Jueves, 05 de mayo de 2011
Una catequesis adecuada es un punto clave para entender la vocaci?n y el llamado.
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Una catequesis adecuada
Una catequesis adecuada

Ahora bien, no basta armarse de un santo celo por las vocaciones y salir a media plaza a predicar una misi?n para recoger vocaciones para nuestro Instituto. En este punto es en donde debe darse una conjunci?n maravillosa entre el esp?ritu de fe en las vocaciones y la adaptaci?n a los tiempos modernos. Entre el celo por la salvaci?n las almas y la comprensi?n de nuestra cultura. Entre las ansias de dar a conocer al Amado y haber comprendido que la joven de hoy no es la misma que la joven de hace unos a?os. En pocas palabras, es necesario vivir en este punto, con profundidad, equilibrio y armon?a, el aggiornamento proclamado por el Beato Juan XXIII en la convocatoria a la apertura del Concilio Vaticano II y de quien Paulo VI se hizo fiel int?rprete. B?stenos unas cu?ntas l?neas de la enc?clica Ecclesiam suam, sobre la forma en que debemos entender este aggiornamento: " (es un)... est?mulo a la siempre renaciente vitalidad de la Iglesia, a su siempre vigilante capacidad de estudiar las se?ales de los tiempos, y a su siempre joven agilidad de probar todo y de apropiarse lo que es bueno, siempre y en todas partes".1

De esta necesidad de estar siempre en actitud vigilante para estudiar las se?ales de los tiempos, nace la posibilidad de adaptar el mensaje evang?lico y por consiguiente, establecer una adecuada pastoral vocacional.

Esperar que las vocaciones toquen a las puertas de nuestros conventos como anta?o sol?an hacerlo, creer que las familias ser?n las primeras promotoras de las vocaciones entre sus hijos o sus conocidos o parientes, pensar que de la escuela pueden surgir vocaciones a la vida consagrada son pensamientos, sino ilusorios, s? un poco quim?ricos. Debemos recordar aqu? las palabras de Juan Pablo II: "Adem?s de promover la oraci?n por las vocaciones, es urgente esforzarse, mediante el anuncio expl?cito y una catequesis adecuada, por favorecer en los llamados a la vida consagrada la respuesta libre, pero pronta y generosa, que hace operante la gracia y la vocaci?n. Por ello, la pastoral vocacional actualizar? los recursos apropiados, como la direcci?n espiritual, para alimentar aquella respuesta de amor personal al Se?or que es condici?n indispensable para convertirse en disc?pulos y ap?stoles de su Reino" (VC, 64)2

Este n?mero bien valdr?a la pena reflexionarlo con calma, pues vale para una programaci?n detallada, minuciosa y eficaz de la pastoral vocacional.

Adem?s de promover la oraci?n por las vocaciones...
El Papa es consciente de la necesidad de la oraci?n. Toda b?squeda por las vocaciones comienza en el Sagrario, es decir a los pies de Jesucristo Eucarist?a. Dec?amos que quien se enamora "perdidamente" del Se?or, no puede menos que buscar compartir su amor a otras personas. Signo inequ?voco para medir "la temperatura espiritual" de cada Congregaci?n o Instituto religioso en la b?squeda de las vocaciones, ser? su amor a Cristo. Y un amor que no se mida simplemente por las obras de piedad o las obras externas, sino por el grado de abnegaci?n personal para donarse a Dios. Es la capacidad personal de cada miembro de la Congregaci?n a morir a s? mismo, para darse a Dios, a que dar? a cada uno en particular esa fuerza, ese vigor, esa "chispa interna" para buscar vocaciones.3

Y esto no es ninguna f?rmula m?gica sino signo de una equilibrada psicolog?a, fruto del amor de Dios. Cuando una persona es lo que debe ser, no puede menos que sentirse a gusto consigo misma, y esta felicidad que no es "para uso personal", la debe irradiar a los dem?s. As?, cuando una religiosa es lo que tiene que ser, su amor al ?nico, la har? disponible para compartir ese amor con los dem?s. Nada nuevo... si recordamos que este es un principio metaf?sico: primero el ser y despu?s el obrar.

