Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011

Intervenci?n de los esposos Giovanni y Annamaria Stirati

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CIUDAD DE M?XICO, viernes, 16 enero 2008 (ZENIT.org).- Presentamos el texto de la intervenci?n de los esposos Giovanni y Annamaria Stirati, representantes del Camino Neocatecumenal, durante la mesa redonda celebrada el 14 de enero sobre "Organismos que ayudan a la familia en la formaci?n de valores".

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El proceso actual de secularizaci?n ha llevado a muchos a abandonar la fe y la Iglesia .

Hay que preguntarse hacia qu? tipo de familia est? yendo nuestra sociedad. El divorcio, el aborto y las t?cnicas de fecundaci?n artificial, y el reconocimiento del derecho a la procreaci?n o a la adopci?n por parte de parejas homosexuales han oscurecido de hecho el significado y el sentido de la conyugalidad y de la procreaci?n. Ha aparecido as? un nuevo tipo de familia que presenta, como expresi?n de libertad y de progreso, una dilataci?n de los roles parentales y una disociaci?n entre paternidad y maternidad gen?ticas y sociales.

De ah? resultan graves problemas para la pareja (herido el derecho de los c?nyuges de convertirse en padres el uno a trav?s del otro; cada vez son m?s frecuentes las peticiones de reconocimiento de la paternidad) y graves problemas para los hijos (hijos de dos/tres mujeres y/o de dos padres; se niega el derecho a conocer los propios or?genes o de crecer con dos padres de sexo distinto para construir la propia identidad personal, sexual y social).

As? resulta evidente que, para que la familia pueda volver a ser formadora de valores humanos y cristianos, es indispensable que ella misma sea nuevamente evangelizada. Tras el primer anuncio del kerigma, que sana existencialmente, es necesario un camino que favorezca una curaci?n moral.

El Neocatecumenado, vivido en peque?as comunidades, representa un itinerario catecumenal post-bautismal que permite redescubrir y vivir lo que significa ser cristianos adultos.

La reciente aprobaci?n definitiva de los estatutos del Camino Neocatecumenal ha confirmado la validez de este instrumento pastoral al servicio de los obispos en las parroquias, para devolver a la fe a tantas familias que la hab?an abandonado.

La inspiraci?n que la Virgen Mar?a ha dado al camino Neocatecumenal ha sido la de "hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza, donde el otro es Cristo". De hecho, la peque?a comunidad cristiana salva a la familia.

En el transcurso del Camino neocatecumenal asume particular importancia la pastoral matrimonial y familiar.

Las enc?clicas Humanae Vitae y Evangelium Vitae, la exhortaci?n apost?lica Familiaris Consortio y los recientes documentos del Consejo Pontificio para la Familia han sido objeto de estudio y reflexi?n, pero sobre todo de renovado anuncio de la plenitud de la vida cristiana en el ?mbito de una nueva cultura de la vida en nuestro mundo secularizado, donde domina la cultura de la muerte que se consolida en concretas "estructuras de pecado" (EV, 24).

La reconstrucci?n de la familia

La pastoral familiar se basa en una s?ntesis teol?gico-catequ?tica que es parte fundamental de la formaci?n de los hermanos del Camino Neocatecumenal.

En esta reconstrucci?n de la vida cristiana se presentan tres altares. El primer altar es la mesa eucar?stica, donde Cristo se nos ofrece para que podamos pasar de la muerte a la vida. Sobre este altar se hace un sacrificio (sacrum facere), una bendici?n, un sacrificium laudis.

El segundo altar de la familia cristiana es la mesa familiar. Tambi?n sobre ella se hace un sacrificium laudis a Dios que, ofreciendo el alimento, muestra Su amor por nosotros.

El tercer altar es el t?lamo? nupcial, donde, a trav?s de la rec?proca donaci?n de los esposos, se realiza el sacramento del matrimonio. Gran misterio es este: que sean dos en una sola carne. Existe de hecho un misterio en la naturaleza, que tiene eco en la Sagrada Escritura: todo lo que rodea a la vida est? rodeado de santidad porque Dios es la vida. El acto sexual es sagrado, porque a trav?s de ?l se da la vida a otro ser humano, se colabora con Dios en el dar la vida.

