Jueves, 05 de mayo de 2011

Fuente: Vatican.va
Autor: Benedicto XVI

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
PARA LA XLIII JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

"Nuevas tecnolog?as, nuevas relaciones.
Promover una cultura de respeto, de di?logo, de amistad."

24 de mayo de 2009



Queridos hermanos y hermanas:


Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, me es grato dirigirme a vosotros para exponeros algunas de mis reflexiones sobre el tema elegido este a?o: Nuevas tecnolog?as, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de di?logo y amistad. En efecto, las nuevas tecnolog?as digitales est?n provocando hondas transformaciones en los modelos de comunicaci?n y en las relaciones humanas. Estos cambios resaltan m?s a?n entre los j?venes que han crecido en estrecho contacto con estas nuevas t?cnicas de comunicaci?n y que, por tanto, se sienten a gusto en el mundo digital, que resulta sin embargo menos familiar a muchos de nosotros, adultos, que hemos debido empezar a entenderlo y apreciar las oportunidades que ofrece para la comunicaci?n. En el mensaje de este a?o, pienso particularmente en quienes forman parte de la llamada generaci?n digital. Quisiera compartir con ellos algunas ideas sobre el extraordinario potencial de las nuevas tecnolog?as, cuando se usan para favorecer la comprensi?n y la solidaridad humana. Estas tecnolog?as son un verdadero don para la humanidad y por ello debemos hacer que sus ventajas se pongan al servicio de todos los seres humanos y de todas las comunidades, sobre todo de los m?s necesitados y vulnerables.

El f?cil acceso a tel?fonos m?viles y computadoras, unido a la dimensi?n global y a la presencia capilar de Internet, han multiplicado los medios para enviar instant?neamente palabras e im?genes a grandes distancias y hasta los lugares m?s remotos del mundo. Esta posibilidad era impensable para las precedentes generaciones. Los j?venes especialmente se han dado cuenta del enorme potencial de los nuevos medios para facilitar la conexi?n, la comunicaci?n y la comprensi?n entre las personas y las comunidades, y los utilizan para estar en contacto con sus amigos, para encontrar nuevas amistades, para crear comunidades y redes, para buscar informaci?n y noticias, para compartir sus ideas y opiniones. De esta nueva cultura de comunicaci?n se derivan muchos beneficios: las familias pueden permanecer en contacto aunque sus miembros est?n muy lejos unos de otros; los estudiantes e investigadores tienen acceso m?s f?cil e inmediato a documentos, fuentes y descubrimientos cient?ficos, y pueden as? trabajar en equipo desde diversos lugares; adem?s, la naturaleza interactiva de los nuevos medios facilita formas m?s din?micas de aprendizaje y de comunicaci?n que contribuyen al progreso social.

Aunque nos asombra la velocidad con que han evolucionado las nuevas tecnolog?as en cuanto a su fiabilidad y eficiencia, no deber?a de sorprendernos su popularidad entre los usuarios, pues ?sta responde al deseo fundamental de las personas de entrar en relaci?n unas con otras. Este anhelo de comunicaci?n y amistad tiene su ra?z en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente s?lo como una respuesta a las innovaciones tecnol?gicas. A la luz del mensaje b?blico, ha de entenderse como reflejo de nuestra participaci?n en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia. Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que est? grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicaci?n y de la comuni?n.

El deseo de estar en contacto y el instinto de comunicaci?n, que parecen darse por descontados en la cultura contempor?nea, son en el fondo manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir m?s all? de s? mismo para entrar en relaci?n con los dem?s. En realidad, cuando nos abrimos a los dem?s, realizamos una de nuestras m?s profundas aspiraciones y nos hacemos m?s plenamente humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador. Naturalmente, no hablo de relaciones pasajeras y superficiales; hablo del verdadero amor, que es el centro de la ense?anza moral de Jes?s: "Amar?s al Se?or tu Dios con todo tu coraz?n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas", y "amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo" (cf. Mc 12, 30-31). Con esta luz, al reflexionar sobre el significado de las nuevas tecnolog?as, es importante considerar no s?lo su indudable capacidad de favorecer el contacto entre las personas, sino tambi?n la calidad de los contenidos que se deben poner en circulaci?n. Deseo animar a todas las personas de buena voluntad, y que trabajan en el mundo emergente de la comunicaci?n digital, para que se comprometan a promover una cultura de respeto, di?logo y amistad.

