Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Fragmento del Catecismo de la Iglesia Cat?lica: Tercera Parte (La Vida en Cristo), Primera Secci?n (La vocaci?n del hombre: la vida en el esp?ritu), Cap?tulo segundo (La comunidad Humana), Art?culo 3 (La Justicia Social)
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Art?culo 3, La justicia social
Art?culo 3, La justicia social
TERCERA PARTE
LA VIDA EN CRISTO

PRIMERA SECCI?N
LA VOCACI?N DEL HOMBRE:
LA VIDA EN EL ESP?RITU

CAP?TULO SEGUNDO
LA COMUNIDAD HUMANA

ART?CULO 3
LA JUSTICIA SOCIAL


1928. La sociedad asegura la justicia social cuando realiza las condiciones que permiten a las asociaciones y a cada uno conseguir lo que les es debido seg?n su naturaleza y su vocaci?n. La justicia social est? ligada al bien com?n y al ejercicio de la autoridad.

I El respeto de la persona humana

1929. La justicia social s?lo puede ser conseguida sobre la base del respeto de la dignidad trascendente del hombre. La persona representa el fin ?ltimo de la sociedad, que est? ordenada al hombre:

La defensa y la promoci?n de la dignidad humana ?nos han sido confiadas por el Creador, y de las que son rigurosa y responsablemente deudores los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia? (SRS 47).

1930 El respeto de la persona humana implica el de los derechos que se derivan de su dignidad de criatura. Estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Fundan la legitimidad moral de toda autoridad: menospreci?ndolos o neg?ndose a reconocerlos en su legislaci?n positiva, una sociedad mina su propia legitimidad moral (cf PT 65). Sin este respeto, una autoridad s?lo puede apoyarse en la fuerza o en la violencia para obtener la obediencia de sus s?bditos. Corresponde a la Iglesia recordar estos derechos a los hombres de buena voluntad y distinguirlos de reivindicaciones abusivas o falsas.

1931 El respeto a la persona humana pasa por el respeto del principio: ?Que cada uno, sin ninguna excepci?n, debe considerar al pr?jimo como ?otro yo?, cuidando, en primer lugar, de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente? (GS 27, 1). Ninguna legislaci?n podr?a por s? misma hacer desaparecer los temores, los prejuicios, las actitudes de soberbia y de ego?smo que obstaculizan el establecimiento de sociedades verdaderamente fraternas. Estos comportamientos s?lo cesan con la caridad que ve en cada hombre un ?pr?jimo?, un hermano.

1932 El deber de hacerse pr?jimo de los dem?s y de servirlos activamente se hace m?s acuciante todav?a cuando ?stos est?n m?s necesitados en cualquier sector de la vida humana. ?Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m?os m?s peque?os, a m? me lo hicisteis? (Mt 25, 40).

1933 Este mismo deber se extiende a los que piensan y act?an diversamente de nosotros. La ense?anza de Cristo exige incluso el perd?n de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos (cf Mt 5, 43-44). La liberaci?n en el esp?ritu del Evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persona, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo.

II Igualdad y diferencias entre los hombres

1934 Creados a imagen del Dios ?nico y dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dignidad.

1935 La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella:

Hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminaci?n en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condici?n social, lengua o religi?n. (GS 29,2).

1936 Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los dem?s. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades f?sicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribuci?n de las riquezas (GS 29, 2). Los ?talentos? no est?n distribuidos por igual (cf Mt 25, 14-30, Lc 19, 11-27).

1937 ?Estas diferencias pertenecen al plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de ?talentos? particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicaci?n. Incitan a las culturas a enriquecerse unas a otras:

Yo no doy todas las virtudes por igual a cada uno... hay muchos a los que distribuyo de tal manera, esto a uno, aquello a otro... A uno la caridad, a otro la justicia, a ?ste la humildad, a aqu?l una fe viva... En cuanto a los bienes temporales las cosas necesarias para la vida humana las he distribuido con la mayor desigualdad, y no he querido que cada uno posea todo lo que le era necesario para que los hombres tengan as? ocasi?n, por necesidad, de practicar la caridad unos con otros... He querido que unos necesitasen de otros y que fuesen mis servidores para la distribuci?n de las gracias y de las liberalidades que han recibido de m?. (S. Catalina de Siena, dial. 1, 7).