As?, Juan Pablo II sugiere esta oraci?n por las vocaciones, oraci?n que no es el cumplir mec?nicamente con una norma, un punto del horario de la comunidad ("Hoy toca adoraci?n por las vocaciones"), sino expresi?n de un amor muy grande. Primero se es consagrada y despu?s se act?a como consagrada, aunque siendo sinceros, las dos cosas van unidas de la mano, precedidas sin embargo por el ser.

Pero Juan Pablo II es realista, humana y espiritualmente realista y as? sabe que adem?s de la oraci?n hay que hacer algo m?s. De ah? su consejo y su llamado: adem?s. Al momento de realizar nuestros rezos, oraciones, adoraciones y sacrificios por las vocaciones, debemos pensar que se debe hacer algo m?s. Este algo m?s muchos lo han interpretado como una tentaci?n en contra de la Providencia, como no creer que Dios puede por s? solo llenar los conventos de monjas y monjes. No dudamos de Dios... dudamos de nosotros mismos. Dios podr?a haber llevado a cabo la obra de la salvaci?n sin la intervenci?n de los hombres, sin embargo se ha querido valer, primero de su Hijo, y despu?s de otros muchos hombres para prolongar en el tiempo la obra de la salvaci?n.

Este adem?s se?alado por el Papa Juan Pablo II no es desconfianza en la Providencia, al contrario: es creer ciegamente en la Providencia lo cual no significa quedarse de brazos cruzados, sino analizar los caminos que la Providencia nos tiene deparados. La Providencia, hasta hace unos a?os ten?a unos caminos muy concretos para la b?squeda de las vocaciones: bastaba trabajar en la parroquia, en la escuela, en los hospitales, realizar el apostolado al cual el Instituto estaba consagrado y junto con una sana vida familiar, un cultivo cuidadoso de la fe mediante la asidua recepci?n de los sacramentos y la pr?ctica de un apostolado, las vocaciones llegaban a los conventos. Eso era confiar en la Providencia. Ahora confiar en la Providencia significa abrir los ojos y darse cuenta que se deben intentar otros caminos, porque la Providencia ha dise?ado para este Tercer Milenio, otros caminos.
?Cu?les son estos caminos? El mismo Papa nos lo se?ala...

...mediante el anuncio expl?cito y una catequesis adecuada.
Anuncio expl?cito y catequesis adecuada van de la mano. Se debe anunciar la vocaci?n, se debe proponer a las j?venes este camino maravilloso de felicidad en el servicio al Se?or. Lo primero es no tener miedo y quitarnos las ideas de que vamos a forzar la libertad de las personas. El mundo cuestiona ahora tanto esta libertad y no forzar nada a los j?venes. Sin embargo estos j?venes, a los cuales "no se les puede tocar" vienen todos los d?as bombardeados por mensajes y propuestas de valores (?o antivalores?) a trav?s de los medios de comunicaci?n social y sin embargo frente a ellos no se alza ninguna voz que proclame la autonom?a de los j?venes frente a esos mensajes.

Despu?s de hacernos conscientes de que debemos anunciar sin miedo esta invitaci?n para compartir el gozo de vivir en el Se?or, tenemos que aplicar todos nuestros sentidos para anunciar esa invitaci?n mediante una catequesis adecuada. Y aqu? debe darse la simbiosis maravillosa que preanunciaba en renglones precedentes: En este punto es en donde debe darse una conjunci?n maravillosa entre el esp?ritu de fe en las vocaciones y la adaptaci?n a los tiempos modernos. Entre el celo por la salvaci?n las almas y la comprensi?n de nuestra cultura. Entre las ansias de dar a conocer al Amado y haber comprendido que la joven de hoy no es la misma que la joven de hace unos a?os.

La catequesis adecuada debe tomar en cuenta las diversas circunstancias de tiempos y lugares. No se trata de adaptar nuevos m?todos, nuevas t?cnicas, simplemente porque se piensa que lo nuevo es mejor que lo antigua. ?Cu?ntas iniciativas multiseculares de la iglesia en la cura de las vocaciones se han dejado a un lado despu?s del Concilio, simplemente por pensar que eran antiguas, pasadas de moda y que no "respetaban la libertad de la persona? ?Cu?ntos seminarios menores, escuelas apost?licas, aspirantados para chicas de 15 y 16 a?os desaparecieron de la noche a la ma?ana sin m?s fundamento que su antig?edad y/o anacronismo?