Por lo tanto, quienes se ocupan del sector de la producci?n y difusi?n de contenidos de los nuevos medios, han de comprometerse a respetar la dignidad y el valor de la persona humana. Si las nuevas tecnolog?as deben servir para el bien de los individuos y de la sociedad, quienes las usan deben evitar compartir palabras e im?genes degradantes para el ser humano, y excluir por tanto lo que alimenta el odio y la intolerancia, envilece la belleza y la intimidad de la sexualidad humana, o lo que explota a los d?biles e indefensos.

Las nuevas tecnolog?as han abierto tambi?n caminos para el di?logo entre personas de diversos pa?ses, culturas y religiones. El nuevo espacio digital, llamado ciberespacio, permite encontrarse y conocer los valores y tradiciones de otros. Sin embargo, para que esos encuentros den fruto, se requieren formas honestas y correctas de expresi?n, adem?s de una escucha atenta y respetuosa. El di?logo debe estar basado en una b?squeda sincera y rec?proca de la verdad, para potenciar el desarrollo en la comprensi?n y la tolerancia. La vida no es una simple sucesi?n de hechos y experiencias; es m?s bien la b?squeda de la verdad, del bien, de la belleza. A dichos fines se encaminan nuestras decisiones y el ejercicio de nuestra libertad, y en ellos ?la verdad, el bien y la belleza? encontramos felicidad y alegr?a. No hay que dejarse enga?ar por quienes tan s?lo van en busca de consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elecci?n misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad.

El concepto de amistad ha tenido un nuevo auge en el vocabulario de las redes sociales digitales que han surgido en los ?ltimos a?os. Este concepto es una de las m?s nobles conquistas de la cultura humana. En nuestras amistades, y a trav?s de ellas, crecemos y nos desarrollamos como seres humanos. Precisamente por eso, siempre se ha considerado la verdadera amistad como una de las riquezas m?s grandes que puede tener el ser humano. Por tanto, se ha de tener cuidado de no banalizar el concepto y la experiencia de la amistad. Ser?a una pena que nuestro deseo de establecer y desarrollar las amistades on line fuera en deterioro de nuestra disponibilidad para la familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra realidad cotidiana, en el lugar de trabajo, en la escuela o en el tiempo libre. En efecto, cuando el deseo de conexi?n virtual se convierte en obsesivo, la consecuencia es que la persona se a?sla, interrumpiendo su interacci?n social real. Esto termina por alterar tambi?n los ritmos de reposo, de silencio y de reflexi?n necesarios para un sano desarrollo humano.

La amistad es un gran bien para las personas, pero se vaciar?a de sentido si fuese considerado como un fin en s? mismo. Los amigos deben sostenerse y animarse mutuamente para desarrollar sus capacidades y talentos, y para poner ?stos al servicio de la comunidad humana. En este contexto es alentador ver surgir nuevas redes digitales que tratan de promover la solidaridad humana, la paz y la justicia, los derechos humanos, el respeto por la vida y el bien de la creaci?n. Estas redes pueden facilitar formas de cooperaci?n entre pueblos de diversos contextos geogr?ficos y culturales, permiti?ndoles profundizar en la humanidad com?n y en el sentido de corresponsabilidad para el bien de todos. Pero se ha de procurar que el mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a todos. Ser?a un grave da?o para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicaci?n, que permiten compartir saber e informaci?n de modo m?s veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya est?n social y econ?micamente marginados, o si contribuyeran tan s?lo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la informaci?n y la socializaci?n humana.

Quisiera concluir este mensaje dirigi?ndome de manera especial a los j?venes cat?licos, para exhortarlos a llevar al mundo digital el testimonio de su fe. Amigos, sent?os comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida. En los primeros tiempos de la Iglesia, los Ap?stoles y sus disc?pulos llevaron la Buena Noticia de Jes?s al mundo grecorromano. As? como entonces la evangelizaci?n, para dar fruto, tuvo necesidad de una atenta comprensi?n de la cultura y de las costumbres de aquellos pueblos paganos, con el fin de tocar su mente y su coraz?n, as? tambi?n ahora el anuncio de Cristo en el mundo de las nuevas tecnolog?as requiere conocer ?stas en profundidad para usarlas despu?s de manera adecuada. A vosotros, j?venes, que casi espont?neamente os sent?s en sinton?a con estos nuevos medios de comunicaci?n, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este "continente digital". Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coet?neos. Vosotros conoc?is sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones. El don m?s valioso que les pod?is ofrecer es compartir con ellos la "buena noticia" de un Dios que se hizo hombre, padeci?, muri? y resucit? para salvar a la humanidad. El coraz?n humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comuni?n respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ?sed sus mensajeros! El Papa est? junto a vosotros con su oraci?n y con su bendici?n.

Vaticano, 24 de enero 2009, Fiesta de San Francisco de Sales.


Publicado por mario.web @ 2:42
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