n entre lo espiritual y lo sensible tampoco hay oposici?n entre la persona y el sexo, entre la persona y lo masculino y lo femenino. Dicho en palabras de Juan Pablo II, que actualmente es una de las personas que m?s ha profundizado en estos temas: ?El hombre, consciente de la capacidad procreadora del propio cuerpo y del propio sexo, est? al mismo tiempo libre de la "coacci?n" del propio cuerpo y sexo. Esa desnudez originaria, rec?proca y a la vez no gravada por la verg?enza, expresa esta libertad interior del hombre?[4]. Es decir, su sexo y su cuerpo no coaccionan su libertad. El cuerpo y el sexo no se ven como un objeto, sino como expresi?n de la persona y de la imagen de Dios.

Porque en su significaci?n m?s profunda el cuerpo y el sexo son:

a) expresi?n de la persona: ?El cuerpo expresa a la persona en su ser concreto ontol?gico y existencial (...), expresa el "yo" humano personal, que construye desde dentro su percepci?n exterior?[5].

Tambi?n el sexo, que se manifiesta en la corporalidad, es expresi?n de la persona. En la antropolog?a y en la teolog?a del cuerpo de Juan Pablo II el sexo es constitutivo de la persona: ?La funci?n del sexo, que en cierto modo es "constitutivo de la persona" (no s?lo "atributo" de la persona), demuestra lo profundamente que el hombre, con toda su soledad espiritual, con la unicidad e irrepetibilidad propia de la persona, est? constituido por el cuerpo como "?l" o "ella"?[6].

En otro lugar afirma: ?Esta verificaci?n puramente antropol?gica (la alegr?a del var?n al ver a la mujer creada por Dios y la felicidad presente en el comienzo de la existencia del hombre en el mundo) nos lleva al tema de la "persona" y al tema "cuerpo-sexo". Esta simultaneidad es esencial. Efectivamente, si trat?ramos del sexo sin la persona, quedar?a destruida toda la educaci?n de la antropolog?a que encontramos en el libro del G?nesis?[7].

b) imagen de Dios: ?El hombre, al que Dios ha creado "var?n y mujer", lleva impresa en el cuerpo, "desde el principio", la imagen divina; var?n y mujer constituyen como dos diversos modos del humano "ser cuerpo" en la unidad de esa imagen?[8].

La imagen de Dios, dicho brevemente, no est? s?lo en que el ser humano sea persona inteligente y libre, sino fundamentalmente en su capacidad de amar, que le lleva a vivir en comuni?n de personas: en vivir no s?lo "con" otro sino "para" otro. Dicho en palabras de Juan Pablo II: ?Podemos deducir que el hombre se ha convertido en "imagen y semejanza" de Dios no s?lo a trav?s de la propia humanidad, sino tambi?n a trav?s de la comuni?n de las personas que el var?n y la mujer forman desde el comienzo. La funci?n de la imagen es la de reflejar a quien es el modelo, reproducir el prototipo propio. El hombre se convierte en imagen de Dios no tanto en el momento de la soledad cuanto en el momento de la comuni?n?[9]. La ?comuni?n de personas significa existir en un rec?proco "para", en una relaci?n de don rec?proco?[10].

Pues bien, desde este punto de vista, tambi?n el sexo, es imagen de Dios, porque mediante el sexo se expresa corporalmente que el ser humano no tiene la plenitud de su esencia s?lo en s? mismo, sino que est? llamado a la comuni?n de personas: ?El hombre por s? "solo" no realiza totalmente esta esencia. Solamente la realiza existiendo "con alguno", y m?s profundamente y m?s completamente: existiendo "para alguno?[11]. La masculinidad y la feminidad, presentes en la corporalidad, expresan f?sicamente la apertura al otro y la comuni?n de personas: ?El cuerpo, que expresa la feminidad "para" la masculinidad, y viceversa la masculinidad "para" la feminidad, manifiesta la reciprocidad y la comuni?n de personas?[12].

