Viernes, 06 de mayo de 2011

Fuente: Vatican Information Service
Autor: SS Benedicto XVI

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 23 febrero 2009.- Discurso que dirigi? Benedicto XVI este lunes a los participantes en el congreso cient?fico internacional "Las nuevas fronteras de la gen?tica y el riesgo de la eugenesia" organizado por la Academia Pontificia para la Vida con motivo de su XV asamblea general.

Se?ores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, ilustres acad?micos,se?oras y se?ores:

Es para m? un placer recibiros con motivo de la XV asamblea ordinaria de la Academia Pontificia para la Vida. En 1994, mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II la institu?a bajo la presidencia de un cient?fico, el profesor Jer?me Lejeune, interpretando con amplias miras la delicada tarea que deber?a desempe?ar con el pasar de los a?os. Doy las gracias al presidente, monse?or Rino Fisichella, por las palabras con las que ha introducido este encuentro, confirmando el gran compromiso de la Academia a favor de la promoci?n y defensa de la vida humana.

Desde que a mediados del siglo XIX, el abad agustino Gregor Mendel, descubri? las leyes de la herencia de los caracteres, llegando a ser considerado como el fundador de la gen?tica, esta ciencia ha dado pasos gigantescos en la comprensi?n de ese lenguaje que constituye la base de la informaci?n biol?gica que determina el desarrollo de un ser viviente. Por este motivo, la gen?tica moderna desempe?a un papel de particular importancia dentro de las disciplinas biol?gicas que han contribuido al prodigioso desarrollo de los conocimientos sobre la arquitectura invisible del cuerpo humano y de los procesos celulares y moleculares que establecen sus m?ltiples actividades. La ciencia ha llegado hoy a desvelar tanto los diferentes mecanismos rec?nditos de la fisiolog?a humana, como los procesos que est?n ligados a la aparici?n de algunos defectos heredables de los padres, as? como procesos que hacen que algunas personas queden m?s expuestas al riesgo de contraer una enfermedad. Estos conocimientos, fruto del ingenio y del esfuerzo de innumerables estudiosos, permiten llegar m?s f?cilmente no s?lo a un diagn?stico m?s eficaz y precoz de las enfermedades gen?ticas, sino tambi?n a ofrecer terapias destinadas a aliviar los sufrimientos de los enfermos y, en algunos casos, incluso a restituirles la esperanza de recobrar la salud. Adem?s, desde que se encuentra a disposici?n la secuencia de todo el genoma humano, las diferencias entre un sujeto y otro y entre las diversas poblaciones humanas se han convertido en objeto de estudios gen?ticos que dejan entrever la posibilidad de nuevas conquistas.

El ?mbito de la investigaci?n sigue siendo hoy muy abierto y cada d?a se discuten nuevos horizontes que en gran parte siguen sin ser explorados. El esfuerzo del investigador en estos ?mbitos tan enigm?ticos y preciosos exige un apoyo particular; por este motivo, la colaboraci?n entre las diferentes ciencias es un apoyo que no puede faltar nunca para llegar a resultados que sean eficaces y al mismo tiempo que produzcan un aut?ntico progreso para toda la humanidad. Esta complementariedad permite evitar el riesgo de un difundido reduccionismo gen?tico, que tiende a identificar a la persona exclusivamente con la referencia a la informaci?n gen?tica y a su interacci?n con el ambiente. Es necesario confirmar que el hombre siempre ser? m?s grande que todo lo que conforma su cuerpo; de hecho, lleva la fuerza del pensamiento, que siempre est? orientada a la verdad sobre s? mismo y sobre el mundo. Se demuestran llenas de significado las palabras de un gran pensador que fue tambi?n un valiente cient?fico, Blaise Pascal: "El hombre no es m?s que un junco, el m?s endeble de la naturaleza, pero es un junco pensante. No hace falta que todo el universo se ocupe de aplastarlo. Un vapor, una gota de agua bastan para matarlo. Pero, aunque el universo lo estuviese destruyendo, el hombre ser?a m?s noble que aquello que le mata; porque ?l sabe que est? muriendo, mientras que el universo no tiene ni idea de la superioridad que tiene sobre ?l" (Pensamientos, 347).

