Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Ponencia del padre Thomas Rosica, presidente del canal de televisi?n Salt and Light, ofrecida en la Conferencia ?Rise Up 2007? del Catholic Christian Outreach, que se celebr? en el Hotel Palisser de Calgary (Canad?) el 30 de diciembre de 2007.
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La revoluci?n de la santidad
La revoluci?n de la santidad
TORONTO, s?bado, 9 febrero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos una presentaci?n a j?venes de la santidad del padre Padre Thomas Rosica, C.S.B., presidente del canal de Televisi?n de Canad? Salt and Light, miembro del Consejo General de la Congregaci?n de San Basilio, quien organiz? las Jornadas Mundiales de la Juventud de Toronto, julio de 2002.

Se trata de una ponencia en la Conferencia ?Rise Up 2007? del Catholic Christian Outreach, que se celebr? en el Hotel Palisser de Calgary (Canad?) el 30 de diciembre de 2007.

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?Existe hoy espacio para Dios y espacio para la santidad en Canad?? ?Que clase de revoluci?n se requiere para traer a Dios de vuelta a nuestra sociedad? ?Hay lugar para nuevos revolucionarios de la santidad en Canad? y en el mundo de hoy?

Cada crisis que la Iglesia enfrenta, cada crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad y una crisis de santos. La santidad es crucial porque es el rostro real de la Iglesia.

Hace mucho tiempo en su carta a la comunidad de ?feso, san Pablo escribi?: ?As? pues, ya no sois extra?os ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los ap?stoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificaci?n bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Se?or, en quien tambi?n vosotros est?is siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Esp?ritu? (Efesios 2, 19-22).

?Cu?l es el templo sagrado que estamos llamados a construir? ?C?mo vamos a convertirnos en conciudadanos con los santos? En mi presentaci?n quisiera considerar esta revoluci?n de la santidad y ofrecer una mirada interior a esta segunda ciudadan?a que todos tenemos.

La vida en Cristo es la vida en santidad

El relato fundacional del cristianismo es la vida de Cristo. La religi?n cristiana sigue siendo la respuesta de las personas a la venida de Cristo como revelaci?n del amor de Dios: atenci?n a su palabra, contemplaci?n de su vida, su muerte y resurrecci?n y obediencia a su voluntad de que el amor al ser expresado en el amor a todos los seres humanos: ninguno tiene que quedar fuera del circulo de este amor.

La liturgia de la Iglesia cat?lica propone revivir los acontecimientos de la vida de Cristo, uno tras otro, y un recordar constantemente las historias de las personas que, heroicamente, les prestaron atenci?n. El nacimiento de Jes?s en Bel?n es seguido inmediatamente por la fiesta del martirio de Esteban, la fiesta del evangelista m?stico Juan, el martirio de los santos inocentes, la fiesta de otro gran m?rtir, San Thomas ? Becket, y la fiesta de de la Sagrada Familia. La Iglesia nos ense?a que no podemos quedarnos en el establo de Bel?n, sino que debemos apresurarnos en marchar hacia Galilea y luego hacia el Calvario en Jerusal?n, donde toda la historia alcanza su momento c?spide y extremo en el monte Calvario. Cuando vamos de fiesta en fiesta, nos movemos de ser admiradores a ser imitadores de Jes?s, crecemos en nuestra disciplina y santidad.

Las bienaventuranzas: camino para la santidad

Las Bienaventuranzas del serm?n de Cristo en la monta?a (Mateo 5, 1-12) son la receta de esa santidad. Santidad es un camino de vida que implica compromiso y acci?n. No es un intento pasivo sino una opci?n continua por la profundizaci?n de la relaci?n personal con Dios y a permitir que esa relaci?n gu?e todas nuestras acciones en el mundo. Santidad requiere un cambio radical en el modo de pensar y en la actitud. La aceptaci?n del llamado a vivir en santidad pone a Dios como nuestra meta final en cada aspecto de nuestra vida. Esta orientaci?n fundamental hacia Dios llega a envolver y sostener nuestra delaci?n con todos los seres humanos. Sostenidos por una virtuosa y fortalecidos por los dones del Esp?ritu Santo, Dios nos atrae todav?a mas cerca de el y del da que lo veremos cara a cara en el Cielo, alcanzando la uni?n completa con el.

