Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
El hombre es, por naturaleza, un ser social, un ser que necesita para su desarrollo y para su progreso la convivencia con sus semejantes. En esta convivencia es donde puede el hombre alcanzar su perfecci?n humana y sobrenatural, individual y social.
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Derechos fundamentales y convivencia social
Derechos fundamentales y convivencia social



1.-Derechos fundamentales y convivencia social
El hombre es, por naturaleza, un ser social, un ser que necesita para su desarrollo y para su progreso la convivencia con sus semejantes. En esta convivencia es donde puede el hombre alcanzar su perfecci?n humana y sobrenatural, individual y social.

La doctrina cat?lica ense?a que la perfecci?n de la vida social no se consigue s?lo por el progreso t?cnico, ni aun por la elevaci?n y extensi?n del nivel cultural, sino fundamentalmente por el respeto mutuo de la plena dignidad espiritual de la persona humana.

?La Revelaci?n cristiana presta gran ayuda para fomentar esta comuni?n interpersonal y, al mismo tiempo, nos lleva a una m?s profunda comprensi?n de las leyes que regulan la vida social, y que el Creador grab? en la naturaleza espiritual y moral del hombre? (Gaudium et Spes, n. 23; cfr P?o XII, rm 24-XII-1955, CE 463ss; DP-111 1075ss, disc 9-111-1956, CE 535ss).

As?, pues, para la doctrina cat?lica, los principios y las leyes que deben regular la conducta individual y social de la persona humana no son fruto de la evoluci?n del pensamiento y de la cultura humana tan s?lo, sino de la propia naturaleza espiritual y moral del hombre, en la que Dios grab? unos principios rectores de la conducta y que la Revelaci?n ha explicitado de modo inequ?voco. En estos principios hemos de fundamentar la doctrina de los derechos del hombre.

Ense?a Juan XXIII que

?en toda convivencia humana bien ordenada y provechosa hay que establecer como fundamento el principio de que todo hombre es persona, es decir, una naturaleza dotada de inteligencia y de voluntad libre, y que, por lo tanto, el hombre tiene por s? mismo derechos y deberes que dimanan, inmediatamente y al mismo tiempo, de su propia naturaleza, y que, por ser universales e inviolables, son tambi?n absolutamente inalienables? (Juan XXIII, Pacem in Terris, 9, CE 2536, OGM 213; efr P?o XII, rm 24-XII-1942, CE 347ss, DP-11 840ss).

Esos principios, que podr?amos llamar de teolog?a natural, tienen un refrendo m?s s?lido enfocados desde la perspectiva de la fe, pues

?si consideramos la dignidad de la persona humana a la luz de las verdades reveladas por Dios, hemos de valorar necesariamente en mayor grado a?n esta dignidad, ya que los hombres han sido redimidos con la sangre de Jesucristo, hechos hijos y amigos de Dios por la gracia sobrenatural y constituidos herederos de la gloria eterna? (Juan XXIII, Pacem in Terris, 10, CE 2536, OGM 213).


Publicado por mario.web @ 12:15
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