Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011

Fuente: Conferencia Episcopal Espa?ola
Autor: Obispos espa?oles

?La familia formadora de los valores humanos y cristianos?. Este es el tema elegido para el sexto encuentro mundial de las familias que tendr? lugar en M?xico del 14 al 18 de enero. El hilo conductor de este encuentro hace referencia a la familia como el camino que conduce al hombre a una vida en plenitud. Unidos a esta idea fundamental celebramos la fiesta de la Sagrada Familia con el siguiente lema: ?La familia, escuela de humanidad y transmisora de la fe?.


I. ESCUELA DE HUMANIDAD


a) Aprender a recibir el amor

?La familia es escuela del m?s rico humanismo? (Constituci?n pastoral sobre la Iglesia en el mundo de hoy, Gaudium et spes, 52). Estas palabras del Concilio Vaticano II presentan a la familia como la morada donde el hombre aprende a ser hombre. Se trata, por tanto, del lugar en el cual se desarrolla la primera y m?s fundamental ecolog?a humana, el ?mbito natural y adecuado para que pueda desarrollarse el aprendizaje de lo verdaderamente humano. As? lo descubrimos a la luz de la Revelaci?n del Hijo de Dios que elige la Sagrada Familia para crecer en su humanidad.

En el hogar familiar la persona reconoce su propia dignidad. Lejos de cualquier criterio de utilidad, en su familia el hombre es amado por s? mismo y no por la rentabilidad de lo que hace. M?s all? de lo que pueda aportar por sus posesiones o por sus capacidades f?sicas, t?cnicas, intelectuales o las propias de su personalidad, la persona no es un medio al servicio del inter?s de otros; es un fin absoluto, amada por s? misma, de un modo fiel que permanece en el tiempo incluso con sus propias debilidades.


b) Aprender a acoger y acompa?ar la vida

La familia es el santuario de la vida donde cada miembro es reconocido como persona humana desde su concepci?n hasta su muerte natural y aprende a custodiar la vida en todos los momentos de su historia. La misi?n de acoger y acompa?ar la vida es una labor permanente de la familia. Sin embargo, esta misi?n adquiere una relevancia singular en este momento en que muchas familias son afectadas dram?ticamente por la crisis econ?mica y, sobre todo, cuando han sido anunciadas reformas legislativas que ponen en peligro la vida naciente y terminal: el aborto y la eutanasia.

En la familia, escuela de solidaridad, compartimos los bienes y sostenemos fraternalmente a los miembros m?s necesitados. Y es en el hogar familiar donde, frente a la posesi?n de muchos bienes materiales inducida por un consumismo desmedido, aprendemos lo que es verdaderamente importante: el amor.

En la familia se percibe que cada hijo es un regalo de Dios otorgado a la mutua entrega de los padres, y se descubre la grandeza de la maternidad y de la paternidad. El reconocimiento de la vida como un don de Dios nos urge a pedir que no se prive a ning?n ni?o de su derecho a nacer en una familia, y que toda madre encuentre en su hogar, en la Iglesia y en la sociedad las ayudas necesarias para tener y cuidar a sus hijos.

En la familia y en la comunidad cristiana se encuentra la raz?n para vivir y seguir esperando. Todos, incluidos los que sufren por enfermedad, soledad o falta de esperanza, pueden hallar en la familia y en la Iglesia la certeza de ser amados, y sobre todo la convicci?n del amor ?nico e irrepetible de Dios que permanece m?s all? del pecado y de la muerte: ?la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, s?lo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando "hasta el extremo", "hasta el total cumplimiento" (cf. Jn 13,1; 19,30)? (Benedicto XVI, Spe salvi, 27).


c) Aprender a dar la propia vida

A trav?s de las relaciones propias de la vida familiar descubrimos la llamada fundamental a dar una respuesta de amor para formar una comuni?n de personas. De esta manera, la familia se constituye en la escuela donde el hombre percibe que la propia realizaci?n personal pasa por el don de s? mismo a Cristo y a los dem?s, como advierte el Se?or en el Evangelio: ?porque el que quiera salvar su vida, la perder? y el que pierda su vida por m?, la salvar? (Lucas 9, 24). El eco de estas palabras del Se?or resuenan en la ense?anza del Concilio Vaticano II: ?el hombre, ?nica criatura en la tierra a la que Dios ha amado por s? mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de s? mismo a los dem?s? (Gaudium et spes, 24. De esta manera, la familia es la escuela en la que se forja la libertad orientada por la verdad del amor: ?la libertad se fundamenta, pues, en la verdad del hombre y tiende a la comuni?n?, Veritatis splendor, 86).


