Martes, 03 de mayo de 2011
Publicamos la carta que ha escrito esta semana monse?or Francisco Gil Hell?n, arzobispo de Burgos, con el t?tulo "Crisis econ?mica y crisis de fe".
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Crisis econ?mica y crisis de fe
Crisis econ?mica y crisis de fe
BURGOS, s?bado, 13 diciembre 2008 (ZENIT.org).-

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Hay un hecho que ha tra?do de cabeza al creyente desde los tiempos del Antiguo Testamento: el triunfo del c?nico y corrupto y el fracaso del pobre y del bueno. Durante mucho tiempo, el pueblo de Dios crey? que eran buenos los que triunfaban en su vida familiar, profesional y social; mientras que el dolor, la enfermedad y la pobreza eran signos de maldad. Seg?n esta concepci?n, Dios premia a los buenos y castiga a los malos ya en esta vida.

Esto les provoc? un enorme conflicto para su fe en Dios. Porque si los ?xitos son signo de uno es bueno y los fracasos de que es malo, ?c?mo explicar que los malvados triunfen mientras que el justo est? destinado a sufrir? El salmo setenta y tres expresa con toda crudeza esta desaz?n, cuando el orante se encara as? con Dios: ?Envidiaba a los perversos, viendo prosperar a los malvados. Para ellos no hay sinsabores, est?n sanos y orondos; no pasan las fatigas humanas ni sufren como los dem?s?.

A nosotros pueden ocurrirnos algo semejante en este momento de crisis econ?mica generalizada y que, seg?n los expertos, ser? cada d?a m?s aguda. Los que han arruinado las empresas y llevado a la ruina a much?simas familias y particulares, quedan impunes de sus errores y se llevan indemnizaciones millonarias. En cambio el trabajador honrado y responsable, que ha pagado religiosamente los plazos convenidos en el contrato de su hipoteca, pierde su trabajo, su dinero y sus ahorros. Y se enfrenta a un porvenir incierto y nada halag?e?o.

Es innegable que la gente buena y creyente, al ver y sufrir todo esto, corre el peligro de extraviarse en su fe y desertar. ?Dios -se pregunta- no ve lo que pasa? ?No le preocupa nuestra suerte? ?Para qu? seguir siendo honrado y creer en ?l?

Evidentemente, todos deseamos que los parados vuelvan cuanto antes al trabajo, que los salarios permitan seguir pagando los plazos y la hipoteca del piso, que las autoridades tomen medidas pertinentes para impedir que las cosas vuelvan a repetirse, que se revisen los sueldos escandalosos de ciertos directivos, que no se malgaste el dinero p?blico, que no se permitan asumir riesgos imprudentes, etc?tera. Pero esto no resuelve el problema de fondo.

La verdadera soluci?n s?lo vendr? si el justo y honrado que sufre mira a Dios y, mir?ndolo, ensancha su horizonte. Este nuevo horizonte consiste en descubrir que los ?xitos y riquezas de los c?nicos y de los ricos son pura apariencia y necia estupidez si son s?lo eso: dinero, bienestar y poder material. El verdadero rico es el que posee a Dios y el verdadero ?xito no es tener y gozar cada vez m?s, sino ser justo y honrado en esta vida y esperar una eternidad feliz y dichosa.

No se trata de una vaga esperanza en el m?s all?. Se trata, m?s bien, de despertar a la percepci?n de la aut?ntica grandeza del ser humano, de la que forma parte tambi?n la vida eterna. El Se?or nos emplaza a que aprovechemos la crisis para pasar de una concepci?n puramente material de la vida -y, por ello, equivocada-, a la verdadera sabidur?a: descubrir cu?l es el verdadero bien de la vida y seguirlo. Los c?nicos pueden pensar que la vida licenciosa y sin escr?pulos del rico y poderoso es un bien. En realidad es un mal, pues le encierra en una perspectiva meramente animal de la existencia y le cierra el horizonte del m?s all?.

La crisis, adem?s, es un aldabonazo de Dios que quiere despertar nuestras conciencias ego?stas y abrirlas a los hermanos pobres y necesitados -que van a sufrir sus consecuencias de modo m?s incisivo-, para que compartamos con ellos nuestros bienes. La crisis puede y debe dar lugar a una inmensa catarata de solidaridad y fraternidad. Vivida desde la perspectiva de Dios, puede convertirse en un inmenso bien.

Publicado por mario.web @ 23:38
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