Viernes, 06 de mayo de 2011

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Fernando Pascual

?Pap?, ?t? crees en Dios?? Juanito, con sus 6 a?os, pone a pap? en su serio problema. Mam? sonr?e, porque sabe que, aunque no se vea, su esposo cree en lo escondido de su coraz?n. Lo que pasa es que est? todo el d?a muy ocupado, y no se nota mucho su fe cuando est? entre los suyos...

Preguntas como la de Juanito ponen un reto a toda familia que sea verdaderamente cristiana. ?C?mo ense?ar la fe en casa? Hay muchos modos ingeniosos de hacerlo, pero lo principal no es ense?ar ?nicamente una serie de verdades, sino ayudar a descubrir, muy cerca de nosotros, a Dios.

La primera lecci?n, la m?s fundamental, es la del amor en familia. Los ni?os captan mucho m?s de lo que creemos. Si ven que pap? y mam? se quieren, se respetan, tienen un cari?o fresco y alegre; si ven en los padres a aut?nticos enamorados; si descubren que saben estar cerca de los hijos a la hora de la alegr?a o del dolor, en la enfermedad o en los estudios, en el juego o en la televisi?n; si los ven as?, padres ?muy padres?, acoger?n con mucha facilidad lo que puedan decir sobre la bondad de Dios, sobre su misericordia, sobre Jesucristo salvador, sobre la Virgen, nuestra Madre, sobre la Iglesia.

La segunda lecci?n arranca de la naturaleza, de este planeta y este universo maravilloso en el que vivimos. El mundo est? lleno de mensajes que nos permiten vislumbrar el amor de Dios. Pero se necesita la clave de lectura adecuada a cada ni?o, a su edad y psicolog?a. Hoy mam? le dice al m?s peque?o: ??Ves c?mo toma agua este pajarillo? Baja la cabeza, sorbe un poquito, y la levanta para darle gracias a Dios?. Ma?ana pap? le dice al ?pregunt?n? de 6 a?os: ?Mira, Juanito, ?t? sabes por qu? puedes preguntar tanto? Porque t? est?s aqu?, y yo estoy aqu?. Y los dos estamos aqu? porque Dios nos ha amado, y ahora podemos hablarnos...?

El otro d?a la ni?a m?s grande, de 13 a?os, viene con problemas sobre la evoluci?n que acaban de explicarle en la escuela. Pap? y mam? toman una fotograf?a de una mariposa o un esquema del libro de biolog?a donde se explica el sistema nervioso de una rana. Luego cogen un pu?ado de tierra o varias piedras de distintos minerales. ?Mira, Rosa, algunos cient?ficos quieren saber c?mo se hizo todo. Y tienen la ilusi?n de llegar a una explicaci?n f?cil, sencilla, en la que no quede pr?cticamente espacio para Dios. As?, creen que de tierra, minerales, sol, viento, fuego, y otras casualidades, pueden nacer primero seres muy peque?os, como las bacterias, y luego seres m?s complicados, como esta rana o esta mariposa. Pero nosotros creemos que es dif?cil que todo sea por casualidad. Detr?s de estos colores de las alas de la mariposa, ?no es posible que exista un proyecto de Dios, un sue?o de amor, un deseo de hacer m?s hermoso el mundo??

Desde luego, la respuesta no es siempre sencilla. Algunos maestros de la escuela creen en la evoluci?n como si fuese un dogma de fe, cuando todav?a hay tantas teor?as y tantos problemas por resolver a la hora de explicar m?s o menos bien la ?evoluci?n?... La casualidad puede explicar muy poco, y, desde luego, no puede explicar el amor. Los padres aman a sus hijos no porque les obliguen los ?tomos, sino porque son libres y hay algo (mucho) de bondad en sus corazones.

La tercera lecci?n es la de vivir como amigos de Cristo. Quiz? lo hemos escuchado alguna vez en el catecismo: nadie llega al Padre sin hacerlo por medio de Jes?s. Esto hay que vivirlo como una experiencia personal, y hay que ense?arlo a los hijos. El momento central es la misa. Siempre que no se moleste a los de al lado, qu? hermosa es la familia en la que pap? y mam? van explicando, en voz baja, las distintas partes de la misa a sus hijos peque?os mientras est?n all?, ?en directo?. El ni?o que ve a sus padres comulgar, que los ve rezar, que los ve acercarse a la confesi?n, donde Cristo perdona los pecados, no puede no encenderse de deseos de llegar pronto a estar cerca de Jes?s.

Adem?s, siempre existe la ocasi?n de hacer presente a Jes?s en casa. Unas veces, sin ser aburridos, se tratar? de leer el Evangelio y comentarlo juntos. Los ni?os captan, con una profundidad que no imaginamos, el mensaje sencillo y claro de Jes?s, sus par?bolas, su mandamiento del amor. Otras veces, ser? dedicar un momento para rezar en familia. Tal vez comienza mam?, sigue pap?, y luego los peque?os: cada uno hace su oraci?n espont?nea, sencilla, al Padre por medio de Cristo. Ser? muy bueno aprender a agradecer, con una oraci?n, el don de la comida, o un regalo, o una enfermedad.

La siguiente an?cdota refleja lo mucho que puede crecer, en su fe, cada uno de los hijos. Hace muchos a?os un sacerdote encontr? a un ni?o de casi seis a?os. El sacerdote se dio cuenta de que el ni?o conoc?a muy bien el catecismo, y quiso preguntarle sobre otros temas. La conversaci?n entre los dos fue la siguiente:

-?Con qui?n hablas cuando rezas?
-Hablo con el Se?or.
-?Y c?mo hablas con el Se?or?
-Hablo con El como hablo con mam?.
-?A qui?n rezas?
-A Dios, a Jes?s, a la Virgen, a los ?ngeles y a los santos.
-?Qu? har?s cuando seas mayor?
-Lo que quiera el Se?or.
-?Y c?mo vas a saber lo que Dios quiere de ti?
-Me lo dir? al coraz?n, o me lo dir? a trav?s de mam?, o por medio del p?rroco que me confiesa.
-?Eres tan peque?o, y ya te confiesas? ?Y de qu? te confiesas?
-De mis pecados.
-Pero... si eres tan peque?o, ?no haces pecados!
El ni?o baj? los ojos y dijo con un susurro: -Hago travesuras, pero las confieso, y Dios me perdona...
El sacerdote pregunt? en seguida a la mam? del ni?o: ?C?mo le ha ense?ado estas cosas? La mam? contest? con sencillez: ?Un poco cada d?a: mientras se viste, mientras desayuna, cuando por la noche tarda en dormirse, o cuando sale conmigo, le hablo de Dios, y as?, poco a poco, comienza a amar al Se?or?.

Este ni?o hab?a aprendido mucho, porque hab?a tenido buenos maestros en casa. Entre las cosas que le ense?aron, descubri? esa gran verdad cristiana: Dios nos perdona. Dios no es un Dios de la venganza, sino un Dios misericordioso. Este descubrimiento es un faro de luz que ilumina toda una vida, y nos hace decir, cuando somos mayores, ??gracias!? a nuestros padres porque nos dieron el regalo m?s grande: el regalo de la fe y de la esperanza.


Publicado por mario.web @ 1:16
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