La verdadera catequesis inicia de un an?lisis sereno de la realidad que nos circunda y esto es obra de todo el Instituto y de cada una de las religiosas en particular. ?C?mo son las chicas de hoy en d?a? ?Cu?les son sus valores? ?Cu?les son sus intereses prioritarios? ?Qu? aspiraciones tienen en la vida? Y a partir de ah? se puede comenzar a pensar en una catequesis pr?ctica, real, din?mica. Habr? quien pueda sentirse descorazonada por la situaci?n en la que se encuentran las j?venes con las cuales les toca trabajar. No hay que desilusionarse. Recuerdo aquella historia de la antigua Grecia en la que varios hombres de gobierno de las polis se reun?an para tomar una decisi?n sobre el car?cter decadente que se ve?a en los j?venes. Uno de ellos, mostrando una manzana podrida la asemejaba con la polis. Sin embargo dec?a que la soluci?n estaba en la misma manzana, es decir, en la misma ciudad. Frente a los ojos de todos, abri? la manzana y mostr? las semillas. "La manzana podr? estar podrida, pero de las semillas a?n podemos hacer que nazcan buenos ciudadanos" Y la soluci?n fue la educaci?n de los ni?os.

Muchas veces puede ser que trabajar con las j?venes sea tiempo menos que perdido. Hay que admitirlo: en muchos casos se llega tarde: la joven de hoy a sus 14, 15 ? 16 a?os ha conocido ya tantas cosas, ha tenido ya tantas experiencias que es muy dif?cil trabajar con ellas. ?Por qu? no trabajamos con las ni?as? ?Por qu? no hacer grupos de animaci?n cristiana, de evangelizaci?n ente las ni?as de 9, 10 y 11 a?os y as? irlas preparando, sembrar en ellas el germen de una vida cristiana para que pueda florecer la semilla de una posible vocaci?n?

A eso se refiere el Papa con la adecuada catequesis: una catequesis que conoce la psicolog?a de la mujer de hoy, que conoce tambi?n la psicolog?a de la respuesta vocacional. Y que despu?s se lanza a crear estrategias adecuadas.

Por ello, la pastoral vocacional utilizar? los recursos apropiados...
Pasar a la acci?n, ?qu? dif?cil nos resulta! No cabe duda: vivimos muchas veces aferrados a nuestra forma de ser, a nuestro ritmo de trabajo. Nos cuesta mucho cambiar, nos cuesta mucho innovar siempre en dependencia de nuestros Superiores. Nos da miedo intentar nuevos apostolados, nos da miedo quedarnos con las manos vac?as o no ser comprendidas. ?No se estar? colando el ego?smo entre nosotras?

Poner en pr?ctica los recursos adecuados significa lanzarse muchas veces a lo desconocido, pero es que ?alguien nos dijo que la fe era un seguro de vida? ?alguien nos asegur? que en la vida religiosa no deber?amos tener sobresaltos? Cuenta Malcom Mulgredige, quien fue el "descubridor" de la Madre Teresa de Calcuta4, que en cierta ocasi?n ella viajaba en avi?n con su tradicional sari de 100 pesetas. Un pasajero le pregunt? si estaba casada, a lo que ella respondi? afirmativamente. El pasajero inquiri? por el estado de su matrimonio y la Madre Teresa respondi?: "A veces las cosas no van tan bien. Si viera cu?ntas angustias me hace pasar mi Esposo".

Tenemos que usar nuestra inteligencia para hacer el an?lisis de la realidad y escoger cu?les medios ser?n los m?s eficaces para llevar a cabo esta pastoral vocacional. Despu?s tendremos que poner en pr?ctica estos medios, a trav?s de nuestra voluntad. Pero en el conjunto, debemos poner nuestro coraz?n, es decir nuestro amor para trabajar en la pastoral vocacional.

El Papa no vacila en mencionar como un recurso apropiado el de la direcci?n espiritual. Cierto: pueden darse otros recursos. Pero vale la pena detenerse para explicar un poco este recurso. Primero, ?por qu? lo ha mencionado el Papa? Sabemos que en toda exhortaci?n apost?lica las palabras est?n cuidadosamente seleccionadas y que no se escriben s?lo por rellenar espacios. Por lo tanto debemos pensar que la direcci?n espiritual debe ser sumamente importante en la pastoral vocacional. ?Por qu??