Un santo es un amigo o amiga de Dios que se toma las Bienaventuranzas en serio en su vida. Cada uno de nosotros est? llamado a hacerse amigo de Dios. Crecemos en nuestra amistad con el de la misma manera en que crecemos en nuestra amistad con otras personas: estando presentes, habl?ndole y siendo generosos con el. Aqu? y ahora podemos encontrar santidad en nuestra experiencia personal al poner lo mejor de nosotros mismos en nuestro lugar de trabajo, en la paciencia al educar nuestros hijos, al construir buenas relaciones en nuestros hogares, escuelas y trabajos. Si hacemos todas estas cosas como parte de de nuestra respuesta amorosa a Dios, estamos en la senda de la santidad. Esta necesidad de buenos ejemplos tambi?n es importante en la vida cristiana. Con este prop?sito, la Iglesia alienta la devoci?n a los santos. Un santo es una persona que ha vivido (o vive) en la practica de las virtudes y se comporta de una manera que es fiel, constante y dispuesta- hasta el punto del hero?smo."

Muchos piensan que la santidad es un privilegio reservado s?lo para unos pocos elegidos. En realidad, ?hacerse santo es la misi?n de todos los cristianos y, todav?a m?s, hasta se puede decir que es la misi?n de todo el mundo! ?Cu?ntas veces hemos pensado que los santos son simplemente unos exc?ntricos que la Iglesia exalta para que los imitemos, gente que no es representativa y que esta fuera del alcance y el contacto con la vida cotidiana y el escenario humano? Esto es verdad para el caso de aquellos hombres y mujeres que eran exc?ntricos en el sentido literal de la palabra: ellos se salieron del centro, de las pr?cticas usuales, de los modos comunes de hacer las cosas, de los m?todos tradicionales. Otra manera de considerar a los santos es ver que ellos permanecieron firmes en el centro radical.

?Nosotros necesitamos el ejemplo de esas mujeres y esos hombres santos que no tuvieron moderaci?n sino exhuberancia! Ellos fueron personas con sentimientos ordinarios que se tomaron seriamente a Dios y por ello fueron libres de actuar con exhuberancia. No mesurada o moderada, la respuesta de los santos al amor exagerado de Dios es igualmente inmoderada, marcada por la fidelidad y el compromiso total. G. K. Chesterton dijo: ?esta clase de personas exagera lo que el mundo y la Iglesia han olvidado?.

?Santos?, en el sentido en que la palabra es utilizada entre los cristianos cat?licos actualmente, son aquellos que, en la opini?n de otras personas, han tenido ?xito en esta iniciativa. La Iglesia Cat?lica Romana canoniza a determinados santos, los pone en la lista (canon) de los que recibieron el sello de su aprobaci?n, luego de un largo estudio y proceso de discernimiento. Pero existen muchos mas santos que no est?n inscriptos en ese canon de los que figuran en el; y muchos santos que est?n en el canon reciben poca o ninguna veneraci?n de la gente en nuestros d?as. Siempre es la gente la que finalmente decide que alguien es para ella un h?roe. Y si ha habido una ?poca en la que los j?venes necesitan aut?nticos h?roes, esa es nuestra ?poca. La Iglesia entiende que los santos, sus oraciones y sus vidas son para la gente que esta en la tierra. La Iglesia cree que la santidad, como un honor terreno, no es codiciada por los santos mismos. Por un lado, la vida de un santo es siempre nueva y sorprendente, y por el otro es siempre lo mismo. Las vidas de los santos son contadas y recontadas para que quienes las escuchan puedan comprenderlas con claridad, se inspiren en ellas y puedan confrontar con las opciones que solo ellos pueden hacer por ellos mismos.

