Viernes, 06 de mayo de 2011
Ensayo sobre lo que Facebook ofrece a las nuevas generaciones.
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La po?tica de Facebook, ante la caverna digital
La po?tica de Facebook, ante la caverna digital
El mundo est? ?vido de decir y no callar. Todos tiene algo que compartir, qu? expresar. Palabra, imagen, sonido; la posibilidad de marcar el mundo, de dejar un rastro, una peque?a pista para que sea el otro quien descifre el enigma de nuestra propia existencia. Mostrar y dejarnos ver todo. Poco a poco. No nos resulta suficiente el cara a cara, por ello, la palabra fluye y recorre la red buscando un espacio, una pantalla, una interfaz por la cual puede salir y mostrarse; mostrarnos.

He ah? la bondad del Internet, los foros de discusi?n, los chats, las redes sociales, la web 2.0. El ciberespacio; una nube, un ?nico e integrado punto de referencia por el cual se interconecta toda nuestra existencia. La vida misma hipervinculada. Suscrita y sindicada en formato RSS. A la vista y descargable, podcasteable.

Qui?n como nosotros para aceptarlo como amigo y agregarlo a nuestra lista interminable de contactos; de referencias; de espejos encarnados en avatares, fotogramas o animaciones en formato .GIF.

?Por qu? esta imagen y no la otra? ?Por qu? escogemos a detalle la palabra, la figura, la canci?n, el video o el regalo a compartir? ?Qu? queremos validar?

Estar en el mundo, ser parte del mundo, integrarnos al mundo y salir del encajonado espacio en el que nos toc? vivir es para muchos m?s que una raz?n para explorar la red.

Hi5, Facebook, Unik, Freindster, Sonico, Metroflog, Blogger, Typepad, Wordpress, YouTube, Flickr, Slideshare, Myspace todos ellos una ventana de nosotros al mundo. Una posibilidad de acentuar las se?ales de vida y decirle al hombre mismo: aqu? estoy y s?lo no me basto.

Facebook, como muchos espacios de la web 2.0, atraen en s? por la posibilidad de hacer del mundo nuestro propio cuarto; ese peque?o y privado espacio donde guardamos secretos, colgamos el p?ster del artista admirado, donde leemos los textos m?s apasionados y escuchamos las tonadas m?s vibrantes.

Facebook es eso, uno de los pocos espacios que la Generaci?n Mi Medio guarda como propio. Mi espacio (mi perfil), me pertenece s?lo a m? y yo decido quien lo ve y qui?n entra a mi universo. No tener uno, es como no estar en el mundo. Construir mi blog, mi canal, mi perfil, mi Facebook, es construir mi propia identidad de cara al otro. Siempre pensando en ser visto y c?mo quiero ser visto y en algunas veces tal como soy -aunque eso se desdibuja poco a poco con el tiempo, con mis posts.

Construir mi Facebook es modelar, dise?ar, maquetear, esculpir el propio yo desde fuera. Desde la mirada del otro. Atendiendo aquello en lo que se fijan los que est?n buscando y lo que quieren encontrar. Me boceteo, tal como me gustar?a ser encontrado si alguien me googleleara.

En el mundo real me ven y me descubren. en la red, me invento y me proyecto tal como quisiera el otro, encontrar a alguien como yo.

Construir un Facebook, no s?lo posibilita el mostrarnos a los otros, sino encontrar a otro como nosotros. Por eso nos abrimos lo m?s posible. Por eso nos mostramos, como pocas veces lo har?amos en el mundo, por que aqu? a la primera aparecer? alguien que busca alguien como yo; con los mismos intereses, gustos y pasiones.

As? me evito romper las leyes, el hielo y las pantallas m?ltiples del primer encuentro cara a cara.

Sin conocer ya te conozco, ya me conoces. Con s?lo ver mi muro, sabes lo que pienso y lo que expreso; con quien hablo y lo que callo. Ah? est? casi todo sobre m?; lo no escrito, tambi?n est? legible. En la red se afinan las sensibilidades, se agudizan los sentidos simb?licos, se estimula la inteligencia medi?tica. Cada color, cada banner, cada aplicaci?n social configura una icon?sfera que con el tiempo cada hombre aprende a descifrar.

