Viernes, 06 de mayo de 2011
Ensayo de Guiselle Camacho Olivares, con colaboraci?n de Erincson C?rdova Navarro que profundiza en la pornograf?a, sus da?os e implicaciones en la persona, en los medios y la sociedad.
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Pornograf?a en los medios de comunicaci?n
Pornograf?a en los medios de comunicaci?n
Para M. McLuhan ?los medios de comunicaci?n son extensiones de nuestros sentidos. Pero hay que apuntar que igual que la vista, el o?do, el olfato, los mass media pueden enga?arnos; unas veces por limitaciones en el campo t?cnico, otras por limitaciones en el campo ?tico y otras tantas, por limitaciones en la preparaci?n de los profesionales de la informaci?n?.

Acercarnos a las pantallas de televisi?n, del cine y del ciberespacio supone un peligro para el espectador, quien cada vez tiene m?s cerca la posibilidad de toparse con contenidos vulgares, grotescos y sobre todo falsos. Pareciera que los medios de comunicaci?n dejaron de ser plataformas para la difusi?n de cultura y empezaron un proceso en el que su naturaleza viene desvirtu?ndose poco a poco.

Un elemento recurrente hoy en los medios es el sexo. El cuerpo humano y la intimidad que ?ste incluye se exponen con la mayor brutalidad ante los espectadores, como si de una mercanc?a m?s se tratara. Contenidos pornogr?ficos, enviados de modo directo o subliminal, nos invaden hasta la saciedad. La preocupaci?n ante esta situaci?n es grande, sobre todo para quienes sabemos que el trabajo de los comunicadores conlleva un compromiso de responsabilidad con el p?blico.

El enorme poder que tienen las m?ltiples herramientas de comunicaci?n vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad que recae sobre los productores de contenidos, quienes en aras de vender y obtener rentabilidad para sus empresas ofrecen a los consumidores, bajo la etiqueta de ?informaci?n? y/o ?entretenimiento?, cualquier material entre sus ventanas de exhibici?n.

El Dr. Jaime Nubiola ?profesor de la Universidad de Navarra- en el art?culo ?Por qu? vende el pecado? incluye los siguiente datos: ?Seg?n la revista econ?mica Capital, Norteam?rica es la ?primera potencia mundial del sexo?, con unos ingresos en este aspecto de unos 10.000 millones de euros al a?o. Su cine pornogr?fico, que se lleva a cabo en unos 200 estudios, factur? m?s dinero, en el a?o 2005, que toda la industria del cine de Hollywood. Espa?a tampoco se queda atr?s.

Seg?n el Gobierno, en nuestro pa?s se mueven 18.000 millones de euros al a?o en este campo, y todos los peri?dicos nacionales, a excepci?n de La Gaceta, cuentan con p?ginas de contactos por las que se embolsan decenas de miles de euros al d?a. El negocio de la pornograf?a tambi?n llega a los m?viles, m?s f?cil y m?s accesible que nunca.

Se trata de un sistema que acaba de comenzar, pero el sector de los contenidos er?ticos y pornogr?ficos para el m?vil generar?, seg?n los expertos, 1,5 millones de euros en el a?o 2009.

Las cifras dejan claro que la pornograf?a no es una simple expresi?n fr?vola del sexo en nuestros d?as; se trata de un negocio a nivel mundial, donde los intereses econ?micos, y otro tipo de intereses m?s oscuros todav?a, ocultan a toda costa las terribles consecuencias psiqui?tricas y emocionales que tiene en la vida privada de las personas?.

Mirar la realidad informativa puede hacernos caer en la desesperanza porque al parecer el c?rculo vicioso de destruir las conciencias, a trav?s de los contenidos pornogr?ficos, sigue aumentando de di?metro. ?(?) Denunciar este estado de cosas se hace precisamente en nombre de la libertad, que postula y exige no tener que sufrir imposiciones por parte de quien quiera transformar la sexualidad misma en un ?fin? (?)?

Responsabilidad en nuestra tarea de informar
Se?alamos en uno de los p?rrafos anteriores que un elemento recurrente hoy en nuestros medios de comunicaci?n es el sexo. Dicen que la pornograf?a, el sexo venden, pero venden a costa de las miles de mentes que en el camino van destruy?ndose.

En El pecado vende, pero torna insoportable nuestra vida, el Dr. Nubiola hace menci?n al estudio Does Sex Really Sell? (?Realmente vende el sexo?), publicado en Adweek en octubre de 2005; donde se se?ala que ?los anuncios con elementos er?ticos gustan positivamente a la mitad de los varones, porque tienen un mayor poder de atraer su atenci?n. Lo f?cil para atraer los ojos de los hombres es poner chicas j?venes provocativas en los anuncios, pero el riesgo para el publicitario es que se fijen en la chica y no en los bonos o productos financieros que se quiere publicitar?? luego agrega: ?Un amigo m?o experto publicista me confirmaba que, efectivamente, es mucho m?s f?cil poner erotismo en un anuncio que poner buen humor, pero est? comprobado que el humor de calidad es mucho m?s eficaz para captar de manera permanente al espectador?. 