La sexualidad humana no es s?lo fuente de fecundidad; es imagen de Dios porque tiene capacidad de expresar el amor. A esto Juan Pablo II le llama el significado "esponsalicio" del cuerpo: ?La revelaci?n y, al mismo tiempo, el descubrimiento originario del significado "esponsalicio" del cuerpo consiste en presentar al hombre, var?n y mujer, en toda la realidad y verdad de su cuerpo y sexo ("estaban desnudos") y, a la vez, en la plena libertad de toda coacci?n del cuerpo y del sexo. De esto parece dar testimonio la desnudez de los progenitores, interiormente libres de la verg?enza. Se puede decir que, creados por el Amor, esto es, dotados en su ser de masculinidad y feminidad, ambos est?n "desnudos", porque son libres de la misma libertad del don. Esta libertad est? precisamente en la base del significado esponsalicio del cuerpo. El cuerpo humano, con su sexo y con su masculinidad y feminidad, visto en el misterio mismo de la creaci?n, es no s?lo fuente de fecundidad y de procreaci?n, como en todo el orden natural, sino que incluye desde "el principio" el atributo "esponsalicio", es decir, la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y -mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir?[13].

?Qu? pasa despu?s del pecado? Que en el cuerpo y en el sexo se ve no a la persona misma sino un objeto de placer, que puede ser usado sin ser amado. Puede ser usado sin tener en cuenta que corresponde a una persona, que es un cuerpo personal, donde el sexo no se puede separar de la persona. Ya no se ve en ?l la imagen de Dios.

III. LA PERSONA, EL AMOR Y EL PUDOR

Las consideraciones anteriores ponen de relieve la relaci?n directa que existe entre cada persona, su corporeidad y su condici?n sexuada. El cuerpo humano no puede entenderse separadamente de la persona. Y algo parecido ocurre con la condici?n sexuada, con el hecho de ser var?n o ser mujer.

Ser var?n y ser mujer implica ciertas diferencias que anulan su m?s profunda igualdad, pero tiene sus matices a la hora de encarnar los valores, a la hora de realizar las tareas. Algo parecido ocurre al captar los valores. En primer lugar, habr? que clarificar esas diferencias con respecto al pudor.

Por otra parte, si el pudor es la actitud humana que defiende la intimidad personal habr? que ver m?s detenidamente en qu? consiste esta defensa. Y si la persona ha de ser tratada con amor habr? que ver qu? relaci?n existe entre el pudor y el amor.

4. Rasgos diferenciales en la percepci?n del pudor entre el var?n y la mujer

Las mujeres y los varones tienen diferentes estructuras de las fuerzas ps?quicas y experimentan de un modo diferente la relaci?n entre la sensualidad y la afectividad[14].

Los varones tienen m?s fuerte y acentuada la sensualidad. Ven en el cuerpo de la mujer un objeto de placer. Por eso las mujeres tiene una mayor necesidad de vivir el pudor.

En las mujeres la afectividad supera la sensualidad. La mujer es m?s sensible a los valores de la persona, a cierta masculinidad ps?quica, experimentada tambi?n ps?quicamente. Por esto sienten menos la necesidad de esconder su cuerpo, objeto posible de placer. La educaci?n de la mujer en el pudor requiere un conocimiento del psiquismo masculino.

Los varones no tienen que temer la sensualidad de la mujer tanto como ella teme la de ?l. Pero sienten interiormente su propia sensualidad, que su cuerpo reacciona independientemente de su raz?n, lo cual es para ellos una fuente de verg?enza. El var?n siente los valores sexuales estrechamente unidos al cuerpo y al sexo en cuanto objetos posibles de placer. Tienen verg?enza de sentir as? a la mujer y de sentir su propio cuerpo, de la manera como su cuerpo reacciona ante el cuerpo de la mujer.

El pudor es la necesidad de impedir que el otro reaccione ante el cuerpo de una manera incompatible con el valor de la persona.