Participamos en grupos, aceptamos invitaciones. A trav?s de ellos nos validamos consensualmente.

Acepto mis afinidades y me suscribo a aquellos donde s? que hay gente como yo. Que no me cuestionaran, que no confrontar?n mis principios, que no me intimidar?n con argumentos detractores o se?alamientos.

El grupo es un escudo humano; una coraza; una burbuja con la cual nos sabemos ?nicos, pero no solos en el mundo. El yo que se acompa?a es el nosotros de Gabriel Marcel. Es el yo que se realiza en los otros.

Yo soy mi mundo y mis circunstancias. Yo soy mi grupo y sus causas. Mis batallas se vuelven nuestras. Sus pasiones se vuelven m?as. En el grupo, las b?squedas se realizan, los hallazgos se multiplican, al aprendizaje se acelera y la inteligencia establece sinapsis en modo exponencial.

El grupo es la prueba viva de la inteligencia colectiva; el veh?culo de la comunicaci?n solidaria; del trabajo desinteresado cuya materializaci?n es vista siempre como bien com?n.

Participamos en aquellos que nos dejan expresarnos; aquellos en los que nos reconocen; en los que se expresa una val?a por nuestros aportes. Estar en un grupo o miles a la vez es la posibilidad misma de la omnipresencia. Porque estar en uno es estar en todo y en todos los puntos a la vez. La red permite eso, establecer vidas m?ltiples y paralelas y no perderme nada por estar en un punto y no en los otros como ocurre fuera del contexto on-line.

Una espera como beneficio de todo grupo establecer una comunidad virtual; es decir, una pulsi?n de pulsiones. Un complejo, una galaxia de amistades que ante la cohesi?n at?mica de los gustos afines y las preferencias seamos uno.

Estar en el grupo es ampliar nuestra red de contactos, servir de nodo para el encuentro de los otros. Tener un espacio seguro para la expresi?n.

El grupo, coraz?n del proceso activo de la socializaci?n humana es la matriz que permite la interconexi?n. Expresarse en el grupo es grafitear el mundo.

Las ideas, valores, conductas, acciones y reflexiones que nacen en su seno, son quiz? los mismos que nacen fuera de l?nea pero sin filtros y siempre mediados. Mediamos, remediamos e hipermediamos. Cada uno emisor, canal, medio y receptor es el mensaje. Lo que en el grupo fluye no son ideas, son personas; no son conductas, sino motivaciones; no son acciones sino intenciones. La reflexi?n que ah? se expresa es la del reconocimiento de la propia naturaleza.

En el grupo, como en la caverna de Altamira queda siempre el rastro no de la multitud, sino de las individualidades. Cada comentario es d?gito, ap?ndice de nuestra mano que se plasma en la caverna digital.

En Facebook todo se hace visible y ese el prop?sito. Lo que pesa es lo que digo y a quien lo digo; quien me acepta y a quien acepto. Cu?nto soy capaz de apretar el tejido, el punto del telar social es el gran desaf?o.

Fuera de l?nea todo el esfuerzo es invisible. Las amistades, los grupos, las afinidades, los temas y logros compartidos. Fuera de l?nea nada es tangible, el mundo se vuelve un gran imaginario.

En el continente signocr?tico, cada individuo es una alma por evangelizar. El facebookero se mueve en las "indias digitales" como misionero construyendo altares, templos y misiones. Su gram?tica, comprensiva entre el nativo y el n?mada digital le permite r?pidamente tender un puente com?n; en l?nea no hay conquista sino encuentro. No hay choque sino engranaje de culturas. No hay divisi?n sino hibridaci?n.

En la red cada hombre se siente libre; la estructura hiperjer?rquica potencializa la democracia y la toma siempre de control.