Producir y distribuir material pornogr?fico es un tema que implica directamente a la moral de las personas. Ser difundido por profesionales de la comunicaci?n en el cine, la publicidad, la internet, supone ?adem?s- faltar a nuestra profesi?n. Y es as? porque quienes promocionan estos contenidos cubiertos con la fachada de ?entretenimiento? y/o ?informaci?n? saben que haci?ndolo enga?an y lesionan al p?blico al que se deben.

El Dr. Desantes, en la Prudencia Informativa, se?alaba que ?el informador ha de ser prudente al obrar, en un doble sentido: dirigiendo su actividad al cumplimiento del deber de informar; y preservando esta actividad de toda impureza en su conducta profesional y personal. Quiz?, si no lo hace as?, obtendr? un mensaje, pero con las ra?ces podridas porque han contaminado o violado otro u otros derechos ajenos?. En El deber profesional de informar a?ade que ?En aras de la justicia, hay que evitar convertir la informaci?n en instrumento lesionador y hay que elevar constantemente la calidad de los mensajes.

M?s todav?a: hay que sembrar justicia, crear un ambiente justo, construir permanentemente el orden?

?Si una de las tareas del comunicador es informar, cumple ?l con su labor cuando se hace c?mplice de la producci?n y difusi?n de material pornogr?fico? Dice Carlos Soria en Informar, Comunicar y Servir que ?un mensaje no es informaci?n simplemente porque haya sido elaborado por un profesional, o se difunda a trav?s de un medio informativo, o tenga la apariencia externa de la informaci?n. Los mensajes s?lo se pueden llamar informativos si son conformes a la naturaleza de cada tipo de mensaje; si poseen todos los elementos constitutivos que los determinan; si est?n coordinados con otros derechos humanos; y, finalmente si son mensajes que no impiden ni violan aquellos derechos humanos que son prevalentes sobre el derecho a la informaci?n??

El comunicador, adem?s de caer en una grave falta moral, desinforma al p?blico cada vez que incluye material pornogr?fico en sus producciones y lo hace, puesto que como se?ala el Dr. Desantes no se puede llamar informaci?n a aquello que prescinde de la verdad, el bien, la belleza o el criterio: ?En definitiva, seg?n el tipo de mensaje, el informador difunde la verdad, el bien, la belleza y el criterio. O el mensaje encarna alguno de estos valores o no es mensaje. En otras palabras, no es informaci?n, sino antiinformaci?n o contrainformaci?n?

Lamentablemente la libertad de prensa, la libertad de informaci?n, satisfacer los gustos de los consumidores ?sin la menor responsabilidad- son los principales argumentos de quienes vienen llenando nuestros medios de contenidos basura.

Las consecuencias: canales y p?ginas web enteramente dedicadas a la difusi?n de material pornogr?fico, publicidad e im?genes cinematogr?ficas con altas dosis de contenidos er?ticos, y l?neas telef?nicas ?hot?. Una libertad mal entendida seg?n Juan Pablo II, quien afirmaba que ?la libertad de la que goza el periodista no es sin?nimo de licencia hasta el extremo de reivindicar ?el derecho al mal moral?.

Tampoco le faculta, en ning?n sentido, para atropellar a los otros porque la libertad termina donde empiezan los derechos de los dem?s. Esta frontera se encuentra con frecuencia en el obligado respeto a la intimidad y buen nombre de personas e instituciones

El Dr. Nubiola en ?Por qu? vende el pecado? resume as? los efectos que ocasiona la irresponsabilidad en la que caen algunos informadores: ?Bajo el disfraz de la tolerancia y la libertad de expresi?n, la sociedad es bombardeada constantemente con mensajes ef?meros que incitan al m?s puro hedonismo. Pero nadie habla nunca de las terribles consecuencias que dejan estos mensajes en lo m?s ?ntimo de las personas. ?Sabe la sociedad las terribles consecuencias de la exposici?n a la pornograf?a? ?Se habla sobre las adicciones, matrimonios rotos, el da?o de las im?genes inadecuadas en ni?os y adolescentes??

