Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Es urgente adoptar una estrategia eficaz para combatir el hambre y favorecer el desarrollo agr?cola local, m?s a?n cuando el porcentaje de pobres aumenta incluso en los pa?ses ricos
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Mensaje del Papa Benedicto XVI en el a?o que comienza
Mensaje del Papa Benedicto XVI en el a?o que comienza
DISCURSO AL CUERPO DIPLOMATICO ANTE LA SANTA SEDE

CIUDAD DEL VATICANO, 8 ENE 2009 (VIS).-Esta ma?ana, en la Sala Regia del Palacio Apost?lico Vaticano, Benedicto XVI pronunci? su discurso anual a los miembros del Cuerpo Diplom?tico acreditado ante la Santa Sede. El Papa recibi? las felicitaciones de todos los embajadores, a trav?s del nuevo decano del Cuerpo, el Embajador Alejandro Emilio Valladares Lanza, de Honduras.

Actualmente la Santa Sede tiene relaciones diplom?ticas plenas con 177 pa?ses, a los que hay que a?adir las Comunidades Europeas y la Soberana Orden Militar de Malta y dos misiones con car?cter especial: la misi?n de la Federaci?n Rusa y la Oficina de la Organizaci?n para la Liberaci?n de Palestina.

El Santo Padre record? al inicio de su discurso ?a los que han sufrido a causa de las graves cat?strofes naturales, en particular en Vietnam, Birmania, China y Filipinas, en Am?rica central y el Caribe, en Colombia y en Brasil, o bien a causa de sangrantes conflictos nacionales o regionales o de atentados terroristas que han sembrado la muerte y la destrucci?n en pa?ses como Afganist?n, India, Pakist?n y Argelia?.

Tras poner de relieve que ?a pesar de los muchos esfuerzos realizados, la tan deseada paz todav?a est? lejana?, el Papa dijo que es necesario ?redoblar los esfuerzos a favor de la seguridad y el desarrollo?. En este sentido, record? que la Santa Sede ?ha procurado estar entre los primeros en firmar y ratificar la ?Convenci?n sobre las bombas de racimo?, y ante ?los s?ntomas de crisis que se perciben en el campo del desarme y de la no proliferaci?n nuclear, no cesa de recordar que no se puede construir la paz cuando los gastos militares sustraen enormes recursos humanos y materiales a los proyectos de desarrollo, especialmente de los pa?ses m?s pobres?.

Comentando el Mensaje para la Jornada mundial de la Paz de este a?o, cuyo tema es: ?Combatir la pobreza, construir la paz?, Benedicto XVI subray? que ?para construir la paz hay que dar nuevamente esperanza a los pobres?. En este contexto record? a las ?tantas personas y familias afectadas por las dificultades y las incertidumbres que la actual crisis financiera y econ?mica ha provocado a escala mundial?, as? como ?la crisis alimenticia y el calentamiento clim?tico, que dificultan todav?a m?s el acceso a los alimentos y al agua a los habitantes de las regiones m?s pobres del planeta?.

?Desde ahora -continu?-, es urgente adoptar una estrategia eficaz para combatir el hambre y favorecer el desarrollo agr?cola local, m?s a?n cuando el porcentaje de pobres aumenta incluso en los pa?ses ricos. (...) Yendo m?s al fondo de la cuesti?n, para resanar la econom?a, es necesario crear una nueva confianza. Este objetivo s?lo se podr? alcanzar a trav?s de una ?tica fundada en la dignidad innata de la persona humana. S? bien que esto es exigente, pero no es una utop?a. Hoy m?s que nunca, nuestro porvenir est? en juego, al igual que el destino de nuestro planeta y sus habitantes, en primer lugar de las generaciones j?venes que heredan un sistema econ?mico y un tejido social duramente cuestionado?.

Hablando de sus viajes apost?licos del a?o pasado, el Santo Padre se refiri? a su discurso en la sede de la Organizaci?n de las Naciones Unidas: ?Sesenta a?os despu?s de la adopci?n de la Declaraci?n universal de los derechos humanos, quise poner de relieve que este documento se basa en la dignidad de la persona humana, y ?sta a su vez en la naturaleza com?n a todos que trasciende las diversas culturas?. En Lourdes ?quise subrayar que el mensaje de conversi?n y de amor que se irradia desde la gruta de Massabielle sigue teniendo gran actualidad, como una invitaci?n constante a construir nuestra existencia y las relaciones entre los pueblos sobre unas bases de respeto y de fraternidad aut?nticas, conscientes de que esta fraternidad presupone un Padre com?n a todos los hombres, el Dios Creador. Por otra parte, una sociedad sanamente laica no ignora la dimensi?n espiritual y sus valores, porque la religi?n, y me pareci? ?til repetirlo durante mi viaje pastoral a Francia, no es un obst?culo, sino m?s bien al contrario un fundamento s?lido para la construcci?n de una sociedad m?s justa y libre?.