1938. Existen tambi?n desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. Est?n en abierta contradicci?n con el Evangelio:

La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situaci?n de vida m?s humana y m?s justa. Pues las excesivas desigualdades econ?micas y sociales entre los miembros o los pueblos de una ?nica familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y tambi?n a la paz social e internacional (GS 29, 3).

III La solidaridad humana

1939 El principio de solidaridad, expresado tambi?n con el nombre de ?amistad? o ?caridad social?, es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana (cf SRS 38-40; CA 10):

Un error, ?hoy ampliamente extendido, es el olvido de esta ley de solidaridad humana y de caridad, dictada e impuesta tanto por la comunidad de origen y la igualdad de la naturaleza racional en todos los hombres, cualquiera que sea el pueblo a que pertenezca, como por el sacrificio de redenci?n ofrecido por Jesucristo en el altar de la cruz a su Padre del cielo, en favor de la humanidad pecadora? (P?o XII, enc. "Summi pontificatus").

1940 La solidaridad se manifiesta en primer lugar en la distribuci?n de bienes y la remuneraci?n del trabajo. Supone tambi?n el esfuerzo en favor de un orden social m?s justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren m?s f?cilmente su soluci?n negociada.

1941 Los problemas socioecon?micos s?lo pueden ser resueltos con la ayuda de todas las formas de solidaridad: solidaridad de los pobres entre s?, de los ricos y los pobres, de los trabajadores entre s?, de los empresarios y los empleados, solidaridad entre las naciones y entre los pueblos. La solidaridad internacional es una exigencia del orden moral. En buena medida, la paz del mundo depende de ella.

1942 La virtud de la solidaridad va m?s all? de los bienes materiales. Difundiendo los bienes espirituales de la fe, la Iglesia ha favorecido a la vez el desarrollo de los bienes temporales, al cual con frecuencia ha abierto v?as nuevas. As? se han verificado a lo largo de los siglos las palabras del Se?or: ?Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os dar?n por a?adidura? (Mt 6, 33):

Desde hace dos mil a?os vive y persevera en el alma de la Iglesia ese sentimiento que ha impulsado e impulsa todav?a a las almas hasta el hero?smo caritativo de los monjes agricultores, de los libertadores de esclavos, de los que atienden enfermos, de los mensajeros de fe, de civilizaci?n, de ciencia, a todas las generaciones y a todos los pueblos con el fin de crear condiciones sociales capaces de hacer posible a todos una vida digna del hombre y del cristiano (P?o XII, discurso de 1 junio 1941).

Resumen

1943 La sociedad asegura la justicia social procurando las condiciones que permitan a las asociaciones y a los individuos obtener lo que les es debido.

1944 El respeto de la persona humana considera al pr?jimo como ?otro yo?. Supone el respeto de los derechos fundamentales que se derivan de la dignidad intr?nseca de la persona.

1945 La igualdad entre los hombres se vincula a la dignidad de la persona y a los derechos que de ?sta se derivan.

1946 Las diferencias entre las personas obedecen al plan de Dios que quiere que nos necesitemos los unos a los otros. Esas diferencias deben alentar la caridad.

1947 La igual dignidad de las personas humanas exige el esfuerzo para reducir las excesivas desigualdades sociales y econ?micas. Impulsa a la desaparici?n de las desigualdades inicuas.

1948 La solidaridad es una virtud eminentemente cristiana. Es ejercicio de comunicaci?n de los bienes espirituales a?n m?s que comunicaci?n de bienes materiales.

Publicado por mario.web @ 12:12
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