Viernes, 06 de mayo de 2011
Jos? E. Morales Mancera (Yoinfluyo.com) nos presenta una primera aproximaci?n reflexiva a lo que implica la participaci?n en todos los ?mbitos sociales.
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?Qu? es participar? ?C?mo debe hacerse? Parte I
?Qu? es participar? ?C?mo debe hacerse? Parte I
Para la concepci?n socialista, y de hecho cada vez m?s para la social dem?crata, participar consiste en recibir una raci?n igual de bienestar e instrucci?n, de modo tal que las plusval?as revierten a la masa conforme a criterios burocr?ticos.

Pero el resultado es que el monopolio de esa distribuci?n y la determinaci?n cualitativa y cuantitativa de la raci?n de cultura, confeccionada al efecto, lo asume el Estado, materialmente los bur?cratas y quienes detentan las palancas de mando de su poder. Son hombres tan de carne y hueso como los ?de iniciativa privada?, con sus mismas pasiones y debilidades, pero con mayor poder en sus manos al concentrar en ellas conjuntamente el poder pol?tico, econ?mico y cultural, y carecer en la pr?ctica de responsabilidades, o de perjuicios si lo hacen mal, pues no corren ning?n riesgo en su patrimonio personal, antes, ?a r?os revueltos puede haber ganancia de pescadores?. Ni uno ni otro de estos conceptos captan la esencia de la participaci?n, por eso llevan a contradictorios resultados.

Para alcanzar la verdadera libertad pol?tica asequible, hay que observar qu? tiene la sociedad de organismo y luego comparar en qu? se asemeja y diferencia de los organismos biol?gicos.

Participaci?n biol?gica

Los miembros, los ?rganos, los tejidos, las c?lulas son distintas y muy diversas en todo ser vivo. Cada uno tiene su funci?n. Por eso se complementan y coadyuvan diversamente al realizar sus funciones y cumplir sus finalidades.

S?lo el c?ncer y, la putrefacci?n que sigue a la muerte, igualan a todos. En el cuerpo humano hay solidaridad, subsidiariedad, sentido de bien com?n, o sea, de salud. Si un dedo se lastima o enferma, todo el cuerpo acude a su ayuda.

Del mismo modo ocurre en las comunidades y sociedades humanas que quieren complementariedad y mutua ayuda entre sus componentes, lo que, a su vez, presupone entre ellos una desigualdad que no significa necesariamente superioridad de valor esencial, ni contradice que seamos iguales en esencia, pero existencialmente desiguales y con funciones diversas.

Observemos y reflexionemos: hombres y mujeres, padres e hijos; j?venes, adultos y viejos; maestros y disc?pulos; aportantes de iniciativas, de bienes de organizaci?n y de trabajo; sabios, guerreros, t?cnicos y obreros. ?Qu? intercambios habr?a en una sociedad de iguales, fuera de un comercio verbal, falaz y vano?

El intercambio exige la diferenciaci?n y la diferenciaci?n exige, a su vez, la jerarqu?a de una direcci?n inteligente y honesta. Tambi?n aqu? es verdad que la variedad es la vida; y la uniformidad la muerte, pues es cierto que la igualdad que fascina a nuestros contempor?neos es la definici?n de la muerte social. Las sociedades humanas, a diferencia de los seres biol?gicos vivos, no unifican sus componentes en un todo un?voco, sino que s?lo deben aunarlos en cuanto se refiere a su fin com?n, lo cual requiere de la participaci?n, que es una interacci?n entre lo m?ltiple y lo uno, que confiere a la multiplicidad un cierto sentido de unidad funcional superior.

Debe producir una armon?a que mantenga la unidad sin destruir la multiplicidad. Participar no es igual a compartir, pues las cosas materiales se comparten y al compartirse se agotan; las cosas espirituales o los valores humanos se participan y al participarse se enriquecen, nadie sale perdiendo, es un ganar-ganar.

Para participar se requiere:
? Ser distintos para as? aportar valores diferentes.
? Ser mutuamente complementarios.
? Trabajar en equipo para un bien com?n operado o dirigido por alguien inteligente y honesto que implemente el juego y no lo estorbe. ?ste ser?a el papel del Estado, del director de empresa o del capit?n del equipo, m?s animador (coach) que dominador.

