Viernes, 06 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Catholic.net

No me dig?is que estas frases del Quijote no nos vienen como anillo al dedo. Leedlas, pero sin pensar en Fulanito ni en Menganita.

"Sucedi?, pues, que, como el amor en los mozos, por la mayor parte no lo es, sino apetito, el cual, como tiene por ?ltimo fin el deleite, en llegando a alcanzarle se acaba, y ha de volver atr?s aquello que parec?a amor, porque no puede pasar adelante del t?rmino que le puso naturaleza, el cual t?rmino no le puso a lo que es verdadero amor".

Cervantes, record?moslo bien, no era ciego y el hombre es el mismo en cualquier ?poca. En otras palabras: eso de golfear ya se estilaba desde el Siglo de Oro y desde siglos atr?s. Lo que el Manco de Lepanto nos ense?a en su castellano antiguo y perfecto es algo obvio.

?Has captado ya la moraleja? A m? me parece que una cosa es el amor y otra muy diferente, el placer. Y que nuestro trato, especialmente con el sexo opuesto, debe orientarse con la br?jula del amor.

He reflexionado sobre el tab? del sexo. Eso que nos suscita tanto pudor y de lo que solemos hablar entre amigos. Pienso en mi matrimonio y en el de tantos otros. Si esos actos matrimoniales que traen la vida se realizan ?nicamente por el placer que se experimenta, se acuchilla el amor. Desde ese momento habremos dejado de ser personas para convertirnos en cosas, robots teledirigidos por nuestros apetitos.

El placer, el deleite, el apetito son muy subjetivos. El amor los incluye, no los desprecia, pero va m?s all?. Atraviesa el port?n del propio yo y se da a los dem?s. No puede estancarse.

La puerta del amor se abre hacia afuera, siempre hacia los dem?s, y se llama felicidad. En cambio, la del placer se cierra con el candado del ego?smo. El amor dura. El placer se acaba. El placer no es m?s que un efecto, un producto secundario. Una especie de barniz que acompa?a las acciones de los hombres y se diluye como la nieve en verano.

El placer sigue, no se persigue. El placer acompa?a al amor, pero no es el amor. El placer no es un se?or, sino parte del s?quito. O si quieres, en lenguaje m?s taurino: el amor es el diestro y el placer, uno de la cuadrilla.

El placer es una paloma que remonta el vuelo al sentirse apresada. S?lo planea verdaderamente en los vientos del amor.

Recu?rdalo siempre: cuando se persigue denodadamente el placer por el placer, desaparace porque le falta su fundamento: el amor.


Publicado por mario.web @ 0:18
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