El Papa Juan Pablo II: el Papa de la Santidad

La belleza del cristianismo es que cada uno puede alcanzar la grandeza sin hacerse famoso o emprender aventuras remotas. La Iglesia reconoce la fortaleza valiente de hombres y mujeres que se atreven a dar testimonio del Evangelio en un mundo que cada da es mas abiertamente hostil a los cristianos. En sus casi 27 a?os de pontificado, Juan Pablo II le dio a la Iglesia 1338 beatos y 482 santos. Hay algunos dentro de la Iglesia que critican a Juan Pablo II por haber generado una inflaci?n de santos y beatos. Yo no estoy de acuerdo estas voces, especialmente despu?s de muchos a?os de trabajar con j?venes como ustedes que est?n en este auditorio. Ustedes tienen una necesidad desperada de h?roes y hero?nas, modelos y testigos de fe y virtud que el mundo de los deportes, el cine, la ciencia y la m?sica no pueden ofrecer.

Juan Pablo II nos recuerda que los h?roes y hero?nas que el mundo le ofrece a la gente joven de hoy son terriblemente viciados. Ellos nos dejan tan vagos. Las verdaderas estrellas del pontificado del Papa Juan Pablo II son los santos y beatos que no trataron de ser considerados como h?roes, impresionar o provocar. Para creer que la grandeza es alcanzable, necesitamos modelos de conducta exitosos que imitar.

Karol Wojtyla fue un testigo extraordinario quien, a trav?s de su devoci?n, esfuerzos heroicos, prolongado sufrimiento y muerte, comunica el poderoso mensaje del Evangelio a los hombres y mujeres de nuestros d?as. Una gran parte del ?xito de su mensaje se debe al hecho de que ha sido rodeado por un tremendo grupo de testigos que se mantuvieron junto a el y lo fortalecieron a lo largo de su vida. Para Juan Pablo II, el llamado a la santidad no excluye a nadie, no es el privilegio de una elite espiritual.

El siervo de Dios Juan Pablo II les habl? mucho a los j?venes sobre el llamado a la santidad y la vocaci?n a ser santos. Recuerden su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud en Roma en el a?o 2000. El les escribi? a sus queridos amigos j?venes de todo el mundo las palabras inolvidables que se convirtieron en el llamado principal de gigantesca celebraci?n del Jubileo: ??J?venes de todos los continentes, no tengan miedo de ser santos en el nuevo milenio! Sean contemplativos, amen la oraci?n, sean coherentes con su fe y generosos en el servicio a sus hermanos y hermanas, sean miembros activos de la Iglesia y constructores de paz. Para tener ?xito en este exigente proyecto de vida sigan atendiendo a Su Palabra, tomen fuerza de los sacramentos, especialmente de la eucarist?a y la penitencia. El Se?or quiere que ustedes sean ap?stoles intr?pidos de su Evangelio y constructores de una nueva humanidad?.

Dos a?os despu?s, en nuestra Jornada Mundial de la Juventud, en Canad?, Juan Pablo II sac? a relucir una vez m?s el tema de la santidad y los santos en el mensaje que nos dirigi?: ?As? como la sal le da el sabor a la comida y la luz ilumina la oscuridad, as? la santidad le da sentido completo a la vida y la hace reflejo de la Gloria de Dios.?Cuantos santos, especialmente j?venes santos, podemos contar en la historia de la Iglesia! En su amor a Dios sus virtudes heroicas brillaron ante el mundo y de ese modo ellos se convirtieron en modelos de vida a los que la Iglesia ha sostenido para que sean imitados por todos. Recordemos solamente a unos pocos de ellos: In?s de Roma, Andrew de Ph Y?n, Pedro Calungsod, Josephine Bakhita, Ther?se de Lisieux, Pier Giorgio Frassati, Marcel Callo, Francisco Castell Aleu o Kateri Tekakwitha, la joven iroquois llamada "el lirio de los Mohawks". Por la intercesi?n de su gran testimonio, que Dios los haga tambi?n a ustedes, j?venes, los santos del tercer milenio!?.

En la misa de cierre de la Jornada en Downsview Park, el domingo 28 de julio del 2002, el Papa Juan Pablo lanzo el conmovedor desaf?o: ?Y as? en lo profundo de sus corazones sienten el mismo llamado al sacerdocio o a la vida consagrada, ?no tengan miedo de seguir a Cristo en el camino real de la Cruz! En momentos dif?ciles en la vida de la Iglesia, la b?squeda de la santidad se torna todav?a m?s urgente. Y la santidad no es una cuesti?n de edad: es una cuesti?n de vivir en el esp?ritu Santo, del mismo modo que Kateri Tekakwitha lo hizo en Am?rica y mucha otra gente joven lo ha hecho?.