Hoy la amenaza m?s grande se dirige contra el sacramento del matrimonio como tal, a trav?s de la separaci?n del acto unitivo y el acto procreativo.

Seg?n nuestra experiencia muchas parejas sufren mucho porque no realizan rectamente el acto matrimonial. A menudo abrumados por una continua catequesis anticristiana, buscan en el matrimonio s?lo la satisfacci?n sexual, y poniendo una barrera a la procreaci?n, falsifican el lenguaje del cuerpo. Esto es fuente de much?simas insatisfacciones, tanto de tipo sexual como afectivo, ya que la pareja pierde inmediatamente fuerza, al dejar de ser sostenida por la gracia de Jesucristo.

Ayudar a las parejas con dificultades en el matrimonio significa sobre todo anunciar de nuevo a los c?nyuges la verdad y la fuerza del sacramento para ayudarles a celebrar el acto sexual (dijo Juan Pablo II en un memorable discurso: "?A qu? hombre hablamos? ?Al hombre que est? bajo el poder del pecado o al hombre que ha sido liberado por Jesucristo?) As? el t?lamo nupcial vuelve a ser verdaderamente un altar para un sacrificium laudis en el abandono en la voluntad de Dios, que cuidar? de sus hijos y los ayudar? en sus debilidades.

Recuperar la plenitud del sacramento significa recuperar a Cristo que se entrega a su Iglesia y la Iglesia que se entrega a Cristo. Son dos, pero una sola carne. Aparecen la unidad de Dios y la comuni?n a trav?s de la uni?n f?sica. Reuniendo el acto unitivo con el acto procreativo, se recupera el lenguaje del cuerpo en la donaci?n rec?proca. Los c?nyuges son de nuevo colaboradores de Dios para la posibilidad de una nueva vida. De esta forma reciben la plenitud del acto sacramental, junto con la fuerza para soportar las dificultades de la vida conyugal y de la educaci?n de los hijos.

La educaci?n de los hijos en los valores humanos y cristianos

En el Camino Neocatecumenal la educaci?n en los valores humanos y cristianos se lleva a cabo en la familia, sobre todo a trav?s de la transmisi?n de la fe en una liturgia dom?stica de celebraci?n dominical de los laudes que re?ne, durante todo el a?o, a toda la familia en torno a la Palabra de Dios. El esquema de la celebraci?n es muy sencillo: tras la proclamaci?n de los salmos, el padre lee un pasaje de la historia de la salvaci?n que sea f?cilmente comprensible para los ni?os y luego dialoga con los m?s peque?os, y usando un lenguaje apropiado a su edad, les ayuda a actualizar en sus vidas la Palabra escuchada.

La invitaci?n a dar la experiencia de su propia vida respecto a la Palabra proclamada se dirige sobre todo a los hijos m?s mayores y, finalmente, a los dem?s participantes. Generalmente la participaci?n es muy rica y a menudo profundamente existencial. El padre gu?a este dialogo con sabidur?a y amor y, concluyendo, da su propia experiencia y aprovecha la ocasi?n para transmitir la fe a los hijos.

Finalmente, tras las oraciones universales y las oraciones espont?neas, se recita el Padre Nuestro, se da la paz y los padres bendicen a sus hijos imponi?ndoles las manos sobre la cabeza.

La experiencia de muchos a?os ha demostrado que este encuentro dominical padres-hijos a la luz de la Palabra de Dios representa en el mundo actual profundamente secularizado el lugar privilegiado de un di?logo, a menudo imposible de otra forma, sobre los problemas m?s serios de la existencia, como la sexualidad, las relaciones afectivas, el matrimonio, el trabajo, las relaciones con los amigos, la obediencia a los padres, la pol?tica, la relaci?n con el dinero, la aceptaci?n de la precariedad, el sufrimiento, la vejez y la muerte. En el ?mbito familiar estos problemas se ignoran a menudo. O peor, se banalizan o distorsionan, en clave profundamente anticristiana, por parte tanto de la escuela como de la televisi?n y de internet. Estos medios representan hoy, aunque no lo aparenten, la parte m?s relevante de la informaci?n-formaci?n de los j?venes.

