Viernes, 06 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia Rego de Planas

Ayer, 4 de febrero, sin que nadie se lo esperara, apareci? de repente, como salida de la nada, una hija del P. Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Fue la gran noticia a ocho columnas que recorri? las rotativas del mundo entero, desde el enorme "New York Times", hasta el peque?ito "Diario de Ting?ind?n", pasando por el "Washington Post", "El Pa?s", "Le Monde" y cientos de peri?dicos m?s, incluyendo la blog?sfera a nivel internacional.

Esa chiquilla, hasta ayer desconocida, sin deberla ni temerla, se ha hecho famosa en el mundo entero en un solo d?a y... no puedo negar que eso me ha hecho sentirme un poco celosa, pues... yo no saldr? publicada en todos los diarios (tal vez en ninguno) y ?tambi?n soy hija del P. Maciel!

No llevo su sangre en mis venas (por eso no soy noticia), pero gran parte de lo que soy (casi todo) se lo debo a ?l. S?, el P. Maciel es mi padre (Nuestro Padre, como cari?osamente le llamamos los miembros del Regnum Christi) y lo digo con mucho orgullo.

Es cierto que sus genes no son mis genes (?sos, los hered? de mis padres biol?gicos) pero mi cerebro est? lleno de los pensamientos que ?l me ense??; mis palabras est?n contagiadas de las palabras que desde ni?a le? en sus cartas, al grado que a veces confundo las suyas con las m?as; mi espiritualidad es la espiritualidad que ?l me ense?? a desarrollar; mi vida de oraci?n es tal como ?l me ense?? a orar; mi coraz?n siente tal como ?l me ense?? a sentir, siempre poniendo a los dem?s antes que a m?.

De ?l recib? las pautas para llevar con ?xito mi vida matrimonial, para educar a mis hijos con disciplina y delicadeza, para trabajar con ardor por la salvaci?n de las almas y la extensi?n del Reino de Cristo. Gracias a ?l conoc? a Dios y pude tener un encuentro personal con Jesucristo, que se convirti?, desde mi adolescencia, en el Centro, Modelo y Criterio de mi vida. Soy, sin lugar a dudas, una aut?ntica hija del P. Maciel.

Pero... ella, mi hermana menor, la que acaba de aparecer, y no yo, es a la que han hecho famosa todos los diarios. Era de esperarse, pues ella es su hija como fruto de la debilidad humana y de un pecado secreto, de ?sos que todos hemos cometido en alguna ocasi?n (y eso, lo escandaloso y turbio es lo que busca la prensa). Yo, en cambio, no soy noticia... porque soy hija de las cosas buenas del P. Maciel, soy fruto de sus muchas buenas obras, de sus buenos pensamientos, de su fortaleza, de su entrega; de su amor a Jesucristo, a las almas y a la Iglesia; de su intensa vida de oraci?n y su enorme riqueza intelectual, espiritual y apost?lica que dej? plasmada en su cartas y en las constituciones de la Legi?n y el Regnum Christi.

?Es ella, la ahora famosa, m?s hija del P. Maciel que lo que soy yo? No, creo que no.

En fin... muchos me preguntaban ayer si no me sent?a triste y decepcionada de Nuestro Padre con la noticia de su ?doble vida?. No, en absoluto. ?Dobles vidas? las tenemos todos, porque todos en la Iglesia somos pecadores y nuestra vida virtuosa se ve continuamente tentada por las astucias del demonio y manchada por el pecado.

Gracias a Dios, contamos con el sacramento de la Penitencia, que nos permite, con un sincero arrepentimiento, limpiar el pasado y empezar a caminar de nuevo en gracia. Estoy plenamente segura de que Nuestro Padre recurri? a ese sacramento y que ahora est? en la Gloria de Dios, no por sus pecados (que deben haber sido muchos) sino por las innumerables buenas obras que realiz? durante su vida en bien de la Iglesia y las almas.

S? que muchos se retirar?n avergonzados al conocer los pecados de Nuestro Padre. Yo me quedo aqu?, con los que queden, para continuar la hermosa obra que inici? el P. Maciel, defendiendo nuestro carisma fundacional, para que no se pierda nada de todo lo bueno que ?l nos dej? en herencia.

Soy ?la otra hija del P. Maciel? y, aunque no soy noticia, a ?l, mi padre (?Nuestro Padre?), s?lo le debo (al igual que ayer y que siempre) un gran respeto, una venerable admiraci?n, un profundo cari?o filial y un sincero y enorme agradecimiento. ?Que Dios lo guarde en su Gloria!

Lucrecia Rego de Planas
Direcci?n
Catholic.net


Publicado por mario.web @ 0:33
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