Viernes, 06 de mayo de 2011
Hay muchas maneras de medir el ?bienestar? de una naci?n. A veces se cuentan los n?meros de coches y tel?fonos por mil habitantes, o el grado de escolarizaci?n, o el n?mero de personas por cada cama de hospital...
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?Amor o dinero?
?Amor o dinero?
Hay muchas maneras de medir el ?bienestar? de una naci?n. A veces se cuentan los n?meros de coches y tel?fonos por mil habitantes, o el grado de escolarizaci?n, o el n?mero de personas por cada cama de hospital, o el porcentaje de m?dicos, o el nivel medio de ingresos, o la facilidad de acceso a parques p?blicos, o el nivel de presencia de enfermedades infectivas...

En general, la mayor?a de los datos que se escogen son cuantificables, son materiales. De este modo, se logra una cierta objetividad: es posible contar el n?mero de habitaciones que tienen agua potable. Sin embargo, existe un peligro que conviene no olvidar: con estudios de este tipo se puede llegar a pensar que para ser felices hay que tener un tel?fono en casa, una computadora, gas, una nevera, una m?quina para lavar la loza y una antena parab?lica... ?De verdad la felicidad depende de todo esto? ?Ser?n entonces tan pocos los que gocen de felicidad en nuestro planeta azul y un poco contaminado?

No hace falta probar que la realidad es mucho m?s compleja. Como bot?n de muestra, podemos recordar un estudio hecho en Inglaterra en 1945. El centro de ese estudio fueron dos grupos de ni?os. El primer grupo recibi? una buena alimentaci?n, bienestar, juguetes, pero lejos de sus padres naturales, en una guarder?a con ?funcionarios? que actuaban con cierta frialdad. El segundo grupo eran hijos de prisioneras que viv?an con sus madres en la c?rcel. El primer grupo de ni?os creci? con m?s salud y protecci?n, pero con mayor tendencia a la neurosis y a la inseguridad. El segundo grupo, en cambio, aunque viv?a en condiciones de pobreza y con muchas restricciones, era psicol?gicamente m?s sano.

Desde luego, no se trata de que todas las mam?s vayan a la c?rcel para dar cari?o a sus hijos... Lo que el estudio anterior nos dice son dos cosas: la primera, que los juguetes y los alimentos pueden ayudar a que el ni?o sea sano, pero que esto no es suficiente si falta cari?o y afecto. La segunda, que un ni?o (o un adulto) puede vivir sin muchos medios, incluso a veces con problemas de alimentaci?n o de agua potable, sin electricidad y sin televisi?n, tal vez con alguna enfermedad m?s o menos grave, pero si hay cari?o y afecto hay algo que permite una maduraci?n mayor y un modo distinto de ver la vida y sus problemas.

Ya casi es un t?pico comentar el alto nivel de suicidios que existen en pa?ses ricos como Suiza (21 suicidios cada 100.000 habitantes, dato de 1994), Francia (19, en 1997) o Jap?n (18,8). Para comparar, la tasa de suicidios que la Organizaci?n mundial de la salud calcula para M?xico es de 3,1 suicidios por 100.000 habitantes (1995). Estudios recientes nos dicen que en Estados Unidos cada a?o se suicidan 30 mil personas, y unas 650 mil intentan el suicidio; el porcentaje de suicidios de nuestros vecinos del norte es de 11,4 suicidios por 100.000 habitantes (1997).

No es que no haya suicidios en los pa?ses pobres. Incluso algunos de ellos tienen un alto nivel de suicidios, como Cuba (18 cada 100.000 habitantes), pero al menos el fen?meno no se nota con la gravedad con la que se dan en muchos pa?ses dotados de todo lo que muchos todav?a ni sue?an con alcanzar alg?n d?a.

?Es posible, entonces, establecer alguna estrategia para ayudar a las personas a ser equilibradas psicol?gicamente y serenas y felices en sus vidas? La respuesta no es f?cil, pues son miles los deseos que nacen en nuestros corazones, y muchas veces el no lograr lo que queremos nos lleva a una frustraci?n m?s o menos profunda. Sin embargo, hay cosas esenciales que ayudan a superar los problemas y que permiten una vida mucho m?s serena. La vida familiar armoniosa, el saber apreciar m?s a los amigos, el dedicar el tiempo a acompa?ar a los enfermos, el invertir un poco de tiempo en la oraci?n y en pensar en la vida que nos espera m?s all? de la muerte.

No se trata de m?todos ?psicol?gicos? para lograr una estabilidad emocional, sino de experiencias profundas que nos permiten dejar en su lugar a las cosas que son secundarias para dedicarnos en profundidad a lo que vale la pena. Si lo principal en nuestra vida no es el cari?o del esposo o de la esposa, de los hijos, el cuidado de los padres, el sentirse mirado por un Dios que no deja de amar a los hombres, aunque muchas veces estemos despistados, entonces buscaremos llenar el coraz?n con coches, lavadoras, m?sica y vacaciones, pero no tendremos esa felicidad que se logra cuando tenemos lo esencial.

En el fondo, el secreto de la felicidad no est? en los par?metros de bienestar. Est? en el amor. Quien ama y se siente amado necesitar? tambi?n una nevera, pero si no la tiene no ser? un amargado. Necesitar? de algo de dinero para poder llenar de gasolina el coche, pero no se suicidar? si se le quema el motor en la mitad de una autopista. Necesitar? medicinas para curarse de la gripe, pero morir? en paz en una caba?a mientras otros, tal vez ricos, no saben soportar el dolor. El amor es la puerta de la felicidad. Y, por desgracia, no puede ser cuantificado en las estad?sticas internacionales de bienestar...

Publicado por mario.web @ 2:02
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