Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011

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Intervenci?n de Marylin Barrio

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CIUDAD DE M?XICO, viernes, 16 enero 2008 (ZENIT.org).- Presentamos el texto de la intervenci?n de Marylin Barrio, representante del Movimiento de los Focolares, durante la mesa redonda celebrada el 14 de enero sobre?"Organismos que ayudan a la familia en la formaci?n de valores".

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En nombre de la doctora Maria Voce, presidenta del Movimiento Focolares.

No pudiendo participar personalmente, me ha enviado para que la represente .

Pero el motivo profundo es el deseo de testimoniar lo que desde peque?a, creo como la mayor parte de ustedes, pude absorber del amor de mis padres:?la certeza profunda de ser amada.

La familia: una especie de bien de creaci?n, ligado a la paternidad, un valor que no se puede sustituir con otros, que da seguridad, que plasma la personalidad, que convence a la persona de su capacidad de amor, de ser amada y de poder amar.

La familia es la obra maestra del amor que Dios quiso derramar sobre los hombres mediante la encarnaci?n, que sucedi?, justamente, en el seno de una familia.

Es un don grande, que en mi caso se convirti? en un buen terreno sobre el cual germin? mi donaci?n total a Dios en el Movimiento de los Focolares.

M?s tarde me encontr? con Chiara Lubich y fue justamente por ella - una mujer de hoy, laica, virgen, donada totalmente a Dios, que dio una nueva comprensi?n a mi vida y a mi formaci?n profesional- que entend? el valor de la familia y su funci?n fundamental e insustituible de transmisora de valores a las nuevas generaciones.

Chiara fund? el movimiento de los Focolares en 1943. Del Evangelio vivido a la letra por Chiara y sus primeras compa?eras naci? la espiritualidad de la unidad o de comuni?n

Y viendo los efectos de esta propuesta en muchas personas casadas que pon?an en pr?ctica, afirmaba:?Veo que la espiritualidad de la unidad es tan adecuada a la familia, que me parece "la espiritualidad t?pica" de quien est? llamado al matrimonio.

?Cu?les son los efectos de esta vida inspirada en un carisma de este tipo? Familias m?s unidas, m?s felices, m?s convencidas de la belleza de los valores cristianos .

Esta intuici?n de Chiara -que he visto vivida en muchas familias- me hizo comprender por qu? un ni?o, incluso antes de que aprenda a hablar, puede descubrir en el aut?ntico amor que circula en la familia el amor del Padre, del Hijo y del Esp?ritu.

Jes?s, presente entre ellos, inspira?un estilo educativo?que privilegia el di?logo y ayuda a la comprensi?n profunda del hijo y sus aptitudes, que respeta su libertad, que favorece su creatividad, sin descuidar las necesarias reglas y los l?mites.

Pero sobre todo Jes?s en medio sugiere a los padres que no es su tarea tanto ser maestros (porque uno solo es el Maestro) sino?testimonios cre?bles, testimonios de Dios Amor.

No se trata entonces de un itinerario educativo unidireccional, donde solo los padres educan, a?n si esto es siempre fundamental. Se trata sobre todo de?una co-participaci?n en la obra creativa, activa y formativaque la presencia de Jes?s en medio de la familia -por al amor rec?proco- genera.

Sabemos bien que el?ser humano est? llamado a existir en la relaci?n, a modo de la Trinidad. Y as? se realiza.?Amo ergo sum?escrib?a Mounier.

Adem?s son valores t?picamente familiares la comuni?n de los bienes con quien no es productivo; el sentido de la justicia, el valor del sufrimiento y del sacrificio, de sentir como propia la verg?enza y la culpa del otro, la solidaridad espont?nea, la fidelidad... en fin, la apertura a una fraternidad universal, que tenga en cuenta la riqueza cultural de los distintos pueblos.

Hemos constatado que son muchos los problemas a resolver para inyectar seriamente estos valores en el n?cleo familiar. Como sabemos, hoy la familia tambi?n contiene el ADN de todas las heridas y los dramas de nuestro tiempo. En el arco de la vida las oscilaciones sociales abren brechas en el coraz?n de los hijos y determinan momentos de crisis, de fracasos, de p?rdida de sentido.

Gran parte de mi trabajo en el focolar ha sido justamente el de ocuparme de j?venes. Los mismos j?venes muchas veces han sido capaces de llevar la presencia de Jes?s a sus familias, de ?desempolvar' los valores recibidos de ni?os y dejados de lado, para volver a ponerlos en el centro de su vida, comprometi?ndose con otros a darlos a la sociedad con el amor.

Sin duda los j?venes son mucho m?s bellos que c?mo los describen los medios de comunicaci?n, que c?mo a veces ellos mismo se ven o quieren aparecer.

Por eso tenemos que trabajar mucho con los matrimonios, conscientes de que su estabilidad es el primer valor sobre el cual se basa la acci?n educativa de los hijos.

Debemos valorizar y dar dignidad a su tarea educativa, ofreci?ndoles nuevos instrumentos actualmente disponibles y experimentados, como cursos para padres, intercambio de experiencias y capacidades entre familias, entre familias y escuela, entre familias y educadores juveniles, etc.

En la sociedad todav?a existen muchos fragmentos de tejido sano con el que podemos contar, pero tambi?n hay que detectar sus zonas de sombra y actuar sobre la prevenci?n.

Por eso hacen falta soluciones nuevas para dar una profunda inyecci?n de salud a la familia y a la juventud de hoy.

Pero no son s?lo los hijos los que necesitan los valores familiares.

Se estaba preparando el a?o internacional de la familia, en 1994. Recuerdo una intuici?n que Chiara Lubich tuvo en ese momento y que se convirti? luego en un mensaje que fue entregado a la ONU: La familia puede ser protagonista de esta era. En ella nacen y crecen valores extraordinarios como la gratuidad, el esp?ritu de servicio, de sacrificio, la comuni?n, la escucha... Estos valores son muchas semillas que si son trasladadas a las estructuras sociales, pueden transformar la humanidad en una gran familia.


Publicado por mario.web @ 13:50
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