5. El pudor, la intimidad, la persona

Dicho con otras palabras el pudor es la salvaguarda de la intimidad. La intimidad es una caracter?stica del hombre como ser personal. Es m?s, la intimidad en ?ltimo t?rmino es la persona misma. Ser persona, desde el punto de vista filos?fico, consiste, a diferencia de las dem?s realidades del cosmos, en tener el propio acto de ser en propiedad. Por eso se ha podido describir a la persona como ?alguien delante de Dios y para siempre?[15]. La persona est? constituida por un n?cleo interior del cual nacen sus acciones, del cual ella es propietaria, y nadie m?s (excepto Dios) tiene derecho de propiedad sobre ella. La persona es due?a de s?, tiene derecho a la autodeterminaci?n, y nadie puede poseerla a menos que se entregue. Ah? radica su dignidad.

?Qu? es el pudor sexual? Presentarse a s? mismo como persona. Ocultar en cierto modo los valores sexuales, para no aparezcan como objeto, como cosa. No dar pie a que los dem?s, ni siquiera con el pensamiento, puedan vernos como meros objetos, sino que vean en nosotros un ser valioso. Con el pudor el ser humano manifiesta casi "instintivamente" la necesidad de la afirmaci?n y de la aceptaci?n de ese "yo" seg?n su justo valor.

El pudor refleja la esencia de la persona. Es una revelaci?n del car?cter supra-utilitario de persona. Oculta para mostrar. Oculta lo que puede distraer para que se capte lo importante.

?De ah? el sentimiento de la inviolabilidad que se traduce en la mujer por el "no me toques, aunque sea por un deseo interior", y en el var?n por el "yo no puedo tocarla, aunque sea por un deseo interior; ella no puede ser un objeto de placer". Este temor del "contacto", caracter?stico de las personas que verdaderamente se aman (y no est?n comprometidas), es una expresi?n indirecta de la afirmaci?n del valor de la persona misma?[16].

6. El pudor y el amor

El pudor es una experiencia compleja porque, en un primer momento, aleja un ser humano del otro y al mismo tiempo busca la cercan?a personal, creando una base y un nivel id?neos.

No se trata s?lo de evitar la reacci?n cosista del otro sexo, ni la propia reacci?n an?loga. A la vez el pudor va unido al deseo de despertar el amor. El amor es la reacci?n adecuada frente al valor de la persona en el otro. El pudor busca ser tratado como persona, es decir, con amor.

La mujer y el var?n tienen tambi?n una diferencia relacional frente al amor. Algunos autores la expresan del siguiente modo: La mujer tiende a ser objeto de amor para amar a su vez, el var?n tiende a amar para llegar a ser amado[17]. Buscan el amor con actitudes complementarias: la mujer atrae, el var?n conquista. En el fondo son dos modos complementarios de la misma actividad que anhela darse, ser aceptado y recibir al otro como don.

El amor es el modo adecuado de tratar a la persona. El pudor es medio para llegar al amor. Encubrir los valores sexuales es la manera de permitir que se descubran los valores de la persona misma. El pudor protege el valor de la persona.

Adem?s del pudor del cuerpo, existe lo que se podr?a llamar: el pudor de los actos de amor. El amor conyugal tiene manifestaciones f?sicas. Pues bien, estas manifestaciones sensibles del amor piden ser hechas sin ser visto por los dem?s. No porque sean algo malo, sino para que no se confunda el amor con el uso utilitario del otro. En el amor lo m?s importante es la uni?n de las almas, de la cual es expresi?n la uni?n de los cuerpos. Pues bien, la uni?n de las almas los dem?s no la pueden ver. Los dem?s s?lo ven lo de fuera y eso se puede cosificar.

El pudor, que tiende a encubrir los valores sexuales para proteger el valor de la persona, tiende igualmente a cubrir el acto sexual para proteger el valor del amor.

Hay una relaci?n peculiar entre la verg?enza y el amor: la superaci?n de la verg?enza. Cuando media el amor de verdad -en el ?mbito conyugal-, entonces el pudor queda superado porque est? superada su raz?n de ser. El pudor que defend?a a la persona, desaparece en el amor porque pierde su raz?n de ser objetiva, porque en el amor la persona est? esencialmente afirmada.

