Viernes, 06 de mayo de 2011
"Con-versar" equivale a versar juntos sobre un mismo tema, asunto o argumento. La conversaci?n, nos comenta Antonio Orozco-Delc?s en este art?culo es de dos, o m?s, pero juntos y sobre una misma cosa.
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Aprender a Conversar
Aprender a Conversar
Si hay dos o m?s hablando de cosas distintas ya no estamos en una conversaci?n ni en un di?logo, sino quiz? en una olla de grillos, o tal vez, m?s probablemente, como con su habitual buen humor se?ala Jos? Luis Olaizola, estemos metidos en una tertulia de espa?oles.

En estos tiempos que corren suele suceder que o re?nes o te re?nen. La reuni?n es un deber frecuente. Y esto es muy bueno cuando de veras la reuni?n es lo que su nombre parece indicar: "re-unir", unir de nuevo -es de suponer- para estar m?s unidos que antes. No siempre, sin embargo, se incrementa la unidad en las reuniones, incluso las pensadas para estrechar v?nculos, enriquecer ideas, comprender un poco m?s a los otros, cooperar al bien com?n de la sociedad.

?Por qu? esos fracasos, al menos aparentes? No siempre, o casi nunca se debe a complejidad de los problemas que se debaten. Tengo para m? que casi siempre o muchas veces se debe a la complejidad de las conciencias.

El orgullo fue la causa de la confusi?n que se produjo en Babel. Juan Pablo II afirma que estamos en una civilizaci?n bab?lica. A menudo no nos entendemos, aun exponiendo ideas muy simples. Oscar Wilde dec?a -muy suyamente- que a ingleses y norteamericanos una misma lengua los separaba. Hablamos en el mismo idioma de cosas sencillas, y sin embargo a veces no nos entendemos. ?Por qu??

En su divertido -pero serio- libro "Lo malo de lo bueno", Paul Watzlawick aporta una posible respuesta: precisamente la misma lengua produce la impresi?n de que el otro tiene que ver la realidad evidentemente "tal como es, es decir, tal como yo la veo". Y si sucede que no lo ve as?, entonces es que est? loco o es un mal?volo.

Tambi?n ofrece Watzlawick el ejemplo hist?rico contado por John Locke en su "Ensayo sobre el entendimiento humano": En una reuni?n de m?dicos ingleses muy eruditos se discuti? durante largo tiempo si en el sistema nervioso fluye alg?n "liquor". Las opiniones diverg?an, se pusieron los argumentos m?s diversos y parec?a imposible de todo punto llegar a un consenso.

Entonces Locke pidi? la palabra y pregunt? si todos sab?an con exactitud lo que entend?an por la palabra "liquor". La primera impresi?n fue de sorpresa: ninguno de los asistentes cre?a no saber en detalle lo que se estaba debatiendo y tomaron la pregunta de Locke casi por fr?vola. Pero al fin se acept? la propuesta, se entretuvieron en fijar la definici?n del t?rmino, y pronto cayeron en la cuenta de que el debate hab?a pasado a versar sobre el significado de la palabra. Unos entend?an por "liquor" un l?quido real (como agua o sangre) y por esto negaban que en los nervios fluyera algo as?. Otros interpretaban la palabra en el sentido de fluido (de una energ?a, cosa parecida a la electricidad) y en consecuencia estaban convencidos de que por los nervios fluye un "liquor". Se explicaron las dos definiciones, convinieron en elegir la segunda y en breve tiempo finaliz? el debate con un acuerdo un?nime.

Tambi?n Paul Watzlawick recuerda la t?cnica de Anatol Raport para solucionar problemas: en caso de conflicto, en vez de que cada partido d? su propia definici?n del problema, el partido "A" debe exponer de un modo exacto y detallado la opini?n del partido "B", hasta que ?ste (B) acepte la exposici?n y la declare correcta. Despu?s, el partido "B" ha de definir la opini?n de "A" de un modo que resulte satisfactorio a ?ste (A). Dice Watzlawick que aplicando esta t?cnica sucede no pocas veces que una de las dos partes en litigio diga asombrada a la otra: "Nunca hubiese pensado que usted pensara que yo pienso as?".

El m?todo quiz? parezca lento. Pero ?es m?s eficaz discutir sin saber exactamente cu?l es el objeto del que se est? hablando? ?No convendr?a reimplantar los antiguos estudios de Dial?ctica, en el sentido cl?sico de la palabra, como arte de discurrir o argumentar correctamente?

