Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Hoy podemos cambiar un poco nuestro mundo inquieto. No es f?cil, ni las guerras desaparecer?n de la noche a la ma?ana
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Construir la paz desde el amor y la justicia
Construir la paz desde el amor y la justicia

Suenan de nuevo los tambores de guerra. Todos la temen, pero basta con pocos para que el odio enfrente, nuevamente, a miles de hombres de pa?ses y lenguas distintas. En el campo de batalla los soldados sentir?n miedo. En las ciudades y en los pueblos, los civiles sufrir?n nuevamente ante la "inteligencia" de las bombas que caen donde no deben. Muchas esposas y muchos hijos no sabr?n si ma?ana llegar? la noticia de la muerte del esposo o del padre que est? all?, lejos, luchando una guerra que quiz? nunca quiso.

La ciencia, la industria, el derecho, los acuerdos internacionales, no pueden frenar el coraz?n del hombre que camina hacia el odio, hacia la muerte. Cada uno de nosotros es capaz de construir un mundo de paz o de sembrar rencores, tal vez cerca (en la familia, en el trabajo), tal vez lejos.

Defender la paz s?lo es posible desde la justicia y el amor. Por eso hoy nos amenazan nuevas guerras. Quedan por resolver injusticias en tantos lugares del planeta, hay millones de hombres y mujeres que necesitan agua, pan y un hogar digno para ellos y sus hijos. Mientras se mantengan los sistemas que han promovido la injusticia, seguir? encendida la mecha de la rabia y de la desesperaci?n que podr? ocasionar m?s dolor y m?s muerte en un mundo ya de por s? lleno de heridas.

Trabajar por la paz es posible desde dentro. Hay que mirar el propio coraz?n para extirpar las ra?ces de los odios, para apagar la sed de venganza o la ambici?n de poder. A la vez, hay que comprometerse plenamente, con energ?a, en la promoci?n de un mundo m?s justo y m?s solidario, donde no haya explotadores ni explotados. Donde no se persiga a un pueblo por ser de raza o religi?n distinta de la propia.

No siempre es f?cil. Hay culturas que han sembrado, durante siglos, el esp?ritu de odio y la sed de la conquista. Pero tambi?n ha habido y hay miles y millones de hombres y de mujeres que no dejan de pedir, de gritar, de suplicar: ?paz, paz, todos queremos vivir en paz! Es el grito que encarn? un Papa que sufri? de joven una horrible guerra nacida del odio y del racismo: "?nunca podremos ser felices los unos contra los otros! ?Nunca el futuro de la humanidad podr? asegurarse a trav?s del terrorismo y de la l?gica de la guerra!" (Juan Pablo II, 23 de febrero de 2003).

Hoy podemos cambiar un poco nuestro mundo inquieto. No es f?cil, ni las guerras desaparecer?n de la noche a la ma?ana. Pero los conflictos se vencen cuando se dan la mano algunos que antes eran enemigos, cuando los ofendidos perdonan a los ofensores que piden perd?n, cuando pensamos m?s en la justicia y menos en la defensa de los intereses pol?ticos o econ?micos del propio grupo o naci?n. La paz es posible si dejamos que Cristo nos gane el coraz?n y nos haga menos ego?stas y un poco m?s buenos para con todos, tambi?n cuando llevan un uniforme distinto, hablan otra lengua o pronuncian oraciones que no conocemos. Dios es Padre de todos, y puede reunirnos, con su Amor, por encima de los odios y rencores del pasado.



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Publicado por mario.web @ 12:13
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