El di?logo con los hijos se convierte en particularmente delicado cuando se afronta el tema de la verdad y del significado de la sexualidad. Los ni?os y adolescentes, guiados con sabidur?a y prudencia, exponen sus experiencias y reciben de los padres una interpretaci?n cristiana de estas realidades. El valor de estas interpretaciones funda su base experiencial en el camino de fe de los propios padres, iluminado por el magisterio de la Iglesia. La Iglesia de hecho, revelando al hombre su m?s profunda vocaci?n al amor y al don de s? mismo, puede ser as? presentada en su verdadera luz, contra las interpretaciones y los prejuicios de muchas de la opini?n p?blica, que la consideran enemiga de la modernidad y de la libertad.

Dirigimos finalmente una particular atenci?n a cuanto los adolescentes puedan recibir en el ?mbito de la escuela, donde se presentan a menudo m?todos de la llamada "educaci?n sexual" que hieren el pudor y la sensibilidad de los chicos. Precisamente por haber advertido este riesgo desde hace tiempo, educamos a nuestros hijos a la objeci?n de conciencia (con salida de la clase) ante toda forma de educaci?n sexual contraria a la Revelaci?n.

La formaci?n de los hijos en la evangelizaci?n. Las vocaciones.

La pareja que, recorriendo el Camino Neocatecumenal, est? redescubirnedo las inmensas riquezas del bautismo, advierte la imperiosa exhortaci?n de san Pablo: Caritas Christi urget nos. Se percibe como fundamental el primado de la evangelizaci?n. Han surgido as? las familias en misi?n en todo el mundo, y, recientemente las familias para la "missio ad gentes" en zonas de grandes ciudades, de Europa y de otros continentes, zonas casi totalmente descristianizadas, en las que el 50%-90% de los ni?os no es bautizado y los adultos est?n totalmente ausentes de la parroquia.

En cada una de estas ciudades se ha constituido una nueva comunidad neocatecumenal, formada por 3 de estas familias, cada una con 8-10 hijos, algunos de los cuales adultos y a su vez casados y con hijos. Todas las familias han encontrado vivienda y trabajo en sus nuevas residencias y desarrollan una intensa actividad de evangelizaci?n.

Es finalmente obligado recordar los miles de vocaciones de j?venes (chicos y chicas) a la vida religiosa. En estos casos, al papel fundamental de la vivencia personal del Camino Neocatecumenal, se a?ade la presencia activa, aunque discreta, de la familia.

Conclusiones

En conclusi?n, nuestra sociedad est? desestructurando a la familia: en los tiempos (ritmos de trabajo y horarios escolares) en los componentes (parejas de hecho, divorcio, etc.), en los modos de vivir, pero sobre todo a trav?s de una cultura que nos rodea, contraria a los valores del Evangelio. El Camino Neocatecumenal, mientras sostiene con la gracia de la comunidad cristiana a las familias que forman parte de ?l, est? proponiendo a la Iglesia nuevas formas de dif?cil, pero entusiasmante evangelizaci?n.

Estamos contentos de poder colaborar, desde hace ya muchos a?os, con el Consejo Pontificio para la Familia. Queremos expresar nuestra gratitud al Santo Padre Benedicto XVI, al Presidente del PCF, cardenal Antonelli y al arzobispo de Ciudad de M?xico, cardenal Rivera? que nos acoge con amor.

Oramos a la Virgen Mar?a, la humilde de Nazaret, para que nos ayude a ejercer cib humildad nuestro ministerio y nos proteja a todos.


Publicado por mario.web @ 13:50
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