Viernes, 06 de mayo de 2011
Monse?or Marchetto interviene en un congreso sobre el tema
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La dignidad humana, centro del debate sobre las migraciones
La dignidad humana, centro del debate sobre las migraciones
ROMA, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La dignidad humana es el elemento que debe resaltar en mayor medida en el debate sobre las migraciones, afirm? monse?or Agostino Marchetto interviniendo este viernes en Roma en un simposio sobre "La dignidad del hombre y los derechos humanos en los tiempos de la globalizaci?n", organizado por la Fundaci?n Konrad Adenauer en cooperaci?n con la comunidad San Egidio.

El prelado, secretario del Consejo Pontificio para la pastoral de Migrantes e Itinerantes, pronunci? una conferencia sobre el tema "Derechos humanos y dignidad del migrante en la ?poca de la globalizaci?n", y comenz? observando que las migraciones "constituyen hoy uno de los retos m?s complejos de este nuestro mundo globalizado".

Por esto, "es natural" que "salte a primer plano tambi?n el tema de los derechos fundamentales de la persona humana - y por tanto tambi?n de aquellos que est?n implicados en la movilidad humana".

Desde este punto de vista, constat?, la Iglesia "est? continuamente comprometida en varios niveles, atenta como est?, sobre todo, en promover un camino que respete y valore la dignidad de la persona migrante".

"En consideraci?n con la caracter?stica global y estructural de las migraciones , anima y augura el desarrollo de una pol?tica expl?cita y concertada, donde los migrantes no sean el chivo expiatorio de otros problemas sociales, ni una amenaza contra la seguridad y la estabilidad".

"El punto de partida humano y eclesial", a?adi?, lo constituyen de hecho "la afirmaci?n de la igualdad entre las personas, m?s all? de las determinaciones de la raza, la lengua o el origen, y tambi?n la unidad de la familia humana".

Por este motivo, la Iglesia est? "extremamente atenta" a la acogida y al acompa?amiento pastoral de los migrantes, no olvidando subrayar que el fen?meno de la migraci?n comporta tambi?n "un conjunto de deberes y derechos, el primero de ellos el derecho al traslado migratorio".

El derecho de los Estados a la gesti?n de la migraci?n, por su parte, debe "prever medidas claras y factibles de ingresos regulares en el pa?s, velar sobre el mercado del trabajo para entorpecer a aquellos que explotan a los trabajadores migrantes, poner en marcha medidas de integraci?n cotidiana, combatir los comportamientos xen?fobos, promover las formas de convivencia social, cultural y religiosa que toda sociedad plural exige".

El Estado, adem?s, "debe ejercer su deber-derecho de garantizar la legalidad, reprimiendo la criminalidad y la delincuencia y gestionando a las personas en situaci?n irregular", pero actuando siempre "en el respeto de la dignidad humana, de los derechos humanos y de las convenciones internacionales".

Necesidad de un enfoque global

La tutela de la dignidad de la persona humana, explic? el prelado, "revela a?n m?s la necesidad de un cuidado pastoral espec?fico en el ?mbito migratorio para la primera y la segunda generaci?n", que debe contemplar "el respeto por el uso de la lengua materna en la catequesis, en la predicaci?n y en la administraci?n de los Sacramentos, la atenci?n a las exigencias particulares de la religiosidad popular, el env?o de misioneros designados para cada caso".

Las estructuras pastorales, a?adi?, deben "garantizar un proceso progresivo de integraci?n activa en la Iglesia local, que supere la tentaci?n de la ?colonizaci?n religiosa? y de la asimilaci?n tout court, evit?ndose por otra parte tambi?n una forma de gueto".

Junto al trato estrictamente pastoral, prosigui? monse?or Marchetto, "no deben faltar intervenciones adecuadas tambi?n en el campo social, civil y pol?tico".

Las migraciones, de hecho, "casi nos obligan a poner en el centro a la persona humana para un desarrollo provechoso de toda la familia de los pueblos y de las naciones, solicitando prioridades y criterios precisos de intervenci?n".

La importancia del di?logo

El secretario del dicasterio vaticano subray? que en primer lugar "es necesario asegurar un progreso sostenible efectivo, promoviendo y orientando la producci?n, con la participaci?n ordenada de todas".

De la misma forma, se invita a "mejorar el nivel de ?humanismo? de la sociedad, renovando tambi?n la cultura y la escuela en sus muchas ramificaciones". En esta perspectiva, el conocimiento de los distintos grupos ?tnicos y de sus culturas es "un paso obligado que debe insertarse en los programas educativos escolares y en los de la catequesis".

Tambi?n las estructuras de la pastoral migratoria, observ?, "deben valorar los momentos de encuentro y de di?logo, que pueden ayudar a mejorar las relaciones interpersonales y tambi?n favorecer un testimonio m?s capilar y convencido del mensaje evang?lico".

Por esto, es necesario insistir "en la formaci?n, sobre todo de los j?venes, pero tambi?n de los l?deres de los grupos y las colectividades".

"La urgencia hoy y el secreto del futuro est?n en el di?logo entre las personas, comunidades, pueblos, culturas, religiones y etnias, porque la cerraz?n y la intolerancia nacen de la idolatr?a de s? mismos y del propio grupo".

En consideraci?n a esto, para monse?or Marchetto, es indispensable "reafirmar que, para temer efectos verdaderamente positivos y duraderos, la globalizaci?n debe fundarse en una visi?n de la persona humana que responda a los criterios cristianos profundamente humanos, m?s all? de las ideolog?as materialistas y laicistas, que se unen a la causa del relativismo, relativizando, en el fondo, precisamente la dignidad fundamental de toda persona humana".


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Publicado por mario.web @ 1:59
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