Viernes, 06 de mayo de 2011

Fuente: Catholic net
Autor: Fernando Pascual

Una de las t?cticas para promover la eutanasia consiste en crear ?casos? sobre los que todos hablan.

En julio de 2008 la prensa relanz?, a nivel mundial, el caso de Eluana Englaro, una mujer italiana de 37 a?os que est? en coma desde 1992.

Los jueces determinaron entonces que los tutores de Eluana pueden interrumpir la hidrataci?n y la nutrici?n de Eluana y provocar as? una muerte terrible: de hambre y de sed. La sentencia fue confirmada de modo "definitivo" el 13 de noviembre de 2008.

El caso sirve para alimentar el debate sobre la eutanasia. Se suceden, como en otros casos, las opiniones, los editoriales, las encuestas. Todo sirve para suscitar emociones y, en ocasiones, para ocultar la realidad sobre la mal llamada ?muerte dulce?.

Como el debate est? en marcha, como la polvareda es enorme, busquemos al menos la respuesta a algunas preguntas que no podemos dejar de lado. En concreto, nos fijamos en tres preguntas.

La primera: ?es l?cito provocar la muerte de un enfermo? La respuesta es, simplemente, no. Porque provocar la muerte, hacer actos destinados a matar, es siempre un crimen. Aunque alg?n d?a existan leyes que permitan la eutanasia; aunque la sociedad, bien dirigida por algunos ide?logos, llegue a pensar que s? ser?a l?cito. El crimen es siempre crimen, y el homicidio convertido en algo ?legal? es uno de los mayores des?rdenes en la vida de los pueblos.

La segunda: ?c?mo afrontar las peticiones de una familia o del mismo enfermo a favor de conseguir una ?muerte digna?? Pues del mejor modo posible, es decir, con tratamientos paliativos y con un afecto sincero y constante. As? de sencillo y as? de ?f?cil?. Porque el tratamiento paliativo puede incluso realizarse en casa, y porque llevar?a no s?lo a ?ahorrar? (?no ser? el tema del dinero la verdadera causa de tantos esfuerzos a favor de la eutanasia?), sino a tratar de un modo mucho m?s humano al enfermo. Y porque donde el enfermo se siente querido y es tratado convenientemente las peticiones de eutanasia son pr?cticamente nulas.

La tercera, para que no divaguemos: ?c?mo muere una persona a la que se le deja de hidratar y de alimentar? Lo explica un m?dico italiano en una entrevista en la que trata el caso de Eluana Englaro:

?Hasta ahora Eluana no ha sufrido, al menos as? lo establecen las evidencias cient?ficas disponibles. Pero si se le interrumpe la alimentaci?n y la hidrataci?n, prepar?monos a un nuevo caso Terri Schiavo.

Las ?lceras que se le formar?n en la piel, los labios resecos, las hemorragias, las convulsiones, la necesidad de morfina, como sucedi? a Terri, todo esto ?es un bien para Eluana?? (entrevista en Zenit, 10 de julio de 2008).

Casos como los de Eluana Englaro, Piergiorgio Welby, Terri (o Terry) Schiavo, Ram?n Sampedro, Nancy Cruzan... deber?an ser tratados con el respeto que merece cualquier vida humana en sus ?ltimos momentos.

A la vez, se deber?an mantener en pie los criterios b?sicos de la medicina y de la justicia.

La medicina sabr? ayudar y alivar al enfermo en todo aquello que sea proporcionado y ?til para su situaci?n; a la vez, sabr? renunciar a lo ?excesivo? cuando s?lo lleve a alargar la agon?a y a aumentar los dolores, mientras que ofrecer? siempre lo m?nimo necesario (tratamiento del dolor, alimentaci?n, hidrataci?n, limpieza). No es un acto m?dico matar a un enfermo en coma a base de hambre y de sed, sino un homicidio lento, aunque est? amparado por varias sentencias de los jueces.

La justicia, por su parte, velar? para que nunca haya seres humanos que puedan decretar la muerte de los enfermos, y promover? sistemas sanitarios donde los tratamientos paliativos no sean un lujo de algunos privilegiados, sino el esfuerzo sincero de la sociedad para cuidar y atender de la mejor manera posible a quienes se encuentran en las ?ltimas etapas de su existencia terrena.

Una actualizaci?n: en la madrugada del 3 de febrero de 2009, Eluana Englaro fue trasladada desde una cl?nica de Lecco donde era atendida por dos religiosas a una cl?nica de Udine.

En ella 15 voluntarios (repito, 15 voluntarios) se encargar?n de "suspenderle" la hidrataci?n y la nutrici?n para provocar una muerte lenta... Todo con el apoyo de algunos jueces y del padre de Eluana, que ha luchado durante a?os para terminar con la vida de su hija.

El gobierno italiano, contrario a este dram?tico final, parece tener las manos atadas ante lo decidido por los tribunales...

De este modo se ha hecho patente c?mo la actividad de los ?rganos de "justicia" puede convertirse en un instrumento de muerte y de prepotencia en manos de los fuertes y en contra de los m?s d?biles. Eluana es una discapacitada a la que le ser? negada la asistancia b?sica, simplemente porque su existencia ha sido declarada "no digna".


Publicado por mario.web @ 0:55
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