Viernes, 06 de mayo de 2011
Texto del discurso pronunciado este lunes por el Papa Benedicto XVI al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de la Rep?blica Federal de Brasil, Luiz Felipe de Seixas Corr?a
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Los desaf?os de Brasil, seg?n Benedicto XVI
Los desaf?os de Brasil, seg?n Benedicto XVI
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 9 de febrero de 2009 (ZENIT.org).-
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Excelencia:

Con grata satisfacci?n le doy la bienvenida al recibirle aqu? en el Vaticano, en el acto de presentaci?n de sus Cartas Credenciales como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica Federal de Brasil ante la Santa Sede.

Esta feliz circunstancia me ofrece la oportunidad de comprobar una vez m?s los sentimientos de proximidad espiritual que el pueblo brasile?o nutre hacia el Sucesor de Pedro; al mismo tiempo me da ocasi?n de reiterar la expresi?n de mi sincero afecto y gran estima por su noble naci?n.

Agradezco vivamente las amables palabras que me ha dirigido. En especial, agradezco los pensamientos deferentes y el saludo que el Presidente de la Rep?blica, se?or Luiz In?cio Lula da Silva, a querido enviarme. Ruego a su Excelencia que tenga la bondad de devolver de mi parte este saludo, con mis mejores votos de felicidad, y que le transmita la seguridad de mis oraciones por su pa?s y por su pueblo.

Me es grato aprovechar la ocasi?n para recordar con aprecio la Visita Pastoral que la Providencia me permiti? realizar a Brasil en 2007, para presidir la V Conferencia General del Episcopado Latino Americano y el Caribe, as? como los encuentros celebrados el m?s alto mandatario de la naci?n, tanto en S?o Paulo, como m?s recientemente aqu? en Roma. Estas circunstancias pueden atestiguar, una vez m?s, los estrechos lazos de amistad y fruct?fera colaboraci?n entre su pa?s y la Santa Sede.

Los objetivos, el de la Iglesia, en su misi?n de naturaleza religiosa y espiritual, y el del Estado, aunque son distintos, confluyen en un punto de convergencia: el bien de la persona humana y el bien com?n de a naci?n. Pero, como mi venerable Predecesor el Papa Juan Pablo II afirm? en cierta ocasi?n, "el entendimiento respetuoso, la preocupaci?n por la independencia mutua y el principio de servir mejor al hombre, dentro de una concepci?n cristiana, ser?n factores de concordia cuyo beneficiario ser? el propio pueblo" (Discurso al Presidente de Brasil, 14 de octubre de 1991, 2). Brasil es un pa?s que conserva en su gran mayor?a la fe cristiana unida, desde los or?genes de su pueblo, por la evangelizaci?n que tuvo lugar hace m?s de cinco siglos.

De esta manera, me complace considerar la convergencia de principios, tanto de la Sede Apost?lica como de su gobierno, con respecto a las amenazas a la paz en el mundo, cuando se ve afectada por la falta de visi?n del respeto al pr?jimo en su dignidad humana. El reciente conflicto en Oriente Medio demuestra la necesidad de apoyar todas las iniciativas destinadas a resolver pac?ficamente las divergencias, y hago votos por que su Gobierno prosiga en esta direcci?n. Por otro lado, deseo reiterar aqu? la esperanza de que, en conformidad con los principios que velan por la dignidad humana, de los cuales Brasil ha sido siempre palad?n, contin?en foment?ndose y extendi?ndose los valores humanos fundamentales, sobre todo cuando se trata de reconocer de forma expl?cita la santidad de la vida familiar y la salvaguarda del no nacido, desde el momento de su concepci?n hasta el de su t?rmino natural. De la misma forma, en lo que respecta a los experimentos biol?gicos, la Santa Sede sigue promoviendo incansable la defensa de una ?tica que no distorsione y proteja la existencia del embri?n y su derecho a nacer.