II. TRANSMISORA DE LA FE

La primera manifestaci?n de la misi?n de la familia cristiana como iglesia dom?stica es la transmisi?n de la fe (Cf. Conferencia Episcopal Espa?ola, Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en Espa?a, 66).

La experiencia del amor gratuito de los padres que ofrecen a los hijos la propia vida de un modo incondicionado, prepara para que el don de la fe recibido en el bautismo se desarrolle adecuadamente. Se dispone as? a la persona para que pueda conocer y acoger el Amor de Dios Padre manifestado en la entrega de su Hijo, y construir la vida familiar en torno al Se?or, presente en el hogar por la fuerza del sacramento del matrimonio.

En la familia cristiana descubrimos que formamos parte de una historia de amor que nos precede, no s?lo por parte de los padres y abuelos sino, de un modo m?s fundamental, por parte de Dios seg?n se ha manifestado en la historia de la salvaci?n.

En la familia cristiana se descubre la fe como una verdad en la que creer, la verdad del Amor de Dios que implica la respuesta de toda la persona. Encontramos as? la vocaci?n propia de todo hombre, la llamada a entregar a Dios la propia vida.

En el hogar cristiano se descubre la fe como verdad que se ha de celebrar introduciendo a cada miembro en la vida de los sacramentos que acompa?an los acontecimientos m?s fundamentales de la historia familiar. De un modo central la Eucarist?a, porque hace presente la entrega esponsal de Cristo en la Cruz y ense?a e impulsa a dar la vida por amor incluso en los momentos de dificultad o sufrimiento.

En la familia cristiana se descubre la fe como una verdad que se ha de vivir y, por lo tanto, que se ha de practicar en la vida, orientando y configurando la actuaci?n concreta de cada miembro de la familia.


III. CONCLUSI?N

Que la familia se constituye en la primera y m?s fundamental escuela de aprendizaje para ser persona es un hecho originario y, por lo tanto, insustituible. As? lo descubrimos a la luz del misterio del nacimiento del Hijo de Dios que contemplamos en la Navidad. La familia es el lugar elegido por Jesucristo para aprender a ser hombre: "el ni?o iba creciendo y se fortalec?a, lleno de sabidur?a, y la gracia de Dios estaba con ?l" (Lucas 2, 40); es el reflejo en la tierra del misterio de Comuni?n eterna que ?l vive en el seno de la Sant?sima Trinidad.

Rogamos a la Sagrada Familia que el encuentro mundial de las familias suponga una fuerte efusi?n del Esp?ritu para que Cristo sea la piedra angular sobre la que se construye el hogar cristiano. Nuestra oraci?n se dirige especialmente a las madres que encuentran serias dificultades para dar a luz a sus hijos, a los ancianos y enfermos que ven mermada su esperanza y a los hogares que est?n sufriendo los efectos de la actual situaci?n econ?mica.

Rogamos tambi?n por los frutos de la especial celebraci?n de la fiesta de la Sagrada Familia que por segunda vez tendr? lugar este a?o en Madrid con la intervenci?n del Papa a trav?s de la televisi?n.

Que el hogar de Nazaret sea la luz que gu?e la vida de nuestras familias para que sean escuelas de humanidad y transmisoras de la fe.


Con nuestra bendici?n y afecto:

    Mons. Juli?n Barrio Barrio, Presidente de la Comisi?n Episcopal de Apostolado Seglar

    Mons. Juan Antonio Reig Pla, Presidente de la Subcomisi?n de Familia y Vida

    Mons. Francisco Gil Hell?n

    Mons. Vicente Juan Segura

    Mons. Manuel S?nchez Monge

    Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa

    Mons. Gerardo Melgar Viciosa

Publicado por mario.web @ 11:53
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