Viernes, 06 de mayo de 2011
Espa?a, misi?n colectiva e intemporal, no es un fin en s? misma, sino un proyecto para conocer y extender la Verdad.
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Misi?n de servicio
Misi?n de servicio
Espa?a, misi?n colectiva e intemporal, no es un fin en s? misma, sino un proyecto para conocer y extender la Verdad.

Un primer problema moral de la sociedad postmoderna es la visi?n materialista de la vida. El hombre occidental, tras olvidar los valores que le conformaron en la cristiandad, ha vuelto a retomar algunos de los primitivos idolos y divinidades del Becerro, Marte y Venus (el dinero, la violencia y el instinto) como referencias vitales.

En estos puntos trata el nuevo hombre de fundamentar su felicidad. Este nuevo hombre, que no es el "hombre nuevo" paulino, que regenerado por la gracia, se trasciende, tiene como ?ltimo fin estar y no servir. Solo le interesan "sus" derechos, pero no las obligaciones, el tener y poseer.

Sin embargo el aut?ntico valor no est? en el tener sino en el ser.

El hombre es un ser, no el SER con may?sculas que es Dios, pero tiene ser. Y cuanta m?s perfecci?n, m?s virtud, tiene potencia de ser m?s. El hombre as? se transciende, y dotado de memoria, entendimiento y voluntad crece en virtudes.

Pero cuando el hombre rechaza la verdad y la virtud, se esclaviza, porque el hombre solo es libre en la verdad y no en el error.

Para crecer en virtud es necesaria la formaci?n, como para volar son necesarias las alas. La formaci?n de uno mismo, pero tambi?n para los dem?s, pues es de justicia, que lo que recibimos gratis lo demos gratis.

La virtud es un h?bito operativo bueno, pero el h?bito operativo lo hemos de adquirir por medio de una repetici?n constante del acto bueno.

El hombre ha sido creado para amar. Este es el fin del hombre, sino no tiene sentido la virtud y la perfecci?n. Pero el amor debe ser entendido como entrega desinterresada sin esperar nada a cambio, no como sentimiento o pasi?n.

Por ello el amor, como entrega desinteresada, quiere decir servicio. Pero para servir antes tenemos que ser virtuosos, estar en paz con nosotros mismos, pues cuanta m?s virtud mayor paz en nuestro coraz?n. Con estas dos premisas, el hombre creado para amar y el amor como servicio, deducimos que la misi?n del hombre es servir. Hay muchas maneras de realizar nuestra misi?n de servicio, pero todas deben estar basadas en el Bien y la Verdad. Misi?n individual, pero no podemos olvidar que el hombre es un ser social por naturaleza y por tanto debe participar de una manera u otra en el servicio colectivo de la comunidad.

Espa?a, misi?n colectiva e intemporal, no es un fin en s? misma, sino un proyecto para conocer y extender la Verdad, que nos hace libres, primero en los l?mites interiores y despu?s extendi?ndose por el resto de mundo. Por ello si no hacemos transcender a Espa?a y la sacamos de la decadencia material y espiritual en que puede llegara perecer, no podremos extender colectivamente la verdad, e individualmente encontraremos serios problemas en la tan enferma sociedad actual.

Si un pueblo pierde las virtudes que lo hicieron grande, y cae en h?bitos operativos malos, se convierte en un pueblo que degenera. La naci?n, con los principios que la forman, enferma.
Los vicios son incompatibles con los valores superiores de una naci?n. Pero cuando esos vicios han sido propiciados por los que dirigen una naci?n, corrompi?ndola, destruyendo las virtudes generales de un pueblo, se destruye la civilizaci?n que lo conforta.

En Espa?a donde el Estado, paso a paso, ha ido introduciendo esos nuevos h?bitos operativos malos, su pueblo se va degenerando, y en lugar de transcenderse se envilece. Porque entre la virtud y el vicio no hay un punto intermedio.

Cuando el Estado no utiliza la pol?tica como servicio no sirve. Y por lo tanto pierde su legitimidad y su autoridad, convirti?ndose su potestad en tiran?a.

En los estados debemos distinguir los que est?n constituidos sobre fundamententos politicos y principios l?citos, pero, que al estar servidos por hombres, pueden desarrollar alg?n acto malo, de los que basados en filosof?as falsas desarrollan actos buenos con car?cter puntual. Este punto es importante para evitar ser seducidos por algunos aspectos que percibimos en los "Testados de bienestar".

Pero, como el Estado, interactuando con sus ciudadanos, puede ser un espejo de ?stos, debemos empezar por cambiar nosotros para poder transformar el Estado.

Para ello dos virtudes, la fortaleza y la justicia como peso y medida, y evitar un vicio: la desesperanza, que pudiera ser empujada por una aparente falta de solucciones. Debemos amar la verdad, es m?s, hacer que se infunda en nosotros para ser "lumen" de Espa?a.

Antonio J. Ferrer *

Publicado por mario.web @ 2:01
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