Viernes, 06 de mayo de 2011
Ofrecemos a continuaci?n el discurso del Papa a los miembros de la la Confederaci?n Italiana Sindical de los Trabajadores (Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori, CISL), a quienes recibi? en audiencia en la Sala Clementina del palacio Apost?lico Vat
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Discurso del Papa a sindicalistas cat?licos
Discurso del Papa a sindicalistas cat?licos
?La solidaridad y la responsabilidad, necesarias para superar la crisis?

Ilustres se?ores, gentiles se?oras:

Con viva complacencia os acojo y saludo cordialmente a los miembros del grupo dirigente de la Confederaci?n Italiana Sindical de los Trabajadores: saludo particularmente al secretario general, y le agradezco las palabras que me ha dirigido en nombre de todos. ?l ha recordado que precisamente hace 60 a?os, la CISL daba sus primeros pasos tomando parte activa en la fundaci?n del sindicato libre internacional y contribu?a a la naciente entidad con el fundamento en los principios de la doctrina social de la Iglesia y la pr?ctica de un sindicalismo libre y aut?nomo de facciones pol?ticas y de los partidos. Estas mismas orientaciones intent?is llevar a la pr?ctica hoy, deseando continuar extrayendo del magisterio social de la Iglesia inspiraci?n para vuestra actuaci?n, con el fin de tutelar los intereses de los trabajadores y de las trabajadoras y de los jubilados de Italia. Como ha afirmado oportunamente el secretario general, el gran desaf?o y oportunidad, que la preocupante crisis econ?mica del momento invita a saber aprovechar, consiste en encontrar una nueva s?ntesis entre bien com?n y mercado, entre capital y trabajo. Y en este ?mbito es significativa la contribuci?n que pueden aportar las organizaciones sindicales.

En el pleno respeto de la leg?tima autonom?a de toda instituci?n, la Iglesia, experta en humanidad, no se cansa de ofrecer la contribuci?n de su ense?anza y de su experiencia a aquellos que pretenden servir a la causa del hombre, del trabajo y del progreso, de la justicia social y de la paz. Su atenci?n a las problem?ticas sociales ha crecido a lo largo del ?ltimo siglo. Precisamente por esto, mis venerados predecesores, atentos a los signos de los tiempos, no han dejado de proporcionar oportunas indicaciones a los creyentes y a los hombres de buena voluntad, ilumin?ndolos en su empe?o en la salvaguardia de la dignidad del hombre y de las reales exigencias de la sociedad.

En el alba del siglo XX, con la enc?clica Rerum novarum, el Papa Le?n XIII hizo una encendida defensa de la dignidad inalienable de los trabajadores. Las orientaciones ideales, contenidas en este documento, contribuyeron a reforzar la animaci?n cristiana de la vida social; y esto se tradujo, por otro lado, en el nacimiento y consolidaci?n de no pocas iniciativas de inter?s civil, como los centros de estudio social, las sociedades obreras, las cooperativas y los sindicatos. Se verific? tambi?n un notable impulso hacia una legislaci?n del trabajo respetuosa de las leg?timas expectativas de los obreros, especialmente de las mujeres y de los menores, y se obtuvo tambi?n una sensible mejora de los salarios y de las mismas condiciones de trabajo. De esta enc?clica, que ha tenido "el privilegio" de ser conmemorada por sucesivos documentos pontificios, Juan Pablo II quiso solemnizar su centenario publicando la enc?clica Centesimus annus, en la que observa que la doctrina social de la Iglesia, especialmente en este ?ltimo periodo hist?rico, considera al hombre enmarcado en la compleja red de relaciones que es t?pica de las sociedades modernas. Las ciencias humanas, por su parte, contribuyen a que pueda entenderse cada vez mejor a s? mismo, en cuanto ser social. "S?lo la fe, sin embargo --se?ala mi venerado predecesor-- le revela completamente su verdadera identidad, y precisamente de ella nace la doctrina social de la Iglesia, la cual, vali?ndose de todas las aportaciones de las ciencias y de la filosof?a, se propone asistir al hombre en el camino de la salvaci?n (n. 54).

En su precedente enc?clica social Laborem exercens de 1981, dedicada al tema del trabajo, el Papa Juan Pablo II hab?a subrayado que la Iglesia nunca ha dejado de considerar el problema del trabajo dentro de una cuesti?n social que ha ido asumiendo progresivamente dimensiones mundiales. Al contrario, el trabajo --insiste-- se ve como la "clave esencial" de toda la cuesti?n social, porque condiciona el desarrollo no s?lo econ?mico, sino tambi?n cultural y moral, de las personas, de las familias, de las comunidades y de la humanidad entera (cfr n. 1). Siempre en este importante documento se resaltan el papel y la importancia estrat?gica de los sindicatos, definidos como "un elemento indispensable de la vida social, especialmente en las modernas sociedades industrializadas" (cf. n. 20).

Hay otro elemento que vuelve frecuentemente en el magisterio de los Papas del siglo XX, y es el llamamiento a la solidaridad y a la responsabilidad. Para superar la crisis econ?mica y social que estamos viviendo, sabemos que es necesario un esfuerzo libre y responsable por parte de todos; es decir, es necesario superar los intereses particulares y de sector, para afrontar juntos y unidos las dificultades que atraviesan todos los ?mbitos de la sociedad, y especialmente el mundo del trabajo. Nunca como hoy se ha advertido una urgencia semejante; las dificultades que atraviesa el mundo del trabajo empujan a una concertaci?n efectiva y m?s compacta entre todos los componentes de la sociedad. La llamada a una colaboraci?n encuentra significativas referencias tambi?n en la Biblia. Por ejemplo, en el libro del Qohelet leemos: "M?s valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantar? a su compa?ero; pero ?ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante" (4,9-10). Auguro por tanto que de la actual crisis mundial brote la voluntad com?n de dar vida a una nueva cultura de la solidaridad y de la participaci?n responsable, condiciones indispensables para construir juntos el futuro de nuestro planeta.

Queridos amigos, que la celebraci?n del 60 aniversario de la fundaci?n de vuestra organizaci?n sindical sea motivo para renovar el entusiasmo de los comienzos y para redescubrir a?n m?s vuestro carisma original. El mundo necesita personas que se dediquen con desinter?s a la causa del trabajo en el respeto pleno a la dignidad humana y del bien com?n. La Iglesia, que aprecia el papel fundamental de los sindicatos, os est? cercana hoy como ayer, y est? dispuesta a ayudaros, para que pod?is cumplir lo mejor posible vuestro deber en la sociedad. En la fiesta de hoy de san Juan Bosco, deseo finalmente confiar la actividad y los proyectos de vuestro sindicato a este Ap?stol de los j?venes, que con gran sensibilidad social hizo del trabajo un precioso instrumento de formaci?n y de educaci?n de las nuevas generaciones. Invoco tambi?n sobre vosotros y vuestras familias la protecci?n de la Virgen y de san Jos?, buen padre y trabajador experto que cuid? d?a a d?a de la familia de Nazaret. Por mi parte os aseguro un recuerdo en la oraci?n, mientras que os bendigo con afecto a vosotros aqu? presentes y a todos los inscritos en vuestra Confederaci?n.

Publicado por mario.web @ 0:37
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