Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Art?culo de Alfonso Aguil? en el que nos habla del sin sentido de la preocupaci?n por rendirle culto a la imagen y no a la vivencia de valores que nos permitan mantener un equilibrio en nuestra vida personal y emocional en lugar de ser esclavos del escena
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El "qu? dir?n". Aparentar
La historia del asno y su carga

????????Es muy conocida la historia de aquel labrador que, despatarrado y orondo en su burro, volv?a del campo con el hijo, que caminaba detr?s.

????????El primer vecino con quien se toparon afe? la conducta del labriego: ??Qu?? ?Satisfecho? ?Y al hijo que lo parta un rayo!

????????Apeose el viejo y mont? al hijo. Unos cien pasos dar?an cuando una mujer se encar? con ellos: ??C?mo! ?A pie el padre? ?Verg?enza le deb?a dar al mozo!

????????Baj? ?ste abochornado, y amigablemente conversaban tras el jumento, cuando un guas?n les tir? una indirecta: ??Ojo, compadre, no tan deprisa que se les aspea el asno!

????????No sabiendo ya a qu? carta quedarse, montaron ambos. Andaba cansino el burro el ?ltimo trecho, y alguien les voce? de nuevo: ??Se necesita ser bestias!; ?no veis que el pobre animal va arrastrando el alma por el suelo?

Una preocupaci?n sin sentido

????????La ense?anza del relato es evidente. No se puede andar por la vida constantemente al vaiv?n de lo que los dem?s piensen o digan de nosotros. Acabar?an por volvernos locos, como casi sucede a este pobre labriego que tard? demasiado en comprender que era imposible complacer a todos aquellos con quien se cruzaba.

????????El qu? dir?n constituye una agobiante preocupaci?n que se abate sobre muchas personas. Puede llegar a ser como una especie de terror a hacer el rid?culo, de obsesi?n por ser como todos que conduce a una excesiva preocupaci?n por la propia imagen que puede llegar a ser realmente perjudicial.

El a veces dif?cil equilibrio


????????No se trata de ser un tipo raro, distinto a todos, por supuesto. Tambi?n aqu? hay que buscar un equilibrio sensato, para seguir razonablemente las modas pero no ser esclavo de ellas. No se debe sacrificar la libertad de pensamiento a cambio de lograr ser siempre igual a los dem?s y no llamar la atenci?n.

????????Porque hay gente que presume de libertad y de autenticidad, que quiz? repite que a ellos nadie les influye, y luego resulta que obedecen sumisamente a costumbres y esl?ganes que la moda establece como intocables. Son embaucados por la fascinaci?n de frases o ideas en boga, pero apenas profundizan en ellas.

Nada de lo suyo es propio

????????A este fen?meno se refer?a Thibon cuando dec?a que, "para ?sos, la verdad es lo que se dice; la belleza, lo que se lleva; y el bien, lo que se hace".

????????A esas personas no les angustia el tener o no raz?n. Les aterrorizar?a, sin embargo, pensar cosas que estuvieron ayer de moda pero que hoy no lo est?n. Les falta estilo. Lo ?nico que saben es elegir, de entre las diversas opiniones que circulan, la que les parece que mejor queda, y consumen su vida sin haber engendrado un pensamiento que puedan decir que es suyo.

Lo peor ser conservador

????????Hay otros que hacen aut?nticos malabarismos para tomar siempre una postura intermedia, y sobre todo para que nadie les tache de anticuados. Es un extra?o complejo de inferioridad que lleva a algunos a estar dispuestos a decapitar todas sus normas morales antes que permitir ser acusados de conservadores, en nombre de no se sabe qu? progres?a. Para ellos no cuenta el sustrato de su pensamiento, cuenta s?lo lo ?ltimo que han o?do o le?do.

Esclavos de un escenario

????????O esos otros, que pasan por tremendos sacrificios para tener m?s poder a los ojos de los dem?s, o para ganar m?s dinero y as? hacer una mayor ostentaci?n de lujo o de originalidad.

????????En ambos casos llevan una vida de cara a la galer?a que les impide construir su verdadera vida. Y con esas personas tan preocupadas por aparentar, las relaciones familiares o de amistad son siempre dif?ciles, porque la falta de naturalidad acaba siendo mutua: ellos aparentan ser distintos a como en realidad son, y los dem?s les pagan con la misma moneda.

