Viernes, 06 de mayo de 2011
Las asignaciones familiares son mucho m?s que un adicional sobre el salario, y responden a la consideraci?n de los aspectos sociales de la persona y sus ne-cesidades familiares.
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Las asignaciones familiares
Las asignaciones familiares

Las asignaciones familiares son mucho m?s que un adicional sobre el salario, y responden a la consideraci?n de los aspectos sociales de la persona y sus necesidades familiares.

Pero adem?s rec?procamente la familia, que es la provee-dora de los recursos humanos ?verdadera riqueza de las naciones? requiere ser retribuida convenientemente, ya que ella es el fundamento de la sociedad. Las asignaciones familiares se convierten entonces en expresi?n concreta de como una sociedad se valora a s? misma y a su futuro. Al administrador estatal le in-cumbe la buena administraci?n en orden a los objetivos de la Naci?n, y no puede considerar los recursos seg?n las necesidades coyunturales del Tesoro.


LA IMPORTANCIA DE LAS ASIGNACIONES FAMILIARES


Las recientes disposiciones del gobierno en materia de asignaciones fa-miliares, por las cuales se aplica un nuevo r?gimen que conduce a un sustan-cial cercenamiento de las mismas, y que se quiere justificar en razones de de-sequilibrio fiscal, nos lleva a replantearnos la importancia del r?gimen en cues-ti?n, como as? tambi?n su trascendencia en beneficio de los intereses de la na-ci?n y a?n hasta en la consolidaci?n de su propia identidad.

El tema se inscribe en un marco m?s amplio cual es el del salario, enten-dido como retribuci?n a que cada hombre es acreedor por el trabajo realizado y que (si bien no es el objeto de consideraci?n de la presente nota) es utilizado por ?ste como medio para satisfacer las necesidades propias y las de la familia, de la que es parte.

Aunque resulte elemental, es crucial recordar que el hombre no es un ser aislado, que vive en soledad, sino en sociedad, y que nace y crece en el seno familiar, y se desarrolla y alcanza la plenitud en la nueva familia que funda y sostiene, y en particular sustenta con el fruto de su trabajo. De all? tambi?n que el aporte concreto de cada persona a la sociedad, no es exclusivamente indivi-dual, sino que podr?amos decir que cada familia es a su vez responsable del ?capital humano? ?verdadera riqueza de las naciones? que est? enviando al mercado laboral. Y por lo tanto rec?procamente necesita ser provista de los re-cursos suficientes para adquirir en los mercados de bienes y servicios, los me-dios necesarios para satisfacer sus necesidades.

As? familia y econom?a est?n estrechamente vinculadas. La primera es la clave de una sociedad sana, virtuosa y pr?spera, pero a su vez, ni puede so-brevivir sin una buena econom?a, ni la sociedad sin buenas familias. Pero es la econom?a la que debe servir a la familia, pues es ?sta el fundamento de la so-ciedad y su organizaci?n econ?mica.

Ahora bien. A ojos vistas, resulta que no son similares las necesidades y requerimientos del trabajador soltero, que del casado, que del que tiene una familia numerosa, con hijos en edad escolar, o de los que movidos por la cari-dad han adoptado o de los que deben enfrentar situaciones de discapacidad. Como, por otra parte, tampoco puede ser indiferente para una naci?n el que sus miembros no accedan con facilidad a la educaci?n, a la sanidad e higiene, o que envejezca su pir?mide poblacional por falta de nacimientos, como en el caso de varios pa?ses europeos, hoy preocupados por su propia subsistencia.

Deberes y derechos.

De aquellas obligaciones que tiene el trabajador de sustentar su familia, y del propio inter?s nacional en asegurar su continuidad y crecimiento, devienen entonces los derechos a percibir una remuneraci?n acorde al sustento necesa-rio, y diferenciada seg?n las cargas que cada uno conlleva.

De all? surge el derecho a percibir una correspondiente retribuci?n ya sea mediante asignaciones espec?ficas, subsidios, ayudas, etc. como tambi?n la necesaria y justa consideraci?n en los aspectos impositivos, en cuanto estos contribuyen a la reasignaci?n de los ingresos.

Asimismo debe considerarse que dicha retribuci?n en concreto, debe ser suficiente para atender o aproximarse razonablemente a las necesidades del grupo familiar, de modo de evitar que impulsados por la estrechez econ?mica, los restantes miembros deban salir a buscar recursos supletorios cuando a?n no est?n en condiciones de hacerlo (como es el caso de los menores de edad) o la mujer deba resignar involuntariamente su insoslayable funci?n materna en aras del sustento familiar. Es decir, que dicha asignaci?n no puede ser mera-mente honoraria pero pr?cticamente insuficiente, sino efectivamente adecuada, seg?n las necesidades, seg?n las posibilidades de la econom?a y seg?n las pretensiones y aspiraciones de la naci?n.

Asimismo debe tenerse en cuenta que este derecho es independiente de la situaci?n laboral concreta del trabajador, ya sea m?s o menos pr?spera, (sea que gane $500 ? $1000, etc.) o a?n cuando incluso est? desocupado.

Y finalmente es claro que no es un derecho m?s en una larga lista, sino prioritario para los trabajadores y sus familias, y como tal debe ser contemplado en las pol?ticas que orientan y conducen los intereses nacionales.

De modo que las asignaciones familiares se constituyen en una de las respuestas a la frecuente pregunta: ??Qu? pa?s queremos para nosotros y nuestros hijos?? lo queremos mas o menos poblado; m?s o menos educado; m?s o menos sano; m?s o menos solidario. Es entonces cuando los montos asignados dicen m?s que los discursos, y se convierten en la expresi?n con-creta de la pol?tica.
La instrumentaci?n.

As? como las cargas destinadas a la seguridad social constituyen un sala-rio diferido del que el trabajador gozar? en el futuro, constituido con aportes del propio trabajador y las empresas en el presente, las asignaciones familiares se realizan con aportes de las empresas en el presente, para asegurar el futuro de las nuevas generaciones. Para tal cometido son las cajas compensadoras, cuya funci?n es recaudar y distribuir.

Por consiguiente ello no contribuye a una carga impositiva adicional, ni otorga derechos al administrador estatal para apropiarse de dicho fondo para atender otras situaciones fiscales. S?, en cambio, debe velar por el correcto funcionamiento del sistema y adecuarlo a las necesidades presentes y futuras de la sociedad.

Eduardo Rafael Carrasco
Economista; Profesor Titular de Introducci?n a la Econom?a Pol?tica de la Fac. De Derecho y Cs. Pol?ticas; y Profesor Adjunto de Doctrina Social de la Iglesia de la Facultad de Cs. Sociales y Econ?micas.


Publicado por mario.web @ 1:29
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