Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011
Texto de la intervenci?n del P. ?lvaro Corcuera, director general de los Legionarios de Cristo y del Movimiento Regnum Christi, durante la primera mesa redonda del VI Encuentro Mundial de las Familias
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P. ?lvaro Corcuera:Buscamos colaborar con todas las realidades eclesiales
P. ?lvaro Corcuera:Buscamos colaborar con todas las realidades eclesiales
M?xico, 15 de enero de 2009. Presentamos a continuaci?n el texto de la intervenci?n del P. ?lvaro Corcuera, director general de los Legionarios de Cristo y del Movimiento Regnum Christi, durante la primera mesa redonda del VI Encuentro Mundial de las Familias que tuvo lugar durante la tarde de ayer. Las ponencias de esta mesa redonda, que fue moderada por el Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, trataron el tema: Organismos que ayudan a la familia en la formaci?n de valores. Intervinieron el Pbro. Sa?l Ragoitia (quien habl? sobre las parroquia), Marylin Barrio (Movimiento de los Focolares); Gustavo A. Gonz?lez Montes y familia (Movimento Sch?nstatt); Giovanni Stirati (Camino Neocatecumenal) y el Prof. Eduardo Zainos Garc?a Cano (quien present? el papel de la escuela).

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Eminent?simos se?ores cardenales, excelent?simos se?ores obispos, sacerdotes, queridos amigos todos.

En primer lugar quisiera agradecerle mucho a Dios nuestro Se?or por estar aqu? juntos reunidos en familia. Reunidos aqu? cuando escuchamos muchas veces las mismas cosas, pero sin embargo todos queremos escuchar la acci?n siempre viva del Esp?ritu Santo que nos transforma. Y por eso queremos estar aqu? como estaban los ap?stoles reunidos en Pentecost?s, para decirle que ?l nos transforme, que ?l nos gu?e y que podamos nosotros aprender mutuamente de esta maravillosa riqueza de la Iglesia.

C?mo agradecemos a Su Eminencia, al Card. Antonelli, por esta gran iniciativa que nos une de manera particular a nuestra Iglesia. Reunidos aqu? en este nuevo Pentecost?s. En esta reuni?n, en este encuentro, creo que Dios nuestro Se?or nos est? pidiendo a todos nosotros ser como los primeros cristianos. Formando un solo coraz?n y una sola alma. Una realidad que nos hace ver que estando en tiempos no f?ciles, no tenemos alternativa, sino vivir como Jesucristo nuestro Se?or que pas? haciendo el bien, con la urgencia de hacer el bien.

Tambi?n en este encuentro, en M?xico, donde nuestro Movimiento Regnum Christi, la Congregaci?n de los Legionarios de Cristo nacimos. En un pa?s profundamente cat?lico, de una gran tradici?n familiar. Donde nosotros simplemente queremos aportar el carisma que hemos recibido. Donde no buscamos ser protagonistas sino simplemente servir. Colaborar con todas las dem?s realidades eclesiales que son una grand?sima bendici?n. Colaborar y apoyar a nuestros pastores para que Dios nuestro Se?or pueda realizar su plan de salvaci?n.

No me voy a detener a exponer las diversas iniciativas o los diversos trabajos apost?licos que realiza el Movimiento. Por otro lado aparecen ya escritos . Pero s? b?sicamente ver qu? es aquello que est? a la base de todo nuestro trabajo apost?lico, sin lo cual carecer?a de un sentido. El Movimiento tiene como caracter?stica propia ?que no es nuestra, sino la acci?n de Dios para su Iglesia?, en el conocimiento, en el amor y en la transmisi?n del amor misericordioso de Dios nuestro Se?or. Creemos profundamente que nuestro principal apostolado es la familia como la c?lula b?sica, como la base de la sociedad. Todos nuestros esfuerzos est?n enfocados de manera particular a la familia. Y por eso estamos convencidos que si realmente queremos aportar, como un cuerpo, al servicio de la Iglesia y de la sociedad, hemos de construir bien arraigados sobre las virtudes teologales, la columna vertebral de nuestra fe cristiana.

Buscamos que las diversas actividades nos lleven a vivir profundamente en primer lugar la fe, una fe viva, una fe que se renueva, una fe que no es un cumplimiento de unos mandatos, sino una respuesta viva al amor eterno de Dios, al amor de Jesucristo. Donde buscamos ayudarnos mutuamente los padres de familia, los hijos y todos los miembros de la sociedad, para que Dios nuestro Se?or que nos cre? por amor, sea el centro de nuestra vida, sabiendo que ?l es la respuesta para todos los problemas de la sociedad. Buscamos que Jesucristo no sea una idea sino sea el centro de nuestra vida. El Padre, el amigo, el hermano. Buscamos ayudar que en la familia se ame a la Iglesia como un cuerpo, y que de la Iglesia brote un profundo sentido apost?lico que se dedica a hacer el bien a ejemplo de Jesucristo.

