Viernes, 06 de mayo de 2011
Ruidos, silencios, palabras, ?cu?l de todas estas v?as nos puede llevar al camino interior? Patricio Borobio nos dice c?mo el autoconocimiento nos puede orientar para elegir lo correcto.
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Los ruidos y el silencio
Los ruidos y el silencio
S?lo conoci?ndose as?, libremente podr? el hombre determinar su camino y definir el sentido de su vida

Se halla el hombre contempor?neo, en las sociedades m?s desarrolladas, inmerso, en general, en un mundo de ruidos. Ruidos, en las calles, causados por el fragor del tr?fico febril.

Ruidos , en los estadios, surgidos de las estent?reas gargantas de miles de hinchas enardecidos. Ruidos, en los llamados "conciertos", salidos tanto del escenario, en donde los ?dolos gesticulan cual epil?pticos, como del p?blico, en donde los "fans" rugen enajenados. Ruidos, ruidos ensordecedores en los "pubs", que obligan a los que ah? dicen divertirse a lanzar palabras a gritos con el fin de entenderse hasta con quienes est?n justo al lado.

Ruidos en las campa?as publicitarias para vender productos.; y ruidos en las campa?as electorales para vender ideas; que viene a ser lo mismo. Ruidos tambi?n dentro de las casas de aquellos que no pueden vivir sin tener conectada la radio o encendido el televisor.

Y si ese hombre progresivo se marcha al campo, se lleva consigo, a menudo, el transistor -o el tel?fono m?vil- para continuar envuelto ah? en el rumor de ruidos que permanentemente le embeben y que le impiden percibir el silencio del aire y el silencio de su propio interior.

-?El silencio de su propio interior?- podr? alguien, extra?ado, preguntarme.

S?. En el interior del hombre se halla verdaderamente su identidad. S?lo ?l se conocer? a s? mismo si, aislado del ruido exterior por el silencio, penetra en lo m?s ?ntimo de su ser y en su entra?a escucha su oculta voz.

S?lo conoci?ndose as?, libremente podr? el hombre determinar su camino y definir el sentido de su vida.

Desconoci?ndose, ser?, en cambio, un ser sin rumbo, una marioneta, un n?ufrago; se hallar? acosado y movido, desde fuera, por las constantes influencias ruidosas que, cincund?ndole, aturden los sentidos.

Es la gran diferencia entre ser se?or de su propio destino o esclavo de los dem?s.

Publicado por mario.web @ 0:26
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