Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Mensaje del Papa Juan Pablo II dirigido al Presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz a 40 a?os de la Gaudium et spes.
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Mensaje con ocasi?n de una conferencia internacional sobre el llamamiento a la justicia
Mensaje con ocasi?n de una conferencia internacional sobre el llamamiento a la justicia
MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II
CON OCASI?N DE UNA CONFERENCIA INTERNACIONAL
SOBRE EL LLAMAMIENTO A LA JUSTICIA
CELEBRADA EN EL VATICANO





Al venerado hermano
Se?or cardenal
RENATO RAFFAELE MARTINO
Presidente del Consejo pontificio
Justicia y paz

1. Con una oportuna iniciativa, el Consejo pontificio Justicia y paz ha organizado, junto con algunas instituciones acad?micas internacionales, una conferencia especial para conmemorar el 40? aniversario de la constituci?n pastoral del concilio Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo contempor?neo. El tema del simposio es estimulante: "El llamamiento a la justicia. La herencia de la Gaudium et spes cuarenta a?os despu?s".

Al enviarle mi cordial saludo a usted, venerado hermano, y a cuantos participan en el encuentro, no puedo por menos de destacar la particular importancia que esta celebraci?n reviste para el Consejo pontificio Justicia y paz, pues fue instituido para cumplir la voluntad expresada por los padres conciliares precisamente en ese documento (cf. Gaudium et spes, 90). Durante estos a?os, el Consejo pontificio ha realizado una importante acci?n para profundizar y desarrollar las ense?anzas del Concilio en materia de justicia y paz, mereciendo el reconocimiento de toda la comunidad eclesial.

2. El tema presentado en el simposio, "El llamamiento a la justicia", atrae la atenci?n hacia el desaf?o que afronta constantemente la Iglesia, comprometida a recordar a todo creyente la necesidad de interpretar las realidades sociales a la luz del Evangelio (cf. Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n. 62). En efecto, a veces los enormes progresos de la ciencia y de la tecnolog?a pueden hacer olvidar cuestiones fundamentales de justicia, a pesar de la aspiraci?n com?n a una mayor solidaridad entre los pueblos y a una estructuraci?n m?s humana de las relaciones sociales (cf. Gaudium et spes, 63; Compendio de la doctrina social de la Iglesia, nn. 213-214).

La triste persistencia de conflictos armados y las recurrentes manifestaciones de violencia en much?simas partes del mundo constituyen una nueva prueba, en sentido contrario, de la relaci?n inseparable que existe entre justicia y paz, seg?n la doctrina fundamental propuesta con valiente claridad en la Gaudium et spes (cf. n. 78). A este respecto, deseo reafirmar una vez m?s que la paz es obra de la justicia, pues nace del orden en el que el divino Fundador quiso que se edificara la sociedad humana. Por tanto, ?c?mo no aprobar y animar a los hombres y a las mujeres de buena voluntad que se esfuerzan por crear condiciones de mayor justicia en el mundo? (cf. Compendio de la doctrina social de la Iglesia, nn. 495 y 498). En efecto, una paz verdadera en la tierra implica la firme determinaci?n de respetar a los dem?s, personas y pueblos, en su dignidad, y la constante voluntad de incrementar la fraternidad entre los miembros de la familia humana (cf. ib., n. 194).

3. Pero la doctrina de la Gaudium et spes no se reduce s?lo a esto: en ella el Concilio sostiene que la paz es "tambi?n fruto del amor, que va m?s all? de lo que la justicia puede aportar. (...) Por consiguiente, todos los cristianos son llamados insistentemente para que, "haciendo la verdad en el amor" (Ef 4, 15), se unan con todos los hombres verdaderamente pac?ficos para implorar e instaurar la paz" (Gaudium et spes, 78).

Para decirlo con otras palabras: el tema de la justicia no agota la doctrina social de la Iglesia. Es necesario no olvidar jam?s la virtud del amor, que lleva al perd?n y a la reconciliaci?n, y anima incluso el compromiso cristiano en favor de la justicia. Por lo dem?s, es indudable que el tema de la justicia es fundamento de todo ordenamiento recto del orden social.

4. He encargado al se?or cardenal Angelo Sodano, mi secretario de Estado, que se haga portavoz de estos pensamientos y que le transmita a usted, venerado hermano, y a todos los participantes en esa conferencia la expresi?n de mi aprecio por los nobles prop?sitos que impulsan el encuentro que se est? celebrando sobre ese importante documento conciliar.

Con estos sentimientos, invoco sobre cuantos participan en el simposio la gu?a y la iluminaci?n del Esp?ritu Santo. Estoy seguro de que los trabajos de estos d?as contribuir?n a mostrar que, "a medida que pasan los a?os, aquellos textos no pierden su valor ni su esplendor" (Novo millennio ineunte, 57).

A la vez que encomiendo a los organizadores, a los relatores y a los participantes a la maternal protecci?n de la sant?sima Virgen Mar?a, a todos env?o con afecto la bendici?n apost?lica, prenda de alegr?a y paz en el Se?or.

Vaticano, 15 de marzo de 2005
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Publicado por mario.web @ 12:12
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