Jueves, 05 de mayo de 2011
An?lisis del P. Felipe Santos del rol que juega actualmente la televisi?n en la vida de los hombres.
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?Nos salvar? el mando a distancia?
?Nos salvar? el mando a distancia?


Es verdad que los medios somos tendencialmente autoritarios. Tenemos frente a nosotros a personas que como esponjas pueden absorber todo o casi todo. Pero en estos a?os est? cambiando algo.

Desde la mitad de los a?os 70 comenzaron a llegar a nuestras pantallas los programas de algunas TV extranjeras: en seguida llegaron las emisoras locales o privadas, no dependientes de ninguna otra nacional.

La presencia de m?ltiples redes ha puesto en movimiento y ha contribuido a desvelar la informaci?n.

Ha llegado tambi?n el telecomando o mando a distancia o zapping que permite saltar de un programa a otro con gran facilidad y sin tenerte que levantar de tu butaca.

?No te parece que en todo esto hay alg?n valor que cambiar?

El zapping puede ser el instrumento de control por parte del espectador ante los medios de masas. No somos nunca los hu?spedes de nuestro p?blico, porque nos puede dejar con el telecomando. Si un programa televisivo no llega a una cierta cuota de telespectadores, se suprime.

Es ley inexorable del mercado: si el producto no atrae a la gente, no vale para nada. Parad?jicamente, la multiplicaci?n de los medios de masa produce una especie de victoria para el usuario... Y creo que en el futuro pr?ximo se multiplicar?n las oportunidades de elecciones libres, de una utilizaci?n m?s personalizada de los medios de masa. Baste pensar en la difusi?n de v?deos, con la posibilidad de grabar y guardar los programas que libremente se han escogido.

D?jame decirte que tu defensa de los medios de masas como medios para hacer crecer la libertad de elecci?n no me convence del todo. Y me explico. Con el telecomando tenemos la impresi?n de dominar el medio televisivo. Pero este uso termina produciendo una utilizaci?n fragmentada del medio, una b?squeda incesante de im?genes agradables, creando lo que los estudiosos llaman flujo televisivo, es decir, un diluvio de im?genes sin pies ni cabeza.

Las decisiones sobre los programas y sus contenidos su subponen a la ley f?rrea: ?Qu? audiencia, qu? ?ndices de escucha!

Las emisoras est?n preocupadas por no perder espectadores, porque su p?rdida indica poco valor de los espacios publicitarios.

Este cuidado por no perder espectadores se traduce en un nivel m?s bajo de los programas y en una superflua banalidad.

Pero hacer espect?culo quiere decir tambi?n atraer la atenci?n e interesar. Sin espectacularidad los medios no reunir?an a tanto p?blico.

Cierto. Existe en los medios una dimensi?n popular que no conviene minusvalorar. Ellos permiten a grandes masas y no s?lo a ?lites que est?n informados. Pero esta l?gica de los espect?culos tiene sus peligros.

Digamos alg?n ejemplo: la muerte por hambre, la miseria end?mica y diaria no es un espect?culo, y por eso se habla poco. La muerte por cat?strofe puede interesar eventualmente. El debate pol?tico, dif?cil para los medios, ha llegado a ser espect?culo buscando el sensacionalismo


Publicado por mario.web @ 21:02
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