Viernes, 06 de mayo de 2011
Publicamos una intervenci?n de monse?or Guillermo Ortiz Mondrag?n, obispo de Cuautitl?n (M?xico), presidente de la Secci?n Nuevas Tecnolog?as del Departamento de Comunicaci?n del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con el t?tulo "Hacia el esp?ritu d
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Hacia el esp?ritu de la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina
Hacia el esp?ritu de la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina
CIUDAD DE M?XICO, s?bado, 31 de enero de 2009 (ZENIT.org).-
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Cuando ingres? a la Conferencia del Episcopado Mexicano, como obispo auxiliar de la Arquidi?cesis de M?xico, fui invitado por mis hermanos en este ministerio para atender la Comisi?n Episcopal de Comunicaci?n Social. Fue una experiencia a la que me lanc? sin la conciencia suficiente sobre lo que esto significaba, porque no lo esperaba. Yo deseaba otra participaci?n. Poco a poco me fui dando cuenta que el Se?or me hab?a preparado para atender este servicio. De modo que me avoqu? a conocer, a vivir con entusiasmo este quehacer. Poco ten?a, y sigo careciendo, de preparaci?n t?cnica para el uso de los medios electr?nicos. He aprendido lo m?nimo, que se me hace mucho, de lo que es necesario. Pero descubr? la RIIAL. La entend? como un proyecto t?cnico. Al contacto con Mons. Planas, y la Dra. Leticia Sober?n y, sobre todo, al vivir el Congreso de Iglesia e Inform?tica organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, viendo y escuchando entend? un poco m?s. La experiencia de Aparecida me dio la oportunidad de reflexionar como Iglesia Latinoamericana el tema de las Comunicaciones Sociales. La experiencia que me llev? m?s adelante en el camino de comprensi?n fue el Encuentro de Tegucigalpa.

Vengo hoy, aqu?, con ustedes, como un disc?pulo m?s del Se?or, no con la intenci?n de ense?ar, sino de compartir "lo que a mi vez he recibido". Quiero ante ustedes ser testigo de la presencia amorosa de Dios en medio de nosotros, de su acci?n constante a trav?s de su Esp?ritu para unirnos a Jes?s, Hijo Amado del Padre para ser con ?l testigos de la Verdad y caminar hacia el cumplimiento de la voluntad de Aqu?l que nos ha dado la vida y nos promete la vida eterna.

Teolog?a de la Comunicaci?n

"Dios Padre sale de s?, por as? decirlo, para llamarnos a participar de su vida y de su gloria" (DAp 129).

"En estos ?ltimos tiempos, nos ha hablado por medio de Jes?s su Hijo (Heb 1, 1 ss)" (DAp 130).

"Con la par?bola de la Vid y los Sarmientos, (cfr. Jn 15, 1-8), Jes?s revela el tipo de vinculaci?n que ?l ofrece y que espera de los suyos... Jes?s quiere que el disc?pulo se vincule a ?l como ?amigo? y como ?hermano?. El amigo ingresa a su Vida haci?ndola propia... El hermano de Jes?s (cfr. Jn 20, 17) participa de la vida del Resucitado" (DAp 132).

"La gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo es que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la Palabra y la Vida, vino al mundo a hacernos ?part?cipes de la naturaleza divina? (2Pe 1, 4), a participarnos de su propia vida. Es la vida trinitaria del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo, la vida eterna. Su misi?n es manifestar el inmenso amor del Padre, que quiere que seamos hijos suyos. El anuncio del kerigma invita a tomar conciencia de ese amor vivificador de Dios que se nos ofrece en Cristo muerto y resucitado. Es lo primero que necesitamos anunciar y tambi?n escuchar, porque la gracia tiene un primado absoluto en la vida cristiana y en toda la actividad evangelizadora de la Iglesia: ?Por la gracia de Dios soy lo que soy? (1Cor 15, 10)". DAp 348

Estas breves citas de Aparecida expresan de manera m?s clara lo que yo pudiera decirles, que Dios es comunicaci?n en s? mismo, sale de s? para encontrarnos; toma la iniciativa para estar cerca de nosotros y crear ante todo una relaci?n ?ntima, una Alianza que dure para siempre. Nos respeta y nos da la libertad para responder. Y si nosotros hoy estamos en la Iglesia y si nos vemos encaminados a este servicio de la evangelizaci?n es por pura gracia. Les invito a agradecer este primer don del Padre, estar aqu?.

Antropolog?a de la Comunicaci?n

"Bendecimos a Dios por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en medio de la creaci?n. Le agradecemos por asociarnos al perfeccionamiento del mundo, d?ndonos inteligencia y capacidad para amar; por la dignidad, que recibimos tambi?n como tarea que debemos proteger, cultivar y promover. Lo bendecimos por el don de la fe que nos permite vivir en alianza con ?l hasta compartir la vida eterna..." (DAP 104).