El Papa Benedicto XVI continu? el impulso de las invitaciones y exhortaciones a la santidad de Juan Pablo II. En la Jornada Mundial de la Juventud del 2005 en Colonia, Alemania en la ceremonia de apertura, el 18 del agosto del 2005, Benedicto se dirigi? a la multitud de j?venes de todo el mundo: ?Queridos j?venes, la Iglesia necesita testigos genuinos para la nueva evangelizaci?n: hombres y mujeres cuyas vidas hayan sido transformadas por el encuentro con Jes?s, hombres y mujeres que sean capaces de comunicar esa experiencia a los otros. La Iglesia necesita santos. Todos estamos llamados a la santidad, y solo gente santa puede renovar a la humanidad. Muchos han transitado antes que nosotros este sendero de hero?smo evang?lico, y yo los exhorto a mirar con frecuencia hacia ellos para pedirles su intercesi?n?.

El Santo Padre continu? con el tema en la gran vigilia de la tarde del s?bado 20 de agosto del 2005, Marienfield: ?Es la gran multitud de santos tanto los desconocidos como los conocidos en cuyas vidas el Se?or ha abierto el Evangelio ante nosotros y recorrido sus paginas: El ha hecho esto a lo largo de la historia y continua haci?ndolo en nuestros d?as. En sus vidas, como en un gran libro ilustrado, las riquezas del Evangelio son reveladas. Ellos son la senda luminosa que Dios mismo ha trazado a lo largo de la historia y continua trazando en nuestros d?as?.

El Papa Benedicto XVI hizo un llamado en la apocal?ptica asamblea de m?s de un mill?n de j?venes reunida en oraci?n en Marienfield: ?Los santos son los verdaderos reformadores. Ahora quiero expresar esto de un modo mucho m?s radical: s?lo de los santos, s?lo de Dios viene la verdadera revoluci?n, el modo definitivo de cambiar el mundo?.

Poco antes de Navidad, el Papa Benedicto se dirigi? al Movimiento de Acci?n Cat?lica italiana, en Italia. Mencion? a la ni?a italiana Antonia Meo, cuyas virtudes heroicas acaban de ser promulgadas por la Sagrada Congregaci?n para las Causas de los Santos. Antonia, conocida como Nennolina, muri? por un c?ncer de huesos en 1937 poco antes de cumplir siete a?os. El Santo Padre resalto como ella en su corta vida mostr? una fe especial, esperanza y caridad y, present?ndola como modelo para los j?venes, afirm? que ?su existencia, tan simple pero tan importante, ense?a que la santidad es un camino para todas las edades: para bebes y para gente joven, para adultos y para ancianos?.

Benedicto dijo: ?Ella viajaba r?pidamente por la ?autopista? que lleva a Jes?s ... quien es, en realidad, la verdadera ?senda? que conduce al Padre, y a Su y nuestra casa definitiva que es el cielo?. ?Jes?s es el camino que lleva a la verdadera vida, la vida que nunca termina. A menudo es un camino empinado y angosto, pero si nos permitimos ser atra?dos por el, es siempre un camino estupendo, como un camino de Monta?a: cuanto mas r?pido subimos, mas f?cil se hace mirar hacia abajo en busca de nuevos panoramas, panoramas todav?a mas vastos y hermosos. El viaje es cansado, pero nosotros no estamos solos... Lo que es importante es no perder nuestro camino, no salirnos de la senda, porque nos arriesgamos a caer en un abismo o a perdernos en el bosque?.

Las palabras del Papa para describir la santidad y lo sagrado son claras, simples e inequ?vocas: viajar r?pidamente por la ?autopista? que conduce a Jes?s una calle que siempre es estupenda, como un camino de monta?a: cuanto mas alto escalamos mas f?cil se hace ver nuevos panoramas hacia abajo, panoramas aun mas hermosos y vastos. La jornada es agotadora pero no estamos solos.