Cada ser humano, por tanto, es mucho m?s que una singular coincidencia de informaciones gen?ticas que le son transmitidas por sus padres. La procreaci?n de un hombre no podr? reducirse nunca a una mera reproducci?n de un nuevo individuo de la especie humana, como sucede con un animal. Cada vez que aparece una persona se trata siempre de una nueva creaci?n. Lo recuerda con profunda sabidur?a el Salmo: "T? has creado mis entra?as, me has tejido en el seno materno... No desconoc?as mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando" (139, 13.15). Si se quiere entrar en el misterio de la vida humana, por tanto, es necesario que ninguna ciencia se a?sle, pretendiendo que posee la ?ltima palabra. Hay que compartir, por el contrario, la vocaci?n com?n para llegar a la verdad, seg?n la diferencia de las metodolog?as y de los contenidos propios de cada ciencia.

Vuestro congreso, de todos modos, no analiza s?lo los grandes desaf?os que la gen?tica tiene que afrontar; abarca tambi?n los riesgos de la eugenesia, pr?ctica que ciertamente no es nueva y que en el pasado ha llevado a aplicar formas inauditas de aut?ntica discriminaci?n y violencia. La desaprobaci?n por la eugenesia utilizada con la violencia de un r?gimen estatal, o como fruto del odio hacia una estirpe o poblaci?n, est? tan profundamente arraigada en las conciencias que fue expresada formalmente por la Declaraci?n Universal de los Derechos del Hombre. A pesar de ello, en nuestros d?as siguen apareciendo manifestaciones preocupantes de esta pr?ctica odiosa, que se presenta con rasgos diferentes. Es verdad que no se vuelven a presentar ideolog?as eugen?sicas y raciales que en el pasado humillaron al hombre y provocaron tremendos sufrimientos, pero se insin?a una nueva mentalidad que tiende a justificar una consideraci?n diferente de la vida y de la dignidad de la persona fundada sobre el propio deseo y sobre el derecho individual. De este modo, se tiende a privilegiar las capacidades operativas, la eficacia, la perfecci?n y la belleza f?sica en detrimento de otras dimensiones de la existencia que no son consideradas como dignas. De este modo, se debilita el respeto que se debe a todo ser humano, en presencia de un defecto en su desarrollo o de una enfermedad gen?tica, que podr? manifestarse en el transcurso de su vida, y se penalizan desde la concepci?n a aquellos hijos cuya vida es juzgada como no digna de ser vivida.

Es necesario confirmar que toda discriminaci?n ejercida por cualquier poder sobre personas, pueblos o etnias en virtud de diferencias debidas a reales o presuntos factores gen?ticos es un atentado contra la misma humanidad. Hay que confirmar con fuerza la misma dignidad de todo ser humano por el hecho mismo de haber llegado a la vida. El desarrollo biol?gico, ps?quico, cultural o el estado de salud no pueden convertirse nunca en un elemento de discriminaci?n. Es necesario, por el contrario, consolidar la cultura de la acogida y del amor que testimonian concretamente la solidaridad hacia quien sufre, derribando las barreras que la sociedad levanta con frecuencia discriminando a quien tiene una discapacidad o sufre patolog?as, o peor a?n, llegando a la selecci?n y el rechazo de la vida en nombre de un ideal abstracto de salud y de perfecci?n f?sica. Si el hombre es reducido a objeto de manipulaci?n experimental desde los primeros pasos de su desarrollo, significa que las biotecnolog?as m?dicas se rinden ante el arbitrio del m?s fuerte. La confianza en la ciencia no puede hacer olvidar el primado de la ?tica cuando est? en juego la vida humana.

Conf?o en que vuestra investigaci?n en este sector, queridos amigos, pueda continuar con el debido empe?o cient?fico y con la atenci?n que la ?tica exige ante problemas tan importantes y determinantes para el desarrollo coherente de la existencia personal. Este es el auspicio con el que deseo concluir este encuentro. Invocando sobre vuestro trabajo copiosas luces celestes, os imparto a todos vosotros con afecto una bendici?n apost?lica especial.


Publicado por mario.web @ 13:23
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