Veo con satisfacci?n que la naci?n brasile?a se est? convirtiendo, en un clima de acentuada prosperidad, en un factor de est?mulo al desarrollo en ?reas lim?trofes y en varios pa?ses del continente africano. En clima de solidaridad y mutuo entendimiento, el Gobierno procura apoyar iniciativas destinadas a favorecer la lucha contra la pobreza y el retraso tecnol?gico, tanto a nivel nacional como internacional.

Por otro lado, la pol?tica de redistribuci?n de la renta interna ha facilitado un mayor bienestar entre la poblaci?n; en este sentido, hago votos por que siga estimul?ndose una mejor distribuci?n de la renta, y se refuerce una mayor justicia social para el bien de la poblaci?n. Cabe destacar, sin embargo, que, adem?s de la pobreza material, incide de manera relevante la pobreza moral que impregna el mundo, incluso donde no hay falta de bienes materiales. De hecho, el peligro del consumismo y del hedonismo, aliado a la falta de s?lidos principios morales que gu?an la vida de los ciudadanos sencillos, vuelve vulnerable la estructura de la sociedad y de la familia brasile?a. Por eso, nunca est? de m?s insistir en la urgencia de una formaci?n moral s?lida a todos los niveles, incluyendo el ?mbito pol?tico, ante las constantes amenazas generadas por las ideolog?as materialistas hoy reinantes y, particularmente, la tentaci?n de la corrupci?n en la gesti?n del dinero p?blico y privado. Con este fin, el cristianismo puede proporcionar una contribuci?n v?lida -como dije recientemente- por ser "una religi?n de libertad y de paz y est? al servicio del verdadero bien de la humanidad" (Audiencia al Cuerpo Diplom?tico, 8 de enero de 2009). Es a ra?z de estos valores que la Iglesia sigue ofreciendo el servicio de gran valor evang?lico que favorece el logro de la paz y la justicia entre todos los pueblos.

El reciente Acuerdo en el que se define el estatuto jur?dico civil de la Iglesia Cat?lica en Brasil y se regulan las materias de inter?s mutuo entre ambas partes son se?ales significativas de esta colaboraci?n sincera que la Iglesia desea mantener, dentro de su propia misi?n, con su Gobierno. Expreso en este sentido la esperanza porque ese Acuerdo, como ya tuve ocasi?n de se?alar, "facilite el libre ejercicio de la misi?n evangelizadora de la Iglesia y fortalezca a?n m?s su colaboraci?n como las instituciones civiles para el desarrollo integral de la persona (Audiencia cit.). La fe y la adhesi?n a Jesucristo obliga a los fieles cat?licos, tambi?n en Brasil, a ser instrumentos de reconciliaci?n y de fraternidad, en la verdad, la justicia y el amor. Siendo as?, hago votos porque este Documento solemne sea ratificado, a fin de que la organizaci?n eclesi?stica de la vida entre los cat?licos se agilice y alcance un alto grado de eficiencia.

Se?or Embajador:

antes de concluir este encuentro, reitero mi ruego de que transmita al Se?or Presidente de la Rep?blica mis mejores votos de felicidad y de paz. Y quiero decir a Vuestra Excelencia que pude contar con la estima, la buena acogida y el apoyo de esta Sede Apost?lica en el desempe?o de su misi?n, que se deseo feliz y fecunda en frutos y alegr?as. Mi pensamiento se dirige, en este momento, a todos los brasile?os y a cuantos gu?an sus destinos. A todos deseo felicidad, en progreso y armon?a crecientes. Estoy seguro de que el Se?or se har? int?rprete de estos sentimientos y esperanzas m?os junto al m?s alto mandatario de la Naci?n. Por intercesi?n de Nuestra Se?ora Aparecida, imploro para su persona,. Para su gobierno y para sus familiares, as? como para todos los amados brasile?os, las copiosas bendiciones de Dios Todopoderoso.

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Publicado por mario.web @ 1:23
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