El Papa afirm? a continuaci?n que ?las discriminaciones y los graves ataques de los que han sido v?ctimas, el a?o pasado, millares de cristianos, muestran c?mo la que socava la paz no es s?lo la pobreza material, sino tambi?n la pobreza moral. De hecho, es en la pobreza moral, donde dichas atrocidades hunden sus ra?ces?.

Tras reiterar que ?el cristianismo es una religi?n de libertad y de paz y est? al servicio del aut?ntico bien de la humanidad?, renov? su ?afecto paternal a nuestros hermanos y hermanas v?ctimas de la violencia, especialmente en Iraq y en la India?. El pont?fice pidi? ?incesantemente a las autoridades civiles y pol?ticas que traten con energ?a de poner fin a la intolerancia y a las vejaciones contra los cristianos, que intervengan para reparar los da?os causados, en particular en los lugares de culto y en las propiedades; que alienten por todos los medios el justo respeto hacia todas las religiones, proscribiendo todas las formas de odio y de desprecio. Espero tambi?n que en el mundo occidental no se cultiven prejuicios u hostilidades contra los cristianos, simplemente porque, sobre ciertas cuestiones, su voz fastidia?.

Benedicto XVI alent? a los cristianos a no desanimarse ?ante tales pruebas?, ya que, asegur?, ?si las tribulaciones son duras, la constante presencia de Cristo es un consuelo eficaz. Su Evangelio es un mensaje de salvaci?n para todos y por esto no puede ser confinado en la esfera privada, sino que debe ser proclamado desde las azoteas, hasta los confines de la tierra?.

Refiri?ndose al conflicto actual entre israel?es y palestinos, el Santo Padre reiter? que ?la opci?n militar no es una soluci?n y la violencia, venga de donde venga y bajo cualquier forma que adopte, ha de ser firmemente condenada. Deseo que, con el compromiso determinante de la comunidad internacional, la tregua en la franja de Gaza vuelva a estar vigente, ya que es indispensable para volver aceptables las condiciones de vida de la poblaci?n, y que sean relanzadas las negociaciones de paz renunciando al odio, a la provocaci?n y al uso de las armas?.

?Es muy importante que, con ocasi?n de las cruciales citas electorales que implicar?n a muchos habitantes de la regi?n en los pr?ximos meses, surjan dirigentes capaces de hacer progresar con determinaci?n este proceso para guiar a sus pueblos hacia la ardua pero indispensable reconciliaci?n. A ella no se podr? llegar sin adoptar un acercamiento global a los problemas de estos pa?ses, en el respecto de las aspiraciones y de los leg?timos intereses de todas las poblaciones involucradas?.

El Papa subray? que es necesario ?sostener con convencimiento el di?logo entre Israel y Siria y, en el L?bano, apoyar la consolidaci?n en curso de las instituciones, que ser? tanto m?s eficaz si se lleva a cabo en un esp?ritu de unidad. A los iraqu?es, que se preparan para retomar totalmente en su mano su propio destino, dirijo una particular palabra de ?nimo para pasar p?gina y mirar al futuro con el fin de construirlo sin discriminaciones de raza, de etnia o religi?n. Por lo que concierne a Ir?n, no debe dejarse de buscar una soluci?n negociada a la controversia sobre el programa nuclear, a trav?s de un mecanismo que permita satisfacer las exigencias leg?timas del pa?s y de la comunidad internacional. Dicho resultado favorecer? en gran medida la distensi?n regional y mundial?.

Hablando de Asia, el Santo Padre record? que si bien ?en ciertos pa?ses perdura la violencia? y ?en otros la situaci?n pol?tica permanece tensa?, existen ?progresos que permiten mirar al futuro con una confianza mayor?, como ?la reanudaci?n de nuevas negociaciones de paz en Mindanao, en Filipinas? y ?el nuevo curso que est?n tomando las relaciones entre Pek?n y Taipei?.

?En este mismo contexto de b?squeda de la paz, una soluci?n definitiva del conflicto en Sri Lanka debe ser tambi?n pol?tica, mientras que las necesidades humanitarias de las poblaciones afectadas deben continuar siendo objeto de continua atenci?n. Las comunidades cristianas que viven en Asia a menudo son peque?as desde el punto de vista num?rico, pero desean ofrecer una contribuci?n convencida y eficaz al bien com?n, a la estabilidad y al progreso de sus pa?ses, dando un testimonio de la primac?a de Dios, que establece una sana jerarqu?a de valores y otorga una libertad m?s fuerte que las injusticias. (...) La Iglesia, como se ha dicho muchas veces, no pide privilegios, sino la aplicaci?n del principio de libertad religiosa en toda su extensi?n. En este contexto, es importante que, en Asia central, las legislaciones sobre las comunidades religiosas garanticen el pleno ejercicio de este derecho fundamental, en el respeto de las normas internacionales?.