"Damos gracias a Dios que nos ha dado el don de la palabra, con la cual nos podemos comunicar con ?l por medio de su Hijo, que es su Palabra (cf. Jn 1,1), y entre nosotros. Damos gracias a ?l que por su gran amor nos ha hablado como amigos (cf. Jn 15, 14-15)." (DAp 25).

Nosotros somos imagen y semejanza de Dios, tenemos muchas riquezas y cualidades, tenemos el don de la libertad y de la comunicaci?n que hemos de cultivar junto con todas las dem?s, pero que de entrada nos llevan al encuentro con Dios, con nuestros hermanos y con nosotros mismos. Este encuentro es siempre un proceso, que se inicia en un momento pero que permanece toda la existencia. Un elemento fundamental, medular, es el hecho de la comunicaci?n. As? como no podemos decir que nos conocemos si no dialogamos, de la misma manera no podemos decir que formamos la comunidad que Cristo quiere de nosotros si no nos revelamos y nos entregamos al otro, en el proceso que brota de la Palabra hecha Carne. Al crearnos Dios nos prepara para vivir en alianza. En su Hijo Jesucristo, bajo la acci?n del Esp?ritu Santo esta Alianza se hace divina y humana, se hace eterna y siempre nueva. Se hace Eucarist?a. Nuestra capacidad de comunicaci?n, como los dem?s elementos de nuestra identidad, no son un a?adido, son la realidad fundamental de nuestro ser imagen y semejanza de Dios.

"El deseo de estar en contacto y el instinto de comunicaci?n, que parecen darse por descontados en la cultura contempor?nea, son en el fondo manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir m?s all? de s? mismo para entrar en relaci?n con los dem?s. En realidad, cuando nos abrimos a los dem?s, realizamos una de nuestras m?s profundas aspiraciones y nos hacemos m?s plenamente humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador. Naturalmente, no hablo de relaciones pasajeras y superficiales; hablo del verdadero amor, que es el centro de la ense?anza moral de Jes?s: "Amar?s al Se?or tu Dios con todo tu coraz?n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas", y "amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo" (cf. Mc 12, 30-31). Con esta luz, al reflexionar sobre el significado de las nuevas tecnolog?as, es importante considerar no s?lo su indudable capacidad de favorecer el contacto entre las personas, sino tambi?n la calidad de los contenidos que se deben poner en circulaci?n. Deseo animar a todas las personas de buena voluntad, y que trabajan en el mundo emergente de la comunicaci?n digital, para que se comprometan a promover una cultura de respeto, di?logo y amistad". (Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales). Es la voz del Papa para nosotros, en primer lugar, como miembros de la RIIAL.

La Misi?n de la Iglesia y la Comunicaci?n

El Papa, en el ?ltimo p?rrafo de este mensaje se?ala algo fundamental en la Misi?n de la Iglesia, que hemos de hacer vida a trav?s de los medios electr?nicos. Aunque se dirige a los j?venes, podemos tomarlo para nosotros en la medida que por inter?s personal, por llamado del mismo Cristo, queremos participar en la Misi?n de la Iglesia a trav?s de los medios que los j?venes est?n descubriendo, creando y actuando: "Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coet?neos. Vosotros conoc?is sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones. El don m?s valioso que les pod?is ofrecer es compartir con ellos la ?buena noticia? de un Dios que se hizo hombre, padeci?, muri? y resucit? para salvar a la humanidad. El coraz?n humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comuni?n respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ?sed sus mensajeros! El Papa est? junto a vosotros con su oraci?n y con su bendici?n" (Ibid).

Este es el anuncio que deseo darles. No podemos tener otro motivo, otra raz?n de ser en nuestro trabajo en la RIIAL que ?ste, anunciar la gran riqueza que hemos encontrado, a Jes?s vivo, que ha muerto y ha resucitado por nosotros. Ir al encuentro de los dem?s en el esp?ritu de comuni?n y de misi?n propio de la Iglesia, nacida del hecho comunicativo divino que en Cristo se hace humano. 

Anteponer la espiritualidad de comuni?n a la tecnolog?a no merma la importancia de ?sta, sino que la fortalece y la lleva a su sentido pleno. La tecnolog?a al servicio de la persona, es el encausamiento de la vida humana a la vocaci?n divina.

La RIIAL

En el contexto que estamos viviendo, vemos con alegr?a la gran intuici?n de quienes iniciaron este camino que ahora permanece, la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina. No es una instituci?n, no es un club de amigos, no es un espacio de capacitaci?n, es una expresi?n de la Iglesia que es rica y que est? viva. Tiene dinamismo capaz, la Iglesia, de superar toda adversidad. Si nos preguntamos por qu? persiste o, antes, por qu? existe, tendremos que responder, porque la Iglesia es Comuni?n, y en el n?cleo de su misi?n, que es el hecho teol?gico y antropol?gico de la comunicaci?n, est? el sentido de la Red, de la comuni?n.