En los diversos apostolados buscamos que se logre la vivencia de los sacramentos no como un evento social, sino como una aut?ntica celebraci?n de la presencia de Dios. Donde no nos acostumbremos a vivir nuestra fe. Donde se aprenda a vivir el don maravilloso de la fe. Donde nosotros podamos compartir la fe. Y donde no tengamos miedo a amar y a predicar el amor de Dios nuestro Se?or. Una fe que no divide. Una fe que nos une, que nos une en el amor. Sabiendo que Dios nos cre? por amor, nos lleva de la mano amando, y nos lleva al cielo como la meta del amor. Los sacramentos que nos ayudan a que sea una verdadera celebraci?n. La Eucarist?a como el centro de la familia cristiana. Donde no se acude a la santa misa como un deber, sino como un aut?ntico encuentro de nuestra familia cat?lica, que nos une a todos los hombres del mundo. Donde tambi?n la familia, en la fe, se adhiere a la voluntad sant?sima de Dios, y por eso es el lugar m?s propicio para las vocaciones sacerdotales y para la vida consagrada de la que tanto tiene urgencia nuestra Iglesia cat?lica y toda la sociedad.

En las diversas iniciativas apost?licas buscamos de una manera particular que se viva la virtud de la esperanza. La esperanza que le da esa dimensi?n gozosa a la fe, que hace ir m?s all? de los sufrimientos, de las tristezas, donde en familia nos ayudamos a sobreponernos, a sobrellevar la enfermedad, e incluso el paso de la muerte, para que en la uni?n familiar la esperanza le d? un sentido cristiano, gozoso y aut?nticamente feliz a nuestra vida. Perm?tanme compartirles una experiencia de hace algunos meses. Estando en Chile, cuando nueve ni?as de nuestros colegios fallecieron en un accidente donde un autob?s se volte?, perdieron la vida nueve ni?as de quince a?os, varias salieron heridas. Y hace unos meses, celebrando la misa en Santiago, en ese gran pa?s de Chile, ve?a la fe maravillosa y la esperanza de esas familias. Hab?a un dolor que no era un hundimiento, sino era un dolor que nos une, que nos llena de esperanza, que nos fortalece tambi?n. Es lo que buscamos en nuestros apostolados.

En este a?o Dios tambi?n ha permitido que algunos de los miembros del Movimiento hayan fallecido incluso con muertes dram?ticas, algunos siendo asesinados. Pero en todas estas familias no se ha visto una tristeza que sofoca, sino una aut?ntica esperanza y un perd?n cristiano. Recuerdo en la misa por aquellas ni?as que fallecieron en Santiago de Chile, que una de las compa?eras se levant? en la oraci?n de los fieles para pedir por el conductor del autob?s, de tal manera que ?l no experimentase la tristeza, la desolaci?n, y para que se sintiese acompa?ado. Es el sentido de la esperanza cristiana. Y por eso estamos aqu?.

Y, por ?ltimo, nuestros apostolados buscan que vivamos el mandamiento que Dios nuestro Se?or nos dio, sin lo cual nada tiene sentido, y con el cual todo tiene un sentido. Que es la caridad. ?De qu? nos servir?a todo sin la caridad? En la familia se aprende a amar, se aprende a recibir gozosamente, como el mayor don que podamos tener los hombres, el amor de Dios. Y por eso se imita la bondad de Dios. La familia que busca ser y que es un espejo del amor de Dios. Ah? es donde se aprende a perdonar, donde se aprende el amor misericordioso, la compasi?n, la paciencia, la justicia que se ve coronada por la caridad. En la familia se aprende a disculpar, se aprende a hablar bien, se aprende a pensar bien. En la familia se huye de la cr?tica, de todo aquello que pueda hacer morir el alma. Por eso, en las diversas actividades apost?licas como en Familia Misionera , y otras tantas actividades en la que los miembros consagrados y seglares dan su vida, no podemos sino agradecerle a Dios porque nos hace ver que nos cre? para amar, nos cre? para ser un espejo vivo del amor de Cristo.

Durante Navidad tuve la gracia de estar en Tierra Santa, y caminando por las calles me encontr? a una pareja. La se?ora era musulmana, el se?or era jud?o y yo era cristiano. Fuimos caminando y ellos me dijeron: ?Padre, ens??enos el barrio cristiano. Queremos ir a los lugares cristianos?. Fuimos a recorrer el santo sepulcro, el lugar del calvario, los diversos lugares santos. Y al final nos quedamos conversando juntos. Ellos nos dec?an: ?Realmente, Dios nuestro Se?or nos hace ver que lo que nos une es el amor?. Por eso, nuestra misi?n es construir, es suavizar todas aquellas divisiones, es ser instrumentos de la paz. Y por eso tener este congreso en M?xico, a los pies de la Sant?sima Virgen de Guadalupe, es una profunda bendici?n. Nos invita a no tener miedo de amar, de ser aquello que tenemos que ser. De amar de una manera universal, sin ninguna discriminaci?n, donde todos estamos llamados a amar, a llegar al cielo, a adelantar el cielo y a vivir con la urgencia del aprovechamiento del tiempo sabiendo que tenemos solamente una vida muy breve para hacer el bien.

Muchas gracias por esta oportunidad. Que Dios les bendiga.

Publicado por mario.web @ 13:42
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