Eso s?, jam?s la red ser? como el mundo fuera de l?nea. La red es la conquista misma de la Utop?a. La Nueva Atlantida de Bacon, la Ciudad del Sol de Campanella se hacen tangibles en el ciberespacio. La ultraterrenidad de la naci?n ic?nica es la pradera de las libertades. La ?nica historia deleznable del mundo que se narra, es la del mundo "real"; aquel que fuera de l?nea posibilita que los corderos devoren a los hombres.
En Facebook cada persona se vuelve un narrador; un cronista de su propia existencia; un compilador, en tiempo real de su propia configuraci?n. En la tierra f?rtil de la red, cada hombre, blando como la cera se muestra sin malicia como un nuevo Ad?n pero s? con la codicia de captar a otros.

A trav?s de cada imagen puesta en el perfil, las personas gritan cu?nto est?n dispuestos a abrirse a los otros.

As? encontramos:
? A los de imagen anzuelo: aquellas expuestas para captar la atenci?n de otros y llamar de inmediato a la invitaci?n a que los agreguemos como amigos;

? los de imagen espejo: que nos muestra en modo transparente, tal como son, detallando incluso virtudes y defectos de los cuales tambi?n nosotros nos mofamos;

? los de imagen simulaci?n: los ubica en una pose, nunca como son, pero s? como les gustar?a ser vistos

? los de imagen esc?nica: ubicada en espacios de representaci?n, donde juegan un papel o rol con el cual quieren ser asociados o identificados;

? los de imagen emocional: la que al igual que el emoticon alude al estado de ?nimo, en s? misma imagen se?al de la cara oculta del coraz?n;

? los de imagen ilustraci?n: caricatura desdibujada de uno mismo, porque es m?s f?cil ser lo que otros han sido;

? los de imagen ausente: los que est?n s?lo ocupando el espacio virtual como extensi?n del espacio fuera de l?nea, pero no pretenden abrirse a nuevas amistades, s?lo ante aquellos que dicen conocer;

? los de imagen nostalgia; que esperan de la red un punto de reencuentro y concluir ah? lo que no pudieron terminar de decir en el pasado;

M?ltiples son los rostros que fluyen en Facebook y esa diversidad se potencializa en el ?lbum. En el complejo gr?fico debe quedar asentada la vida p?blica, la memoria, lo que da sentido y significado al d?a con d?a.

De igual forma el video pretende dar movilidad a los recuerdos. Hace del pasado un eterno presente. Un acontecimiento para quien no estuvo ah?. Con el video nos colocamos en todos los rincones del mundo, nos sensibilizamos de las realidades diversas y nos tornamos emp?ticos a la actualidad del otro.

Un nuevo imaginario es el que se vislumbra en el sendero invisible de la red. Al igual que en la caverna de Plat?n, nos encontramos con sombras y mundos sensibles. Con objetos que se proyectan y entidades proyectadas. Un juego de luces y sombras que entre la irrealidad de su realidad hacen posible en muchos "un mundo feliz".

La irregular topograf?a de la red facilita, como expresa Thomas Friedman que la tierra sea plana. Y m?s se aplana, cuando m?s datos personales encuentra el otro como referente com?n. Dos hombres en una pradera juntos forman comunidad.

La dualidad infranqueable de los dos mundos: el de fuera y el en-l?nea es una confrontaci?n entre el mundo f?sico, el hist?rico, el personal y el del anecdotario.

Esta comunidad de hombres no es en s? misma un lugar que no hay, porque aunque no se define su estancia en el tiempo y el espacio, su lugar concreto es la imagen y la palabra, ese lugar donde se dio el primer gesto que permiti? a la especie sapiens sapienes distinguir el golpe de una piedra de aquel que la arrojaba. Es pues es en la palabra donde germina el deber ser en el ser y el ser en el deber.

He aqu? Facebook es tierra de nadie que como un nuevo Ed?n, a base de palabras nos vino a juntar. Sin duda, s?lo por cronolog?a, nos aproximamos a Babel.

Publicado por mario.web @ 0:28
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