Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011

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Autor: www.aciprensa.com

De prisa, entr? en la tienda por departamentos a comprar unos regalos de Navidad a ?ltima hora. Mir? a mi alrededor toda la gente que all? hab?a y me molest? un poco. "Estar? aqu? una eternidad; con tanto que tengo que hacer pens?".

La Navidad se hab?a convertido ya casi en una molestia. Estaba deseando dormirme por todo el tiempo que durara la Navidad. Pero me apresur? lo m?s que pude por entre la gente en la tienda.

Entr? en el departamento de juguetes. Otra vez m?s, me encontr? murmurando para mi misma, sobre los precios de aquellos juguetes.

Me pregunt? si mis nietos jugar?an realmente con ellos. De pronto, me encontr? en la secci?n de mu?ecas. En una esquina, me encontr? un ni?o, como de 5 a?os, sosteniendo una preciosa mu?eca.

Estaba toc?ndole el cabello y la sosten?a muy tiernamente. No me pude aguantar; me qued? mir?ndolo fijamente y pregunt?ndome para quien ser?a la mu?eca que sosten?a, cuando de pronto se le acerc? una mujer, a la cual ?l llamo t?a.

El ni?o le pregunt?: "?Est?s segura que no tengo dinero suficiente?"

Y la mujer le contest?, con un tono impaciente: "Tu sabes que no tienes suficiente dinero para comprarla."

La mujer le dijo al ni?o que se quedara all? donde estaba mientras ella buscaba otras cosas que le faltaban. El ni?o continu? sosteniendo la mu?eca. Despu?s de un ratito, me le acerqu? y le pregunt? al ni?o para quien era la mu?eca.

El me contest?: "Esta mu?eca es la que mi hermanita deseaba con tanto anhelo para Navidad. Ella estaba segura que Santa Claus se la iba a traer."

Yo le dije que lo m?s seguro era que Santa Claus se la traer?a.

Pero ?l me contest?: "No, Santa no puede ir a donde mi hermanita est?. Yo le tengo que dar la mu?eca a mi mam? para que ella se la lleve a mi hermanita.

Yo le pregunt? donde estaba su hermana.

El ni?o, con una cara muy triste me contest?: "Ella se ha ido con Jes?s. Mi pap? dice que mam? se va a ir con ella tambi?n." Mi coraz?n casi deja de latir.

Volv? a mirar al ni?o una y otra vez. El continu?: "Le dije a Pap? que le dijera a Mam? que no se fuera todav?a.

Le dije que le dijera a ella que esperara un poco hasta que yo regresara de la tienda." El ni?o me pregunt? si quer?a ver su foto y le dije que me encantar?a.

Entonces, ?l sac? unas fotograf?as que ten?a en su bolsillo y que hab?a tomado al frente de la tienda y me dijo:

"Le dije a Pap? que le llevara estas fotos a mi mam? para que ella nunca se olvide de mi. Quiero mucho a mi mam? y no quisiera que ella se fuera. Pero pap? dice que ella se tiene que ir con mi hermanita."

Me di cuenta que el ni?o hab?a bajado la cabeza y se hab?a quedado muy callado. Mientras ?l no miraba, met? la mano en mi cartera y saqu? unos billetes. Le dije al ni?o que cont?ramos el dinero otra vez.

El ni?o se entusiasm? mucho y coment?: "Yo s? que es suficiente." Y comenz? a contar el dinero otra vez. El dinero ahora era suficiente para pagar la mu?eca.

El ni?o, en una voz muy suave, coment?: "Gracias Jes?s por darme suficiente dinero." El ni?o entonces coment?: "Yo le acabo de pedir a Jes?s que me diera suficiente dinero para comprar esta mu?eca, para que as? mi Mam? se la pueda llevar a mi hermanita. Y El oy? mi oraci?n. Yo le quer?a pedir dinero suficiente para comprarle a mi Mam? una rosa blanca tambi?n, pero no lo hice. Pero ?l me acaba de dar suficiente para comprar la mu?eca y la rosa para mi mam?. A ella le gustan mucho las rosas. Le gustan mucho las rosas blancas."

En unos minutos la t?a regres? y yo, desapercibidamente, me fui. Mientras terminaba mis compras, con un esp?ritu muy diferente al que ten?a al comenzar las compras, no pod?a dejar de pensar en el ni?o.

Segu? pensando en una historia que hab?a le?do en el peri?dico unos d?as antes, acerca de un accidente causado por un conductor ebrio, el cual hab?a provocado un accidente donde hab?a perecido una ni?ita y su mam? estaba en estado de gravedad. Me di cuenta de inmediato que este ni?o pertenec?a a esa familia.

Dos d?as m?s tarde le? en el peri?dico que la mujer del accidente hab?a muerto. No me pod?a quitar de la mente al ni?o. Mas tarde ese d?a, fui y compr? un ramo de rosas blancas y las llev? a la funeraria donde estaba el cuerpo de la mujer. Y all? estaba, la mujer del peri?dico, con una rosa blanca en su mano, una hermosa mu?eca, y la foto del ni?o en la tienda.

Me fui llorando... mi vida hab?a cambiado para siempre. El amor de aquel ni?o por su madre y su hermana era enorme. En un segundo, un conductor ebrio le hab?a destrozado la vida en pedazos a aquel ni?o.


Publicado por mario.web @ 0:20
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