J?venes, ?ustedes son amigos de los santos! Me uno a muchos de ustedes en nuestra gran peregrinaci?n, un peregrinaje hist?rico en la huella de los santos en agosto del 2005.?Quien puede olvidar nuestro encuentro con las comunidad Carmelita enclaustrada en Colonia, en la que fuera la casa de la Edith Stein, la santa jud?a, uno de los santos mas grandes del ultimo siglo. Ella comenz? una traves?a que finalmente la llevo a la muerte en el campo de concentraci?n en Auschwitz. Santa Teresa Benedicta de la Cruz nos ense?a a buscar la verdad en todo, a mar a Jes?s, el hombre de la cruz. Ella comparti? el destino de sus hermanos y hermanas jud?as en Auschwitz, en vez de utilizar su bautismo para escapar de la realidad del holocausto.

Camino a Munich, reflexionamos sobre los santos y beatos de la Segunda Guerra Mundial y el periodo nazi. El beato Rupert Mayer, S.J., fue un sacerdote jesuita alem?n muy conocido por sus predicas y cruzadas apost?licas en Munich entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. El padre Mayer encendi? la ciudad de Munich con el fuego del amor de Dios.

Cuando visitamos la renombrada Universidad de Munich, lo hicimos como peregrinos y buscadores, deseando profesar nuestra fe cristiana del modo que lo hicieron los m?rtires de la Rosa Blanca- Kurt Huber, Hans y Sophie Scholl y sus compa?eros. Ellos fueron j?venes ricos en fe, con una profunda visi?n ecum?nica. A pesar de que vivieron en un tiempo diferente, ellos tienen una enorme importancia. Muchos de sus amigos j?venes fueron asociados con el grupo y tambi?n perdieron su vida por resistir a la maquinaria de guerra e ideolog?as nazis. Los m?rtires de la Rosa Blanca sirven como un ejemplo de que no todos los alemanes marcharon ciegamente con Hitler.

Cuando cruzamos la frontera ingresando al norte de Italia, fuimos hu?spedes de la familia del beato Pier Giorgio Frassati, el joven atl?tico que muri? a los 24 a?os en Tur?n, en 1925. En su tiempo, el joven Frassati encarna al activismo pol?tico, la solidaridad y el trabajo por la justicia social y por los pobres, autentica piedad y devoci?n, humanidad y bondad, santidad, simplicidad, de y caridad. No es ninguna sorpresa que al beatificarlo, en 1990, el papa Juan Pablo II lo llamara: Hombre de las ocho bienaventuranzas.

En Lombardia, en el pueblo de Mesero, cerca de Mil?n, reflexionamos durante dos d?as sobre la vida y el testimonio de santa Gianna Beretta Molla. La decisi?n final de la joven madre por la vida de su hija Gianna Emmaunela fue el florecimiento natural y la culminaci?n de una vida extraordinaria de virtud, santidad, desprendimiento y gozo silencioso. ?Quien podr? olvidar alguna vez la verdadera comuni?n de santos que nos trasmitieran el esposo de Gianna, Pietro Molla, y sus hijos!

Continuando nuestro viaje, reflexionamos sobre la vida de los dos santos de la Umbr?a tan queridos, Francisco y Clara. Para Francisco, el est?ndar ser siempre Cristo y solamente Cristo. En la peque?a Iglesia de San Dami?n que entonces estaba destruida, Francisco escucho estas palabras dirigidas a el desde la cruz: "Ve, repara mi casa, que como puedes ver esta en ruinas." Benedicto XVI resumi? la misi?n de Francisco: "Esta "casa" era por sobre todo su propia vida, la que tenia que ser "reparada" a trav?s de una autentica conversi?n. Era la Iglesia, no la construida con ladrillos, sino la del pueblo vivo, la que siempre necesita purificaci?n."

Al escuchar la historia de Clara, la amiga tan querida de Francisco, descubrimos que donde quiera que los Franciscanos se establezcan en Europa, all? tambi?n se establecen las Claretianas, dependientes solamente de las almas, forzadas a tener una fe completa en la provisi?n divina a trav?s de la gente. Clara y Francisco nos ense?an sobre el significado de la santa amistad, la pureza y la devoci?n.

