Jueves, 05 de mayo de 2011

Evangelio
Del santo Evangelio seg?n san Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, Jes?s dijo a los jud?os (que lo persegu?an por hacer curaciones en s?bado): ?Mi Padre trabaja siempre y yo tambi?n trabajo?. Por eso los jud?os buscaban con mayor empe?o darle muerte, ya que no s?lo violaba el s?bado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igual?ndose as? con Dios.


Entonces Jes?s les habl? en estos t?rminos: ?Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y s?lo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre tambi?n lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestar? obras todav?a mayores que ?stas, para asombro de ustedes. As? como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, as? tambi?n el Hijo de la vida a quien ?l quiere d?rsela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado el Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.


Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envi?, tiene vida eterna y no ser? condenado en el juicio, porque ya pas? de la muerte a la vida.


Les aseguro que viene la hora, y ya est? aqu?, en que los muertos oir?n la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan o?do vivir?n. Pues as? como el Padre tiene la vida en s? mismo, tambi?n le ha dado al Hijo tener la vida en s? mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.


No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oir?n mi voz y resucitar?n: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenaci?n. Yo nada puedo hacer por m? mismo. Seg?n lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envi?.

Oraci?n introductoria

Se?or m?o, T? eres mi destino y la raz?n de toda mi existencia. Creo en Ti porque en el Bautismo me diste el don de la fe. En este momento, con un acto libre de mi voluntad, quiero entregarme completamente a Ti en esta oraci?n, ve mi esfuerzo, conf?o en tu Divina Providencia y espero tu gracia salvadora.

Petici?n

Se?or m?o y Dios m?o, dame tu gracia para conocer y cumplir siempre tu voluntad.

Meditaci?n

?Hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un ?para?so? sin ?l. Pero la experiencia ense?a que el mundo sin Dios se convierte en un ?infierno? (?). En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilizaci?n del amor (?). Hay cristianos que se dejan seducir por el modo de pensar laicista, o son atra?dos por corrientes religiosas que les alejan de la fe en Jesucristo. Otros, sin dejarse seducir por ellas, sencillamente han dejado que se enfriara su fe (?)

Entablad y cultivad un di?logo personal con Jesucristo, en la fe. Conocedle mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Cat?lica; hablad con ?l en la oraci?n, confiad en ?l. Nunca os traicionar?. (?) As? podr?is adquirir una fe madura, s?lida, que no se funda ?nicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de vuestra infancia. Podr?is conocer a Dios y vivir aut?nticamente de ?l? (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011).

Reflexi?n apost?lica

?El amor siempre busca la mayor uni?n entre las personas. Y nuestra uni?n filial con Dios, como dice san Juan, se manifiesta y crece en la medida que cumplimos su voluntad.? Por lo cual, el amor a Dios impulsa en todo momento a conocer y hacer su voluntad divina, aunque sea costosa, pero siempre por amor: hacer lo que Dios quiera y querer lo que ?l permita para nuestro bien, fundiendo la propia voluntad con la de Dios? (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 141).

Prop?sito

Leer diariamente el Catecismo de la Iglesia Cat?lica durante, al menos, 5 minutos.

Di?logo con Cristo

Se?or Jes?s, permite que crezca mi amor. Con frecuencia te he preguntado d?nde puedo encontrarte, c?mo puedo buscarte. Gracias porque hoy me doy cuenta de que T? s?lo me pides obediencia y sumisi?n a tu voluntad para poder hallarte en todas las personas de mi entorno familiar y social. ?sa es tu voluntad. Que te ame especialmente en ese miembro de mi familia con el que m?s cuesta comunicarme o con ese compa?ero de trabajo o de estudio que tanto me impacienta. Dame un coraz?n magn?nimo para que sepa amar a todos como T? me has ense?ado que debo amarlos.

?La voluntad de Dios debe ser para nosotros la raz?n y el sentido de toda nuestra vida, como lo fue para Cristo, quien viniendo a este mundo consagr? su existencia con aquellas palabras: ?Heme aqu? que vengo para hacer, oh Dios, tu voluntad?

(Cristo al centro, n. 2312)

?

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 1:56
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios