Martes, 03 de mayo de 2011
Entrevista a Benigno Blanco, presidente del Foro Espa?ol de la Familia. Madrid, 9 de diciembre de 2008
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Benigno Blanco Rodr?guez
Benigno Blanco Rodr?guez
Benigno Blanco Rodr?guez es asturiano, est? casado y tiene tres hijos. Es licenciado en derecho por la universidad de Oviedo. Fue asesor del grupo parlamentario popular en el congreso de los diputados (1987-1990), director de servicios jur?dicos de Iberdrola (1990-1996) y ha colaborado en el ministerio de Medio Ambiente y Fomento (1996-2000). Adem?s, ha dictado semanarios sobre derechos humanos en la universidad complutense de Madrid y en otras muchas universidades espa?olas. Es fundador de la Asociaci?n Asturiana en Defensa de la Vida, Asesor Jur?dico de la Federaci?n Espa?ola de Asociaciones en Defensa de la Vida y Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. Actualmente es Presidente del Foro Espa?ol de la Familia.

--Jorge Enrique M?jica: Cada vez es m?s com?n encontrarse con personas que creen que la defensa de la vida, de la familia, de la moral, es una mera cuesti?n religiosa. En este sentido, muchas veces se ve a esta lucha como un af?n de imponer los principios del grupo que defiende, con argumentos religiosos. ?Qu? se les puede decir a estas personas? ?Se puede desvincular el papel de la fe de este tipo de iniciativas y de qu? manera?

--Benigno Blanco: Conceptualmente, la defensa de la dignidad humana y sus manifestaciones (vida, libertad, matrimonio, etc.) no es en s? misma algo exclusivo de las personas religiosas. La historia as? nos lo demuestra; y ello es l?gico porque la raz?n humana puede conocer los principios b?sicos de la moral natural por s? misma y, adem?s, hoy influyen todav?a en muchas conciencias no religiosas la tradici?n intelectual y la pr?xis humanista de siglos de historia pasados inspirados por la sana cultura occidental fundada en la confianza griega en la raz?n, el sentido romano del derecho y el humanismo cristiano.

Cualquier persona sensata puede coincidir con los hombres de fe en la lucha por la libertad y los derechos humanos. A estas personas hay que decirles que nosotros apostamos por esas causas por convencimiento racional como ellos; y que, adem?s, tenemos un motivo m?s para esa apuesta: nuestra fe. Pero que tengamos un motivo m?s no quiere decir que no podamos coincidir con quienes carecen de ese motivo adicional, ni impide que ellos coincidan con nosotros.

Lo que no es l?cito es considerar que lo que defendemos los cristianos no puede defenderse en una sociedad libre y plural pues eso supondr?a imponer una moral religiosa a los dem?s. Cuando un cristiano se opone al aborto, al asesinato, a la violaci?n o al robo, no est? queriendo imponer su moral, sino queriendo defender la dignidad humana.

Por tanto, en las iniciativas a que se refiere su pregunta podemos coincidir sin problemas los hombres de fe y quienes no la tienen, como podemos coincidir en nuestra oposici?n a la violaci?n o a la tortura.

Sin embargo, es cierto que en nuestra ?poca cada vez es menos frecuente encontrarnos con personas sin fe que defiendan ?ntegramente la dignidad humana con todas sus implicaciones, por culpa del relativismo moral y el irracionalismo que priman en esta triste posmodernidad tan ayuna de convicciones firmes.

Lo que resulta inadmisible -por totalitario- es pretender acallar y prohibir las voces de los cristianos por el hecho de ser cristianos. Las opiniones de los cristianos fundadas en su fe sobre las cuestiones civiles son, al menos, tan leg?timas como las opiniones de los que fundan sus opiniones en su ideolog?a. Es una perversi?n de la democracia negar la legitimidad de las voces de las personas de convicciones firmes (por motivos religiosos o no), como si para ser buen dem?crata hubiera necesariamente que ser relativista moral: ?sta es la nueva intransigencia totalitaria de los presuntamente transigentes; ?sta es la agresiva intolerancia de los que pretenden hablar en nombre de la tolerancia; ?sta es la trampa en que el moderno laicismo "sonriente" quiere atrapar a los cristianos para excluirlos de la vida p?blica.

--Jorge Enrique M?jica: La cultura de la muerte ha ido ganando terreno y una muestra palpable es el c?mulo de iniciativas pro aborto que se multiplican por todas partes del mundo. Aun as?, todav?a brillan algunas luces de esperanza: la oposici?n popular reciente en California para reconocer s?lo como matrimonio a la uni?n entre un hombre y una mujer, el veto del presidente de Uruguay a la ley que despenalizaba el aborto en ese pa?s, el blindar a la familia y al concebido en buena parte de pa?ses centroamericanos. ?Vislumbra el futuro como una continua dicotom?a entre quienes est?n a favor y quienes est?n en contra de un mismo tema?