Al arribar a la ciudad eterna de Roma, la parte final de nuestro viaje, pasamos cuatro d?as en el Vaticano. All? la generaci?n Vaticano II descubri? la vida del arquitecto y sonador del Concilio Vaticano Segundo, Angelo Roncalli beato Juan XXIII. Desde el comienzo mismo "Papa Giovanni" se gano la simpat?a de la gente de millones de personas a trav?s de su contagiosa calidez y visi?n. El subrayo la relevancia de la Iglesia en la transformaci?n r?pida de la sociedad e hizo que las verdades mas profundas de la Iglesia estuvieran claras en el mundo moderno.

Cuatro conciudadanos m?s en el Reino de Dios

Hoy me gustar?a ofrecerles cuatro mujeres y hombres santos mas para el Face Book (pagina Web) del CCO, santos que iluminaron un sendero para nosotros a lo largo de la autopista al cielo. Nosotros necesitamos sus vida, visi?n y ejemplo para que nos sostengan, nos animen y nos ayuden a convertirnos en revolucionario de la santidad en nuestros das.

Maria: Nuestra Se?ora de Lourdes y la Inmaculada Concepci?n

Se dice que a la santa Madre el amor le ha dado miles de normes y t?tulos. Uno de los t?tulos y dogmas mas importantes con el que conocemos a Maria, es el de Inmaculada Concepci?n. El 11 de febrero de 1858, cuando tenia catorce a?os, la ni?a Bernadette Soubirous asegura que una hermosa se?ora se le apareci? en la remota gruta de Massabielle, en las afueras de Lourdes, pueblo donde ella resid?a, al sudeste de Francia. Mas adelante, la dama se identifico a si misma como la Inmaculada Concepci?n y se apareci? a Bernadette 18 veces.

Incluso el escepticismo inicial de las autoridades de la Iglesia sirvi? como un tiempo de purificaci?n del gran mensaje de Lourdes que aun resuena en todo el mundo. Hay muy pocos lugares de peregrinaci?n en la tierra donde se puede experimentar el misterio de la Cruz y el significado del sufrimiento redentor que est?n en el coraz?n de la vida cristiana.

Muchas personas todav?a consideran err?neamente que la Inmaculada Concepci?n se refiere a la concepci?n de Cristo. En realidad, se refiere la creencia de que Maria, por un favor divino especial, no tenia pecado desde el momento en que ella fue concebida. Sin la conciencia del pecado original, la Inmaculada Concepci?n no tiene sentido. Por el dogma de la Inmaculada Concepci?n Dios esta presente y actuando en la vida de Maria desde los primeros momentos. La gracia de Dios es mas grande que el pecado, aplasta al pecado y a la muerte.

Cuando nosotros honramos a la Madre de Dios bajo su advocaci?n de Inmaculada Concepci?n, reconocemos en ella un modelo de pureza, inocencia, confianza, curiosidad infantil, reverencia y respeto conviviendo pac?ficamente con una conciencia madura de que la vida no es simple. Es poco com?n encontrar reverencia y sofisticaci?n, idealismo y realismo, pureza, inocencia y pasi?n dentro de una misma persona, como lo encontramos en Maria.

Algo dentro nuestro siempre ansia inocencia, pureza, frescura y confianza. Si perdemos este anhelo, nos volvemos c?nicos y desilusionados con una infelicidad que viene precisamente de haber estado por ah?, por haber tenido nuestros ojos abiertos, por haber comprendido pero sin inocencia. Tenemos que mantener esa inocencia y esa experiencia en la tensi?n adecuada. A trav?s de la Inmaculada Concepci?n y de Nuestra Se?ora de Lourdes, tenemos una imagen de humanidad y de divinidad en nuestra casa. Dios esta c?modo en nuestra presencia y nosotros nos sentimos confortables en Su presencia.

Recientemente el Papa Benedicto XVI autorizo indulgencias especiales para conmemorar el 150 aniversario de Nuestra Se?ora de Lourdes, cuya celebraci?n se esta organizando. Hoy le pido a Nuestra Se?ora de Lourdes que siga impregnando al CCO con simplicidad y reverencia, idealismo y realismo, pureza e inocencia, pasi?n y convicci?n esos grandes dones que alguna vez fueran derramados sobre una joven campesina que tuvo un dialogo y una visi?n incre?bles con la misma madre de Dios. Este dialogo y esta visi?n sigue ofreci?ndole salud y esperanza a un mundo en sufrimiento.

Publicado por mario.web @ 13:34
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