Quiz? sea verdadero todav?a el diag?stico de Eugenio d"Ors: "la m?s grande limitaci?n de la gente hispana estriba en algo vergonzoso, en algo que es, por definici?n, un vicio de esclavo: en la incapacidad espec?fica para el ejercicio de la amistad". A ella se le a?ade un corolario -que de la misma enfermedad se deriva- y que llama "una suerte de tr?gica ineptitud para el di?logo".

Vale la pena no arrojar la toalla y cultivar sin desmayos "el santo di?logo, hijo de las nupcias de la inteligencia con la cordialidad". A mi me sirve de examen de conciencia el tambi?n d"orsiano "Dec?logo para todo dialogante":

I. Escucha a todos, sobre todas las cosas.II. Honrar?s la educaci?n que has recibido.III. No desear?s atropellar la palabra de tu pr?jimoIV. No te acalorar?s.V. No equivocar?s.VI. No pronunciar?s palabras agresivas.VII. No desear?s tu mon?logo frente al pr?jimo.VIII.Celebrar?s la inteligencia de los dem?s.IX. No dialogar?s en vano.X. Vence en el di?logo, pero convence.

UN EJEMPLO A IMITAR (SUCEDIDO EN LA CARCEL MODELO DE MADRID)


Por contrarse con nuestro ancestral proceder, es significativo el episodio sucedido entre los a?os 1932 y 1933 en la C?rcel Modelo de Madrid. All? hab?an ido a parar j?venes "rebeldes" del intento de sublevaci?n militar del 1? de agosto de 1932, protagonizada en Sevilla por el general Sanjurjo. En enero de 1933 fueron ingresados en la misma c?rcel algunos anarcosindicalistas pertenecientes a unos grupos que hab?an asesinado a varios guardiaciviles.

A unos y a otros les hicieron compartir el mismo patio, cosa que disgust? profundamente a los primeros, que mantuvieron con los reci?n llegados una agresiva distancia. Cuenta Peter Berglar, en su interesante biograf?a "Opus Dei. Vida y obra del Fundador Josemar?a Escriv? de Balaguer" (pp. 133-134), que el beato Josemar?a iba a visitar con frecuencia a aquellos j?venes -sin que le preocupara "significarse" y ser fichado por la polic?a-; conversaba con ellos, en grupos o m?s personalmente y en el sacramento de la penitencia, siempre a trav?s de la reja del locutorio de presos pol?ticos, sin hacer distinci?n entre personas "de derechas" y "de izquierdas". "En contra de las tendencias reinantes -dice el historiador- que pretend?an obligar "en conciencia" a todos los cat?licos a apoyar un determinado partido, pon?a de relieve que tambi?n los cat?licos tienen derecho a la libertad pol?tica, siempre y cuando permanezcan fieles a la doctrina de la Iglesia" (Ibid., p. 134)

Pues bien, como consecuencia de estas conversaciones, unos y otros decidideron jugar al f?tbol juntos, en equipos "mixtos", "y jugar con ilusi?n y con correcci?n, lo que, desde el punto de vista humano, dar?a mejores resultados que largas discusiones en un ambiente de disputa" (Ibid., p. 134).

Era vivir a la letra el punto 953 de Forja: "Cuando el cristiano comprende y vive la catolicidad, cuando advierte la urgencia de anunciar la Buen Nueva de salvaci?n a todas las criaturas, sabe que -como ense?a el Ap?stol- ha de hacerse "todo para todos, para salvarlos a todos"".

"La propaganda cristiana no necesita provocar antagonismos, ni maltratar a los que no conocen nuestra doctrina. Si se procede con caridad -"caritas omnia suffert!", el amor lo soporta todo-, quien era contrario, defraudado de su error, sincera y delicadamente puede acabar comprometi?ndose. -Sin embargo, no caben cesiones en el dogma, en nombre de una ingenua "amplitud de criterio", porque, quien as? actuara, se expondr?a a quedarse fuera de la Iglesia: y, en lugar de lograr el bien para otros, se har?a da?o a s? mismo" (Surco 939). "No se puede ceder en lo que es de fe: pero no olvides que, para decir la verdad, no hace falta maltratar a nadie" (Forja 959). "El error no s?lo oscurece la inteligencia, sino que divide las voluntades. -En cambio, "veritas liberabit vos" -la verdad os librar? de las bander?as que agostan la caridad" (Surco 842).

Los defectos nunca son un timbre de gloria o una manifestaci?n de "personalidad". Al rev?s, son manifestaci?n de una personalidad defectuosa o deficiente. Por eso me parece que ganamos mucho cuando vamos desprendi?ndonos de la arrogancia de postura o de la intemperancia de lengua, que si bien nos han llegado con la herencia, podemos vencer con nuestra personal libertad y la ayuda de Dios, que nunca falta.

Publicado por mario.web @ 1:09
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