---Benigno Blanco: Esa dicotom?a est? presente en toda la historia de la humanidad pues es el resultado inevitable de la libertad. S?lo si todos los hombres fu?semos santos -cosa no muy probable nunca- no habr?a dicotom?a sobre lo esencial. No hay que escandalizarse de que sea as?; lo que hay que hacer es trabajar para proponer la verdad una vez y otra para ir ganando m?s apoyos de m?s gente que libremente se adhiera a lo m?s noble y bueno... pero sin olvidar que no somos ?ngeles.

--Jorge Enrique M?jica: El rechazo popular al "matrimonio" homosexual en California fue ciertamente algo bueno y trascendente. De hecho, Florida y Arizona corrieron, en ese tema, la misma suerte que California. Sin embargo, fue tambi?n el voto popular el que se opuso a restringir el aborto en Dakota del Sur; el que rechaz? que las menores de edad deban tener permiso de sus padres para abortar, en California; el que dio su s? al suicidio con cooperaci?n m?dica en Washington; el que dijo que la definici?n legal de persona, en Colorado, no comienza desde la concepci?n; el que asinti? a la experimentaci?n con c?lulas madre embrionarias, en Michigan y Massachussetts, etc. ?Todo depende de los consensos? ?C?mo distinguir en las iniciativas pol?ticas los interese creados? ?Hay principios no negociables?

--Benigno Blanco: Creo que conviene distinguir varios planos. Obviamente, ni la verdad ni el bien se definen por consenso pues forman parte de la realidad de las cosas que el hombre puede y debe conocer pero no puede crear. Cuesti?n distinta es que las reglas de ordenaci?n de la sociedad deben ser decididas por los hombres y ?stos -sean los dictadores o las mayor?as parlamentarias- pueden equivocarse y ser injustos. Lo ordenado por una ley es justo o injusto por su contenido, no por el procedimiento de aprobaci?n que se haya seguido.

Dicho esto, debemos tener en cuenta que la libertad es un valor humano y moral fundamental. Por ello, opino que los modernos sistemas democr?ticos para decidir qui?n gobierna, son un tesoro moral inapreciable y de m?s calidad moral que cualquier dictadura. Ahora bien, lo anterior no implica que todo lo que se decida por los procedimientos democr?ticos sea justo y bueno., pues eso depender? de la intr?nseca racionalidad de lo decidido, no del procedimiento seguido para adoptar la decisi?n.

En una monarqu?a, el hijo del Rey fallecido es el gobernante leg?timo, pero sus decisiones ser?n justas o injustas seg?n su contenido y adecuaci?n a la raz?n y a la moral. En una democracia pasa lo mismo: lo que decida el parlamento ser? justo o injusto seg?n su racionalidad y moralidad intr?nsecas.

El consenso en las modernas sociedades pluralistas es un buen m?todo para tomar decisiones pol?ticas pero no para definir lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso. Si un parlamento decide, por ejemplo, que el no nacido, el de otra raza o color, o los rubios, no son humanos, se equivoca igual que s? eso lo decidiese un dictador.

La dignidad humana y sus proyecciones esenciales, es decir, los derechos humanos, la libertad y la justicia, nunca son negociables; pero de hecho puede ser atacada por las decisiones que se adopten por los gobernantes, sean ?stos democr?ticos o no. Cuando tales ataques se producen, los hombres de bien siguen trabajando por la libertad y la justicia, proponiendo la verdad una vez y otra, sin cansancio ni des?nimo, sabiendo que la verdad se propone, no se impone.

Hay un consenso sobre lo posible que es a lo que se llega en cada situaci?n o ?poca; pero si ese consenso posible no es el ?ptimo moral, hay que seguir trabajando para lograr un consenso sobre lo mejor. El gran error de nuestros d?as es creer que el consenso logrado de hecho por los sistemas mayoritarios de decisi?n es fuente de la moral y la verdad.

---Jorge Enrique M?jica: Recientemente usted compareci? ante la subcomisi?n que en Espa?a est? analizando una posible ampliaci?n de las posibilidades de aborto. En esa comparecencia record? que "La despenalizaci?n del aborto es una soluci?n machista que, a costa de la mujer, hace al hombre irresponsable de su conducta sexual y sus consecuencias. Ahora s?lo la mujer paga el precio de lo imprevisto: si aborta, porque lo hace por que ella lo decide; y si no aborta, porque fue decisi?n suya "tenerlo". En la vida real, la posibilidad legal del aborto se ha convertido en una forma de "violencia de g?nero", de chantaje a la mujer en las relaciones de pareja". ?Ha fallado la educaci?n sexual de los ni?os y adolescentes? ?Por qu? tipo de educaci?n sexual se debe apostar hoy?

--Benigno Blanco: Efectivamente, el aborto "legal" es la abdicaci?n moral de toda una sociedad que prefiere dejar sola a la mujer aboc?ndola al aborto antes que hacer frente al drama humano que genera la cultura de la promiscuidad sexual a la que no se quiere renunciar. Con el aborto pretendemos tapar -en el silencio doloroso de una pseudo-cl?nica- una injusticia estructural construida sobre la irresponsabilidad sexual, siendo las v?ctimas el ni?o que no nace y la mujer que carga con la "decisi?n" de haber abortado.