El Papa, que dentro de algunos meses visitar? ?frica, pidi? que los habitantes de ese continente ?est?n dispuestos a acoger el Evangelio y a vivirlo con coherencia, construyendo la paz a trav?s de la lucha contra la pobreza moral y material?, y subray? a continuaci?n que muchos ni?os africanos ?viven el drama de los refugiados y los desplazados en Somalia, en Darfur y en la Rep?blica Democr?tica del Congo. Se trata de flujos migratorios que afectan a millones de personas que tienen necesidad de ayuda humanitaria y que ante todo est?n privadas de sus derechos elementales y heridas en su dignidad?.

?Pido a los responsables pol?ticos, a nivel nacional e internacional -dijo Benedicto XVI- que tomen todas las medidas necesarias para resolver los conflictos abiertos y pongan fin a las injusticias que los han provocado?. El Santo Padre manifest? el deseo de que ?en Somalia, la restauraci?n del Estado pueda finalmente progresar, para que cesen los interminables sufrimientos de los habitantes de ese pa?s?. Record? que ?en Zimbabwe la situaci?n es cr?tica y es necesaria gran cantidad de ayuda humanitaria?, y auspici? que los acuerdos de paz de Burundi, que ?han proporcionado un rayo de esperanza a la regi?n, (...) sean plenamente aplicados y se conviertan en fuente de inspiraci?n para otros pa?ses, que no han encontrado todav?a la v?a de la reconciliaci?n?. Tambi?n record? ?la atenci?n especial? de la Santa Sede por el continente africano y su complacencia por el establecimiento, el a?o pasado, de relaciones diplom?ticas con Botswana.

Refiri?ndose a la situaci?n de Am?rica Latina, el Papa dijo que ?hay que desear que las legislaciones tengan en cuenta las necesidades de los que emigran, facilitando el reagrupamiento familiar y conciliando las leg?timas exigencias de seguridad con las del respeto inviolable de la persona?; alab? ?el compromiso prioritario de ciertos gobiernos para restablecer la legalidad y emprender una lucha sin cuartel contra el tr?fico de estupefacientes y la corrupci?n? y manifest? su alegr?a porque ?treinta a?os despu?s del comienzo de la mediaci?n pontificia sobre el diferendo entre Argentina y Chile, relativo a la zona austral, los dos pa?ses hayan sellado de alguna manera su voluntad de paz, erigiendo un monumento (...) al Papa Juan Pablo II?. Rememorando la reciente firma del acuerdo entre la Santa Sede y Brasil, Benedicto XVI augur? que ?facilite el libre ejercicio de la misi?n evangelizadora de la Iglesia y refuerce todav?a m?s su colaboraci?n con las instituciones civiles para el desarrollo integral de la persona?

?La Iglesia acompa?a desde hace cinco siglos a los pueblos de Am?rica Latina, compartiendo sus esperanzas y sus preocupaciones. Sus Pastores saben que, para promover el progreso aut?ntico de la sociedad, su quehacer propio es iluminar las conciencias y formar laicos capaces de intervenir con ardor en las realidades temporales, poni?ndose al servicio del bien com?n?.

Por ?ltimo, Benedicto XVI habl? de las naciones que est?n m?s cerca, y salud? ?a la comunidad cristiana de Turqu?a?, en un a?o en que las peregrinaciones a Tarso, con motivo del A?o Paulino, se?alan ?una vez m?s el estrecho v?nculo de esta tierra con los or?genes del cristianismo?. El Papa se?al? ?las aspiraciones a la paz? de Chipre, ?donde se han retomado las negociaciones con vistas a la justa soluci?n de los problemas vinculados a la divisi?n de la isla?, y en lo que concierne al C?ucaso, recalc? que ?los conflictos que ata?en a los Estados de la regi?n no pueden resolverse por la v?a de las armas?. Pensando en Georgia, expres? ?el deseo de que sean respetados todos los compromisos suscritos en el Acuerdo de cese el fuego del pasado mes de agosto, concluido gracias a los esfuerzos diplom?ticos de la Uni?n Europea, y que el regreso de los desplazados a sus hogares sea posible cuanto antes?.

Por cuanto respecta al sudeste europeo, ?la Santa Sede sigue adelante con su compromiso a favor de la estabilidad de la regi?n, y espera que seguir?n cre?ndose las condiciones para un futuro de reconciliaci?n y de paz entre las poblaciones de Serbia y Kosovo, en el respeto de las minor?as y sin olvidar la preservaci?n del preciado patrimonio art?stico y cultural cristiano, que constituye una riqueza para toda la humanidad?.

El Papa concluy? su discurso citando el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2009, donde afirmaba que ?los seres humanos m?s pobres son los ni?os no nacidos. No puedo dejar de mencionar, al concluir -dijo-, a otros pobres, como los enfermos y las personas ancianas abandonadas, las familias divididas y sin puntos de referencia. La pobreza se combate si la humanidad se vuelve m?s fraterna, compartiendo los valores y las ideas, fundados en la dignidad de la persona, en la libertad vinculada a la responsabilidad, en el reconocimiento efectivo del puesto de Dios en la vida del hombre?.

Publicado por mario.web @ 12:38
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