Las relaciones entre esposos no son impudor legitimado, sino que son relaciones conformes a las exigencias del pudor, porque custodian el valor de la persona. Pero no hay que confundir el amor como sentimiento con el verdadero amor. El amor como sentimiento, que de suyo es pasajero y temporal, no legitima la uni?n corporal: hace falta el compromiso estable (para toda la vida) con el bien de la otra persona y la apertura a la vida..

7. Educaci?n del pudor

Presentarse como personas. Tener en cuenta la psicolog?a del sexo contrario para guardar lo que el otro puede deformar. Presentarse como imagen de Dios y dejar que ella brille en nosotros, agradando y elevando conjuntamente. Se puede y se debe atraer sin despertar los "instintos" de los dem?s, que les dificultan reaccionar como personas ante las personas.

Comentando un vers?culo del libro del los Proverbios: "Fortaleza y buena gracia su vestido: reir? hasta el d?a postrero" (Prov 31,25), y hablando concretamente de las mujeres afirma Fray Luis de Le?n:

?Los que han visto alguna mujer de ?stas podr?n haber experimentado: A todo tiempo y a toda saz?n se halla en ella dulce y agradable acogida (...) y esta gracia y dulzura suya no es gracia que desata el coraz?n del que la ve ni le enmollece, antes le pone concierto y es como una ley de virtud, y as? le deleita y aficiona, que juntamente le limpia y purifica, y borrando en ?l las tristezas, lava las torpezas tambi?n, y es gracia que a?n la engendra en los miradores?[18].

por Blanca Castilla Cort?zar ARVO

Notas

[1] Una descripci?n del pudor como sentimiento y sus relaciones con la vanidad puede encontrarse en POLO, Leonardo, El significado del pudor, Piura, 1991.
[2] Un descripci?n del pudor, sobre todo del pudor sexual, y de su interpretaci?n puede verse en WOJTYLA, Karol, Metaf?sica del pudor, en Amor y responsabilidad, ed. Raz?n y fe, Madrid 1978, pp. 193-214.
[3] Cfr. POLO, Leonardo, El significado del pudor, pp. 18-20.
[4] JUAN PABLO II, Audiencia General, 9-I-80, n. 6, en Var?n y mujer. Teolog?a del cuerpo, ed. Palabra 1996, p. 105.
[5] JUAN PABLO II, Audiencia General, 12-XII-79, n. 4, en Var?n y mujer, p. 92.
[6] JUAN PABLO II, Audiencia General, 21-XI-79, n. 1, en Var?n y mujer, p. 78.
[7] JUAN PABLO II, Audiencia General, 9-I-80, n. 3, en Var?n y mujer, p. 103.
[8] JUAN PABLO II, Audiencia General, 2-I-80, n. 2, en Var?n y mujer, p. 97.
[9] JUAN PABLO II, Audiencia General, 14-XI-79, n. 2, en Var?n y mujer, pp. 73-74.
[10] JUAN PABLO II, Audiencia General, 9-I-80, n. 2, en Var?n y mujer, p. 102.
[11] JUAN PABLO II, Audiencia General, 9-I-80, n. 2, en Var?n y mujer, p. 102.
[12] JUAN PABLO II, Audiencia General, 9-I-80, n. 4, en Var?n y mujer, p. 104.
[13] JUAN PABLO II, Audiencia General, 16.I.80, n. 1, en Var?n y mujer, pp. 107-108.
[14] Para el desarrollo diferencial del pudor entre varones y mujeres cfr. WOJTYLA, Karol, Metaf?sica del pudor, en Amor y responsabilidad, ed. Raz?n y fe, Madrid 1978, pp. 196-197. Aqu? se hace un resumen de esas ideas.
[15] CARDONA, Carlos, Metaf?sica del bien y del mal, Eunsa, Pamplona 1987, p. 90.
[16] WOJTYLA, Karol, Metaf?sica del pudor, en Amor y responsabilidad, p. 200.
[17] As? lo expresa Wojtyla en el libro citado. Cfr. tambi?n JUAN PABLO II, Carta Mulieris dignitatem, n. 29.
[18] FRAY LUIS DE LE?N, La perfecta casada, cap. 14.

Publicado por mario.web @ 23:38
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