Definido por el magisterio como "Una escuela sistem?tica de la vida interior"5 la direcci?n espiritual ha cobrado nuevamente importancia en la ?ltima d?cada de los a?os noventa. Medio privilegiado en la formaci?n de las conciencias, conocemos su gran valor pedag?gico en las etapas del noviciado y juniorado.6 Aplicado a la pastoral vocacional permite seguir m?s de cerca al candidato o a la persona que ha mostrado tener ciertas inquietudes vocacionales. Frente a un mundo despersonalizado en donde la agregaci?n de los grupos es lo ?nico que cuenta, la direcci?n espiritual da la oportunidad a la persona de buscar personalmente la voluntad de Dios para su vida. De ah? que el director o padre espiritual pueda valerse de este medio para hacer un discernimiento sereno y objetivo sobre la idoneidad de la candidata a la vida consagrada.

Este recurso debe ser utilizado con periodicidad (una vez al mes es muy aconsejable, aunque seg?n las circunstancias puede hacerse m?s frecuente), basado en un programa de vida, de forma que el dirigido pueda ir conociendo la voluntad de Dios sobre su vida y responder al llamado, si es que Dios lo llama a la vida consagrada.

Junto con la direcci?n espiritual, podemos se?alar otros recursos apropiados, pero todos ellos deber?n responder a una estrategia com?n, basada en el an?lisis de la realidad que se haya hecho. Como sugerencia personal, tengo en muy alta estima el carisma de cada congregaci?n, que como recurso puede funcionar como aliciente para la b?squeda de las vocaciones.

Los j?venes de nuestros tiempos est?n muy sensibilizados a las necesidades de los dem?s. Son cientos las organizaciones de voluntariado a la que anualmente se suman miles de j?venes. Los hay de diversa categor?a y diversa finalidad, pero todos se basan en la gran necesidad que tiene el joven de darse y de hacer "algo" con su vida, si bien este "algo" se reduce a unos cu?ntos meses o a?os. El carisma de cada congregaci?n encierra una parte preciosa que sirve a cada hombre o mujer para realizarse plenamente.7 El fundador o la fundadora han recibido la inspiraci?n de Dios para contemplar en forma muy espec?fica el misterio de Cristo y vivirlo en la cotidianeidad de la vida. Es a trav?s de esta cotidianidad donde el carisma se hace recurso de la pastoral vocacional: presentado en forma atractiva, adaptada a nuestros tiempos, servir? para tomar, reforzar o madurar una decisi?n de vida. Con unas reglas bien definidas, con un seguimiento personal a trav?s de la direcci?n espiritual, quien comparte unos mismos afanes apost?licos no puede permanecer indiferente a la llamada, si es que Dios la llama a la vida consagrada.

La fantas?a femenina no tiene l?mites y es aqu? m?s que nunca donde "el genio femenino" debe ponerse en marcha para descubrir los mejores recursos pastorales. NO en vano Juan Pablo II hace un llamado a la fantas?a de la caridad8 y qu? mejor servicio a la caridad que el propiciar las vocaciones a trav?s de la puesta en marcha de diversas iniciativas vocacionales.

NOTAS
1 Paulo VI, n. 53
2 Juan Pablo II, n. 64
3 Amedeo Cencini, Amerai il Signore Dio Tuo, EDB 11? ed. Bologna, 2000 "... la qualit? e la garanzia di vita d?un istituto ? data dalla disponibilit? a morire da parte dei suoi membri, come singoli e come gruppo."
4 Malcom Mulgredige, T? me das el amor, Sal Terrae, Bilbao, 1980
5 Juan Pablo II, Carta a los j?venes del mundo, Torino 1985, n. 9; cfr. Potissimum institutioni, 30.52-53-63
6 Docentes como Tonino Cantelmi, Rosa Grazziano y Juan Carlos Ortega han venido insistiendo ?ltimamente en la importancia de este medio no s?lo para las etapas del noviciado y juniorado sino para toda la vida consagrada. Cfr. Specializzazione in Direzione Spirituale, Pontifico Ateneo Regina Apostolorum.
7 Amedeo Cencini, Vita Consacrata. Itinerario formativo lungo la via di Emmaus, Ed. San Paolo, Milano, 1994, p. 46-48
8 Juan Pablo II, Exhortaci?n apost?lica Tertio Millenio Ineunte, EV, 2001


Publicado por mario.web @ 21:44
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