A veces no gustamos

????????Hay que comprender, y hay que saber adaptarse a la realidad que nos rodea, en efecto, pero sabiendo que habr? algunas cosas en las que no se debe ceder. Lo digo porque a veces, incluso, la coherencia supone hacer sufrir un poco a los que tenemos alrededor. Es f?cil que cualquier decisi?n de uno tome desagrade inevitablemente a alguien, pero eso no siempre significa que la acci?n sea mala o inoportuna. Chejov dec?a que "quien coloca por encima de todo la tranquilidad de sus allegados debe renunciar por completo a una vida guiada por el pensamiento..."

La utilidad de las modas

????????Hablando del qu? dir?n resulta tradicional poner el ejemplo de la torre y la veleta. De esas torres medievales que desaf?an al paso de los siglos. A sus pies todo cambia, se mueve, se vende, se compra, pero ellas siguen ah?.

????????La solidez de la torre viene a ser el s?mbolo del car?cter firme, de la persona que sabe cumplir su deber. La veleta, en cambio, est? en la c?spide, resulta muy vistosa, se mueve a un lado y otro sin direcci?n fija. Tiene su utilidad, s?: saber hacia d?nde va el viento dominante. Igual que las personas sin car?cter: sirven para saber cu?l es la moda del ambiente en que se mueven, pero para poco m?s.

El atractivo de lo impersonal

????????Las personas cuyo car?cter es como las veletas son menores de edad en cuanto a las razones. Quiz? en su interior escuchan muchas voces, pero casi siempre sale ganando alguna de estas:

????????"es all? adonde va todo el mundo";
??????????"eso es lo que todos hacen";
??????????"nadie piensa as?, ?por qu? voy a ser precisamente yo la excepci?n?".

Mejor atarse uno mismo

????????Algunos arguyen que el qu? dir?n supone una esclavitud de la opini?n ajena, pero tambi?n los propios principios y la conciencia suponen una atadura. Es un modo de verlo un poco negativo, pero sin duda hay que elegir entre ambas gu?as ?o ataduras, como dicen? del obrar y del pensar. Pero una es mucho m?s noble que la otra. Decir de alguien que es due?o de su voluntad y respetuoso con su conciencia es uno de los mejores elogios que pueden hacerse de una persona.

Vulgar servilismo

????????No temas a nadie, teme tan s?lo a tu conciencia, dec?a Toth. Quien para hacer cualquier cosa tiene que mirar de reojo qu? est?n haciendo los dem?s, qu? dicen, qu? piensan, o qu? opinan de nosotros, se puede decir que es una persona que no pide consejo a su entendimiento sino que est? servilmente dominada por el p?blico ante quien act?a.

No es tan raro

????????Muchos adolescentes, por ejemplo, reconocen que empiezan a beber m?s de la cuenta, o a tomar pastillas que no son precisamente para la tos, o a fumar algo m?s que tabaco, sin necesidad de sentir especial satisfacci?n con eso. La raz?n m?s fuerte suele ser una de las antes apuntadas: "?qu? quieres que haga?, es lo que hace todo el mundo..." (todo el mundo..., en el mundo en que ?l se mueve).

Al final el atractivo es lo natural


????????No es que haya que hacer precisamente lo contrario que todo el mundo, para as? tener car?cter, por supuesto, porque eso ser?a casi peor, ser?a como lo del mulo de la an?cdota. Se trata m?s bien de tener una personalidad propia y atreverse a manifestarla as? ?si es oportuno? aun en medio de un ambiente o ante unas personas que piensan de modo distinto.

????????Es verdad que pesa mucho el ambiente, pero en estas lides se templa el car?cter y se demuestra la personalidad. Adem?s, es miedo a un rid?culo del que probablemente apenas hay riesgo, porque manifestarse con naturalidad ha sido siempre el gran secreto de la amistad y de la buena imagen. Lo que m?s suele agradecerse de un amigo o una amiga son precisamente esas virtudes que rodean a la verdad: sinceridad, lealtad, naturalidad, sencillez, autenticidad.

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Publicado por mario.web @ 12:13
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