Toda sociedad es participativa o va al desastre, desde el equipo deportivo hasta la orquesta sinf?nica. Ex pluribus unum. Universidad de la diversidad formar unidad.

No hay participaci?n si en lugar de interacci?n hay dial?ctica entre los elementos m?ltiples o entre ?stos y la unidad integradora. Pero tampoco la hay si lo m?ltiple desaparece absorbido de una unidad superior, pues lo m?ltiple s?lo es tal mientras cada elemento mantiene su propia individualidad en el ?mbito de su competencia respectiva.

La verdadera participaci?n, como armon?a de lo m?ltiple con lo uno, requiere de diversidad de competencias en la unidad superior y de cada elemento en la pluralidad. Esa diversidad de competencias la determina, din?micamente y de un modo natural, el principio de subsidiariedad, a partir de los elementos m?s simples hasta los de cada cuerpo integrado, por orden de complejidad y extensi?n, y en la medida de lo que no puedan realizar los m?s simples y elementales.

Falsas ideas de participaci?n

? La llamada descentralizaci?n, efectuada por una desconcentraci?n, en virtud de la cual la unidad multiplica sus tent?culos hasta la periferia.

La creaci?n de un ?rgano colectivo, los comit?s, que absorba la resoluci?n de los problemas de todos y cada uno de los componentes de la pluralidad all? representada.

La pluralidad y la responsabilidad se esfuman en la unidad colegial, tanto m?s cuanto m?s subsumida resulte aqu?lla en ?sta y mayor competencia absorba y se atribuya al ?rgano colectivo en detrimento de las decisiones y actividades peculiares de los cuerpos integrantes de la pluralidad.

La regla dice que ?tome la decisi?n quien tiene la informaci?n, el criterio o formaci?n y la experiencia?; y mientras m?s abajo se cumpla esto es mejor, tanto en la administraci?n p?blica como en la f?brica. Esto s?lo es posible cuando los criterios estrat?gicos y de pol?tica son claros y entendibles por todos los participantes; o sea, en un estado de derecho de leyes justas e inteligibles por la mayor?a y las m?nimas indispensables.

Precisamente, la sociabilidad humana no se desarrolla en un solo grado, en una ?nica comunidad pol?tica totalizante, sino en distintos ?rdenes y graduaciones de comunidades humanas.

Por eso, el Estado no es una comunidad de individuos sino una sociedad de sociedades; y, a trav?s de ellas, la sociabilidad humana se desarrolla de modo natural y escalonadamente, sin que las formas m?s elevadas absorban a las inferiores, sino las complementen para el logro de los fines que ?stas no alcancen.

La libertad civil y la libertad pol?tica quedan vulneradas en cuanto se produce esa absorci?n y los hombres se ven mediatizados en la libertad de asumir sus responsabilidades personales, familiares, profesionales, locales, etc?tera, dentro de su propia esfera, con los dem?s componentes de la comunidad concreta en la que participan, mientras el bien com?n no requiera de la asunci?n del problema a un nivel social m?s extenso o superior, por necesidad de soluci?n.

No debe olvidarse que la macroeconom?a, la macropol?tica y la macrocultura dependen de la microeconom?a, la micropol?tica y la microcultura, y aqu?llas no pueden absorber a ?stas sin sufrir las consecuencias de la asfixia que provocan.

La libertad econ?mica, pol?tica y cultural se halla en juego. Son incontables las mentes que forjan el orden social vital cuando se organizan en grupos primarios participativos y tolerantes. Destruir esa participaci?n y violar as? el principio de subsidiariedad implicar?a la muerte de la libertad de pensamiento y creatividad, base del uso de todas las dem?s libertades, que asumir?an unas pocas mentes, que con una cultura de dominio pol?tico de poder, interpretar?an y manejar?an a una masa maleable. As? se realiza el fen?meno que se ha denominado masificaci?n dirigida.

Publicado por mario.web @ 0:40
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