Para que Dios llegara a nosotros, quiso elegir el camino m?s humano, que es el de la comunicaci?n a trav?s de su Palabra; una Palabra que fuera clara para nosotros, que invitara al encuentro y, del encuentro, a la comuni?n. No podemos tener otra l?nea que inspire la vocaci?n y misi?n de cada uno de los que estamos en la RIIAL.

?Para qu? la tecnolog?a? ?Para qu? los avances en la cibern?tica? Para encontrarnos como hermanos y construir la Comuni?n. ?Para qu? la Comuni?n? Para poder anunciar con certeza y claridad a Jesucristo muerto y resucitado. Y podr?amos preguntarnos todav?a m?s, ?Para qu? todo esto? Para que tengamos Vida en Cristo. Para compartir la Vida en Cristo.

Por eso en la finalidad de la RIIAL est? no una competencia tecnol?gica, sino un camino de comuni?n para llegar a los m?s pobres. La riqueza que hemos alcanzado en las distintas di?cesis, unas m?s otras menos, pero gran riqueza, viendo globalmente nuestro pa?s, nos pide abrir el espacio de manera m?s decidida a la comuni?n. De la comuni?n tomar fortaleza testimonial para anunciar el kerigma, participar activamente en la Misi?n Continental y m?s por este sentido, que es la oraci?n de Jes?s, que por la eficacia t?cnica, alcanzar el cometido de Jes?s. "Padre, que todos sean uno para que el mundo crea".

Recordemos que cuando dialogamos, podemos cometer errores. Si no formulamos bien el contenido de la comunicaci?n; si el medio no es adecuado, puede llegar a nuestro perceptor un error, no un mensaje verdadero. Cuando no queremos comunicar toda la verdad, porque intencionalmente manipulamos el contenido, o distorsionamos la realidad, da?amos el proceso de la comunicaci?n, da?amos el sentido del encuentro humano, bloqueamos el flujo de la comuni?n; esto implica ya un aspecto ?tico. La comunicaci?n interna en la comunidad eclesial ha de ser en la verdad, que implica la claridad de intenci?n, de definici?n y de expresi?n en los medios adecuados; el fruto ser? la comuni?n y de ?sta surgir? el anuncio.

"Est?is comprometidos, soy bien consciente, en una tarea cada vez m?s exigente, en la que los espacios de libertad son a menudo amenazados, y los intereses econ?micos y pol?ticos tienen a menudo preeminencia sobre el esp?ritu de servicio y sobre el criterio del bien com?n. Os exhorto a no ceder a compromisos en valores tan importantes, sino a tener el valor de la coherencia, incluso a riesgo de pagarlo en persona: la serenidad de la conciencia no tiene precio" (Discurso a la UCSI en su L Aniversario).

Si en la comunicaci?n hay libertad, habr? verdad, si hay verdad y libertad llegaremos a la aut?ntica comuni?n en Cristo. 

Termino mi reflexi?n con las palabras del Papa en su mensaje: "La amistad es un gran bien para las personas, pero se vaciar?a de sentido si fuese considerado como un fin en s? mismo. Los amigos deben sostenerse y animarse mutuamente para desarrollar sus capacidades y talentos, y para poner ?stos al servicio de la comunidad humana. En este contexto es alentador ver surgir nuevas redes digitales que tratan de promover la solidaridad humana, la paz y la justicia, los derechos humanos, el respeto por la vida y el bien de la creaci?n. Estas redes pueden facilitar formas de cooperaci?n entre pueblos de diversos contextos geogr?ficos y culturales, permiti?ndoles profundizar en la humanidad com?n y en el sentido de corresponsabilidad para el bien de todos. Pero se ha de procurar que el mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a todos. Ser?a un grave da?o para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicaci?n, que permiten compartir saber e informaci?n de modo m?s veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya est?n social y econ?micamente marginados, o si contribuyeran tan s?lo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la informaci?n y la socializaci?n humana".

Invito a todos, queridos hermanos, a realizar los esfuerzos necesarios para crecer en comuni?n a partir de la generosa actitud de compartir los bienes, de modo que nadie pase necesidad, respecto al uso de los medios de comunicaci?n social. A crecer m?s en la creatividad comunitaria, para abordar los desaf?os de la Nueva Evangelizaci?n en nuestro pa?s. Que todos, especialmente los m?s pobres, puedan participar del banquete de la vida a trav?s del servicio que podamos realizar a trav?s de esta red de vida nueva, que es Cristo.

Que "el que habla como ?guila", Cuauhtlatoatzin, el que acogi? la Palabra de Vida y bajo el cuidado amoroso y la orientaci?n de la Dulce Se?ora del Cielo la anunci?, nos acompa?e en este trabajo. Juan Diego nos gu?e por los caminos nuevos que no conocemos, los de la Iglesia, para cumplir el mandato de Mar?a, "hagan lo que ?l les diga".


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Publicado por mario.web @ 0:23
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