En 1989 en el mensaje Pornograf?a y violencia en las comunicaciones sociales: una respuesta pastoral, Juan Pablo II escrib?a que ?nadie puede considerarse inmune a los efectos degradantes de la pornograf?a y la violencia, o a salvo de la erosi?n causada por los que act?an bajo su influencia. La pornograf?a y la violencia s?dica desprecian la sexualidad, pervierten las relaciones humanas, explotan a los individuos, especialmente mujeres y ni?os, destruyen el matrimonio y la vida familiar, inspiran actitudes antisociales, y debilitan la fibra moral de la sociedad. La pornograf?a, como la droga, puede crear dependencia, y empujar a la b?squeda de un material cada vez m?s excitante (hardcore) y perverso. La posibilidad de adoptar comportamientos antisociales crecer? en la medida que se vaya dando este proceso?.

Jaime Nubiola se?ala que ?quienes hacen negocio explotando la curiosidad morbosa de los hombres son contaminantes morales de la sociedad.

Quienes producen pornograf?a, no s?lo explotan a las mujeres y hombres que aparecen en sus productos, sino que destrozan a sus consumidores, da??ndoles a veces irremisiblemente. Son vendedores de droga adulterada: parecen vender gratificaci?n sexual en peque?as dosis, pero, en muchos casos, est?n contaminando irremisiblemente los cerebros de sus usuarios. Se trata de una droga tan peligrosa y destructiva como las drogas perseguidas penalmente?.

Los profesionales de la comunicaci?n tenemos hoy en d?a muchas m?s posibilidades de realizar bien nuestra labor. En el primer p?rrafo de este ejemplar apunt?bamos que los medios de comunicaci?n son extensiones de nuestros sentidos. Pero que al igual que ellos pod?an enga?arnos; en ocasiones por limitaciones t?cnicas, otras por limitaciones en el campo ?tico y otras tantas, por limitaciones en la preparaci?n de los profesionales de la informaci?n. Si tuvi?ramos que exceptuar una de las causas de estos enga?os definitivamente excluir?amos las limitaciones en el campo t?cnico. Hoy las posibilidades que tenemos de informar y de hacer un mejor trabajo son inmensas porque contamos con las herramientas necesarias para hacerlo. Lamentablemente la precariedad en la ?tica y en la preparaci?n profesional son las principales causas del problema que aqu? merece nuestra atenci?n.

En este contexto vale hacer ?nfasis a lo que Juan Pablo II llamaba responsabilidad creativa y moral del artista. ?La aut?ntica y responsable actividad art?stica tiende a superar el anonimato del cuerpo como objeto ?sin opci?n?, buscando, a trav?s del esfuerzo creativo, una expresi?n art?stica tal de la verdad sobre el hombre en su corporeidad femenina y masculina, que, por as? decirlo, se asigne como tarea al espectador y, en un radio m?s amplio, a cada uno de los receptores de la obra. A su vez depende de ?l si decide realizar el propio esfuerzo para acercarse a esa verdad, o si se queda s?lo en un ?consumidor? superficial de las impresiones, esto es, uno que se aprovecha del encuentro con el an?nimo tema-cuerpo s?lo a nivel de la sensualidad que, de por s?, reacciona ante su objeto precisamente ?sin opci?n?.

Asimismo mencionaba el Santo Padre que: ?Nuestras reflexiones precedentes no pretend?an poner en duda el derecho a este tema (el cuerpo humano en toda la visible verdad de su masculinidad y feminidad). S?lo miran a demostrar que su desarrollo est? vinculado a una responsabilidad particular de naturaleza, no s?lo art?stica, sino tambi?n ?tica. El artista que aborda este tema en cualquier esfera del arte o mediante las t?cnicas audiovisuales, debe ser consciente de la verdad plena del objeto, de toda la escala de valores unidos con ?l; no s?lo debe tenerlos en cuenta en abstracto, sino tambi?n vivirlos ?l mismo correctamente. Esto corresponde de la misma manera a ese principio de la ?pureza de coraz?n? que, en determinados casos, es necesario transferir desde la esfera existencial de las actitudes y comportamientos a la esfera intencional de la creaci?n o reproducci?n art?stica.

No es la finalidad de esta exposici?n satanizar a los medios de comunicaci?n ni a quienes laboran en ellos, somos conscientes que los usuarios no son pasivos, pero conocemos tambi?n que el consumidor de pornograf?a cada vez quiere m?s y m?s escenas duras. No podemos volvernos c?mplices de pr?cticas que destruyen la dignidad y la mente del ser humano.

No intento negar las realidades humanas ?nuestra tarea es informar sobre ellas-, la sexualidad y la uni?n que tiene lugar entre un hombre y una mujer son realidades que no tienen por qu? avergonzarnos; pero me opongo rotundamente a la forma tan grotesca (y a veces hasta innecesaria) en que suelen aparecer frente a nuestros ojos, ya sea durante una pel?cula cualquiera o mientras accedemos al ciberespacio.

