Jueves, 05 de mayo de 2011
Creo que hoy tenemos delante de nuestros ojos un doble desaf?o. El de aprender a abrir la ventana para que el aire entre, sentir su olor, recibir la llamada a la interrelaci?n continua, a la solidaridad de aldea global y saber bajar a la calle.
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Desarrollar un papel prof?tico y educativo
Desarrollar un papel prof?tico y educativo


Creo que hoy tenemos delante de nuestros ojos un doble desaf?o. El de aprender a abrir la ventana para que el aire entre, sentir su olor, recibir la llamada a la interrelaci?n continua, a la solidaridad de aldea global y saber bajar a la calle.


Y, al mismo tiempo, el desaf?o de aprender a cerrar la ventana, porque con las mejores intenciones y predisposiciones, no somos omnipotentes y no podemos dejarnos invadir m?s all? de los l?mites de la tolerancia humana y de la tutela de nuestro equilibrio.


Es esencial que sepa abrirme, que sea atento, receptivo, disponible. Pero al mismo tiempo, que sea capaz de cerrar, hacer una pausa, retirarme para reflexionar sobre lo que he visto, medirme, comprobarme y regenerarme pronto para la apertura pr?xima y el sucesivo movimiento de la disponibilidad.

Creo necesario considerar los medios de masas a la luz de esta funci?n: abrir y cerrar, salir y retirarse. Es un movimiento natural y vital, es el movimiento de nuestro coraz?n, s?stole y di?stole.

Es importante que, como cristianos, recuperemos un compromiso abierto y vigilante, personalmente y en comunidad. Si el trabajo es comprometido y convencido, podremos ayudar a los otros. Abre y cierra, enciende y apaga el televisor, mira y reflexiona, lee y piensa. Se trata de una obra de car?cter educativo muy seria.

Esta obra representa un cambio de mentalidad, una conversi?n: de una mentalidad fundada en la defensa, limitada a la elaboraci?n de prevenir, preocupada por tener el mundo fuera porque tiene elementos contaminantes, se pasa a una mentalidad de confrontaci?n o de encuentro.

Es la imagen del borde del manto de Jes?s la que nos interroga y la que nos provoca. Es el ver, juzgar y actuar lo que han ense?ado los Padres conciliares. La solidez de la fe y de los valores cristianos es para medirnos con el mundo, no para encerrarnos en fortalezas bien protegidas de nuestros ambientes.

No encontrarse representar?a hoy una operaci?n de p?rdida casi suicida, porque somos parte de una aldea global. Si hay una guerra en otra parte del mundo, se la sigue en directo; si explota un reactor en la central de Chernobil se sufren las radiaciones estando sentado en tu c?moda butaca... No se puede permanecer insensible ante los otros.

Creo que podremos llegar tambi?n a gestos simb?licos de gran significado para que el hombre recupere su capacidad de abrirse y cerrarse.


Publicado por mario.web @ 21:06
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