La cultura actual en materia de sexualidad parte de un error antropol?gico: la promiscuidad sexual ser?a inevitable desde la m?s tierna adolescencia; ?ste ser?a un campo en que el ser humano no es libre; estar?amos abocados a practicar sexo desde que es corporalmente posible y, por lo tanto, el gobernante debe implicarse en que eso no tenga consecuencias permanentes. As? piensa la modernidad; as? piensa la ONU; as? piensan tantos pedagogos, educadores, psic?logos y dem?s despistados que est?n generando un inmenso dolor y frustraci?n personal que luego quieren tapar en sus consecuencias con la "f?cil" soluci?n del aborto.

Lo que falla en la educaci?n sexual actual es el dar por supuesto que la promiscuidad sexual es inevitable, es lo normal, es lo humano. Llevamos cuarenta a?os de campa?as financiadas con millones de d?lares y euros, insistiendo en el preservativo y los anticonceptivos y no paran de crecer los embarazos imprevistos y los abortos, a la par que no se contienen ni el SIDA ni las enfermedades de transmisi?n sexual. Estamos ante el mayor fracaso de una pol?tica de salud p?blica de la historia y, sin embargo, seguimos empe?ados en ella sin querer reconocer su clamoroso fracaso.

?Por qu? esta irracionalidad? La respuesta me parece clara: mientras la "educaci?n sexual" consista en animar a mantener relaciones sexuales, con cuantos m?s mejor y cuanto antes mejor, dando por supuesto que esto es inevitable o incluso bueno, la cadena de embarazos no previstos, abortos, SIDA y enfermedades de transmisi?n sexual ser? creciente e imparable... y el dolor humano y las vidas frustradas -como consecuencia- tambi?n.

Hay que partir de bases antropol?gicas nuevas: el sexo es una dimensi?n fundamental de la personalidad humana y por ello debe inspirarse su uso en lo m?s humano: la libertad responsable. Nuestra sexualidad no es un producto de libre mercado para dar, comprar y vender al instinto del momento, como no lo son nuestra capacidad de comer, pensar o beber. En el sexo comprometemos nuestra personalidad y, por tanto, no puede ser algo de "quita y pon". La entrega de nuestra capacidad sexual es la entrega de nuestra personalidad y por tanto debe hacerse en un contexto proporcionado a la dignidad de la persona humana, en un contexto en que se pone en juego todo lo humano: amor, libertad, responsabilidad, capacidad de dar la vida, compromiso. Con el sexo no se puede jugar como no se puede jugar con nada humano. Estamos hablando de algo demasiado serio.

---Jorge Enrique M?jica: ?Cu?l es la relaci?n del Foro Espa?ol de la Familia con los dem?s institutos europeos de la familia? ?C?mo apoya el Foro Espa?ol de la Familia las iniciativas que en latinoam?rica van encauzadas a proteger y velar por la familia y por la vida?

---Benigno Blanco: El Foro Espa?ol de la Familia naci? espont?neamente por iniciativa de padres y madres de familia espa?oles que sintieron la necesidad de responsabilizarse de la sociedad en que viv?an. Se trata de familias conscientes de que hoy no basta con hacer familia en el ?mbito del hogar, sino que es necesario ayudar a que se cree el ambiente social en que hacer familia no tenga que ser algo heroico sino que sea algo apoyado y aplaudido por la sociedad y los poderes p?blicos por que es de justicia que se apoye a quienes aportan mucho a la sociedad: el ?mbito ecol?gicamente id?neo para las nueva vidas y esa solidaridad primaria y eficaz que hace de la familia el ?mbito de acogida por excelencia.

Por ello, inicialmente no ten?amos ninguna relaci?n con instituciones de otros pa?ses. Pero ahora intentamos reforzar la creaci?n de un "foro mundial de la familia", pues nuestras necesidades son comunes y los retos que debemos afrontar tambi?n.

Tenemos un especial inter?s en relacionarnos y compartir experiencias con las asociaciones familiares de Latinoam?rica porque los debates sobre la familia en esos pa?ses son id?nticos a los que vivimos en Espa?a y por tanto podemos apoyarnos e ilustrarnos mutuamente.

---Jorge Enrique M?jica: Quien lo desee, ?c?mo puede conocer vuestro trabajo, c?mo sumarse y ayudar, etc.?

---Benigno Blanco: El Foro de la Familia articula una extensa red de voluntarios que colaboran con el Foro de diversas formas:

1) En cada Comunidad Aut?noma se ha constituido una representaci?n del Foro Espa?ol de la Familia para trabajar f?sicamente. Y despu?s para todos los que deseen colaborar en la distancia:

2) A trav?s de Internet: la red de voluntarios del foro est? repartida por toda Espa?a y desde la central (en Madrid) se habla con ellos y se les distribuye el trabajo, que puede abarcar desde llamadas telef?nicas para convocar reuniones, medios, etc., hasta la direcci?n de un grupo que se de dedique a escribir cartas de opini?n a medios.

3) Foros de trabajo del Foro Espa?ol de la Familia, Facebook y la web www.forofamilia.org

Publicado por mario.web @ 23:40
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