La principal distorsi?n es la exposici?n tan vulgar y descarada que se hace de una realidad que corresponde s?lo al ?mbito de la intimidad entre dos personas, tal como lo mencionaba Juan Pablo II: ?El cuerpo humano ?el desnudo cuerpo humano en toda la verdad de su masculinidad y feminidad- tiene un significado de don de la persona a la persona. El ethos del cuerpo, es decir, la regularidad ?tica de su desnudez, a causa de la dignidad del sujeto personal, est? estrechamente vinculado a ese sistema de referencia, entendido como sistema esponsalicio, en el que el dar de una parte se encuentra con la apropiada y adecuada respuesta de la otra al don?. Este contexto de intimidad no tiene por qu? ser compartida por terceros, mucho menos para desarrollar la imaginaci?n morbosa de aquellos.

Obispos Cat?licos de Estados Unidos se?alaron en una de las conferencias de los estados cat?licos que ?los medios de comunicaci?n tienen tal capacidad para llevar la verdad y la belleza a las vidas de miles de millones de personas (y es por ello) que no podemos permitir que se conviertan en el escenario de los que quieren pervertir el don divino del cuerpo y la sexualidad?.

Juan Pablo II recordaba .a periodistas en los Estados Unidos unas palabras del Papa Pablo VI en las que este Pont?fice afirma que ?es un hecho que cuando artistas y escritores son capaces de revelar en la condici?n humana, por modesta y triste que sea, una chispa de bondad, es ese instante un esplendor de belleza inunda toda la obra. No pide que se conviertan en moralizadores pero s? expresa su confianza en el poder misterioso que tienen estos profesionales de abrir regiones de luz que reposan tras el misterio de la vida humana?

Recalco que mi preocupaci?n por la calidad de los productos informativos a los que nos vemos expuestos es m?s grande hoy porque como ciudadanos disponemos de m?s ventanas para acceder a ellos, y si es cierto ?tal como lo menciona Marco Ord??ez en El rol de la comunicaci?n en la sociedad- que ?el hombre act?a como sabe y por lo que sabe. Sus posiciones ante la vida est?n altamente condicionadas por la formaci?n y por la informaci?n de que dispone??, entonces la responsabilidad de quienes tenemos en las manos el control de contenidos resulta ser mayor.


El ejercicio de nuestra carrera puede resultar muy noble y si la realizamos correctamente puede aportar mucho en beneficio de la sociedad. Nuestra profesi?n ciertamente no necesita de m?rtires, pero s? de buenas personas, de profesionales h?biles en la t?cnica y con una inteligencia que permita comprender que nuestro trabajo llega directamente a seres humanos, a personas que a veces no tienen otro medio de formaci?n que aquellos contenidos que nosotros preparamos y que los empresarios de las industrias de comunicaci?n hacen llegar hasta ellos. Desde la comodidad del hogar m?s de una persona ?desde el ni?o hasta el anciano- puede estar recepcionando el material elaborado por un profesional de la Comunicaci?n. No dejemos que m?s tarde nuestra profesi?n se vuelva un cargo en nuestra conciencia.


Piura, Noviembre de 2008, Universidad de Piura, Facultad de Comunicaci?n


Notas
A. Mensaje para la XV Jornada mundial de las comunicaciones sociales. Las comunicaciones sociales al servicio de la libertad, citado en Asp?llaga Pazos, C, La informaci?n en el pensamiento de Juan Pablo II, Piura, 1994.
DESANTES, J.M., El Deber profesional de informar, p. 22
Ibid
Discurso a los miembros de la asociaci?n de la prensa extranjera de roma (5-II-81). L?OR. 5-IV-81, pp. 208, 210: Servicio a la verdad y al bien com?n, citado en Asp?llaga Pazos, C, La informaci?n en el pensamiento de Juan Pablo II, Piura, 1994.
Radiomensaje a los que trabajan en los medios de comunicaci?n social, desde Radio Cat?lica Nacional del Ecuador (Quito) (30-I-85). L?OR 10-II-85. P.69, citado en Asp?llaga Pazos, C, La informaci?n en el pensamiento de Juan Pablo II, Piura, 1994.

NUBIOLA,J., Pornograf?a y tortura
Catequesis en la Audiencia general (6-V-81). L?OR, 10 ?V-81, p. 275: El ethos de la imagen art?stica, citado en Asp?llaga Pazos, C, La informaci?n en el pensamiento de Juan Pablo II, Piura, 1994.

Ibid,
Ibid.
Discurso a las personalidades del mundo empresarial que trabajan en el campo de las comunicaciones sociales en Estados Unidos (Los Angeles) (15-IX-87). L?OR, 18-X-87, pp. 756, 758, citado en Asp?llaga Pazos, C, La informaci?n en el pensamiento de Juan Pablo II, Piura, 1994.

Publicado por mario.web @ 14:09
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